
Voy a arrancarme el alma
Voy a arrancarme el alma, sólo por un momento; no está muerta, ni enferma, ni lisiada, su aspecto es saludable, pero quiero verla de frente, como la vería un extraño que no viera mi cuerpo; con ecuanimidad escrutadora, sin prejuicios, tendencias ni recelo. Yo la veo a diario, sin embargo no puedo ser imparcial. Es mía, y aunque a veces tenemos desacuerdos, y a veces compartimos resonancias, debo mirarla como en un espejo que refleje su esencia, sin aditivos caricaturescos, sin atavíos enaltecedores, toda desnuda, toda al descubierto. Debo arrancármela calladamente, con la delicadeza y el esmero de quien se despojara de la túnica, mostrándome su porte más auténtico. Y al verla en todo su esplendor, al verla con su desapacible cargamento de miserias también, la implantaría un filtro de recuerdos para purificarla de tanto sedimento como a golpe de huellas y costumbre depositara el tiempo. Y, renovada, la devolvería a su lugar de origen en el cuerpo, a la espera de ti, limpia, radiante, como si fuera su primer encuentro.
Francisco Álvarez Hidalgo

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