La estrategia está diseñada.
El blog de Rosa Díez 02 de Mayo de 2007
¿APACIGUAR A LOS VERDUGOS O PROTEGER A LAS VÍCTIMAS?
No siempre se supo que había que elegir entre una de las dos opciones; pero hoy sabemos que sí. No siempre estuvo claro que apaciguar con caricias a las bestias era un sueño imposible; pero hoy ya lo sabemos. No recuerdo quien dijo aquello de que "la mejor manera de apaciguar a un tigre es dejar que te coma". Sólo que después de probar tú sangre va a por más.
Habrá quien piense que son aseveraciones fuertes; los son, pero no son presunciones. Son conclusiones que parten del análisis de los hechos; no me gusta especular; procuro no hacerlo nunca. Por eso lo que afirmo --que el apaciguamiento de la bestia nunca trae resultados positivos-- está basado en nuestra propia experiencia. Ya intentamos en el pasado apaciguar con medidas "generosas" a los terroristas; ya intentamos tenerles en las instituciones para ver si así se les "pegaba" algo de la democracia. De nada nos sirvió; se rearmaron desde dentro de las instituciones democráticas, se financiaron con nuestros impuestos y utilizaron el paraguas institucional para organizar nuestra persecución y sus crímenes con mayor tranquilidad y mayor eficacia.
Por eso denunciar la laxitud del gobierno ante esta situación no es una denuncia sin fundamento, no es un apriorismo: es la constatación de la realidad. ¿O no es laxitud permitir que se presenten, sin impugnarlas, los dos tercios de las listas de ANV? ¿O no es laxitud decidir que ni siquiera se iniará un procedimiento de ilegalidad sobre el partido ANV, impidiendo así que los Tribunales puedan juzgarlo y pronunciarse? ¿O no es laxitud anunciar de que no se van a impugnar la totalidad de las listas de ANV para evitar que hagan "victimismo"?
El Gobierno parece haber optado por darle una oportunidad a los terroristas y quitarnos una oportunidad a los ciudadanos perseguidos y a la sociedad libre y plural. Es una conclusión basada en los hechos; no es una frase escrita por no se quien para que el "lider" de turno la pronunce en los treinta segundos de tele del mitin. Ya han dicho fuentes de la Fiscalía que "impugnar todas las listas sería una decisión política". Claro, tan política como la contraria. Sólo que la primera sería una posición política decente. La decisión política que han tomado es impugnar un tercio de ellas para "cumplir la ley de partidos". O sea, para que esa parte de la sociedad, esa parte de votantes del PSOE que quiere seguir engañándose y engañando a su conciencia, pueda seguir haciéndolo.
La decisión política es dejar que se cuelen los suficientes para que la bestia no de el zarpazo antes de tiempo. Parecen haberse a decidido arriesgarse a que haya víctimas cuyos atentados se preparen desde dentro de las instituciones, con toda comodidad, con total impunidad, antes que arriesgarse a que hagan victimismo los verdugos. Lo entiendo; en un momento en el que la política se hace para el cortísimo plazo, en el que lo que cuenta es seguir, han debido calcular que son menos molestas, más amortizables, as víctimas que los verdugos haciendo victimismo. Al fin y al cabo las víctimas de la democracia no matan, ni chantajean, ni amenazan.
Esto es lo que parece haber: un cálculo --electoral-- del mal menor. Les aseguro que me da miedo descubrir cada día que hay quien no tiene límites. Claro que si los máximos dirigentes del PSOE y del Gobierno en esta materia justifican el trato a de Juana Chaos, no sé por qué me asombro ...
Savater: “El PSE no conduce a nada y el PP lo tiene difícil; urge en Euskadi un partido con ideas claras y coraje político”
Savater, Euskadi @Julia Pérez - 02/05/2007
Fernando Savater (San Sebastián, 1947) permanece a la espera de la resolución definitiva del Tribunal Supremo frente al presunto ‘plan C’ de la ilegal Batasuna para entrar en las instituciones: Acción Nacionalista Vasca (ANV). Al filósofo vasco, comprometido con los movimientos en defensa de la paz y contra el terrorismo, le preocupa que exista tanta diferencia entre lo que todo el mundo sabe en el País Vasco –“que ANV es la puerta por donde Batasuna va a entrar en las instituciones”- y entre lo que se acredita ante la Justicia. Si accede a los ayuntamientos, “no ayudaría a la reconciliación, sino que provocaría una radicalización social ante la falta de libertad”.
Pregunta. ¿Cómo valora la decisión del juez Baltasar Garzón de no suspender las actividades de Acción Nacionalista Vasca al considerar que no existe el “más mínimo indicio” que le vincule con ETA-Batasuna?
Respuesta. No soy jurista. Confío en que si ha tomado esa decisión, pues tendrá su justificación. Otra cosa son las convicciones. Que ANV es Batasuna no tengo ninguna duda, ni yo ni nadie que lo conozca. En el País Vasco todo el mundo sabe que ANV es la puerta por donde Batasuna va a entrar en las instituciones. Lo sabemos todos. Ahora, una cosa es que tengamos la convicción y otra es que, por algún truco jurídico en el momento de presentarse las pruebas, no se pueda comprobar. Me preocupa que exista esa diferencia entre lo que sabemos y lo que se puede determinar. Tengo la esperanza de que el Tribunal Supremo invalide todo el conjunto de ANV. Eso es lo que me preocupa: no se puede dejar que esto siga rodando sin más, como una cosa más.
P. ¿Debe el Gobierno instar a la ilegalización de ANV?
R. Debe instar el fiscal general del Estado, al que le corresponde, si ve que ése es el medio para bloquearlo. Todos sabemos que ANV era casi inexistente y, ahora, existe porque Batasuna quiere que exista. No sería justificable no instar su ilegalización, a no ser que tengan una forma de invalidar las listas de una manera que sea más eficaz.
P. ¿Cree que está todo planeado, que se pactó la presentación de tres listas, que José Luis Rodríguez Zapatero pudo alcanzar algún acuerdo con Batasuna, él mismo o a través de terceras personas?
