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bonbon de chocolate
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| Mensajes: 11 |
| Registrado: Octubre/2007 |
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Off-line |
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VERSITOS   |
A veces, teniéndote entre mis brazos, quisiera decirte que te quiero, mas las palabras se ahogan entre ellas, sin yo quererlo.
Te miro, y creo ver en tus ojos algo que me anima y me pide aquello que quisiera decirte, mas nunca encuentro el modo.
A veces, y es con frecuencia, desatas en mí deseos sin igual, mas yo no sé si darles rienda suelta o como hago, disimular...
Me haces falta... ¡no sabes cuánto! pues eso ni yo mismo lo sé... estoy por tí esclavizado.
Te necesito... siento que eres tú quien puede salvarme dándome una luz que seguir sin preguntarme.
Te adoro... como si fueras un Dios al que debiera mi existencia; como si andara mi corazón tan sólo por tu presencia.
Te quiero... porque, ¿cómo no has de querer a quien apaga tu sed y te da un motivo para vivir?
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Trato de no pensar en tí, de hacerme creer a mí mismo que no me haces falta, que no te necesito, que puedo ser feliz sin tenerte, que nada sin tí, es distinto.
Mas no dejo ni un sólo momento de recordarte, y desear que vuelvas a mi lado; no puedo controlar estar de tí enamorado y echarte tanto a faltar.
Trato de no pensar en tí, pero sólo lo consigo unos segundos que distraído dedico a mentir...
No es que le encuentre a la vida un motivo cuando estoy a tu lado: es, simple y llanamente, que me olvido de buscarlo.
Cuando más solo me siento es al caer sobre el día, la noche; cuando la suavidad de la sábana me abraza con su roce y hace sentirme como en un sueño.
Sólo entonces despierto al mundo en que vivo, y me doy cuenta de cómo imagino en cada toque, un abrazo; en cada mirada, un guiño; un beso en cada labio.
El ciego que quiere ver el sol al final logra verlo en su alma; logra verlo en su corazón, pero su mente se engaña.
Veo abrazos, guiños y besos, pero sólo como el ciego que el sol no puede ver; cuando es tan grande el sentimiento, sin ser verdad, lo llegas a tener.
Pero siempre tropiezas en la oscuridad, y esa es la luz que te despierta, que te hace volver, a tu pesar, a esa verdad que del sueño te aleja.
Tengo un amor, y estoy solo; le compartí mi corazón, y ya no lo noto; sólo le oigo gritar por las noches su soledad y falta de cariño; sólo me llora desde entonces... Tengo un amor, y sin embargo, estoy solo.
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Es tan fácil sonreir con los labios que cualquiera puede hacerlo, pero mira en sus ojos: no hace falta llorar... es más triste el destello que no se puede evitar.
Es tan fácil sonreir con los labios... pero mira en sus ojos: no es fácil con ellos disimular.
Sé que me quieres aunque diga yo lo contrario: sólo es que quisiera despertar en tí, la ambición de quererme un poco más cada día, cada minuto; hacerte ver la realidad del amor que con mis fuerzas no puedo ya controlar.
Yo sé que me quieres, pero sé también que puedes quererme mucho más: sé que algo en tí no te deja avanzar y te retiene...
No te deja encontrar lo que quizás en el fondo, sientes, y que yo ya no puedo controlar;
Yo sé que me quieres... ¡quiéreme mucho más!
Hacía ya mucho tiempo que no encontraba nada inspiración de mis versos, y despertaste mi alma.
Yo fuí claro, y tu silencio habló por mil palabras vanas, llevadas por el viento...
Yo sabía que acababa todo en el mismo comienzo, pero eso no importaba: no debe callarse un sentimiento.
Bebí una lágrima salada de tus ojos, con dolor, y en fondo de mi alma se unió a las que quedaban escondidas en mi corazón.
Nunca supe tan seguro que me amaban y que amaba; lo adivino en sus ojos, los ví brillar cuando lloraban por nosotros, y eso fué amor.
Ella es mi esperanza de ser feliz en el mañana; ella hace latir mi corazón más deprisa con su mirada, y nunca supe tan seguro de nadie, que me amara como tú en cuerpo y alma; eres la razón de mi mundo, el sol de mi interior.
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