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ESTAS SON LAS INFECCIONES RESPIRATORIAS MAS COMUNES.
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daniel fuente
 
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  Re: Re: mmmm 10/Mayo/2012 - 16:12

esto es una basura n tiene nada de importamcia zto n zirve ok...??? q l qde claro

 

 

 

marian
 
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  mi tarea 17/Febrero/2012 - 11:09

tupida no me ayudo en nada e

Vismar
 
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  Resultado de Frotis Uretral 16/Diciembre/2011 - 18:18

Muy buenas noche.

Tienen la amabilidad yy me colaboran explicandome que significa los resultados de frotis uretral que me realice para haveriguar si tengo gonorrea. los resultados fueron los siguientes.

 

Bacilos Gram Negativos c/ Escasas

Cocos Gram Positivos c/ Media

Reaccion Leucocitaria c/ escasa

 

Serologia (VDRL): No reactiva

je c s
 
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  Re: mmmm 04/Junio/2010 - 05:12

que tonta es esta informacion me saque seroen eccamen de ciencia  por estudiar lo que decia aquí
daniel
 
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  mmmm 28/Enero/2010 - 23:07

no me gusto mucho pues no me ayudo mucho

no me ayudo a la tarea

erika valdez estrella
 
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  ayudamen por favor 13/Abril/2007 - 22:36

tengo aproximadamente 6 años con problemas de garganta huesos me dicen que tengo streptococo pero ya no se que hace tomo mucho antibiotico medicina omeopata y no a donde puedo acudir gracias ericka ve.
EVEIDYS YULIETH DIAZ MENDOZA
 
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  ESTAS SON LAS INFECCIONES RESPIRATORIAS MAS COMUNES. 02/Septiembre/2006 - 19:55

LAS INFECCIONES RESPIRETORIAS MAS COMUNES SON LAS QUE ENCONTRAMOS A CONTINUACION:

Infecciones por hongos

Los hongos, que son un tipo de planta, incluyen mohos y setas. El ambiente está cargado de esporas de diversos hongos y, por lo general, éstas flotan en el aire. Entre la amplia variedad de esporas que caen sobre la piel o son inhaladas hacia los pulmones sólo algunas producen infecciones menores, y sólo rara vez se extienden hacia otras partes del organismo. Algunos pocos tipos de hongos, como las variedades de Candida, pueden vivir normalmente sobre la superficie del cuerpo o dentro del intestino. Estos habitantes habituales del organismo sólo ocasionalmente pueden causar infecciones locales de la piel, la vagina o la boca, pero muy rara vez producen más daño. En ciertos casos, no obstante, determinadas variedades de hongos pueden producir infecciones graves de los pulmones, el hígado y el resto del cuerpo.

Los hongos tienen una tendencia especial a causar infecciones en individuos con un sistema inmunológico deficiente. Por ejemplo, los enfermos de SIDA o quienes reciben tratamiento contra el cáncer tienen más probabilidades de desarrollar infecciones micóticas graves. En algunos casos, las personas con inmunidad deficiente desarrollan infecciones causadas por tipos de hongos que, muy rara vez, por no decir nunca, causan daño a los individuos cuyos sistemas de inmunidad funcionan normalmente. Entre estas infecciones se encuentra la mucormicosis y la aspergilosis.

Algunas afecciones fúngicas son más frecuentes en ciertas áreas geográficas. Por ejemplo, la blastomicosis se produce sólo en Norteamérica y África.

Debido a que muchas infecciones fúngicas se desarrollan lentamente, pueden pasar meses o años antes de que una persona se dé cuenta de que necesita atención médica. Estas infecciones pueden ser difíciles de tratar y el tratamiento suele efectuarse durante mucho tiempo. En la actualidad existen varios fármacos antimicóticos.

Histoplasmosis

La histoplasmosis es una afección causada por el hongo Histoplasma capsulatum, que se desarrolla principalmente en los pulmones pero en ocasiones puede extenderse a todo el organismo.

Las esporas de Histoplasma están presentes en el suelo. Los granjeros y otras personas que trabajan la tierra infectada son los más propensos a inhalar las esporas. Cuando se inhalan grandes cantidades de éstas, se pueden producir enfermedades graves. Los afectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) tienen más posibilidades de desarrollar histoplasmosis, especialmente la variedad que se extiende por todo el organismo.

Síntomas y pronóstico

Generalmente, los infectados no presentan ningún síntoma. Sin embargo, cuando existen, pueden adoptar formas distintas: la forma aguda primaria, la progresiva diseminada o la crónica cavitada.

En la forma aguda primaria, los síntomas suelen aparecer de 3 a 21 días después de que una persona inhala las esporas del hongo. Puede sentir malestar y tener fiebre y tos. Los síntomas suelen desaparecer sin tratamiento en 2 semanas y pocas veces duran más de 6 semanas. Esta forma de histoplasmosis rara vez resulta mortal.

La forma progresiva diseminada normalmente no afecta a los adultos sanos. Por lo general se produce en niños y personas cuyo sistema inmunitario es deficiente (como los que padecen SIDA). Los síntomas pueden aparecer muy lentamente, o bien de forma extremadamente rápida. El hígado, el bazo y los ganglios linfáticos pueden aumentar de tamaño. Con menos frecuencia, la infección produce úlceras en la boca y los intestinos. En casos raros, las glándulas suprarrenales resultan dañadas, causando la enfermedad de Addison. Sin tratamiento, la histoplasmosis diseminada progresiva es mortal en el 90 por ciento de los casos. Aun recibiendo tratamiento, los enfermos de SIDA pueden morir rápidamente a causa de esta infección.