R. Procuro no ser paranoico. Que está planeado por ETA es evidente, lo sabemos todos. ETA-Batasuna había planeado muy bien la posibilidad de presentarse a las elecciones, tiene buenos abogados, gente muy preparada. Y es sabido por todos que iban a intentar pasar. Nada es una sorpresa. De momento me atengo al compromiso del presidente del Gobierno, quien ha dicho que se aplicará la letra y el espíritu de la Ley de Partidos.
P. Hay personas que dicen que ANV condenó la violencia, que es otro partido. Que es una buena noticia para la democracia el regreso de ese 10% de la sociedad vasca votante de Batasuna y sus trasuntos.
R. La violencia la condenó en el año 1930, cuando registró sus estatutos en los que dice que no va a practicar la violencia. Pero eran otras circunstancias históricas. El propio ministro de Justicia dijo a Iñaki Gabilondo que eso no bastaba, porque no han condenado la violencia de ETA, como tampoco lo ha hecho EHAK [Partido Comunista de las Tierras Vascas] por otra parte. Lo que sí sabemos, por ejemplo, es que algunos de sus miembros han hecho homenajes a los ‘gudaris’. Mariano Fernández Bermejo dijo que no bastaba con que sus estatutos digan que no van a practicar la violencia. Tiene que haber una condena explícita. Ese 10% no está condenando la violencia. No todas las ideas caben en la democracia, no cabe estar en el Parlamento y en el monte pegando tiros o defender que hay razas inferiores y que hay que legislar de forma diferente según las razas. En la democracia hay muchas ideas que están prohibidas, aunque la gente no lo sepa. Por eso soy partidario de la asignatura de la educación para la ciudadanía.
P. Si ANV regresa a las instituciones, ¿qué lecciones extraen muchas personas que han combatido el terrorismo desde posiciones legales y éticas?
R. Si Batasuna entra en las instituciones, el brazo político de ETA va a estar en los ayuntamientos, va a percibir subvenciones que se suman al dinero que están extorsionando y sobre el que ningún gobierno ha luchado eficazmente, con el castigo penal a los que están pagando. Tendrán subvenciones, puestos en los ayuntamientos y posibilidades de organizar el concierto para nuevos reclutas. Si así ocurriera, sería un varapalo en la lucha que se ha llevado hasta ahora. No ayudaría a la reconciliación, sino que provocaría una radicalización social ante la falta de libertad, porque lo que ocurre en Euskadi es que no hay libertad. Mucha gente se sentiría tentada de probar otra vía política.
P. ¿Cree que surgirá otro partido político como Ciudadanos?
R. Me gustaría muchísimo. El PSE no conduce a nada y el PP está en una situación complicada. Urge en Euskadi un grupo o partido con ideas claras y cierto coraje político.
P. ¿Y estaría Rosa Díez en un partido así?
R. Sería magnífico, pero esa pregunta se la tiene que hacer a ella. Aunque ahora no es el momento de abordar ese tipo de asuntos. Esperemos acontecimientos, la situación es grave.
Manifestación 10-M
Discurso íntegro
Mariano Rajoy
"¡Queremos recuperar la España que no se rendía ante los terroristas!" A continuación se reproduce el discurso íntegro pronunciado por el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy en la madrileña plaza de Colón. Sus palabras pusieron el broche de oro a la gran rebelión cívica que el pasado sábado 10 de marzo llenó las calles de la capital para pedir al Gobierno que no ceda al chantaje de ETA.
"Gracias a todos por venir, y por pensar que este esfuerzo merecía la pena.
Gracias por creer que las cosas no se arreglan solas, que sois necesarios y que España es responsabilidad de todos y de cada uno de nosotros. Nos ha movilizado la torpeza de un Gobierno que se ha dejado coaccionar por un asesino y ha cedido. Nos ha traído aquí la injusticia cometida —contra todos los españoles— con un terrorista que no pide perdón, que no se arrepiente, que nos desprecia y, para colmo, se ríe de nosotros con sus parodias de hospital.
Nos ha traído aquí la falta de gallardía de un Gobierno que pretende disfrazar la humillación con razones de política inteligente y la indignidad con excusas humanitarias. Hemos venido para proclamar que la mayoría de los españoles no estamos conformes; para que nadie pueda beneficiarse de nuestro silencio; para que nadie cuente con nuestra resignación. Hemos venido a decir NO a esa burla de la ambulancia y NO a todo lo que se oculta tras esta claudicación.
Porque este gesto ha desenmascarado todos los disimulos. Ha dejado todas las intenciones a la vista. Ya no es posible ocultar lo que resulta evidente. Ahora sabemos por qué se nos humilla ante los terroristas; por qué el Gobierno es tan complaciente con sus portavoces; por qué Batasuna —que es ilegal— recibe mejor trato que quienes respetamos las leyes. Ahora sabemos por qué había que retorcer las normas, trampear los procedimientos y engañar a los españoles para excarcelar a un terrorista insaciable.
Son compromisos previos, son exigencias que los terroristas imponen para que el Gobierno demuestre su buena voluntad hacia ellos. Es el peaje que paga el Gobierno para poder negociar. Se ha pretendido embaucarnos con el pretexto de una paz engañosa. Esa paz que lleva escrita en el rostro De Juana Chaos. La paz de Otegui. La paz de los canallas que colocaron la bomba en Barajas.
ETA no nos dejará en paz. No se arrepiente de nada. No renuncia a nada. Quiere Navarra, quiere la amnistía, quiere la independencia. Nunca se conformará con menos. Mientras se le consienta, seguirá y seguirá hasta lograr su propósito, hasta que renunciemos a la razón, a la justicia, a la dignidad, en definitiva, hasta que nos rindamos. Tampoco renunciará jamás a su capacidad de coacción, de chantaje, de intimidación.
Todo esto lo sabe el Gobierno. Pese a ello, siendo evidente que ETA no pensaba dejar las armas, buscó su trato. Siendo evidente que ETA pretendía obtener con el alto el fuego los mismos beneficios que reclamaba con las armas, buscó su trato. Siendo evidente que ETA se reservaba el derecho de dialogar con bombas, buscó su trato.
Un trato delirante porque pretender que los criminales se apacigüen mediante concesiones es tan absurdo como apagar un incendio con leña. Cuanto más echemos, más nos pedirá. Cuanto más obtengan, más querrán. No se detendrán hasta obtener todo lo que piden.
ETA no quiere la paz. Busca la victoria. Ha descubierto un Gobierno débil y quiere aprovechar la ocasión.
