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Si todo esto ha sucedido en mi vida, ¿Qué sentido tiene que yo sea docente?
Un camino hacia la trascendencia
Todas las personas manifestamos en todo lo que hacemos, de una u otra manera lo que somos y lo que pensamos; así, la practica docente que hemos tenido en estos años, han sido espacios que nos han permitido darnos a conocer no solo como profesionales de la educación, sino como personas que pensamos y sentimos, que no damos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor.
La vida se va construyendo con cada detalle y cada experiencia; ante nuestros ojos se van manifestando un camino que debemos recorrer y en la medida que vamos avanzando cada paso constituye algo significativo que va marcando el rumbo de nuestra vida. Si esto es real entonces nuestra vida tendrá sentido, motivación y fortaleza. Si no lo hacemos así nos estancamos llenos de amargura y tristeza y la vida perderá su sentido esencial.
Todo parte de un sueño, y quizás el mió fue el escuchar y ser escuchado, para entender la vida, y enseguida tener la posibilidad de transmitir ese conocimiento, a quienes lo pudieran necesitar. De esta manera encontramos el camino de la docencia y nuestros saberes particulares, descubrimos que podemos contribuir a través e ellos a la transformación de la sociedad o por lo menos de algunas de las personas que componen la sociedad.
Encontramos en nuestro proceso de formación, diversas personas que contribuyen para que forjemos con cierto estilo la practica profesional, personas que nos ayudan a descubrir nuestro propio pensamiento, e incluso a ser coherentes con las ideas que tenemos sobre diversos aspectos de la vida.
Son las situaciones reales las que nos fortalecen y las que nos indican de que material estamos hechos, de que manera salimos adelante y logramos madurar como personas y como profesionales. Ser docente esta inmerso en nosotros como personas, lo uno debe ir conectado con lo otro; esta es una tarea que no termina cuando suena la campana, cuando estamos fuera de las instalaciones del colegio. La labor que desempeñamos la manifestamos a través del ejemplo, la manera como educamos, tiene que ver con la manera como pensamos.
Ser docente tiene sentido como lo tiene cualquier profesión para quien la ejerce no como una carga sino como un estilo de vida que lo esta llevando hacia la trascendencia plena, cuando en el ejercicio docente encontramos satisfacción, cuando sentimos alegría y gozo cada día, cuando nos damos cuenta que las pequeñas situaciones nos hacen felices, cuando no sentimos el tiempo ni estamos pendientes de el, entonces el ser docente tendrá un gran sentido, y podremos pensar en que estamos cumpliendo lealmente con la profesión y todos aquellos que han confiado en ella y en nosotros mismos.
Por: Mauricio Hernández Palacios
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