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Hay una manera cómoda de vivir en Ceuta, mirar hacia otro lado, pero yo no tengo ese perfil”
Jenaro García Arreciado Delegado del gobierno
Por : Carmen Echarri
OBJETIVO de cuantiosas críticas, al delegado del Gobierno, Jenaro García Arreciado, no le duelen prendas reconocer que ese despacho de la Plaza de los Reyes que ocupa se ha convertido en objeto de deseo de determinados frentes, políticos o no, que de siempre han querido dominarlo.
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El delegado del Gobierno considera que el Gobierno libra la partida adecuada para los menores. (Foto: Quino) |
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Esa sensación, reconoce, la tuvo nada más desembarcar en Ceuta tras la marcha que nunca se disfrazó como ‘escándalo político’, de Jerónimo Nieto. Una marcha que propició la llegada de este onubense que, con pocos meses al frente de la Delegación del Gobierno, ha batido el récord en invitaciones a marcharse de Ceuta. Sentados en su despacho de la remodelada ‘sala de estar’ de los ceutíes, Arreciado atiende a ‘El Faro’ para abordar los asuntos más relevantes que ocupan la agenda política y desvelando algunas de las actuaciones que se van a llevar a cabo en frontera, puerto o seguridad. Este encuentro con el decano de la prensa sirve además para reconocer que en el PSOE no toda va tan bien como se piensa, algo de lo que debe tener constancia un delegado que ejerce su trabajo en una institución, como es la Delegación del Gobierno, en la que no faltan dignos representantes del que dio por llamarse sector crítico. Sobre una supuesta dejación de funciones de la Ciudad en algunos asuntos de su competencia, el delegado tiene su respuesta pero se la calla. Curiosa ‘salida’. –Delegado, tenemos constancia, y este periódico así lo ha publicado, del ánimo que tiene el Gobierno marroquí de remodelar el paso fronterizo con Ceuta, ampliando notablemente el número actual de carriles. ¿Cómo va a actuar el Gobierno español para evitar el ‘efecto embudo’ que pudiera producirse? –El Gobierno tiene conocimiento de las pretensiones de Marruecos y está ya valorando la necesidad de hacer actuaciones importantes en la frontera del Tarajal, porque si no podría suceder que se invirtiera el orden de las cosas: que la parte más europea de la frontera, la más presentable, fuese la marroquí y la parte española quedase más atrasada. No puedo anunciar ni cuándo ni cómo, ni qué cantidad de inversión, pero puedo asegurar que existe esa pretensión. –En esa necesidad de reformar el paso, ¿se incluiría también la habilitación de una explanada para poder realizar los registros de vehículos con más detenimiento sin provocar los colapsos que actualmente tienen lugar y que provocan que los registros no se hagan como se debe? –Esa es precisamente la parte más importante, ahora como los registros se hacen en línea, se produce una caravana que termina provocando inquietud entre los ciudadanos ... la Guardia Civil es sensible a esas cosas y cuando se ve obligada a aligerar, pues aligera. Es importante que haya una zona como en el puerto, que se pueda aparcar el coche que vaya a ser sometido a un registro especial, que se pueda trabajar... Esa actuación es más urgente que la remodelación completa de la frontera. –En esa acción de trabajo que se focaliza en la zona fronteriza, imagino que le preocupará el tema de los porteadores, más si cabe ante los colapsos y episodios trágicos continuados que se producen en el puente del Biutz. ¿Qué medida urgente, al margen de la habilitación de un nuevo paso que ya avanzara en su día este medio, se tiene previsto llevar a cabo? –El Ministerio de Interior ya tiene decidido, con su consignación presupuestaria, esta actuación y sólo está pendiente de algunas gestiones con Marruecos. Es una fase lenta en la que hay que tener paciencia. Estamos pensando en la elaboración de una especie de tarjeta para cada porteador, para que se pudiese tener un poco más de control, identificando a las personas que realizan este trabajo. –Como usted apunta esa obra, como tantas otras, depende muy mucho de lo que diga Marruecos, un país que ha mantenido en la última etapa buenas relaciones con la Delegación del Gobierno, aunque las malas lenguas apuntan a que ahora no serían tan buenas. ¿Cómo son realmente? –Las relaciones en todos los terrenos, y sobre todo en la colaboración de seguridad, son ahora mismo buenas, están en un momento en el que no lo habían estado antes. Esa es la verdadera valla, la colaboración marroquí, sin ella sería bastante más difícil mantener la impermeabilización en la que se encuentra Ceuta actualmente. –En ese cúmulo de proyectos que en materia de seguridad se están analizando en esta entrevista, permito recordarle el manido asunto de la jefatura superior de Policía que tenía previsto construirse en el chalet de Ibarrola. Recientemente, la portavoz del Gobierno, en declaraciones a este medio, matizaba que dicha ubicación no estaba