Quien cede una vez ante ellos se condena a seguir cediendo o a tener que combatirlos cuando sea demasiado tarde. Por eso es preferible tener el coraje de hacerles frente desde el principio, sin debilitar nuestra fuerza, sin fortalecer al principal enemigo de nuestra libertad.
El Gobierno está cogido en una trampa en la que él mismo se ha metido y de la que no sabe salir. Por eso se asusta cuando un terrorista no come. Y se asusta cuando se le piden explicaciones. Y se asusta cuando los españoles sacamos nuestra indignación, serena y democrática, a la calle.
Se ha equivocado. Está en un callejón sin salida y debe rectificar, pero no se atreve porque lo que más le asusta es tener que reconocer su error. Millones de personas le han pedido en la calle que rectifique, pero no hace caso. Le hemos tendido la mano muchas veces y se nos ha rechazado siempre. Hemos querido ayudar y se ha despreciado nuestra ayuda.
Por eso estamos aquí. Es hora de que los españoles hablen. Tenemos que impedir que las cosas continúen por este camino delirante. Necesitamos una política antiterrorista seria. Una política diseñada para perseguir a los terroristas, no para poner zancadillas a los españoles que no aplauden al Gobierno.
Quiero que este acto quede como testimonio de un pueblo que sabe que sólo siendo fiel a sus valores podrá construir el mejor futuro. De un pueblo que sabe que entre el terrorismo y la democracia no hay caminos de encuentro y que uno de los dos debe prevalecer a costa del otro. Y que, desde luego, quiere que prevalezca la democracia. De un pueblo que no quiere tener que contar un día que el terrorismo ganó una batalla en su país.
Este es un acto de afirmación y de esperanza. De afirmación de lo que nos une a todos los que aquí estamos y a muchos que no han podido estar: la democracia, la convivencia pacífica, el aislamiento de los violentos, las ganas de construir juntos el futuro. Todo el mundo sabe que hay otra manera de hacer las cosas, más digna, más justa, más eficaz. Hemos conocido mejores días en la lucha contra el terror.
Queremos recuperar la España que no se rendía ante los terroristas, que no se humillaba ante el chantaje, que no premiaba a los asesinos, que no menospreciaba a las víctimas. La España que consiguió que ETA no matara porque no podía matar, porque la estábamos derrotando. La España que acabó con el terrorismo callejero. ¡Claro que hay otra manera de hacer las cosas! Y tenemos derecho a reclamarla. Queremos que la democracia gane y que ETA pierda.
Queremos que Batasuna desaparezca de nuestras calles, de nuestros telediarios y que ni sueñe con volver a los ayuntamientos. Queremos que los terroristas sepan que no tienen nada que reclamarnos, que su único destino es la cárcel y que nosotros todavía sabemos distinguir con nitidez quiénes son las personas decentes y quiénes son los indeseables. Los distinguimos muy bien. Por eso no nos olvidamos de las víctimas. A nosotros no nos estorban. Al contrario:
Son el mejor estandarte de nuestros valores; el testimonio vivo de nuestra fe en la democracia; representan el precio que hemos pagado por nuestra libertad; expresan nuestra respuesta al terrorismo; hacen saber que, ni con uno ni con mil muertos, logrará nadie doblegar nuestros principios. Dos personas, entre tantas otras que permanecen en nuestro recuerdo, simbolizan de forma eminente la voluntad de este pueblo de decir que NO al chantaje y al terror.
Una de ellas, Miguel Ángel Blanco, no puede estar hoy con nosotros. Pero aún esta plaza de Colón se estremece con el recuerdo del grito de más de un millón de gargantas que clamaron “¡Basta ya!” tras su cruel asesinato. Y aún nos estremece a todos el coraje cívico de sus familiares ofreciendo su sacrificio por la derrota final del terrorismo. La otra persona, José Antonio Ortega Lara, sí está hoy entre nosotros y su ejemplo de valor y sacrificio siguen siendo el mejor estímulo para la resistencia cívica de un pueblo.
El mejor camino para honrar a las víctimas es que volvamos a hacer las cosas como se hacían cuando se hacían bien. Las flores y los aplausos nunca sobran, pero como de verdad se les honra es defendiendo la razón que da sentido a su muerte. Se les honra defendiendo las ideas que sus asesinos condenan. Se les honra persiguiendo a sus perseguidores. Se les honra haciendo justicia. Nosotros les haremos justicia. Esto es lo que queremos y esto es lo que nos ha traído aquí: que el Gobierno rectifique, que se imponga la razón, que se aplique la ley y que sea el Gobierno el primero en respetarla.
No se si se nos escuchará o nos responderán con la arrogancia habitual , pero esta es nuestra posición y a ella convocamos a los españoles. Esta es nuestra tarea. Un empeño que está por encima de diferencias ideológicas; por encima de partidos, por encima de rivalidades políticas, porque afecta al interés común. Una tarea que exige el esfuerzo de todos y merece el apoyo de todos. Porque no estamos hablando solamente del terrorismo. Ni siquiera principalmente. Estamos hablando de España, que es lo que nos ocultan detrás de eso que llaman negociaciones.
¿Con quién discute el Gobierno el futuro de Navarra, del País Vasco, de España? ¿Con los Navarros? No. ¿Con los españoles? No. ¡Lo discute con Batasuna, a escondidas, en secreto! ¿Con qué derecho? No lo vamos a consentir. España nos pertenece a todos y nadie tiene derecho a modificarla para dar gusto a ETA. No lo vamos a consentir.
Hasta hace tres años, esto era impensable porque las cosas importantes para todos los españoles estaban amparadas por un consenso. Esas cosas no se tocaban. Ese consenso que el señor Rodríguez Zapatero se apresuró a quebrar para tener las manos libres. Necesitamos recuperar el consenso. Si no es posible alcanzarlo con el Gobierno yo quiero establecerlo con la gente, con los españoles. En ese espíritu, convoco solemnemente a todos los españoles, a los que les importe España a poner fin a esta situación. Les convoco a defender la nación española y a sumar esfuerzos para recuperar nuestra autoestima como un pueblo que ha sabido dar ejemplo al mundo con su entereza frente al terrorismo.
