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Hola, este relato se empezó a escribir en Santaella el 16 de diciembre de 2006, se terminó ayer, ha sido presentado a un certamen de relatos que no se fallará hasta julio, por favor, no la difundais mucho.
Ninguna de las historias que se cuentan en este relato tienen que ver con la realidad de Santaella. He vivido en muchos pueblos, y estar en el campo de fútbol de Santaella, que es un pueblo que cuando lo visito me trae ecos de otros pueblo en los que viví, me hizo pensar en cómo sería allí el fútbol. No conozco prácticamente nada ni a nadie del fútbol de allí, estos relatos son a veces así. Aunque sí tengo ganas de escribir en el futuro relatos basados en historias reales del fútbol de Santaella. Ahí os lo dejo (disculpad las faltas de ortografía, se me han escapado tildes, echos y hechos, lo siento)
Hoy estoy jugando muy cerca de medio campo, no sé por qué, pero creo que hoy voy a tener la oportunidad de tirar a puerta, qué poca gente hay en el campo, y eso que es un derbi contra Puente Genil, da igual, hoy creo que voy a poder tirar a puerta, tengo pocas oportunidades, aunque últimamente me dejan tirar los córners, anoche en el entrenamiento del viernes estuve entrenándolo, ojalá meta un gol olímpico
Me acuerdo cuando lo intentaba contigo, Manolo, cuando todavía podías venir a entrenar
Qué bien me ha salido este despeje, si hasta Telmo me ha felicitado y me ha dicho que tengo dos... , pero por qué me felicitas Telmo, por qué me haces sentir bien, y eso que he despejado con la zurda de volea, por qué me halagas si cuando nos hemos montado en la furgoneta nos has dicho que teníamos que perder, que nos teníamos que dejar perder, que si conseguíamos subir no había dinero en el club para jugar el año que viene ni para viajar a Pozoblanco
Qué hubieras dicho tú, Manolo, si lo hubieras escuchado, cómo hubieras jugado, qué rabia habrías tenido
Juan me pasa el balón, no quiero volvear a regatear cuando me pase el balón Juan el portero, en este campo me lo robaron cuando era infantil, y perdimos por mi culpa, solo regatearé si tengo un compañero detrás, mejor dicho, si veo que tengo a Fofi el libre detrás, ya nadie juega con libre, el año que viene, cuando sea juvenil, nadie jugará con libre, pero quiero que suba el equipo, quiero que mi hermano juegue en campos de césped, quiero que consigamos un ascenso y que cuando sea la gala en la federación en Córdoba nos den un plato como cuando quedamos segundos, aunque Telmo nos haya dicho que nos quedamos solos en Puente Genil como ganemos
Como cuando apareciste en la plaza mayor con una camiseta naranja, Manolo, y jugábamos, o en la acera gorda, tú te pedías Van Basten, yo, Rui Aguas, y otro niño que se pedía Platini se reía de tu camiseta naranja, te decía que no era la oficial, que era de pega, de mentira, y a ti te dolía, porque tu madre te la regaló porque sabía que te gustaba Holanda, y el pastor nos veía jugando desde el cerro donde esta la cruz, y tú te pedías Van Basten, y ahora cuando miro al atardecer pienso que tú estás ahí viendo el partido, como cuando Oceano el portugués se quedaba mirando el partido de la Real Sociedad cuando lo expulsaban, pasando frío, en esa nube naranja como Holanda, pero da igual que la camiseta no fuera la auténtica, que no tuviera aquellos triangulitos de adorno por todo el torso naranja, tú sentías a Holanda desde que la viste jugar aquella Eurocopa, y te alegró más aquel gol a Irlanda a diez minutos del final que cualquier esperanza de los médicos para curar tu enfermedad
No sé por qué, pero creo que hoy tendré la oportunidad de marcar, el Butra está muy marcardo, a mí no me sigue nadie, tengo banda para avanzar, no me sale nadie, la banda es mi amiga, sí, eres mi amiga, a todos los malos nos ponen a jugar de lateral derecho, llegué de San Sebastián de los Ballesteros, yo creía que sabía jugar al fútbol, pero Telmo hizo un murmullo de desaprobación la primera vez que me vio tirar a puerta en un entrenamiento, a todos los malos nos ponen a jugar de lateral derecho, no sabía ni sacar de banda, ni cómo hacer el fuera de juego, no sé por qué, pero Telmo lo primero qué hace es enseñarnos a hacer el fuera de juego, todos los equipos en Bluna los hacemos, y eso que nuestro campo es de lo más grandes
Qué hago, llevo el balón controlado, pero quiero seguir, ya me salen dos, estoy junto a la banda, siempre nos ponen a los malos de lateral derecho, voy a intentarlo, qué bien me ha salido, hoy nos es un día de esos en los que además de estar cansado por subir y bajar la banda, estás perdido, no, estoy en forma, anoche en el último entrenamiento corría con el Mosqui e iba cómodo, estoy en forma, ya me he ido de dos, y el padre del portero suplente, el Gato, está grabando el partido, me gusta verme en vídeo, mis jugadas salen más elegantes de lo que recordaba, mis errores, más feos