todavía clara, cuando usted lo había dado por seguro. ¿En qué quedamos, tendrá o no la Policía Nacional su nueva jefatura en esta zona? –Recuerdo esas manifestaciones, pero le puedo decir que mis conversaciones personales con el presidente Vivas van por un camino distinto. Le puedo confirmar que estamos ya trabajando en esto. En una entrevista con el director general de la Guardia Civil y la Policía Nacional se comprometió esa cesión y hubo un compromiso para encontrar los fondos presupuestarios para ello. Está incluso valorado cuál sería el coste, el proyecto está avanzado y creo que en dos o tres meses se podría tener firmado el acuerdo entre la Ciudad y el Ministerio de Interior para llevarse la Jefatura Superior hasta allí. –Al objeto de mejorar la seguridad en el puerto y destinar a los guardias civiles a las labores puramente fiscales que se les tienen encomendadas, existe la intención de crear una compañía de seguridad. Tengo entendido que ya hay un teniente destinado para esta compañía que debería ponerse en breve en marcha, ¿qué me puede avanzar de este proyecto? –Así va a ser. En breve se van a iniciar las obras de ampliación de las instalaciones de la Guardia Civil para que por un lado trabaje la compañía Fiscal, con su cometido, y por otro una dotación fija de guardias civiles para el tema estricto de la seguridad. Ya está librado el presupuesto y los planos, no las hemos empezado ahora porque no es el momento más indicado.Va a haber un incremento de agentes en el puerto y una diferenciación entre la compañía Fiscal y la seguridad. –Precisamente este hecho motivó una denuncia de la AUGC sobre la que usted en su día se posicionó, siendo motivo de polémica. Quisiera saber cuál es su valoración sobre el cometido de esta asociación, la considera atentatoria contra el espíritu que debe marcar el Instituto Armado. –Esta asociación, que actúa al margen de la legalidad vigente, tiene una nueva oportunidad, con la nueva ley, de encontrar los caminos para colaborar en el perfeccionamiento y mejora de los servicios de la Guardia Civil. Personalmente soy partidario del carácter militar de la Guardia Civil y esta asociación, en el nuevo escenario que se ha construido tendrá que posicionarse. Nadie ha hecho más por la Guardia Civil en los últimos años que este Gobierno no sólo en el reconocimiento de los derechos sindicales sino en las mejoras de recursos y económicas. Eso es una garantía de que el Gobierno no tendrá inconveniente ninguno en aceptar la existencia de la AUGC dentro de unos márgenes y de los límites de actuación sindical que tienen unas personas que tienen la altísima responsabilidad de la seguridad del Estado y un revólver en la cintura. –¿Considera que la AUGC se dedica a denunciar lo que no existe, hablando ‘en plata’, que miente? –No, de hecho, desde hace unos meses he percibido un cambio que demuestra una inteligencia. Hay un nuevo escenario de relaciones, de posibilidades de actuación de la Guardia Civil. Creo que han sido sensibles al esfuerzo y han tenido la pericia suficiente para comprender que se deben posicionar y resituar dentro del nuevo marco legislativo existente. –Hay quienes consideran a esta asociación como un grupo anarquista, ¿es su caso? –No, el anarquismo tiene una definición y unas connotaciones históricas que no son de aplicación a la Guardia Civil. –Delegado, dicen de usted que es un vago... –Sí... yo llevo 38 años siendo un vago lo cual me ha impedido tener la brillantísima carrera política que ha tenido el señor Juan Luis Aróstegui. Me esforzaré en el futuro para reforzar mi atención y celo en el trabajo pero es imposible llegar a su relevancia política. Mire, las cosas que digo las pienso, sé lo que digo y lo sostengo con fortaleza. Sé también rectificar y lo he hecho en polémicas surgidas en mis primeros tiempos de estancia aquí por desconocimiento de la realidad. Sé que hay una manera muy cómoda de vivir en Ceuta... que es mirar hacia otro lado, introducirse en el stablishment , formar parte de los núcleos de siempre... y hacer consistir la Delegación del Gobierno que es algo muy importante en otra cosa. Yo no tengo ese perfil ni el Gobierno al que represento tampoco. Tengo el deber de decir lo que creo, estimo y debo, sin tener problema ninguno para rectificar, no soy vanidoso ni orgulloso. –Se siente que, como delegado del Gobierno, intenta ser controlado... –Tuve esa percepción al poco de llegar a la ciudad... alguien estaba queriendo decir o señalar el camino de la tranquilidad y del sosiego. Reflexioné y vi claramente que ése no era el camino, no sé si otros delegados lo han seguido. –Dentro del capítulo de inmigración, a su juicio, ¿cuál es su pesadilla? –El de los menores no acompañados. Las relaciones con Marruecos no permiten que se tramiten a través del consulado de Algeciras los documentos para la repatriación de esos chicos, que, la mayoría no pertenece ni a familias desestructuradas ni humildes, son simplemente que han decidido que se críen en Ceuta. Esa es la parte de