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HOLA ! COMO ESTAN? ESTO DECIAN ALGUNOS MEDIOS QUE FUERON A COSQUIN...
Según los relojes, habían transcurrido 37 minutos después de la medianoche cuando la plaza contuvo el aliento. Los rostros girados hacia el escenario y el gesto concentrado pintó la cara de los presentes mientras Abel Pintos entonaba El antigal, una zamba a capella que generó silencio y luego, un oleaje de ovaciones.
Es que para otros artistas, una trayectoria de seis discos, tres de ellos compuestos íntegramente, significaría quizás media vida de trabajo. Pero la voluntad y el crecimiento de este joven se dio a pasos agigantados y… ¡recién tiene 23 años! Hace sólo 10 que pisó por primera vez el escenario Atahualpa Yupanqui.
Consultado por LAVOZ.com.ar, el músico se manifestó feliz por la apertura de Cosquín hacia la juventud y a un género que algunos considerarán opuesto al folklore, como el rock, con la inclusión de Divididos en la grilla del festival. Dijo que cuando tuvo la chance de cantar con A.N.I.M.A.L. y sus amigos lo oyeron, pudieron conectarse por primera vez emocionalmente con su música. Habló de "un puente entre el folklore y el rock".
Consagración del público. Abel Pintos fue sin duda el artista que, luego del fenómeno siempre vigente de León Gieco, se puso al hombro a los casi ocho mil espectadores de la segunda jornada del Festival Nacional de Folklore de Cosquín. Reflejo real, Luna llena, Ojos de cielo y Por una gota sonaron en catarata de hits, en versiones de intensidad calculada.
También hubo canciones, como Sólo canto por vos, del nuevo trabajo denominado La llave. “Lo compuse primero en concepto y luego le fui dando letra a lo que pensaba, me llevó un año y pico hacerlo”, contaría luego en una conferencia de prensa. Sobre su rol de autor, Pintos contó que no tiene una influencia marcada pero se nutre mucho de la lectura: “Leo novelas, poesía, libros que escriben desde la cárcel, relatos de la sociedad, distintas formas de sentir y ver la vida”.
Con un look casual y elegante, de sus ademanes seguros sobre el escenario se puede predecir un futuro intenso como solista. Quizás no falte demasiado para que este joven que creció sobre el escenario del festival se convierta en atracción central de alguna noche coscoína.
Cecilia Bazán l cbazan@lavozdelinterior.com.ar
Volviendo a la segunda noche y a la tocada de Abel, diez años atrás -en manos de León Gieco- subía al escenario Atahualpa Yupanqui un tímido niño de 13 años. Hoy, después de un tiempo, se posa firme y con la frente en alto entona canciones propias. Baila, sonríe y muestra gestos de felicidad. Hoy pudo disfrutar pisar el escenario mayor.
Temas como “Para cantar he nacido”, de su primer disco, se cruzaron con los más recientes “Sólo canto por vos” y “Todo está en vos”, que le sirvieron para calentar la garganta y hacer estremecer a la gente con una imponente versión a capella de “El antigal”, en honor a Daniel Toro, culpable indiscutible de su apego al folklore. Así, agarrándose el pecho, recibió uno a uno los aplausos y el veredicto afirmativo de una plaza revolucionada.
www.folkloreclub.com.ar
Una década desde su primer paso por la Próspero Molina reconoció el maestro de ceremonias y el telón dejó ver a Abel Pintos en una plaza de pie. Con la sencillez que lo caracteriza, Abel transmitió las mejores sensaciones en cada una de sus canciones. Un escenario azulado enmarcó el canto a capela del bonaerense que erizó la piel de los espectadores.
La edición 48 del Festival Nacional de Folklore fue testigo de algunas de las nuevas composiciones del joven artista que logró muchos aplausos y ovaciones de una plaza palpitante en la segunda luna coscoína. Si bien el público se quedó con ganas de más música de la nueva generación, la tradición, el encanto y el espíritu de una gran exponente del sentir popular ingresaron al escenario mayor en la presencia de Argentino Luna.
www.aquicosquin.org
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