Hola Caty! mirá, te cuento que tengo 23 años y estoy pasando por algo similar a vos. Yo siempre padecí la distancia, no solo con mi flia, sino tb con una relación que tuve a distancia... Cada vez que me separaba de él era algo que no lo soportaba!!! una angustia me agarraba!!! lloraba como nunca!!!!!!!!! y cada vez que nos veíamos, contaba los dias que me quedaban para volverme!. Ahora me pasa al revez, con mis familiares, me mudé a la ciudad de él y sinceramente es un problema para mi viajar e irme despegando de mi gente, de lo que sé que no tengo cerca... y sufro muchisimo! no lo puedo controlar, lloro, me angustio mucho! es una situación pésima. Voy a empezar terapia pero no sé si es una solución, espero que así lo sea.
Hola, Caty,
Ante todo, deseo ofrecerte mis más sinceras disculpas por la tardanza en contestar tu mensaje. Ignoro la razón, pero no ha llegado a mi correo el habitual aviso de que tú me habías respondido.
Me alegra saber que has tomado la decisión que describes. Estoy convencido que no sólo no lo lamentarás, sino que descubrirás que vivir independientemente de tus padres te resulta muy placentero, pues ahora tú, y sólo tú, decidirás todas y cada una de las cosas de tu vida, desde el detalle más pequeño hasta el de mayor trascendencia. Creo que comprenderás lo que intento decirte.
Tu edad no es realmente importante, sino el afrontar tu existencia sola (o en pareja, claro está), evitando así que nadie pueda tomar decisión alguna por ti. Te sentirás en cierta forma realizada, creo yo.
Espero que me tendrás al corriente, amiga.
Un fuerte abrazo.
Nikos.
Buenas tardes, Caty,
No es que te asuste la distancia que pueda haber en un momento dado entre tus padres y tú, sino la soledad, más concretamente aquella soledad que implica una lejanía física importante respecto de tus progenitores.
Porque cuando sabes que ellos están cerca, no existe ese temor, esa ansiedad, lo cual viene a significar que bastaría que ellos te mintieran para que, al menos cuando ellos viajan, tú jamás sufrieras crisis alguna. Si en vez de decirte "Vamos a x sitio (fuera de la isla)" te dijeran "Vamos a x sitio (así sea al otro extremo de la isla)", tú te quedarías tan tranquila.
Tú pareces carecer de seguridad en ti misma, seguridad que, por lo general, nuestros padres varones son quienes se encargan de enseñarnos y transmitirnos. Pareces creer que, si tus padres te faltan, entonces estás perdida, expuesta a no sé qué peligros. Eres incapaz de darte cuenta que, durante un tiempo, tal vez los primeros 20 ó 25 años de nuestras vidas, nuestros padres son los encargados de cuidarnos, criarnos y educarnos, pero que, después de ese tiempo, más tarde o más temprano, somos nosotros, los hijos, quienes tendremos que cuidar de ellos. Ellos nos protegen primero, nosotros lo hacemos después. Tú, sin embargo, pareces haber decidido que ellos te habrán de proteger siempre; tu a ellos, jamás.
Porque lo que tú, Caty, pareces estar haciendo, es emplear a tus progenitores como escudo. Ignoro tu edad, pero tu dependencia de ellos es excesiva; una cosa es que ames a tu madre y tu padre, otra, muy diferente, que no sepas vivir sin ellos. Porque las leyes naturales indican que, lo quieras o no, en algún momento tus padres dejarán este mundo bastante antes que tú, dejándote entonces supuestamente sola. Dime, por favor, ¿qué harás entonces? ¿Meter la cabeza bajo tierra como las avestruces?
No, amiga mía, no. No hay cosa alguna en el mundo que no se pueda lograr, queriendo. Ésa es la única condición: querer conseguirlo. Entonces, hazte un favor, ¿quieres? Deja ya de ocultarte, de vivir tras otras personas, de actuar y hablar como lo haces; sal ahí afuera, dite y repítete incansablemente "Quiero y puedo" y cómete el mundo. Millones de personas, antes que tú, lo hicieron.
No creo que los terapeutas, al hablarte de Exposición, se estén refiriendo a viajes fuera de tu ciudad o pueblo de residencia, sino más bien a estancias más o menos prolongadas en domicilios ajenos al de tus padres. La economía no debería por tanto representar un problema.
Imagino que tienes algunas amistades, probablemente no muchas como nos ocurre a todos; entonces, ¿por qué simplemente no pruebas a quedarte un fin de semana en casa de un(a) amig@ y otro fin de semana en casa de otr@, haciendo de ese modo que las ausencias del domicilio de tus padres sean mucho más numerosas? Aunque llegaras a sentirte mal, a sentirte ansiosa, oblígate a permanecer donde estás, pues te consta que es por tu bien, ya que no siempre podrás tener la compañía de tus progenitores.
Si mi sugerencia te parece oportuna, permíteme hacerte otra, por favor: cuando ya lleves más o menos un mes ausentándote regularmente de casa de tus padres, pide que se te retire la medicación que actualmente estás ingiriendo. Obtendrás así un doble beneficio.
Suerte. Un saludo.