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Toda la Basura que comemos por OMNILIFE
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elisa
 
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  Re: Toda la Basura que comemos por OMNILIFE 16/Septiembre/2008 - 20:31

Hasta el momento no ha mencionado en que consiste la basura que supuestamente comemos por OMNILIFE, solo es un post difamatorio que llama la atencion con el titulo , pero que en el fondo nop dice nada de la empresa que difama en el titulo. A mi propia experiencia sus productos son muy buenos y mas bien sirven para nutrirnos y purificarnos de toda la comida chatarra que comemos y contaminacion del medio ambiente.

MIA
 
Mensajes: 1
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  PROPIEDAD CURATIVA DE OMNILIFE? 12/Mayo/2008 - 21:36

QUISIERA Q ME DIJERAN DONDE PUEDO BUSCAR INFORMACION VERIDICA CIENTIFICA , ANALISIS E INVESTIGACION DE LOS PRODUCTOS OMNILIFE, YA Q ESTUBE X LA WEB Y TODAS LAS  PAGINAS ERAN DE ELLOS MISMOS. ESTA DUDA SURGE DEBIDO A Q OPERARON HACE POCO A MI PAPA DE PIEDRAS EN EL RIÑON Y EL MISMO DOCTOR Q LO ESTA TRATANDO LE RECETA LOS PRODUCTOS OMNILIFE EN VEZ DE MEDICAMENTOS NORMALES.

 

 

Gladys Laguna
 
Mensajes: 1
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  Re: La dieta adecuada para la Hipertensión Arteria (Presión Alta) 16/Enero/2008 - 23:17

Dr. A pesar que acabo de leer el contenido tan interesante, para evitar la presión, me permito

 Estoy en estos momentos con 15.7 de presión desde el 3 de diciembre del años pasado, de la misma manera me sucedio  hace un año. Mi standar de presión siempre ha sido de 12.8  o muy pocas veces 13. Tengo 74 años de edad. Mido 1.58, y estoy pesando 69 kilos.

Sabe Dr. que estoy tomando nota  del contenido de la Dieta. Gracias.

 

 

 

Oscar Zepeda Téllez
 
Mensajes: 3
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  La dieta adecuada para la Hipertensión Arteria (Presión Alta) 13/Marzo/2007 - 17:25

Conviene tomar alimentos pobres en sodio y con escasa cantidad de sal


La dieta más adecuada para controlar la hipertensión arterial
Conviene tomar alimentos pobres en sodio y con escasa cantidad de sal

Una dieta compuesta por alimentos pobres en sodio y con escasa cantidad de sal es el medio ideal para prevenir y tratar la hipertensión.

El aumento de la presión a la que circula la sangre por el interior de las arterias es una situación que, mantenida por largo tiempo, perjudica de forma notable a la salud. Además del daño provocado en los propios vasos sanguíneos (arterioesclerosis), lesiona de forma crónica el corazón, los riñones y el cerebro.

La mayoría de los casos de hipertensión arterial son de causa desconocida y se denominan hipertensión esencial, teniendo muchos de ellosía de ellos un componente familiar hereditario evidente. Además, están íntimamente relacionados con el régimen de vida, la dieta, la ingesta de sal y hasta con la personalidad. Por eso, si somos conscientes de que una determinada dieta alimenticia es el método más natural y fisiológico para controlar el problema y que ésta es de fácil realización, nos daremos cuenta de lo sencillo que puede resultar prevenir las graves complicaciones a las que nos puede llevar esta enfermedad.

No existen pruebas científicas que demuestren que el aumento de sal en la dieta o de alimentos que la contengan cause hipertensión arterial, pero sí se ha comprobado que una reducción en la ingesta de sal o de determinados alimentos consigue una disminución evidente en las cifras de la tensión. Tanto estudios estadísticos como experimentales demuestran una correlación en las personas hipertensas entre la ingesta de sal o de alimentos que la contengan y las cifras de tensión arterial.

Por todo ello, una dieta compuesta por alimentos pobres en sodio y con escasa cantidad de sal es el medio ideal, más natural más inocuo para prevenir y tratar la hipertensión. Los médicos aconsejan a las personas hipertensas dietas ricas en alimentos sin sal. Al comienzo, este tipo de productos son de difícil aceptación para el paladar, pero los pacientes tienen que aprender a aderezarlos con otros condimentos y, con el tiempo, ir modificando los gustos. De este modo, poco a poco se acostumbrará y la comida dejará de parecerle insípida o desagradable.