La forma crónica cavitada es una afección pulmonar que se desarrolla progresivamente a lo largo de varias semanas, produciendo tos y dificultad cada vez mayor para respirar. Los síntomas incluyen pérdida de peso, sensación de enfermedad (malestar general) y fiebre leve. La mayoría de los enfermos se recupera sin tratamiento en 2 a 6 meses. Sin embargo, las dificultades respiratorias pueden empeorar gradualmente y algunos pacientes pueden expectorar sangre, a veces en grandes cantidades. El daño pulmonar o la invasión bacteriana de los pulmones finalmente puede causar la muerte.

Diagnóstico y tratamiento

Para establecer el diagnóstico, el médico obtiene muestras de esputo, ganglios linfáticos, médula ósea, hígado, úlceras de la boca, orina o sangre del enfermo. Estas muestras son enviadas a un laboratorio para su cultivo y análisis.

Las personas con histoplasmosis aguda rara vez necesitan tratamiento farmacológico. Sin embargo, las que presentan la forma progresiva diseminada suelen responder bien al tratamiento con anfotericina B administrada de forma intravenosa o con itraconazol por vía oral. En la forma crónica cavitada, el itraconazol o la anfotericina B pueden eliminar el hongo, aunque la destrucción causada por la infección deja tejido cicatricial. Los problemas respiratorios, similares a los causados por una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, suelen continuar. En consecuencia, el tratamiento debe comenzar lo antes posible para limitar el daño pulmonar.

Coccidioidomicosis

La coccidioidomicosis (fiebre de San Joaquín, fiebre del valle) es una infección causada por el hongo Coccidioides immitis, que generalmente afecta a los pulmones.

La coccidioidomicosis se produce tanto como una afección pulmonar leve que desaparece sin tratamiento (la forma aguda primaria), como una infección grave y progresiva que se extiende por todo el organismo y a menudo es mortal (la forma progresiva). Ésta suele ser un signo de que el enfermo posee un sistema inmunitario deficiente, generalmente debido al SIDA.

Las esporas de Coccidioides se encuentran en el suelo de ciertas áreas de Norteamérica, América Central y América del Sur. Los granjeros y otras personas que trabajan la tierra están más expuestos a inhalar las esporas y resultar infectados. Quienes se infectan durante un viaje quizás no presenten los síntomas de la enfermedad hasta después de haber dejado la zona.

Síntomas

Los afectados por coccidioidomicosis aguda primaria, generalmente, no presentan sintomatología. Si aparecen síntomas, lo hacen de una a tres semanas después de que se ha producido la infección. Éstos son leves en la mayoría de los casos y pueden consistir en fiebre, dolor en el pecho y escalofríos. También puede expectorar esputos y ocasionalmente sangre. Algunas personas desarrollan el llamado reumatismo del desierto, una enfermedad que consiste en la inflamación de la superficie del ojo (conjuntivitis) y de las articulaciones (artritis) y la formación de nódulos en la piel (eritema nudoso).

La forma progresiva de la enfermedad es muy inusual y puede desarrollarse a lo largo de semanas, meses o incluso años después de producida la infección aguda primaria, o bien tras haber vivido en una zona en la cual la misma es frecuente. Los síntomas incluyen fiebre leve, pérdida de apetito, adelgazamiento y disminución de la fuerza. La infección pulmonar puede empeorar, causando una mayor dificultad para respirar. La infección puede extenderse de los pulmones a los huesos, las articulaciones, el hígado y el bazo, a los riñones, el cerebro y las membranas que lo recubren.

Diagnóstico

El médico puede sospechar la presencia de coccidioidomicosis si alguien que vive en una zona endémica o acaba de regresar de allí presenta estos síntomas. Se toman muestras de esputo o pus del paciente y se envían al laboratorio. Los análisis de sangre pueden revelar la presencia de anticuerpos contra el hongo. Estos anticuerpos aparecen al principio del proceso pero desaparecen en la forma aguda primaria de la enfermedad; en la forma progresiva persisten.

Pronóstico y tratamiento

La forma aguda de coccidioidomicosis suele desaparecer sin tratamiento y la recuperación generalmente es completa. Sin embargo, los afectados de la forma progresiva se tratan con anfotericina B intravenosa o fluconazol oral. Otra posibilidad es administrar itraconazol o ketoconazol. A pesar de que el tratamiento con fármacos puede ser eficaz en ciertas infecciones localizadas, como por ejemplo las de la piel, los huesos o las articulaciones, una vez que se suspende el tratamiento suelen producirse recaídas. Las variedades más importantes de coccidioidomicosis progresiva diseminada suelen ser mortales, especialmente la meningitis (infección de las membranas del cerebro y la médula espinal). Si un enfermo tiene meningitis, se recurre al fluconazol; también es posible inyectar anfotericina B en el líquido de la médula espinal. El tratamiento debe mantenerse durante años, a menudo durante el resto de la vida. La meningitis que no recibe tratamiento es siempre mortal.

Blastomicosis

La blastomicosis (blastomicosis norteamericana, enfermedad de Gilchrist) es una infección causada por el hongo Blastomyces dermatitidis.

La blastomicosis es principalmente una afección pulmonar, pero en ocasiones se extiende hacia otras zonas a través del flujo sanguíneo. Las esporas de Blastomyces probablemente penetran a través de las vías respiratorias cuando son inhaladas. No se sabe de dónde parten las esporas del ambiente, pero en una ocasión se relacionó una epidemia con los refugios de los castores. La mayoría de estas infecciones se producen en los Estados Unidos y en zonas muy dispersas de África. Los varones entre 20 y 40 años de edad suelen ser los más afectados. La enfermedad es rara en los enfermos de SIDA.

Síntomas y diagnóstico

La blastomicosis de los pulmones comienza gradualmente con fiebre, escalofríos y sudoración profusa. Luego puede añadirse tos, con o sin expectoración, dolor en el pecho y dificultades para respirar. A pesar de que la infección pulmonar suele empeorar lentamente, en ocasiones mejora sin tratamiento.