Si alguien piensa que esta es una empresa que requiere mucho esfuerzo y mucha constancia y mucha voluntad, piensa bien. Pero si alguien piensa que vamos a cansarnos, se equivoca. Se equivoca de medio a medio y basta con venir aquí para comprobarlo.
Somos una voluntad en marcha. No nos vamos a resignar. No nos cansaremos de combatir por nuestros principios. No renunciaremos a conquistar lo que es justo. No nos rendiremos jamás. Volved a vuestras casas y contad a todo el mundo lo que ha pasado aquí, lo que habéis hecho, lo que habéis sentido. Que os vean en pie, con la cabeza alta y fuertes como yunques. Orgullosos de ser españoles que no se resignan.
Decid que estamos reclamando una deuda que el Gobierno quiere cancelar. Decid que reclamamos la libertad que nos han robado y que solamente podremos recuperar cuando se haga justicia, cuando podamos respirar hondo, cuando los terroristas no ejerzan ninguna influencia en nuestra vida, cuando ETA sea derrotada y desaparezca.
Este es nuestro empeño, esto es posible y esto, con la ayuda de todos, lo haremos realidad. Gracias otra vez por vuestra presencia, por vuestro calor y por vuestro gran ejemplo de civismo.
Y ahora, si todavía no estáis roncos, gritad conmigo:
¡Viva la libertad!
¡Viva España!"
Sí. Desobedecer la ley sabiendo lo que se hace, produde una quiebra fundamental en una sociedad, cuando quien desobedece representa a los ciudadanos.
La intimidación nacionalista
Blog de Arcadi Espada
31 de enero de 2007
http://www.arcadi.espasa.com/
Casi 23 años antes de que el presidente Ibarretxe echara a sus masas contra los jueces lo hizo Jordi Pujol, gran estadista o español del año, que de ambas maneras puede y debe ser recordado. La tarde del 30 de mayo de 1984 unos cuantos miles de personas se apostaron en el camino que va del Parlament de Cataluña a la sede de la Generalitat exigiendo inmunidad para el presidente recién investido. La manifestación era el punto culminante de una campaña de movilización del nacionalismo ante la querella presentada contra Pujol y otros directivos de Banca Catalana por apropiación indebida. La intimidación generalizada (de la que la manifestación fue sólo su versión pública) acabó con el fiscal general Luis Burón y no digamos con el apesadumbrado juez instructor Ignacio de Lecea; dejó prácticamente inútiles a los fiscales Mena y Villarejo, incapaces de dar puntada con hilo ante cualquier asunto que se pusiera ante sus ojos, y entre los asuntos hubo magnitudes como la del juez Estevill; ahormó al periodismo catalán, por si fuese necesario, e hizo mudos y/o serviles a políticos, escritores, artistas y pintureros locales con la excepción honrosísima del ponente constitucional Jordi Solé Tura.
Pero, por suerte, aún había un gobierno en España y el ministro Tomás de la Quadra advertía a Pujol, a los pocos días del aquelarre, que ése no era el camino. La situación contrasta con la de hoy. No por parte de los nacionalistas, desde luego. Los nacionalistas consideran que los jueces son extranjeros y que actúan fuera de su jurisdicción cuando intervienen en los negocios patrióticos. Cuando intervienen quiere decir cuando les perjudican sus decisiones. Ibarretxe, los venerables Garaikoetxea y Ardanza, y los que les siguieron en la calle sólo creen en la democracia vasca, es decir, en una democracia adjetivada. Pero el problema fundamental no es éste. El problema es el contraste que ofrecen las palabras de ayer del ministro De la Quadra y las del presidente Zapatero de hoy, cuando dice que las decisiones judiciales pueden ser criticadas. No podemos esperar que el presidente comprenda la diferencia entre una opinión y una acción, ni entre la crítica y el hostigamiento. Tampoco que advierta la quiebra fundamental que se produce cuando un ejecutivo denosta la decisión judicial y extiende sobre los jueces una sombra deslegitimadora a la que cualquier ciudadano podrá triunfalmente adherirse. Pero entre lo que no podemos esperar prima esta imposibilidad: la de que actúe, en fondo y forma, como la máxima autoridad democrática del Estado.
www.libertaddigital.es 31-012-007
El presidente del Gobierno vasco ha acudido a declarar al Palacio de Justicia como imputado por reunirse con Batasuna-ETA un día después de que compareciera Otegi. La exigencia del CGPJ de que cese la presión a los magistrados no ha frenado al PNV y sus socios, que han aplaudido a Ibarretxe y abucheado al Foro de Ermua, que ampliará la querella contra el lehendakari, en la puerta del juzgado en una campaña contra los jueces vascos que continúa después de que Zapatero la justificara en nombre de la libertad de crítica. Un día después, López Aguilar ha dicho que el Gobierno acata la Ley.
L D (Agencias) Juan José Ibarretxe llegó a las 09.15 horas al Palacio de Justicia de Bilbao para prestar declaración ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco por la reunión que mantuvo con representantes de Batasuna-ETA el pasado 19 de abril. El lehendakari, que llegó acompañado por su esposa, Begoña Arregi, saludó antes de entrar a todos los miembros de su gobierno, que le esperaban a la izquierda de la entrada del Palacio de Justicia.
Posteriormente se dirigió al otro lado de la escalinata, donde saludó a los diputados generales de Vizcaya y Guipúzcoa, al alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna; a la presidenta del Parlamento vasco, Izaskun Bilbao, y a los dirigentes del PNV, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua. Además de los cargos públicos e institucionales del tripartito, cientos de personas se han congregado en el lugar hasta la salida del lehendakari.
Ibarretxe concluyó su declaración ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) a las 10.50 horas, después de testificar durante algo menos de hora y media sobre la reunión que mantuvo con Otegi.
Abucheos para el Foro de Ermua
Mientras, el recibimiento de los miembros del Foro de Ermua fue muy diferente. Los ciudadanos congregados obsequiaron con pitidos y abucheos a los representantes y el abogado del colectivo, Fernando García Capelo, además de miembros de Dignidad y Justicia. Todos accedieron inmediatamente al edificio judicial.
A la salida, arreciaron los gritos de "fuera", "fascistas" y "provocadores" de los simpatizantes del lehendakari que se encontraban en el exterior, que llevaban pegatinas como el lema "Juicios políticos, no".