Productos desaconsejados: el pan blanco corriente, la leche y sus derivados, quesos, jamón, tocino, beicon, embutidos, chacinas, pescados secos y mariscos, alimentos precocinados, carnes saladas y ahumadas, mantequilla salada y margarina, conservas en general, salsas para condimentar y alimentos congelados.

Oscar Zepeda Téllez
 
Mensajes: 3
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  Toda la Basura que comemos por OMNILIFE 13/Marzo/2007 - 17:19

Aunque algunos fabricantes tratan de cubrir las exigencias de una dieta sana, otros se sirven de las estrategias más variopintas para no vender lo que anuncian y para incluir cantidades...


Toda la basura que comemos


Quizá esta portada le parezca exagerada, pero si le ha despertado un mínimo de curiosidad, piense en la cantidad de productos enlatados, precocinados, refrescos, zumos, salsas para calentar y servir, sopas de sobre y concentrados de caldo (entre otros) del supermercado. En teoría, este tipo de comida surgió como respuesta a las necesidades y condicionantes de la vida actual, en la que hay poco tiempo para ir a la compra y cocinar. Aunque algunos fabricantes tratan de cubrir las exigencias de una dieta sana, otros se sirven de las estrategias más variopintas para no vender lo que anuncian y para incluir entre los ingredientes cantidades excesivas de ciertos elementos, a veces innecesarios, que luego no reflejan en el etiquetado.

Así, el consumidor no sabe exactamente lo que se lleva a casa. Esto, aparte de un fraude para el bolsillo, supone un riesgo para la salud, especialmente la de colectivos (lactantes, cardiópatas, hipertensos, diabéticos y niños) que deben cuidar al máximo lo que comen.

En febrero de 2000, Pierre Meneton, investigador de la influencia de los factores genéticos en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, terminó un informe para la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (Afssa, sus siglas en francés) en el que concluía que el exceso de sal de los productos elaborados por la industria agroalimentaria causaba 75.000 accidentes cerebrovasculares anuales en Francia (un tercio de ellos mortales).

Por ello, aconsejaba reducir un 30 de la cantidad de sodio en estos alimentos con el objetivo de evitar un buen número de dichos episodios, así como para mejorar la salud general de la población.

No obstante, advertía de que esta medida no sería bien aceptada por la mayoría de los fabricantes ni por el propio Gobierno, ya que repercutiría en pérdidas de unos seis millones de euros debido sólo a la caída en las ventas de agua mineral y bebidas industriales.

Un año después, Le Point, una publicación gala, daba a conocer los hallazgos de este investigador y ponía de manifiesto los intereses económicos relacionados con el tema.

A partir de ahí, y a pesar de que el Ministerio del Interior francés lo niega absolutamente, Meneton, así como sus familiares y amigos, aseguran haber sido objeto de escuchas telefónicas, espionaje y seguimiento por atentar contra la seguridad del Estado. A principios de este año, el científico coordinó una reunión de la Afssa cuyo título era Sal y salud; pero localizarlo sigue siendo difícil.

Éste no es más que un botón de muestra del inmenso negocio que se mueve alrededor de los alimentos procesados. Esta misma semana, The New York Times publica una entrevista con la doctora Marion Nestle, jefa del departamento de Nutrición de la Universidad de Nueva York, en la que la especialista denuncia los peligros de abusar de la comida rápida y el juego sucio que emplean sus fabricantes para aumentar las ventas.

Básicamente, se trata de que el cliente coma mucho más de todo. Las raciones han aumentado de tamaño, son muy calóricas y poco nutritivas y han proliferado las promociones que ofrecen varios productos de este tipo, casi siempre fabricados por la misma marca, dentro del mismo paquete (bebida, postre, golosina, juguete...).

Nestle también apunta las presiones económicas que ejerce esta industria sobre las instituciones gubernamentales para evitar mensajes desfavorables a sus intereses.

