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Hola, Rocío,
Que unos padres deseen proteger a una hija al inicio de una relación sentimental, es perfectamente comprensible, más si ella tiene unos 17 años, como tú tenías en aquel entonces. Pero que, transcurridos 6 años, esos mismos padres nada quieran saber del novio de su hija, de ese hombre con el que tanto tiempo lleva, lo único que demuestra es que esos progenitores no sólo no respetan a dicho hombre, sino que asmismo irrespetan a su propia hija, negándole su derecho a ser una mujer adulta y a relacionarse sentimentalmente con quien ella libremente decida.
Que tú, como hija suya que eres, ames y respetes a tus padres me parece fantástico, pero conviene no olvidar que el amor y el respeto han de ser recíprocos. Sin embargo, yo me pregunto dónde está el amor y el respeto de ellos hacia ti, cuando no te permiten traer a tu novio a casa, cuando, al ausentarse ellos, te recalcan su prohibición de que invites a nadie a casa, cuando, al enterarse de que te vieron acompañada de un hombre en la calle, te quitan las llaves del coche, lo cual constituye ni más ni menos que un chantaje, diciéndote: "O haces lo que nosotros digamos o atente a las consecuencias". ¿Dónde están entonces su amor y su respeto? Te lo diré: no están.
Porque tú, adrede o inconscientemente, al plegarte siempre a sus exigencias, al doblegarte siempre, eres, en esa casa, nada más y nada menos que una monja enclaustrada. No obstante, imagino, convencido de no equivocarme, que no pides su permiso para todo; entonces, dime, por favor, ¿por qué cedes siempre ante lo que ellos dicen? ¿Por qué necesitas su permiso para, por ejemplo, desplazarte a Londres a visitar a tu novio? Eres mayor de edad, inteligente, culta, sin duda hermosa, y dejas que tus progenitores te manejen como si fueras una muñeca de trapo. ¿Acaso te ves incapaz de plantarles cara y de simplemente decirles "Me voy a ver a mi novio", sin más, sin esperar a saber si ellos consienten o no? Del mismo modo, ¿qué te impide decirles "Tengo novio desde hace 6 años, me acogen en su casa como una más de su familia y vosotros, por el contrario, os negáis a conocerle; ¿os parece lógico y normal?"?
Tú debes armarte de valor y enfrentarte a tus padres. No te estoy diciendo que inicies una guerra contra ellos, no, en absoluto, sino que defiendas tu sitio y tus derechos como mujer, así como los de tu pareja. Si tú no lo haces, nadie lo hará por ti, lo sabes. Entonces, lucha por lo que es realmente importante: tú, tu pareja, vuestra relación y vuestra felicidad. Si no peleas por ello, ¿por qué vas a pelear entonces?
Suerte con la Erasmus, ojalá la consigas.
Un abrazo.
Nikos.
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