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En unos días hace 2 años que Doña Ana Carmona Copado, falleció.
Me gustaría hacerle un tributo personal a quien fue mi abuela. Ya que no puedo ir personalmente a ponerme frente a su nicho y dejarle un recuerdo en el que demuestre que su nieta Sandra y Carlos, no se olvidan de ella. Para mi es duro acordarme que en los últimos días de vida de ella, aunque estaba en casa de mis padres no pude verla, por culpa, de el trabajo que yo tenía en aquella época, ya que me iba, muy temprano y cuando volvía ella ya se había acostado. Y el último recuerdo que tengo de ella, fue cuatro días antes de morir, que me oyó entrar en mi habitación, después de volver de trabajar a la 1 de la mañana y se levantó aposta a darle un beso a su nieta y preguntarle cómo iban los preparativos de su boda. Ella estaba muy ilusionada porque pensaba que yo no me iba a casar nunca, porque mi vida la vivía muy intensamente por aquella época y aún recuerdo la sorpresa que se llevó cuando me puse delante de ella y le dige que me casaba, se creyó que era una de mis bromas pero cuando vió que mi marido le dijo que era verdad, se levantó y me dió un beso dandome su aprobación.
Recuerdo como le gustaba ir a cualquier sitio agarrada de mi brazo y de el de mi marido, aunque como ella decía, que la haciamos muy bajita, probecilla, si supiera que su altura no estaba en su estatura, sino en lo alto que podía llevarle la grandeza que tenía en su corazón. Porque si, mi abuela tenía sus cosillas y a veces teníamos nuestros más y menos, pero que todo el mundo tenga mi claro, que para mi la "Churrina" era mi abuela y que no me la tocara nadie, y yo aunque era una cabra loca era su nieta, la que la llevaba de vez en cuando y se encontraba bien a Cardeña. la que aunque era un poco puñetera, y discutía un poco conmigo, por diferencia de pensamientos, estuviera donde estuviera iba siempre a verla, la que le contaba todas las cosas de las que me enteraba de su adorado pueblo, en fin yo era su nieta Sandra.
Ella no supo lo mucho que la heché de menos cuando, subí al altar para casarme 9 meses después de su muerte e incluso estuve a punto de suspender la boda, ella no sabe que cuando nació mi hija Lucía mi primer pensamiento fue para ella y nada más me hubiera gustado que mi hija llevara su nombre, pero no pudo ser. Ella no sabrá jamás que cada vez que paso por la puerta de su casa la veo sentada en el batiente hablando con su vecina Mª Antonia, y que si entro en su casa la veo sentada, en aquella butaquilla, al lado de la cocina haciendo ganchillo y yo hablando con ella sentada en la escalera. Ella jamás sabrá como ha llorado en silencio su nieta, cuando la vio tumbada en su cama y cuando vio como la entraban por última vez a la iglesia de su adorado pueblo. Ella jamás sabrá como la echan de menos en casa de su hijo Miguel, incluso la pequeña Leire se sigue acordando de la abuelita mayor.
Intento seguir pero no puedo, solamente puedo decir, ABUELA TE HECHO MUCHO DE MENOS!!!!
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