La forma diseminada de blastomicosis suele afectar a muchas áreas del cuerpo. Es posible que aparezca una infección cutánea en forma de pequeñas protuberancias (pápulas), que pueden contener pus (papulopústulas). Las pápulas y papulopústulas duran poco tiempo y se diseminan lentamente. Luego aparecen en la piel placas sobreelevadas y verrugosas, rodeadas de diminutos abscesos indoloros (algunos tienen el tamaño de la cabeza de un alfiler). Los huesos pueden presentar tumefacciones dolorosas. Los varones pueden experimentar una hinchazón dolorosa del epidídimo (una estructura similar a un cordel pegada a los testículos) o bien un profundo malestar debido a una infección de la próstata (prostatitis).

El médico establece el diagnóstico en ocasiones examinando al microscopio una muestra de esputo o de tejido infectado, como la piel. Si se encuentran hongos, la muestra puede cultivarse y analizarse para verificar el diagnóstico.

Tratamiento

La blastomicosis puede tratarse con anfotericina B intravenosa o itraconazol oral. Con este tratamiento, el paciente comienza a sentirse mejor al cabo de una semana y el hongo desaparece rápidamente. Sin tratamiento, la infección empeora lentamente y conduce a la muerte.

Candidiasis

La candidiasis (candidosis, moniliasis) es una infección causada por diversas variedades de Candida, especialmente Candida albicans.

La infección de las membranas mucosas, como ocurre en la boca o la vagina, es frecuente entre los individuos con un sistema inmunológico normal. Sin embargo, estas afecciones son más frecuentes o persistentes en diabéticos o enfermos de SIDA y en las mujeres embarazadas.

Candidiasis oral
La infección por Candida puede provocar la formación de placas blancas en la boca.

Las personas cuyo sistema inmunitario es deficiente suelen desarrollar una candidiasis que se extiende por todo el cuerpo, y quienes presentan riesgo de desarrollar una infección en el flujo sanguíneo (candidemia) son las que tienen un bajo número de glóbulos blancos (que puede ser debido a una leucemia o al tratamiento por otros cánceres) y las que tienen un catéter colocado en un vaso sanguíneo. En caso de cirugía u otros procedimientos invasivos relacionados con el corazón y los vasos sanguíneos, puede producirse una infección de las válvulas cardíacas (endocarditis).

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas de candidiasis varían en función del tejido afectado. Por ejemplo, la infección de la boca (aftas) provoca la aparición de placas cremosas, que son de color blanco y causan dolor. Cuando se localizan en el esófago, existen dificultades para tragar o comer. Si las válvulas del corazón se ven afectadas, puede aparecer fiebre, soplo cardíaco y agrandamiento del bazo. Una infección de la retina (la membrana sensible a la luz que se encuentra sobre la superficie interna de la parte posterior del ojo) puede provocar ceguera. Una infección de la sangre (candidemia) o del riñón, puede generar fiebre, disminución de la presión arterial (shock) y una menor producción de orina.

Muchas infecciones causadas por Candida se diagnostican a través de los síntomas. Para establecer un diagnóstico definitivo, es preciso observar los hongos en una muestra de piel examinada al microscopio. El cultivo de las muestras de sangre o de líquido de la médula espinal también pueden revelar la presencia de los mismos.

Pronóstico y tratamiento

Cuando se produce candidiasis en la boca o la vagina, es posible aplicar fármacos antimicóticos directamente sobre el área o bien se puede administrar fluconazol por vía oral. La candidiasis que se ha extendido por todo el cuerpo es una enfermedad grave, progresiva y potencialmente mortal que suele ser tratada con anfotericina B intravenosa, a pesar de que el fluconazol resulta eficaz en algunas personas.

Ciertas enfermedades, como la diabetes, pueden empeorar la candidiasis y deben ser controladas para ayudar a erradicar la infección.

Esporotricosis

La esporotricosis es una infección causada por el hongo Sporothrix schenckii.

El Sporothrix es típico de los rosales, bérberos, el musgo esfagnáceo y otros abonos. Generalmente, los que resultan infectados son los jardineros y los horticultores.

La esporotricosis suele afectar a la piel y a los vasos linfáticos cercanos. Ocasionalmente, también afecta a los pulmones o a otros tejidos.

Síntomas y diagnóstico

Una afección de la piel y los vasos linfáticos cercanos, comienza típicamente como un nódulo pequeño y duro en un dedo que aumenta de tamaño lentamente y luego forma una úlcera. Durante los días o semanas siguientes, la infección se propaga a través de los vasos linfáticos del dedo, la mano y el brazo y llega a los ganglios, formando nódulos y úlceras a lo largo del trayecto. Por lo general, no hay otros síntomas.

Una infección pulmonar, generalmente en quienes padecen alguna otra enfermedad asociada (como enfisema), puede causar neumonía, con un ligero dolor en el pecho y tos. Con menos frecuencia, puede producirse una infección en otras partes del cuerpo, como los huesos, las articulaciones, los músculos o los ojos. Rara vez se produce una infección del bazo, el hígado, los riñones, los genitales o el cerebro.

Los característicos nódulos y ulceraciones permiten al médico sospechar que una persona padece esporotricosis. El diagnóstico se confirma cultivando e identificando Sporothrix en muestras de tejido infectado.

Tratamiento

La esporotricosis que afecta a la piel suele extenderse muy lentamente y rara vez es mortal. La infección cutánea es tratada con itraconazol por vía oral. Otra alternativa es prescribir yoduro de potasio, pero no es tan eficaz y causa efectos colaterales en la mayoría de los pacientes, como erupción cutánea, congestión nasal e inflamación de los ojos, boca y garganta. Si la infección se extiende por todo el organismo y pone en peligro la vida de la persona, se administra anfotericina B intravenosa; sin embargo, según los resultados en gran número de casos, el itraconazol oral resulta igual de eficaz o incluso superior.