razón que tiene la Ciudad y que nunca les he negado ya que el Gobierno lo comparte, de ahí que lo financie íntegramente. Siendo una competencia de la Ciudad, se financia casi en su totalidad. Las competencias tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Tienes el poder pero tienes que asumir los problemas derivados de esa competencia. El Gobierno ha financiado con un millón más y sirve para sufragar ese gasto. La reunión de Toledo es un paso más dentro de un proceso que necesita más pasos. –¿De sus palabras podría deducirse que la Ciudad hace ‘dejación de funciones’ en asuntos que son de su competencia requiriendo la intervención del Gobierno central? –Este es un asunto sobre el que tengo ideas muy claras y en algunos casos es evidente porque sólo basta dar un paseo por Ceuta, pero, evidentemente, no puedo responder a esa pregunta. –Curioso. ¿Considera usted, ya cambiando de tema, que en materia de inmigración están actuando a golpe de presión sin tener una política adecuada? Lo digo porque en algunos casos trasladan inmigrantes vía expulsión y en otros les dan el ticket de barco y los dejan en la península cuando los criterios deberían ser iguales... –No, ese traslado de inmigrantes así no se produce. –Al margen de los proyectos que usted ya ha perfilado en sus respuestas, ¿existe algún proyecto para este próximo mes de septiembre en el que la administración central se vaya a volcar? –Tenemos por delante algunas cuestiones básicas. El nuevo cuartel de la Guardia Civil, que está en fase muy avanzada, tenemos el proyecto Puerto-Tarajal para final de año y un replanteamiento por parte de la Ciudad, que agradezco, de arreglar el Palacio de Justicia. Lo más feliz que puede ocurrir es el incremento de la bonificación a la Seguridad Social, algo sobre lo que he cambiado de criterio. Ceuta necesita ese empuje, lo mejor que pudiera ocurrir es la continuidad de las bonificaciones y la ampliación de los sectores.
“Las únicas promesas de la administración se hacen en este despacho y yo no las he hecho”
- ¿Cómo analiza usted la crisis que está viviendo su partido, el PSOE?
–Son crisis naturales. Los resultados electorales indicaban ya que era preciso dar un paso atrás y dar la oportunidad de que la gente con nuevos impulsos tomara la dirección del partido. En Ceuta la situación es clara, hay dos partidos de los que no se puede prescindir, el PSOE y el PP. En las elecciones generales creo que los resultados van a ser mejores que en las anteriores. Los resultados que hemos tenido en las últimas elecciones han sido un claro reproche, merecido o inmerecido, porque es una clara cuestión que carece de interés alguno, es lo que ha dicho la sociedad, por lo tanto no hay ‘peros’ ni lecturas interesadas. Estoy convencido de que en un partido como el nuestro, se ha tomado una dirección que debe tomar unas directrices que podían estar desvaídas y que deben fijar más claramente cual es el papel del PSOE en una ciudad que no confía en nosotros, esa es la verdad, a nivel local, aunque en general lo hace algo más pero no lo suficiente como para ganar. Nos queda un trecho importante por recorrer y algunas de esas situaciones en las que estamos ahora implicados, parte de la culpa las tenemos los propios socialistas porque en el pasado, en los últimos 15 años, hay cosas que no hemos hecho lo suficientemente bien y otras las hemos hecho rematadamente mal. –¿Cómo considera a ese sector crítico que le ha salido al PSOE y que usted conocerá porque tiene gente trabajando en la Delegación que pertenecen a él? –Es un sector intangible, me consta que hay cuatro o cinco personas a las que usted se refiere que están en la Delegación... me parece que dentro de cada partido debe existir siempre un sector crítico, una mayoría que apoya a un equipo de dirección y otro grupo de militantes o afiliados que en mayor o menor número representen una alternativa y estén en una postura crítica. El estar ahí no es malo, yo prefiero la gente que me dice las cosas como son a los que me halagan o me echan el incienso diario... eso lleva el riesgo de emborracharte, de confundir las cosas. A mí la existencia de un sector crítico, con el respeto a los estatutos, me parece saludable en general, no me estoy refiriendo sólo al caso de Ceuta, que aporte ideas, que mejore, que perfeccione, estimule y esté pendiente produce un perfeccionamiento. –Hablando de suposiciones, de hipótesis... ¿cabría la posibilidad de que existiera una cruz de navajas dentro del partido, de que alguien que, de motu propio, hiciera promesas llegando a utilizar el nombre de la Delegación del Gobierno o el suyo propio, para conseguir alianzas electorales o propósitos a espaldas de la dirección del partido? –Las únicas promesas de la Administración General se tienen que hacer en este despacho y le garantizo que yo no he hecho ninguna ni las voy a hacer. Además me estoy manteniendo exigentemente conmigo mismo fuera del proceso que está viviendo el partido.
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