|
Ya nos podemos quedar todos tranquilos, si en la conciencia algo se nos retorcía pensando en la remota posibilidad de ayudar a estos dos bebés, ya podemos respirar hondo: ya no necesitan a nadie, ya han muerto.
El Puente Genil que no quiero es el que veo muy a menudo, demasiado a menudo: un pueblo en el que su gente no se mira más que el ombligo, que lo que mejor se le dá es mirar el calendario para ver cuánto falta para Semana Santa, para San Marcos, para la Feria o para el Rocío ¡es que eso sí que es importante!!!!! Menos lelere, y más corazón! Eso es lo que hoy pediré a los Reyes Magos para mi pueblo.
|