Ya desde hace mucho tiempo los nacionalistas vascos decían que la ley se acata pero no se cumple. Como en la película "¿Vencedores o vencidos?", todo pudo comenzar por no cumplir la ley. Y en eso estan
EL 'LEHENDAKARI' ESTÁ CITADO PARA DECLARAR EL 31 DE ENERO
Ibarretxe recibe a Otegi en Ajuria Enea pese a estar imputado por su última cita
El PNV convoca una manifestación de apoyo al 'lehendakari' para el 29 de enero en Bilbao
Actualizado lunes 22/01/2007 20:45 (CET)
ELMUNDO.ES
Bullying
www.abc.es 22012007
Dice usted que mientras haya terrorismo no habrá diálogo, pero ¿con ETA o con la oposición?Por Jon Juaristi
ME decepcionó, lo confieso, que el PP se apresurara a suscribir la convocatoria de manifestación del Foro Ermua, pero, tras el boicot de la mayoría parlamentaria a la oposición, debo reconocer que no se deja a ésta otras salidas que la calle o la rendición incondicional. El sistema democrático español agoniza ante la indiferencia de una población que de sociedad no tiene ni la apariencia, porque una sociedad -no digo ya una nación- supone fines comunes y valores ampliamente compartidos. Nada de eso existe ya entre nosotros. La normalidad cotidiana prosigue a impulsos de mera bonanza económica, lo que sin duda no es poco, pero no basta para asentar una convivencia que necesita de acuerdos políticos elementales sobre, por ejemplo, el respeto a las minorías. Y algo previo: desterrar el imaginario de la guerra civil.
Constituye una desdichada circunstancia el hecho de que el actual presidente del Gobierno y ETA vivan instalados a perpetuidad en dicho imaginario y perciban e interpreten la política a través del mismo, porque tal afinidad, que Rodríguez convirtió en electiva, no sólo ha creado un vínculo -al parecer, indisoluble- entre el PSOE y la organización terrorista, sino que ha implantado el mismo modelo perceptivo en toda la coalición contra el PP (incluso en ese pintoresco artefacto cántabro conocido por Revilla en honor a la brevedad). Entre ETA y Rodríguez, bombas a parte, la diferencia más acusada estriba en la doctrina de la guerra interminable profesada por la banda frente a las infinitas y sin duda sinceras ansias de paz perpetua del presidente. Este vislumbra el fin de su guerra civil particular como capitulación humillante de la derecha, lo que, en su delirio regresivo, despejaría obstáculos para que ETA aceptara el desarme y Batasuna pidiera su ingreso en el PSE. La aniquilación política del PP aparece así en los sueños neofranquistas de Rodríguez como condición necesaria y suficiente de su victoria en la guerra que pondría fin a todas las guerras.
Lo malo es que ETA, aunque también concibe la política como continuación de la guerra, hace mucho que abandonó la perspectiva de victorias y derrotas definitivas. Para la banda sólo se trata de oscilaciones en la relación de fuerzas. No hay derrotas absolutas y, por tanto, ETA nunca se considerará vencida, por muy mal que le vayan las cosas. Hay una cuestión de matiz que los botarates que se empeñan en «la salida dialogada» nunca tienen en cuenta, y es que el concepto de representación carece de pertinencia política y semiótica para el terrorismo nacionalista (la izquierda mentalmente desnutrida de hoy debería leer siquiera por encima a sus clásicos de antaño: las páginas de Walter Benjamin sobre representación y violencia, por ejemplo). En sus trances eufóricos, Rodríguez puede creer que representa a España. Los de ETA no piensan que representan a Euskadi o al pueblo vasco: están convencidos de que son el único pueblo vasco posible y de que, si entregan los trastos de matar, Euskadi desaparecerá de la Historia. La otra cara del asunto es que tampoco darán ninguna victoria por cierta e indiscutible, ni las ajenas ni las propias. Una Euskadi independiente y socialista bajo dictadura etarra seguiría en guerra contra la España imperialista hasta que las ranas criasen pelo.
En suma, no hay simetría entre las estrategias de ETA y Rodríguez. ¿Significa esto que la banda es invencible? Salvando las diferencias cuantitativas, lo es tanto como el terrorismo islámico, ni más ni menos. Ambos son inmunes a las tentativas pacifistas. Optar por combatirlos es hacerlo por un proceso largo, duro y difícil, pero no ilusorio, que tendría además la ventaja indiscutible de aunar a los partidos mayoritarios en el esfuerzo antiterrorista, restaurar el sistema democrático y superar la discordia civil, objetivos utópicos mientras el PSOE siga intentando ganar la batalla del Ebro y sus pandilleros periféricos se sumen jubilosamente al bullying contra el PP. Si persisten en este matonismo de patio de recreo, retiro mis objeciones a la movilización convocada por el Foro Ermua. A tapar la calle y que no pase nadie.
Vaya, Vaya, parece que nuestro "carismático" presidente, el nuevo "ghandi occidental" paladín de alianzas internacionales, parece que la ha vuelto a fastidiar, por no decir otra palabra mas malsonante. El proceso de paz que se estaba llevando a cabo ha acabado con un final para algunos ( yo creo que para solo los del gobierno) inesperado: Bombazo en la T4 de Madrid.
Era de esperar, un proceso con armas sobre la mesa no puede llegar a buen puerto como pasó en la anterior ocasión, pero parece que no hemos aprendido. Me voy a remontar a llo que sucedió:
Tras el fin de la tregua con ETA el gobierno se desengañó de las ganas por ETA de conseguir la paz, y entonces se dió cuenta de que la única manera de acabar con el terrorismo era la vía policial.
ETA estaba acabada cuando el 14M subio al poder ZP( es una opinión por supuesto) y debido a los precios políticos que tuvo que pagar el PSOE para gobernar la tuvo que resucitar o dar " mas cancha" y "mirar para otro lado" cuando abertzales quemaban autobuses y demas.
En fin esto es lo que pasa por no entenderse los dos principales partidos y que uno de ellos se tenga que apoyar y ceder ante partidos que no creen en el proyecto común que es España, llamese ERC, PNV, ETA-Batasuna...
Los nacionalistas vascos comienzan el año desfilando por las calles.
El PSE desfilará con ellos.