Infecciones causadas por cocos

Las bacterias pueden clasificarse de varios modos, como por ejemplo según su forma. Las bacterias que tienen forma esférica reciben el nombre de cocos. Los cocos que pueden causar infecciones en los humanos son los estafilococos, los estreptococos, los neumococos y los meningococos.

Infecciones estafilocócicas

Las infecciones estafilocócicas son las causadas por los estafilococos, que son unas bacterias grampositivas muy frecuentes.

Aunque normalmente están presentes en la nariz y en la piel del 20 al 30 por ciento de los adultos sanos (y menos frecuentemente en la boca, las glándulas mamarias y los aparatos genitourinario, intestinal y las vías respiratorias altas), los estafilococos no suelen ser perjudiciales. Sin embargo, la rotura de la piel u otra lesión pueden permitir que las bacterias atraviesen las defensas del organismo y causen una infección.

Los individuos proclives a las infecciones estafilo-cócicas son los recién nacidos, las mujeres en período de lactancia, las personas con enfermedades crónicas (especialmente afecciones pulmonares, diabetes y cáncer), las que presentan afecciones cutáneas e incisiones quirúrgicas y aquellas cuyos sistemas inmunológicos están inhibidos por el uso de corticosteroides, radioterapia, fármacos inmunodepresores o medicaciones anticancerosas.

Síntomas

Los estafilococos pueden infectar cualquier parte del organismo y los síntomas dependen de la localización de la infección. Ésta puede ser leve o llegar a poner en peligro la vida. Por lo general, las infecciones estafilocócicas producen cavidades llenas de pus, como los abscesos y los forúnculos (forúnculos y carbuncos). Los estafilococos pueden circular por la sangre y formar abscesos en los órganos internos, como los pulmones, así como infecciones de los huesos (osteomielitis) y del revestimiento interior del corazón y sus válvulas (endocarditis).

Los estafilococos tienden a infectar la piel. Los abscesos estafilocócicos de la piel aparecen como abultamientos calientes llenos de pus, localizados bajo la superficie cutánea. Por lo general se rompen como lo haría un grano de gran tamaño y el pus se esparce sobre la piel, donde se puede producir más infección si no se limpia de inmediato. Los estafilococos también pueden causar celulitis, una infección que se extiende bajo la piel. Generalmente, también pueden formar forúnculos. Dos infecciones cutáneas estafilocócicas particularmente graves son la necrólisis epidérmica tóxica y el síndrome de la piel escaldada, procesos en que la piel puede desprenderse en grandes superficies.

Los recién nacidos pueden tener infecciones estafilocócicas cutáneas, generalmente en sus 6 primeras semanas de vida. El síntoma más frecuente es la presencia de grandes ampollas llenas de un líquido claro o pus localizadas en la axila, la ingle o los pliegues del cuello. Las infecciones estafilocócicas más graves pueden formar numerosos abscesos cutáneos, desprendimiento de grandes superficies de piel, infección de la sangre y de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal (meningitis) y neumonía.

Las madres en período de lactancia pueden presentar infecciones estafilocócicas en las mamas (mastitis) y abscesos entre 1 y 4 semanas después del parto. Estas infecciones suelen contraerlas los bebés en las salas de neonatos de los hospitales y luego las transmiten al seno de su madre cuando maman.

La neumonía estafilocócica es una infección grave. Los individuos con enfermedades pulmonares crónicas (como bronquitis crónica y enfisema) y los que tienen gripe están particularmente expuestos. Suele provocar una fiebre muy alta y síntomas pulmonares intensos, como dificultad para respirar, respiración acelerada y una tos con producción de esputos que pueden estar teñidos de sangre. En los recién nacidos y en ocasiones en los adultos, la neumonía estafilocócica puede causar abscesos pulmonares y una infección de la pleura (las membranas que rodean los pulmones). Esta infección, llamada empiema pleural, empeora las dificultades respiratorias causadas por la neumonía.

A pesar de que una infección estafilocócica de la sangre (bacteriemia estafilocócica) suele desarrollarse a partir de una infección estafilocócica localizada en cualquier otra parte del cuerpo, habitualmente suele provenir de algún elemento infectado introducido en una vena, como, por ejemplo, un catéter, lo que facilita a los estafilococos un acceso directo al flujo sanguíneo. La bacteriemia estafilocócica es causa frecuente de muerte en las personas con quemaduras graves. Por lo general, produce fiebre alta y persistente y en ciertos casos shock.

Los estafilococos presentes en el flujo sanguíneo pueden producir una infección del revestimiento interior del corazón y sus válvulas (endocarditis), especialmente entre quienes se inyectan drogas. Esta situación puede dañar rápidamente las válvulas, provocando insuficiencia cardíaca y la muerte.

Las infecciones óseas (osteomielitis) afectan predominantemente a los niños, a pesar de que también afectan a los ancianos, en especial a los afectados de profundas úlceras cutáneas (úlceras por presión). Estas infecciones pueden provocar escalofríos, fiebre y dolor de huesos. En los tejidos por encima del hueso infectado aparece tumefacción y enrojecimiento y se puede acumular líquido en las articulaciones cercanas a las áreas invadidas por las bacterias. El lugar afectado por la infección puede doler y, por lo general, da fiebre. En ciertos casos las radiografías y otros estudios radiológicos pueden identificar la zona infectada, pero, generalmente, no son útiles para establecer un diagnóstico precoz.

Una infección estafilocócica del intestino suele provocar fiebre, así como hinchazón y distensión abdominal, debido a una suspensión temporal de los movimientos contráctiles normales del intestino (íleo) y diarrea. La infección es más frecuente entre los pacientes hospitalizados, en especial los que han sido sometidos a cirugía abdominal o han recibido un tratamiento con antibióticos.

