|
No voy a empezar deseándote
porque empaparé mis manos
con esa miel que tanto sueñas
y que levanta en ti tu indecencia.
Me gusta sentirte sucio
a las dos de la mañana
es cuando más me jugueteas
y tus manos curvean toda mi espalda.
Muerde o lame mis deseos
pero no pares de hacerlo
sintamos como nuestros cuerpos
piden contacto para lo eterno.
Quiero que me amarres toda
con tu lengua envenenada
justo cuando me dices “arriba”
y yo endulzo con miel tu boca helada.
Este es mi sueño erótico
de lamidas y mordidas
porque te deseo dentro
arrasando todo en vida.
Hombre de largos orgasmos
arráncame de nuevo el gemido
porque te necesito ardiente
para saciar en ti a la mujer valiente...
|