La sociedad española está adoptando las mismas costumbres dietéticas que la estadounidense y los alimentos procesados han adquirido gran protagonismo en los últimos años. También ha contribuido el hecho de que cada vez hay más mujeres que trabajan fuera del hogar, familias compuestas por uno o dos miembros, población anciana y jornadas laborales muy intensas; todos estos factores son claros obstáculos para pensar en menús sanos y equilibrados, así como para hacer la compra de productos frescos y cocinarlos en casa.

Los expertos no quieren demonizar este tipo de comida. De hecho, admiten que muchos fabricantes se toman muy en serio su labor y elaboran, tratan, transportan y conservan sus productos teniendo en cuenta criterios dietéticos saludables. En estos casos, no existe ninguna razón para no tomarlos de vez en cuando, ya que también aportan variedad y equilibrio a la alimentación.


Fraude y riesgo
No obstante, a la vista de los datos disponibles, existen demasiadas irregularidades en este tipo de comida. Hace unos días se dio a conocer un trabajo de la Universidad San Pablo CEU sobre zumos de naranja.

El equipo de Coral Barbas, directora de la sección de química analítica de este centro analizó repetidamente las muestras de nueve marcas etiquetadas y vendidas como 100 zumo de esta fruta. Se excluyeron néctares, bebidas logradas a partir de extractos o concentrados y otras variedades.

Sólo uno de los analizados reflejaba valores que permitían englobarlo dentro de la categoría que anunciaba. "La presencia de agua en grandes proporciones y de ácido tartárico, que no es de la naranja, nos permitió detectar la dilución con agua o la mezcla con zumos de otras frutas, como la uva, más dulce y barato".

Esto no supone un riesgo grave para la salud, pero lo cierto es que se paga por algo que no es lo que aparenta. En realidad se trata de sacar mucho más partido a un litro de bebida. Sin embargo, no cabe olvidar que para personas diabéticas, esto sí puede ser problemático. El zumo de uva contiene más azúcares y, por tanto, el paciente ingiere más cantidad del edulcorante sin saberlo.

La publicación CONSUMER (http://revista.consumer.es), editada mensualmente por la Fundación Eroski, también hace aportaciones interesantes.

Periódicamente publica análisis comparativos de determinados productos en los que se revelan muchísimas deficiencias en este sector. Si bien la mayoría no revisten peligro grave para la salud, lo cierto es que constituyen una forma de engaño.

Consultando estos documentos, se puede observar que, por ejemplo, la higiene general de las ensaladas envasadas aún tiene que mejorar, ya que suelen tener microorganismos (Listeria, casi siempre) que proliferan por mala manipulación. Por su parte, el tomate frito y la salsa de ketchup suele contener más aditivos de los necesarios; además de que las variaciones en cuanto a la proporción de este fruto son notables. Además, algunas marcas contienen glutamato (un potenciador del sabor), pero no lo reflejan en la etiqueta.

En los precocinados de merluza, el rebozado constituye, como mínimo, el 40 del producto. Algunos dicen tener más proporción de pescado de la real y, con excepción de una sola de las muestras que se tuvieron en cuenta, todas contienen Listeria, aunque en cantidades no peligrosas.

Las galletas también suelen usar aditivos innecesarios y dos tipos contienen uno que está expresamente prohibido por la legislación para galletas secas: el antioxidante BHA (E320).

Definitivamente, el etiquetado es la asignatura pendiente. A veces se peca de dar poca información (omitir ingredientes y cantidades). La mayoría de las etiquetas son confusas. Por ejemplo, no aclaran qué tipo de lípidos incluye el total del epígrafe "grasas". Muchas usan ciertos términos incomprensibles para el consumidor medio.

Por ejemplo, es frecuente que el glutamato o el bicarbonato figuren sin el apellido sódico, de forma que no se piensa que realmente se trata de sal.

También refieren los azúcares sin englobarlos dentro de la misma categoría, cuando en realidad lo son. Un truco para identificarlos es fijarse en los que lleven el sufijo osa (galactosa, fructosa, lactosa, maltosa,...) o los que acaben en tol (xilitol, sorbitol....).

En resumen, se está vulnerando el derecho que tiene el consumidor a saber lo que come. Los expertos más beligerantes no dudan en aconsejar que, a la menor duda, lo mejor es no adquirirlos.



A. Rodríguez
Publicado en a salud, comida basura, sana, ráp
http://www.holistika.net


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