La cirugía aumenta el riesgo de infección estafilocócica. La infección puede producir abscesos en los puntos de sutura o bien causar una destrucción extensa del sitio de incisión. Estas infecciones suelen aparecer entre pocos días y pocas semanas después de una operación, pero pueden desarrollarse más lentamente si el paciente ha recibido antibióticos en el momento de la cirugía. Una infección estafilocócica en el postoperatorio puede empeorar y constituir el llamado síndrome del shock tóxico.

Tratamiento

Para la mayoría de las infecciones cutáneas, los antibióticos orales como la cloxacilina, dicloxacilina y eritromicina resultan adecuados. Las infecciones más graves, en especial las de la sangre, requieren terapia intravenosa, en general durante 6 semanas.

La elección de un antibiótico depende del lugar de la infección, la gravedad de la enfermedad y cuál de los antibióticos elimina las bacterias con mayor eficacia. El Staphylococcus aureus (estafilococo dorado) resistente a la meticilina es resistente a casi todos los antibióticos y provoca gran preocupación porque la bacteria es cada vez más frecuente en los grandes hospitales. Entre los pocos antibióticos que suelen ser eficaces contra este microorganismo se encuentran la vancomicina y el trimetoprim-sulfametoxazol. La vancomicina mata las bacterias, mientras que el trimetoprim-sulfametoxazol actúa inhibiendo su capacidad para multiplicarse.

Los abscesos deben drenarse. Cuando están sobre la piel, ello es relativamente simple. El médico realiza un pequeño corte en la zona y ejerce presión para eliminar el material infectado. Los localizados en zonas más profundas del cuerpo pueden necesitar cirugía.

Síndrome de shock tóxico

El síndrome de shock tóxico es una infección generalmente causada por estafilococos que rápidamente puede empeorar hasta convertirse en un shock grave, que no responde a tratamiento.

En 1 978, el síndrome de shock tóxico fue reconocido por primera vez como un síndrome especial en varios niños de entre 8 y 17 años de edad. En 1 980, aparecieron muchos más casos, principalmente en mujeres jóvenes que, casi siempre, usaban tampones. En 1 981, después de una gran publicidad y la eliminación del mercado de las variedades “super- absorbentes” de tampones, la incidencia de este síndrome disminuyó drásticamente. Aún siguen dándose casos en algunas mujeres que no usan tampones, después de la cirugía o de dar a luz. Alrededor del 15 por ciento de los casos se producen en varones que han sido sometidos a cirugía. Los casos leves son bastante frecuentes.

A pesar de que se conoce perfectamente la variedad de estafilococo que causa la mayoría de los casos de síndrome de shock tóxico, aún se ignora qué suceso desencadena este síndrome. La presencia de un tampón puede impulsar a las bacterias a producir una toxina que penetra en la sangre a través de pequeños cortes en el revestimiento vaginal o bien a través del útero hasta llegar a la cavidad abdominal. Esta toxina aparentemente es la que causa los síntomas.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas comienzan de forma repentina con fiebre de 38,5 a 40,5 ºC. Es característico el desarrollo rápido de fuerte dolor de cabeza, dolor de garganta, ojos enrojecidos, cansancio extremo, confusión, vómitos, diarrea acuosa profusa y una erupción cutánea similar a una quemadura de sol por todo el cuerpo. A las 48 horas se pueden sufrir desvanecimientos y entrar en estado de shock. Entre el tercero y el séptimo día se desprende la piel, sobre todo de las palmas de las manos y las plantas de los pies.

El síndrome provoca anemia. Las lesiones del riñón, hepáticas y musculares son muy frecuentes, especialmente durante la primera semana. También pueden aparecer problemas de corazón y pulmones. Los órganos, generalmente, se recuperan completamente una vez que los síntomas desaparecen.

El diagnóstico suele basarse en los síntomas que presenta el paciente. A pesar de que no existen pruebas de laboratorio que identifiquen específicamente el síndrome de shock tóxico, se suelen realizar análisis de sangre para excluir otras posibles causas que produzcan una sintomatología similar.

Prevención, tratamiento y pronóstico

Es difícil proponer recomendaciones precisas para evitar el síndrome de shock tóxico. En términos generales, las mujeres deberían evitar el uso continuado de tampones durante la menstruación. Los tampones superabsorbentes, que son los que más posibilidades tienen de causar síndrome de shock tóxico, no deben utilizarse.

Si se sospecha que un individuo tiene este síndrome, es necesario hospitalizarlo de inmediato. El tratamiento comienza con la retirada del tampón, el diafragma u otro objeto extraño y se administran antibióticos lo antes posible.

Alrededor del 8 al 15 por ciento de las personas con síndrome de shock tóxico completo mueren. Los episodios recurrentes son frecuentes entre las mujeres que continúan usando tampones en los 4 meses posteriores a un episodio de éstos, a menos que el tratamiento antibiótico haya eliminado los estafilococos.

Infecciones estreptocócicas

Las infecciones estreptocócicas están causadas por bacterias grampositivas llamadas estreptococos.

Las diversas variedades de estreptococos que producen enfermedades se agrupan según su comportamiento, características químicas y aspecto. Cada grupo tiende a producir tipos específicos de infecciones y síntomas.

- Los estreptococos del grupo A constituyen la especie más virulenta para los humanos, que son sus huéspedes naturales. Estos estreptococos pueden causar faringitis estreptocócica (una infección estreptocócica de la faringe), amigdalitis, infecciones de heridas y de piel, infecciones de la sangre (septicemia), escarlatina, neumonía, fiebre reumática, corea de Sydenham (mal de San Vito) e inflamación renal (glomerulonefritis).