Piden ...:
2007
JON JUARISTI
www.abc.es 07012006
PUES no. Nada invita al optimismo ni a la esperanza en este año largo que se abre bajo el gobierno más deslegitimado de toda la historia de la democracia española: más incluso que el último gobierno de Felipe González, con su turbia secuela de corrupción. Porque González, justo es reconocerlo, no se propuso cargarse el gran acuerdo democrático de la transición, ni desmembrar la nación, ni negociar con los terroristas. Y en vísperas de cumplirse los tres años del Gobierno Rodríguez, esto es lo que hay: un consenso hecho pedazos, dos naciones donde había una y ETA rebosante de salud asesina. Todo un palmarés. Pero Rodríguez todavía espera. Más que nunca. Temblemos.
¿Que no se ha negociado con ETA? Replanteemos la pregunta, por favor, con los acentos en su sitio: ¿qué no se ha negociado con ETA? Probablemente, ni la autodeterminación, ni Navarra, porque aún no se había conseguido expulsar al PP del sistema, pero nadie duda de que se ha hablado por extenso de ello con la banda. Se negociaron las condiciones de la negociación política; es decir, la marginación de la derecha democrática, siguiendo el modelo del Pacto de Estella. En la noche de las elecciones autonómicas vascas del 13 de mayo de 2001, y ante la evidencia de que el acuerdo frentista abertzale seguía funcionando (puesto que Batasuna prestaba a la coalición PNV-EA la mitad de sus votos para evitar el triunfo constitucionalista), el PSOE y sus adeptos mediáticos optaron por un cambio de alianzas. Las consecuencias del paso de los socialistas vascos al frente de Estella -cuyo mayor logro fue conseguir que se le diese por fracasado- fueron las previsibles: indujo un mimetismo inmediato en el PSC, que se apresuró a crear, con la inestimable ayuda de Rodríguez, un frente nacionalista catalán sobre el modelo vasco. Carod-Rovira marcó la pauta del comportamiento a seguir respecto a ETA negociando en Perpignan una tregua permanente para Cataluña. ¿Qué ofreció en contrapartida? Lo único que podía ofrecer: la exclusión del PP como condición previa para la desaparición del Estado en dicha comunidad autónoma (objetivo logrado, según Maragall). En la etapa siguiente, tras las elecciones legislativas de marzo de 2004, Rodríguez extendió el modelo frentista de Estella a toda España (respetando la excepción catalana, que ya había ejercido su soberanía bajo la especie de rendición incondicional, o sea, a cambio sólo de seguir con vida).
Pero el PSOE se encontró con unos límites similares a los que el PNV y EA no pudieron traspasar en la primera fase de la estrategia frentista (1998-1999). La negociación de las condiciones preliminares (aislamiento y exclusión de las fuerzas constitucionalistas) podía producir una tregua, pero no mantenerla si no se ofrecía más que eso. ETA rompió la tregua en noviembre de 1999 acusando al PNV de congelar indefinidamente el proceso independentista. La acusación que ha lanzado por boca de Batasuna contra el Gobierno Rodríguez es idéntica. A ETA no le bastaba el aislamiento del PP, ni que se le colocara el estigma de franquista. Pretendía (muy racionalmente, aunque le pese a Rubalcaba) que ese aislamiento se tradujese en concesiones que el PSOE no podía hacer sin provocar el colapso del régimen constitucional y, posiblemente, un conflicto civil violento. Rodríguez exige que le felicitemos por no haber franqueado ese límite. Pues felicidades, presidente: sólo nos ha llevado hasta el borde.
Rubalcaba se pregunta estupefacto por qué ETA no ha anunciado esta vez la ruptura de la tregua, y se lo voy a explicar. No la ha anunciado porque, según el bushido nacionalista, el código abertzale del honor -es una ironía, por si alguien no lo capta-, los españoles no merecen la mínima cortesía. El PNV, por lo menos, es de la familia. De la raza, ¿comprende usted? No un hato de maquetos despreciables. Pues eso. Téngalo en cuenta para la próxima vez, porque volverán ustedes a intentarlo, volverán a vendernos y volverán a hundirse en la misma letrina. De eso estoy convencido. Ahórrenos las preguntas estúpidas, para que podamos agradecerle algo, que lo estamos deseando.
Hace más de 20 años cuando los terroristas y sus amigos se manifestaban y quemaban inpunemente en las calles, media hora antes de su paso, algunos de ellos, colocaban cámaras para grabar y luego difundir su "conflicto". Hoy con idéntico fin, mediante un coche bomba que explota poco antes de fin de año, y ayudados por el gobierno en su "proceso", consiguen la máxima publicidad sospechamos que con el mínimo coste.
Poco hemos oido hablar durante todos estos años de una versión en lenguaje económico del "conflicto". Es toda una obra de ingeniería hablar tanto aclarando tan poco este aspecto, que se pasa casi siempre por alto por alto en actos políticos y en los medios de comunicación. Ya ocurrió eso cuando se redactó la Contitución de 1978.
Ponga Vd. en lenguaje económico los siguientes textos:
I.
T-4
www.abc.es 30122006
POR JON JUARISTI
ETA entra en el nuevo año convertida en un Estado en la sombra, gracias a una combinación de desventurados factores entre los que destaca la estupidez de un Gobierno entregado a la retorsión de la lógica. Si a éste le quedara un poco de decencia, dimitiría en bloque. Si tuviera un mínimo de vergüenza, convocaría elecciones. Si aún hubiera un asomo de sensatez en semejante colección de ineptos, se bajarían en marcha del «proceso de paz», pero como no les asiste ni la decencia, ni la vergüenza ni la sensatez, seguirán impertérritos hacia el abismo. ¿ETA, vencida? Por muy triturado que se encuentre un grupo terrorista, incluso por muy desprovisto de apoyo social que se haya quedado, no podrá hablarse de derrota del mismo hasta que sus miembros no admitan la radical ilegitimidad de sus objetivos. El argumento de que se debe hablar con organizaciones de este tipo cuando se tiene certeza de su impotencia es falaz. Nadie se planteó jamás un diálogo con el Grapo, ni siquiera cuando la práctica totalidad de sus efectivos estuvo en la cárcel. Se intuía acertadamente que la neutralización no equivalía en su caso a la derrota, porque jamás se consideraron vencidos. ¿Por qué supuso Rodríguez que con ETA iba a ser distinto? ETA tiene su lógica, mal que le pese a Rubalcaba. Una lógica criminal, pero tan racional como la del ministro del Interior, o más.
