El minero al que da vida Antonio Molina en el cine y en algunas de sus canciones es facil suponer que no representaba a los compañeros mineros que cada dia bajaban a la mina por un mísero jornal y poniendo en peligro sus vidas, sin saber si volverán..
El minero de Molina baja a la mina cantando porque sabe que su madre queda rezando por él y a pesar de que reconoce que el futuro es muy oscuro trabajando en el carbón le compensa con ser el mejor barrenero y que aguanta mejor el barreno en la negra galería que el mirar limpio y sereno de su amada cuyo nombre graba en el fondo de la mina, esperando que su compañero le releve para ir a galantear, ole bien.
Este minero conformista, reaccionario, prudente y bien domado jamás escribiría a Manuel Llaneza del sindicato minero aquello de:
"Tu sabes que al minero si no le pichan nunca es guerrero
tu sabes que luchamos porque estamos cansados de ser pequeños
de que inventen batallas los viejos perros
que anteayer se pusieron collares nuevos
Un cantautor asturiano, seguramente considerando que la canción de Molina no hacía justicia a su abuelo minero, compuso esta otra en la que queda reflejada la tragedia repetida durante tantos años:
En la planta 14 del pozo minero,
en la tarde amarilla tres hombres no volvieron
hay sirenas, lamentos
acompasados ayes a la boca del pozo
dos mujeres de luto anhelando dos cuerpos
y una madre que rumía su agonía en silencio,
es el tercero.
Alas 10 la luna clara se refleja en la sortija del Patrón recién llegado,
con sombrero, gravedad y su aburrido gesto,
él ha sido el primero,
vendrán gobernadores, alcaldes, ingenieros...
tratarán de calmar la presentida viuda que se muerde el pañuelo,
no sabrán acercarse a la madre que les mira con los ojos resecos.
A las 12 el Patrón mirará el reloj
´los otros ya se fueron
y en un punto y aparte esbozará un fastidio
mietras piensa ¿pero dónde están estos?
Ha llegado otro relevo de bomberos
y a la una menos diez de a noche,
el primero muerto.
Sentados en el suelo los mineros se hacen cruces y reniegan de Dios
quien diría les pillara por sorpresa la tragedia repetida,
a veces el mas bravo se le queda mirando fijamente al Patrón
con dientes apretados
y el Patrón con sombrero, tiene dos policías a su lado
No hay cuidado
Tres horas lentas pasan a la luz de las linternas asustadas
el cura con los ojos arrasados
al segundo le va uniendo sobre el pecho las manos
y un chaval de 15 años mientras llora impotente se abraza contra un arbol
y el chofer del Patrón, con su gorra de plato se siente desplazado,
es un hombre prudente, bien domado.
El rocío ha calado hasta los huesos cuando sale el tercero
que recibe con sonrisa gris azul la madrugada
y con voces los mineros, mientras se abrazan todos
y uno de ellos, el mas fiero
por no irse al`Patrón llora en el suelo