- Los estreptococos del grupo B por lo general causan infecciones peligrosas en los recién nacidos (sepsis neonatal) e infecciones en las articulaciones (artritis séptica) y el corazón (endocarditis).

- Los estreptococos de los grupos C y G suelen vivir normalmente en los animales pero también pueden crecer en la garganta humana, el intestino, la vagina y la piel. Estos estreptococos pueden causar infecciones graves como faringitis estreptocócica, neumonía, infecciones cutáneas y de heridas, sepsis posparto y neonatal, endocarditis y artritis séptica. Tras una infección por una de estas bacterias se puede producir una inflamación renal.

- Los estreptococos y enterococos de grupo D crecen normalmente en el tracto digestivo inferior, en la vagina y en la piel circundante. También pueden causar infecciones en las heridas y en las válvulas del corazón, la vejiga, el abdomen y la sangre.

Las infecciones por ciertos tipos de estreptococos pueden causar una reacción autoinmune en la que el cuerpo ataca sus propios tejidos. Estas reacciones pueden ocurrir después de una infección como la faringitis estreptocócica y pueden derivar en fiebre reumática, corea y lesión renal (glomerulonefritis).

Síntomas

Los estreptococos pueden vivir en las vías respiratorias, el intestino, la vagina o cualquier otra parte del cuerpo sin causar problemas. En ocasiones, estas bacterias aparecen en una zona inflamada (como la garganta o la vagina) de una persona que es portadora y puede que se les atribuya erróneamente la causa de la infección.

La clase más frecuente de infección estreptocócica es la infección de garganta (faringitis estreptocócica). Por lo general, los síntomas aparecen repentinamente e incluyen dolor de garganta, una sensación general de enfermedad (malestar), escalofríos, fiebre, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y un ritmo cardíaco acelerado (taquicardia). La garganta está enrojecida, las amígdalas inflamadas y los ganglios linfáticos del cuello pueden aumentar de tamaño y ser dolorosos al tacto. Los niños pueden sufrir convulsiones. En los niños menores de 4 años, el único síntoma puede ser un goteo de la nariz. La tos, la inflamación de la laringe (laringitis) y la congestión nasal son poco frecuentes en las infecciones estreptocócicas; estos síntomas sugieren otra causa, como un resfriado o una alergia.

La escarlatina es producida por toxinas estreptocócicas que generan una erupción cutánea generalizada de color rosado o rojizo. Ésta es más evidente en el abdomen, a los lados del tórax y en los pliegues de la piel. Otros síntomas son una zona pálida alrededor de la boca, rostro enrojecido, lengua roja e inflamada y líneas de color rojo oscuro en los pliegues de la piel. La capa externa de la piel enrojecida suele desprenderse cuando la fiebre desaparece.

Los estreptococos también causan varias clases de infecciones cutáneas pero rara vez producen abscesos. Por el contrario, las infecciones tienden a extenderse hacia las capas profundas de la piel, provocando celulitis y en ocasiones erupciones de color rojo y con aumento de la temperatura, llamadas erisipela (fuego de San Antonio). Los estreptococos, solos o junto con los estafilococos, también pueden extenderse hacia las capas superiores de la piel, produciendo erupciones ulceradas y con costras (impétigo).

Ciertas variedades de estreptococos pueden causar una infección destructiva que se extiende rápidamente bajo la piel (fascitis necrosante). Por razones desconocidas, en la actualidad ha aumentado el número de brotes de esta infección.

Diagnóstico

A pesar de que los síntomas sugieren la presencia de una infección estreptocócica, el diagnóstico debe ser confirmado mediante análisis. El mejor método para tener la certeza de que se trata de ésta, es realizar un cultivo de una muestra tomada de la zona infectada. Al cabo de una noche de cultivo, ya se observan las colonias bacterianas características.

Para diagnosticar una faringitis estreptocócica, se pasa un hisopo estéril por la parte posterior de la garganta (frotis faríngeo), luego se realiza un cultivo de esa muestra. Para ello se coloca en una placa de Petri y se espera durante una noche que crezcan las bacterias. Los estreptococos del grupo A también pueden ser detectados mediante unas rápidas pruebas especiales cuyos resultados son accesibles en pocas horas. Si el resultado de una prueba rápida es positivo, no es necesario realizar el cultivo más lento, que precisa toda una noche. Como ambos métodos pueden detectar los estreptococos en personas que no necesitan tratamiento, la evaluación clínica por el médico es absolutamente necesaria.

Tratamiento

Los individuos con faringitis estreptocócica y escarlatina por lo general mejoran en dos semanas, incluso sin tratamiento. No obstante, los antibióticos pueden reducir la duración de los síntomas en los niños pequeños y evitar complicaciones graves, como la fiebre reumática. También ayudan a evitar que la infección se extienda hasta el oído medio, los senos y la apófisis mastoides, e impiden que se transmita a otras personas. Inmediatamente después de la aparición de los síntomas debería administrarse un antibiótico, por lo general penicilina V por vía oral.

Otras infecciones estreptocócicas, como la celulitis, la fascitis necrosante y la endocarditis, son muy graves y necesitan que se administre penicilina intravenosa, en ocasiones en combinación con otros antibióticos. Los estreptococos del grupo A suelen ser destruidos por la penicilina. Algunos estreptococos del grupo D y especialmente los enterococos son resistentes a la penicilina y a la mayoría de los antibióticos; para muchas variedades de enterococos no se dispone de un antibiótico que sea totalmente fiable.

Los síntomas como la fiebre, el dolor de cabeza y el dolor de garganta pueden ser tratados con fármacos analgésicos. La fiebre puede tratarse con antipiréticos como el paracetamol. No es necesario reposo en cama ni aislamiento; sin embargo, los miembros de la familia o los amigos que tengan síntomas similares o que hayan tenido complicaciones de una infección estreptocócica tienen cierto riesgo de infectarse.