El Gobierno actual pretende justificar su obcecada persistencia en el proceso, alegando que Aznar trató de hacer lo mismo. Miente. El Gobierno de Aznar hizo precisamente lo contrario: cortar en seco. Pero supongamos que hubiera hecho lo que no hizo, o sea, prolongar los contactos tan infructuosamente como lo han hecho los socialistas. El sentido común obligaría a considerar las tentativas frustradas anteriores como datos disuasorios. Nadie se contradice si afirma que espera triunfar donde otro fracasó, pero se comportará como un majadero si, a la manera del Gobierno de Rodríguez, se exculpa de sus propios fracasos con el argumento de que otros también se estrellaron en los mismos obstáculos.
El segundo argumento de los socialistas, en orden de manoseo, ha sido la ausencia de atentados mortales en los últimos años. Ignoro si esta muletilla se acuñó solamente para tener contenta a la banda, pero logró ese efecto. Veamos: ante la evidencia de que ETA llevaba varios meses sin matar, el Gobierno de Aznar la explicaba por el acorralamiento policial y judicial de los terroristas y sus cómplices, lo que, además de verosímil y convincente, era cierto. Los socialistas, por el contrario, han insistido en que tal situación se debía a un cambio de actitud de ETA, y los etarras han entendido que el Gobierno les reconocía y agradecía que, pudiendo matar, no mataran. En otras palabras, han entendido que se les equiparaba al Estado que limita voluntariamente su monopolio de la violencia renunciando a imponer la pena de muerte y, en consecuencia, se han sentido más alternativa al Estado que nunca, convicción ésta reforzada por la visible renuncia del Estado a ejercer su soberanía territorial. Cabe recordar un fenómeno sobre el que recientemente ha llamado la atención Pierre Manent: la abolición de la pena de muerte en Europa occidental coincidió con el ascenso generalizado del terrorismo, como si sectores de la sociedad se apresurasen a recuperar las competencias que el Estado se negaba a detentar. Un Estado débil llama clamorosamente al terrorismo, y los socialistas han debilitado al Estado.
Con todo, el problema no está en cómo se sientan los de ETA esta Nochevieja, sino en cómo vuelve a ser percibida la banda. Es innegable que -con espanto, rabia o entusiasmo, según sus diversas posiciones morales-, los españoles ven hoy a ETA, Batasuna incluida, como una alternativa de poder, cuando no como un poder paralelo, copartícipe de los arcanos del Estado, cuyo actual Gobierno nos ha ofrecido una versión inédita de la política de las cloacas, tan cara a la izquierda en general y a los socialistas en particular: contubernios sucios donde antes hubo guerra sucia. Y con resultados idénticos.
II.
Unidos contra ETA
POR ROSA DÍEZ
ETA ha vuelto a cometer un grave atentado utilizando un coche-bomba con una gran carga de explosivos, que se ha podido llevar la vida de dos personas. Esta vez ha elegido un escenario que le garantiza el máximo de repercusión nacional e internacional y que ha provocado, por el número de personas directamente afectadas, una gran conmoción ciudadana. Y mucho miedo.
El coche-bomba es un instrumento cobarde, que permite a los terroristas asesinar sin correr apenas riesgos. Más allá de los muertos o heridos que han provocado cada uno de los coches que ETA ha hecho estallar a lo largo de su historia, que nadie se equivoque: cuando ETA pone un coche-bomba con esa carga de explosivos da por descontado que puede haberlos. Y no le importa que los haya, ni el número de ellos.
Durante estos nueve meses de tregua ha habido quien se ha empeñado en considerar como «actos para la galería» los diferentes comunicados de la banda y todas sus acciones, desde el robo de pistolas, la aparición de encapuchados o la quema de autobuses urbanos. Hoy el enemigo, nuestro único enemigo, se ha quitado con total obscenidad la careta. Ya no queda espacio para el disimulo. Tampoco es tiempo de llorar por la leche derramada. Es tiempo para el análisis sereno y para la respuesta democrática, firme y unívoca.
Mientras había quien interpretaba la actividad de la banda desde la declaración del alto el fuego como «gestos para su gente», otros pensábamos que los comunicados y las acciones de ETA y Batasuna demostraban su carácter totalitario y sus verdaderas intenciones. La voluntad de la banda de no renunciar a ninguna de sus reivindicaciones se ponía claramente de manifiesto en el contenido de su último zutabe, en el que reiteraban su exigencia al Gobierno de establecer una interlocución entre iguales. Durante estos meses hemos temido -y denunciado- que ETA sintió que se legitimaba su historia desde el mismo momento en que percibió que tanto nacional como internacionalmente era considerada como una parte del «proceso»; y que a partir de ahí y desde esa perspectiva ha ido desarrollando toda su estrategia.
Por muy buena intención que el Gobierno tuviera al embarcarse en este proceso de diálogo con ETA, es evidente que las cesiones semánticas ante los terroristas con el objetivo de convertirles a la democracia no han tenido éxito alguno. Por el contrario, todos esos gestos han sido percibidos por los terroristas como signos de debilidad. Porque hablar con ellos se ha hablado; y mucho. Pero, como la historia se ha encargado de enseñarnos, hablando no siempre se entiende la gente. Ningún movimiento totalitario se ha convertido jamás a la democracia.
Este nuevo atentado de ETA llega en un momento especialmente delicado. Las dos principales fuerzas democráticas españolas están profundamente divididas respecto de la política antiterrorista; y esa ruptura del consenso básico ha acarreado una profunda desarticulación de los movimientos cívicos y en la sociedad española en su conjunto. Esta es la principal novedad de este momento en el que ETA vuelve a romper una tregua; y esa es también su principal fortaleza. ETA ha cometido este atentado en el mejor de los climas para una organización totalitaria: con los demócratas desunidos y con una parte importante de la sociedad civil bajo los síntomas del cloroformo apaciguador, presa de una potencial cobardía que le lleva a pensar que «otro nos sacará las castañas del fuego».
