|
Hola, Ainim, buenas tardes,
¿Sabes cuál es el verdadero problema de tu madre? La ignorancia.
Con tu permiso, te explicaré el porqué digo semejante cosa: ella, que ha tenido la desdicha de enviudar y de quedarse a cargo de 3 hijas, a las que tuvo que criar, alimentar y educar, considera que ha sido algo así como vuestra esclava, razón por la que vosotras, ahora, a su entender y en justo pago, debéis ser las suyas.
Coincido contigo en que es totalmente irracional, teniendo en cuenta que:
1º.- Ninguna de vosotras la ha obligado a contraer matrimonio con quien luego se convertiría en vuestro padre.
2º.- Ninguna de vosotras es en modo alguno responsable del fallecimiento de vuestro progenitor.
3º.- Ninguna de vosotras ha pedido venir a este mundo, sino que vuestros padres os concibieron, razón que implica que asumieron la responsabilidad, intransferible, de criaros, alimentaros y educaros. Si ella, como madre vuestra que es, considera que eso ha equivalido a ser vuestra esclava, debía habérselo pensado antes y decidir no procrear.
Entiendo que nuestros padres se merecen, por lo general, todo nuestro respeto y amor filial; soy asimismo consciente que cuando le toca en desgracia a uno de nuestros progenitores, cargar con la enorme responsabilidad de nuestra crianza, alimentación y educación, nuestro respeto y amor hacia dicho progenitor sean aún más intensos si cabe, pues sabemos reconocer la titánica tarea a la que ha hecho frente y de la que ha salido victorioso; pero ello no significa en modo alguno que nosotros, una vez adultos, debamos pasar a convertirnos en los muñecos-esclavos de ese progenitor, pues entonces, lamento decirlo, en vez de un padre o una madre, tenderíamos a pensar que quien nos alimentó, crió y educó, fue un cabrón o una cabrona de mucho cuidado.
Todo hijo, y me refiero concretamente a vosotras tres, ha de saber repartir su tiempo según sus obligaciones. Para ti y tu hermana casada, es obvio que la vida matrimonial implica que disponéis de escaso o nulo tiempo que dedicar a vuestra madre, y eso es algo que ella ha de entender cuando se lo decís. Si se niega a hacerlo, te aseguro que no es que no lo comprenda; es sencillamente que es egoísta y quiere para sí lo que sabe perfectamente que no le podéis dar.
Tu otra hermana, la que cohabita con vuestra madre, con la edad que tiene - 35 años -, ha de aprender a imponerse a su progenitora y no permitir que ésta la trate como si de una niña o una adolescente se tratara. Por favor, ¿qué es eso de controlar el tiempo que tu hermana pasa fuera del domicilio, o el que pasa hablando por teléfono, o el negar que ella esté en casa cuando sí lo está, etc.? Tu hermana puede hacer de su vida lo que le venga en gana, cuando, como, donde y con quien le plazca, y eso es algo que tal vez debería recordar a vuestra madre.
De hecho, considerando la situación que vivís las tres hermanas, opino que la mejor sugerencia que os puedo hacer es ésta: poneos de acuerdo, juntaos en casa de vuestra madre, y decidle a ésta que se acabó el tiempo de las imposiciones, las exigencias y la esclavitud. Que las tres la amáis y respetáis mucho, pero que si sigue actuando como lo hace actualmente, muy a vuestro pesar dejaréis su domicilio para no regresar jamás. Esto último no tiene por qué ser verdad, obviamente, pero lo importante es que ella lo crea.
Estableced una especie de calendario, en el caso de las hermanas casadas, y de horario, en el caso de la soltera, en el que estaréis, salvo caso de fuerza mayor, con vuestra progenitora. Lo que hagáis o dejéis de hacer, dónde y con quién estéis, etc. el resto del tiempo, es algo que no le incumbe en absoluto. Y tu hermana soltera, por favor, que se compre un móvil y se libre así de ese problema del maldito teléfono.
Suerte. Un saludo muy cordial.
|