Infecciones neumocócicas

Las infecciones neumocócicas son infecciones causadas por la bacteria grampositiva Streptococcus pneumoniae.

Los neumococos suelen habitar en la porción superior de las vías respiratorias de los humanos, y son huéspedes naturales, particularmente durante el invierno y el comienzo de la primavera. A pesar de su localización, los neumococos sólo en algunas ocasiones causan neumonía. Debido a que la neumonía neumocócica rara vez se transmite de persona a persona, quienes tengan la enfermedad no necesitan evitar el contacto con los demás. Los neumococos también pueden causar infecciones en el cerebro, el oído y otros órganos.

Quienes especialmente tienen riesgo de desarrollar neumonía neumocócica son los que padecen enfermedades crónicas y cuyo sistema inmunitario es deficiente (por ejemplo, los que padecen la enfermedad de Hodgkin, linfoma, mieloma múltiple, desnutrición y drepanocitosis). Como los anticuerpos producidos en el bazo normalmente ayudan a evitar la infección neumocócica, los individuos a los que se les ha extirpado el bazo o cuyo bazo no funciona están muy expuestos a dichas infecciones. La neumonía neumocócica puede desarrollarse después de una bronquitis crónica o si un virus respiratorio frecuente, sobre todo el virus de la gripe, daña el revestimiento de las vías respiratorias. Existe una vacuna neumocócica altamente eficaz a partir de los 2 años de edad. Dicha vacuna protege contra las variedades más comunes de neumococos y reduce las posibilidades de desarrollar neumonía neumocócica y bacteriemia en aproximadamente un 80 por ciento, mientras que las posibilidades de morir por esta causa se reducen en un 40 por ciento. Tal vacuna se recomienda a los individuos de edad avanzada y los que sufren una enfermedad pulmonar o cardíaca crónica, diabetes, enfermedad de Hodgkin, infección por el virus de la inmunodeficiencia humana o trastornos del metabolismo. También puede ser de gran ayuda en los niños con drepanocitosis y para las personas a las cuales se les ha extirpado el bazo o no les funciona adecuadamente.

La penicilina es el tratamiento de primera elección para la mayoría de las infecciones neumocócicas. Se administra por vía oral en las infecciones de oído y senos y por vía intravenosa en las infecciones más graves.

Infecciones causadas por Neisseria

La Neisseria meningitidis (meningococo) es una bacteria tipo coco gramnegativo cuyo huésped natural es el ser humano. Los meningococos pueden causar infección de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal (meningitis), infección de la sangre y otras infecciones graves en niños y adultos.

La Neisseria gonorrhoeae es también un coco gramnegativo cuyo huésped natural es el ser humano y causa gonorrea, una enfermedad de transmisión sexual que puede infectar la uretra, la vagina y el ano y puede expandirse hasta las articulaciones. Muchas otras especies de Neisseria normalmente habitan en la garganta y la boca, la vagina y el intestino, pero rara vez producen enfermedades.

enfermedades causadas por virus

Causas

La neumonía no está causada por un solo agente. Puede tener más de 30 causas diferentes. Hay cinco causas principales de la neumonía:
- Bacterias
- Virus
- Micoplasmas
- Otros agentes, como el pneumocystis
- Varios agentes químicos



· Tipos


Según el agente responsable de la Neumonía podemos hablar de distintos tipos:

- Neumonía bacteriana: Las neumonías bacterianas pueden atacar a cualquier persona, desde bebés hasta las personas de edad avanzada. Los alcohólicos, los que están débiles, los pacientes postoperatorios, las personas con enfermedades respiratorias o infecciones virales, así como las personas con sistemas inmunológicos debilitados tienen más riesgo de contraerlas.

Las bacterias que causan la neumonía están presentes en algunas gargantas sanas. Cuando las defensas del cuerpo se debilitan por algún motivo las bacterias se pueden multiplicar y causar daños graves. En general, cuando la resistencia de una persona disminuye, las bacterias pueden entrar a los pulmones e inflamar los sacos de aire.

El tejido de parte de un lóbulo del pulmón, todo un lóbulo o incluso la mayoría de los cinco lóbulos del pulmón se llenan completamente de líquido. La infección se disemina rápidamente por el torrente sanguíneo e invade todo el cuerpo.

La neumonía por estreptococos es la neumonía bacteriana más común. Hay una vacuna disponible para esta forma de neumonía.

El comienzo de la neumonía bacteriana puede variar de gradual a repentino. En los casos más agudos, el paciente puede sufrir escalofríos agitantes, le pueden rechinar los dientes, y puede sufrir dolor agudo en el pecho y tener una tos que produce esputo color herrumbre o verdoso. La temperatura corporal aumenta y el paciente suda profusamente y la frecuencia de la respiración y del pulso aumenta rápidamente. Los labios y las bases de las uñas pueden tener un color azulado a causa de la falta de oxígeno en la sangre. El paciente puede estar confundido o delirante.

- Neumonía viral: Se cree que la mitad de las neumonías están causadas por virus. Más y más virus están siendo identificados como los causantes de las infecciones respiratorias, y si bien la mayoría de ellos atacan las vías respiratorias superiores, algunos producen neumonía, especialmente en los niños. La mayoría de estas neumonías no son graves y duran poco tiempo.

El virus invade los pulmones y se multiplica, pero prácticamente no hay señales físicas de que el tejido pulmonar se llene de líquido. Muchas de sus víctimas son personas con enfermedades preexistentes del corazón o de los pulmones, o mujeres embarazadas.

Los síntomas iniciales de las neumonías virales son los mismos que los de la gripe: fiebre, tos seca, dolor de cabeza, dolores musculares y debilidad. En 12 a 36 horas aumenta la falta de aire y la tos empeora, y produce una pequeña cantidad de esputo. La fiebre es elevada y los labios pueden estar azulados.