Ante esta situación dolorosa y difícil tenemos que reaccionar reafirmando nuestra voluntad de aplicar todos los instrumentos del Estado de Derecho para derrotar a ETA; llamando a las cosas por su nombre; y reclamando y facilitando la unidad de acción entre los dos principales partidos de la democracia española. Sólo así seremos capaces de enfrentarnos con éxito a su estrategia desestabilizadora y criminal. No olvidemos que ETA conoce cuáles son nuestras debilidades; su objetivo con este nuevo atentado va más allá de su voluntad de demostrar su capacidad para aterrorizar a la sociedad. No olvidemos que el objetivo de ETA es destruir la democracia. Su mayor éxito sería que este atentado nos dividiera y nos debilitara aún más.
Es la hora de los Políticos y de la Política. Ambos con mayúsculas. Pero también es la hora de la sociedad civil. Es la hora de responder con unidad, con compromiso y con madurez. Es la hora de mirar hacia adelante, sin que eso signifique que no hemos de hacer y exigir autocrítica. Tiempo y momento habrá para ello. Hoy toca solidarizarnos con las víctimas, con aquellos que directamente han sufrido los efectos de este brutal atentado. Y responder con firmeza al enemigo, a ETA.
La resolución de mayo de 2005 supuso un cambio de estrategia en la lucha contra el terrorismo. La estrategia del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que consistía en perseguir la derrota de ETA, fue sustituida por un acuerdo entre el Gobierno y los grupos parlamentarios nacionalistas e IU para impulsar el final dialogado con la banda. Más allá de la opinión que nos merezca ese intento, el Gobierno estaba en su derecho de explorar esa opción; pero su estrategia ha fracasado. Es la hora de volver al Pacto.
A ETA sólo se le puede ganar si se le quiere ganar. Sería la hora de que les hiciéramos saber que todos hemos aprendido la lección. Y que vamos a por ellos. Con unidad, con firmeza y con madurez. Y que vamos a utilizar todos y cada uno de los instrumentos del Estado de Derecho para derrotarlos. Ni uno más; pero ni uno menos.
El presidente del Gobierno de España califica de <<duros e injustos>> los ataques del PP por el ´proceso de paz´. Hace unos días el presidente manifestaba que caminabamos hacia la paz y nos alejábamos del horror. Sin embargo muchos españoles pensamos que, por el camino que lleva el partido en el poder en España, nos alejamos de la paz y nos acercamos al horror. A continuación damos tres manifestaciones sobre esto:
Derbi
www.abc.es 22 de octubre de 2006
Por JON JUARISTI
EN la imparable deriva de Cataluña hacia el estercolero moral, hay algo que recuerda poderosamente lo ocurrido en el País Vasco desde que ETA, coincidiendo con el estreno de las instituciones autonómicas, liquidó sistemáticamente a la derecha no nacionalista. La sola diferencia aparente entre ambas situaciones estriba en el recurso al terrorismo, habitual en el caso vasco; esporádico en el catalán. Pero, con ser ésta una diferencia reseñable -y trágica-, no afecta al fondo de la cuestión. El terrorismo es un método para alcanzar objetivos que difícilmente podrían conseguirse mediante la movilización política. Entre 1979 y 1982, período en el que la banda se dedicó a asesinar a los cuadros vascos de UCD, la relación de fuerzas entre nacionalistas y no nacionalistas era lo bastante ajustada como para que tales objetivos fuesen siquiera imaginables sin presión terrorista de por medio. Lo siguió siendo hasta el reciente y súbito viraje hacia el nacionalismo del Partido Socialista de Euskadi. Frente a la memoria distorsionada de quienes pretenden que la asíntota del terror se disparó sobre el telón de fondo de la oposición de la derecha a la autonomía (una premisa falsa que suele darse por demostrada con referencias a la posición de Alianza Popular respecto al Estatuto de Guernica y, cómo no, a la LOAPA), la historia demuestra rigurosamente que ETA abordó el exterminio de la UCD vasca cuando el Estatuto de Autonomía del País Vasco era ya una realidad irreversible y refrendada por la mayoría de las fuerzas políticas democráticas, incluida la UCD. No se trataba, pues, de defender la autonomía contra una derecha que intentara cargársela, aunque ese fuera el argumento al que recurrió una de las ramas de ETA, la político-militar, para prolongar su actividad criminal. Los partidos vascos no estaban divididos por la cuestión autonómica y existía además un acuerdo tácito para no impugnar la hegemonía del PNV, que, con su inveterada devoción por el juego limpio, no cesó de agitar el espantajo de la conspiración de la derecha contra el Estatuto, mientras los candidatos municipales de esa misma derecha caían abatidos en carreteras, calles y plazas del País Vasco y de Navarra por los pistoleros de la banda.
Lo que entonces se intentaba dirimir por las pésimas, en el País Vasco y Navarra, es lo mismo que ahora se intenta ventilar por las malas en el País Vasco, Navarra y Cataluña: la exclusión de la derecha no nacionalista del ámbito político de las autonomías. Y, como en esto no se ha inventado nada nuevo, sépase que también las justificaciones retóricas de los asesinatos de entonces insistían en que los muertos de la derecha democrática eran de la extrema derecha. ¿Qué va de ayer a hoy? El hecho, fundamental, de que en ese ayer cada vez más lejano la izquierda democrática defendía los derechos políticos de la derecha democrática. Nunca hubo, antes de 2004, un solo militante del PSOE ni del PCE mezclado con la chusma nacionalista en el acoso a líderes ni a sedes de los partidos de la derecha. La diferencia decisiva no está en que ayer el terrorismo fuese más activo que hoy, sino en que la izquierda no apostaba, como lo hacían los nacionalistas, por la exclusión de la derecha. Cuando, hace unos años, Jaime Mayor Oreja fue atacado en Guernica por una jauría no muy distinta de la que se abalanzó en Martorell sobre Piqué y Acebes, el presidente del PNV de Vizcaya afirmó que se lo había buscado, porque los que destruyeron Guernica no deberían hablar en Guernica. Hoy, ese tipo de basura retórica es el discurso cotidiano de la izquierda. Que los de Preservativa por Cataluña (antes Iniciativa) se hayan bajado en marcha de su campaña de fomento de la violación sólo para no cabrear a sus camaradas feministas es apenas una anécdota insignificante en el reñido derbi entre socialistas y neocomunistas por arrebatar a Batasuna el título nacional de la indecencia.
El blog de Rosa Díez