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No es una metrópoli, pero tampoco es un rancho.
Podemos traer el rancho a la ciudad y escuchar música ranchera, vestir ropa campirana y ser y pensar como la gente de rancho, pero eso no cambia la realidad.
Y si adoptamos esos patrones de pensamiento y de conducta le estaremos dando gusto a quiere darnos menos de lo que merecemos, menos de lo que nos corresponde dada nuestra situación verdadera.
Estaremos fomentando la división de clases, la sedimentación económica, cultural y afectiva, la existencia de un estrato sin aspiraciones de clase ni de progreso. Conformista y sin cultura.
Es labor de todos primero reconocer su situación real como habitantes de una ciudad capital,
y segundo no aspirar a menos de lo que nos corresponde en realidad, en cuanto a economía, en cuanto a desarrollo y progreso.
La lucha por mejores condiciones de vida, por una aplicación plena de garantías y derechos ha sido objetivo primario de la Democracia Directa en Tepic. Esta lucha continuará, no callará, no morirá.
Es labor de todos llevarla a cabo. Ejerzamos en serio nuestros derechos.
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