En los peores casos el paciente tiene una falta de aire extrema y necesita aire con desesperación. Las neumonías virales pueden estar complicadas por una invasión de bacterias, con todos los síntomas clásicos de la neumonía bacteriana.

- Neumonía por microplasma: Debido a que sus síntomas y señales físicas son algo diferentes y a que el curso de la enfermedad era distinto al clásico de la neumonía neumocócica, anteriormente se creía que la neumonía por micoplasma estaba causada por uno o más virus que no se habían descubierto, y se la llamaba "neumonía atípica primaria".

El síntoma más evidente de la neumonía por micoplasma es una tos que tiende a ocurrir en ataques violentos, pero que sólo produce una pequeña cantidad de moco blancuzco. La fiebre y los escalofríos son síntomas que ocurren al principio de la enfermedad y algunos pacientes tienen náuseas y vómitos. Los pacientes pueden sentir una profunda debilidad que dura mucho tiempo.

- La Neumonía por Pneumocystis carinii (PCP) está causada por un organismo que se ha sugerido que podría ser un hongo. La PCP es la primera señal de enfermedad en muchas personas con SIDA y un 80 por ciento de los enfermos de SIDA (cuatro de cada cinco) la contraen tarde o temprano.

En muchos casos, la PCP es tratable. Puede volver a ocurrir a los pocos meses, pero el tratamiento puede ayudar o a demorar la recaída.

Otras neumonías menos comunes pueden ser bastante graves y están ocurriendo con mayor frecuencia. Varias neumonías especiales están causadas por la aspiración de alimentos, líquidos, gases o polvo, y por hongos. Los cuerpos extraños o las obstrucciones de los bronquios, como un tumor, pueden ayudar a que el paciente contraiga neumonía, si bien no son causas de neumonía.

Las rickettsias (también consideradas como un organismo entre los virus y las bacterias) causan la fiebre manchada de las Montañas Rocosas, la fiebre Q, el tifus y la psitacosis, enfermedades que pueden afectar los pulmones de manera leve o pronunciada. La tuberculosis pulmonar es una infección sumamente grave de los pulmones y, a menos que se la trate a tiempo, puede ser extremadamente peligrosa.

Tratamiento


Si contrae neumonía, sus posibilidades de recuperarse rápidamente son mucho mayores con ciertas condiciones: si usted es joven, si su neumonía se diagnostica al principio, si sus defensas contra las enfermedades están funcionando bien, si la infección no se ha diseminado y si no padece de otras enfermedades.

En los jóvenes y en las personas sanas el tratamiento precoz con antibióticos puede curar las neumonías bacterianas y acelerar la recuperación de la neumonía por micoplasma, así como un cierto porcentaje de los casos de enfermedades producidas por rickettsias. Todavía no hay ningún tratamiento efectivo para las neumonías virales, que generalmente se curan solas. La mayoría de las personas pueden ser tratadas en su casa.

Los fármacos utilizados para el tratamiento de las neumonías dependen del agente que causa la neumonía y de la decisión del médico. Después de que la temperatura del paciente vuelve a ser normal, es necesario continuar la medicación conforme a las indicaciones del médico, de lo contrario la neumonía puede volver. Las recaídas pueden ser mucho más graves que el primer ataque.

Además de los antibióticos, los pacientes reciben tratamiento de apoyo: buena alimentación y oxígeno para aumentar el oxígeno en la sangre en los casos en que es necesario. En algunos pacientes puede ser necesaria la medicación para reducir el dolor en el pecho y aliviar la tos violenta.

Las personas jóvenes y vigorosas pueden volver a la vida normal dentro de la semana de haberse recuperado de la neumonía. Pero en el caso de las personas de mediana edad pueden pasar semanas hasta que recuperan su fuerza, vigor y sentido de bienestar habituales. Las personas que se recuperan de la neumonía por micoplasma pueden estar débiles por un período de tiempo prolongado.

En general, las personas pueden regresar al trabajo o realizar sus actividades habituales, pero se les debe prevenir que podrán sufrir algunas dificultades. El descanso adecuado es importante para mantener el progreso hacia una recuperación completa y evitar las recaídas. ¡Recuerde que no debe apresurar la recuperación!

· Prevención


Debido a que la neumonía es una complicación común de la gripe, una buena manera de prevenirla es vacunarse contra la gripe todos los otoños.

También hay una vacuna contra la neumonía neumocócica, un tipo de neumonía bacteriana. Su médico lo puede ayudar a decidir si usted o un miembro de su familia necesitan vacunarse contra la neumonía neumocócica. En general sólo se da a las personas en alto riesgo de contraer la enfermedad y sus complicaciones, que pueden amenazar la vida.

En general, las personas que están en mayor riesgo de contraer la neumonía neumocócica son:
- Las personas que tienen enfermedades crónicas, como enfermedades de los pulmones o del corazón, trastornos de los riñones, anemia de células falciformes o diabetes.

- Las personas que se están recuperando de enfermedades graves
- Las personas que están en hogares de recuperación o en otras instituciones de atención de pacientes con trastornos crónicos
- Las personas que son mayores de 65 años de edad
Si está en riesgo, pida a su médico que lo vacune.

En general, la vacuna se aplica una sola vez. Pregunte a su médico si es necesario que lo vuelva a vacunar. La vacuna no es recomendable para las mujeres embarazadas o para los niños menores de dos años.

Debido a que la neumonía a menudo sigue a las enfermedades respiratorias comunes, la medida preventiva más importante es prestar atención a los síntomas de problemas respiratorios que perduren más de unos días. Los buenos hábitos de salud, la buena alimentación e higiene, el descanso, el ejercicio físico, etc., aumentan la resistencia a todas las enfermedades de las vías respiratorias. También ayudan a promover la recuperación rápida cuando ocurren las enfermedades.


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