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Príncipe y El Buda Supremo
En un tiempo llamado presente futuro existió un Príncipe Telume, el cual consideraba que era de vital importancia cuidar y mantener siempre el pensamiento orientado hacia el todo supremo, eso significaba una gran dedicación al ser y al supremo ser, cuando se hace referencia al ser se quiere establecer la importancia de mantener la humildad, de alguna manera el todo supremo siempre tiene abiertos sus brazos al ser individual, pero ese principio individual debe estar en correspondencia, con el todo supremo, y esa correspondencia se debe expresar en cada segundo de la existencia, viene a darse por aquellos pequeños detalles que están alineados y correspondidos con el bien supremo, el bien supremo permite evitar situaciones de aprendizajes no deseadas, es por ello que la individualidad también debe realizar esfuerzos orientados hacia el perfeccionamiento colectivo. Mantenerse alineado con el todo supremo puede generar una sensación de frescura de claridad, y para mantener esa sensación es necesaria también la recapacitación orientada hacia aquellos aspectos pasados y presentas, que necesiten armonizarse con la presencia suprema. Se puede entender claramente que el ser individual es objetivamente limitado en pensamiento y comprensión, de allí se deriva que en muchos casos las formas de actuación estén correspondidas de acuerdo a esas limitantes. Es por ello que el recogimiento y el pensamiento orientado hacia el mejoramiento continuo, es una acción de gracia que viene a otorgar el llamado perdón cuando se realiza de forma intencional y consciente. Entender las situaciones que han estado fuera de armonía con el todo supremo, implica entender que se ha invertido un tiempo, que ese tiempo invertido puede venir a otorgarnos una motivación y un deseo superior de conexión con el todo supremo. Un día El Príncipe tuvo la oportunidad de presenciar la apertura de un canal de luz, en el cual se observaba la presencia de un buda que portaba una espada dorada, era importante destacar que el buda inicial poseía un nivel de conciencia orientado hacia el logro de un objetivo particular, que estaba alineado de acuerdo a su conciencia individual, es decir, éste buda dorado estaba desarrollando una forma de meditación intensa para lograr un objetivo individualista. El príncipe tuvo la oportunidad de observar como un buda dorado con mayor poder, logro superponerse a la meditación individualista del buda con la espada dorada. La supraposición energética no era algo muy común de visualizar en el mundo astral, ésta teoría consiste en que un poder con mayor nivel de comprensión y deseo de mejoramiento para un colectivo, se superpone a un poder individualizante, logrando así armonizar un poder con intención y objetivo particular, en un poder con intención y objetivo colectivo. En éste caso el aprendizaje fundamental de la teoría de la superposición budica, establece que siempre que se solicite la presencia de un bien supremo, para armonizar un deseo individualizante, va a traer como consecuencia la armonización a través de la práctica de un poder mágico como lo es la superposición energética budica. Normalmente el príncipe se desempeñaba como Mago, y un día tuvo la oportunidad de asistir a su consulta un joven telumer, el cual deseaba lograr conseguir mediante una formula mágica, todos sus objetivos individualizantes, los cuales muchos de ellos iban en contra de otros seres telumers, que inclusive desconocían las intenciones que éste ser individualizante deseaba para ellos en el astral. Definitivamente enmarcado en la teoría de la superposición budica, el Mago sencillamente le expreso al joven, que no era posible utilizar poderes mágicos para satisfacer sus deseos individuales, debido a que el todo supremo consideraba que eran importantes el cumplimiento de los objetivos individualizados, de los otros seres al cual él de alguna manera deseaba dominar desde la perspectiva del astral.
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