Solo quedan 5 minutos, nadie ha marcado, he podido salvar un gol del Puente Genil, un gol cantado, de esos que ya todo el mundo celebra, de esos que te da alegría salvar cuando el portero ya está en el suelo, y apareces por detrás del delantero, y tocas en el último momento el balón
A ti te gustaba también salvar goles, Manolo, pero poco a poco te fueron poniendo cachivaches, primero esos zapatos pesados, te empezamos a poner de delantero y nos ponías los balones de cara, y eso que a los que piensan que somos malos nos ponen de lateral derecho, como a ti, como a mí, y tú a pesar de tus zapatos, estabas contento jugando de delantero
Tengo el balón en el pico del área, te veo, Butra, te quiero centrar, pero me come la moral lo que me dijo el Richar un día, que mis centros no tenían peligro, Butra, ya te he visto, me levantas la mano en el otro palo, si no me doy prisa en centrar estarás en fuera de juego
Tengo ganas de seguir esta jugada, de vivir todo el tiempo en ella, como aquella tarde larga en que entrenábamos, nos íbamos a correr por el pueblo, algunos se quedaban sentados y se mojaban en la fuente para parecer que habían sudado, vosotros me hacíais bromas sobre los granos de mi cara, tirabais contenedores de basura, a mí no me hacía gracia, pero peor era cuando llamabais al timbre del cura, o del médico, o cuando Cepedita se metía en su casa para comer un bocadillo y luego mojarse el pelo y la camiseta para parecer que había corrido, todavía no habían hecho el anillo de atletismo que rodea al campo de fútbol, pero todos éramos felices cuando la brisa que anunciaba el final del verano nos besaba la cara al terminar de correr la cuesta que llevaba de la vía del tren al barranco de la entrada de Bluna
He perdido el balón, corro atrás, contraataque, el Butra se queda quieto con las manos arriba, como si todavía pudiera pasarte el balón, Butra, ya sé que me he equivocado, ahí esta Telmo, parece que está contento, nos pueden marcar, no quiero tener el sabor de la derrota, bastantes disgustos me dan ya el Córdoba y el Betis, el año que viene podremos ver a muchos equipos en Écija, quiero ver jugar al Éibar en Écija,
Bien Fofi, qué bien has cortado el balón, el Butra empieza a caminar hacia atrás, está solo, pero en fuera de juego, está exactamente en el punto del campo del Puente Genil donde me sacaste la falta y yo metí el único gol de mi vida, que noche más dulce, que bien dormí, tú ibas a sacar la falta, parecía un córner, todo el mundo esperaba un centro al segundo palo, todo el mundo, el árbitro, todo el mundo, los jugadores de Bluna, los padres de Puente Genil, los jugadores del equipo de balonmano que se iban para el pabellón, los atletas, el portero de Puente Genil, mis compañeros
Y tú tambien, Manolo
Pero vi que nadie se fijaba en el lateral derecho, yo tenía prohibido pasar de medio campo, cruzar el medio campo era como robar naranjas en las casas de los maestros, mientras lo vivías te latía el corazón, como cuando empezó a gustarme aquella chica que se fue del pueblo, dónde estará ahora, me acuerdo la primera vez que la vi, el corazón se me iba a salir, y yo estaba jugando por la banda, apareció y jugué con decisión, la primera vez que la vi fue también la primera vez que crucé de medio campo con el balón, fue la primera vez que cabeceé el balón sin miedo, tú apareciste en el campo de fútbol, pero no sé dónde estás ahora, me dijeron que te fuiste a vivir a Viladecans
Y aquel día el Butra iba a sacar la falta, y yo me dí cuenta que nadie se fijaba en mí, pero nadie estaba en aquello que mi padre aprendió de Benito Floro, aquello que mi padre me explicaba cuando veía jugar al Albacete, la línea de rechace
No había nadie en la línea de rechace. Tú me viste Butra, tú viste todo el espacio que tenía, por una vez en la vida, fui paciente, no como con la chica de Viladecans, se lo dije todo de golpe un día, estuve muchos años sin decirle que me gustaba, y un día se lo dije todo de golpe, y le hice la misma ilusión que mis centros al Richar
Tú me viste Butra, yo estaba desmarcado, un poco por delante de medio campo, me viste y me hiciste un gesto de aprobación con la mirada, un gesto discreto, un gesto de guardar el secreto y la sonrisa de la esperanza y de pensar “ya está hecho”, como decían los jugadores de balonmano de Puente Genil cuando preparaban una penetración sucesiva contra Palma del Rio
Me pasaste el balón, crucé en diagonal el campo, la gente dijo “este se ha vuelto loco” llegué hasta el balón, me venía a la zurda, pero en un entrenamiento metí un golazo con la zurda una vez, aunque también Telmo desaprobaba mis tiros de fuera del área, aquel día hace dos años, metí el único gol que he metido en mi vida, le pegué con la zurda muy fuerte de fuera del área, entró junto al poste, el portero de Puente Genil la tocó pero entró dentro, qué sabor más alegre cuando desperté la mañana siguiente en Bluna, cuando iba a comenzar la romería, marqué poque fui paciente, porque la esperanza no me hizo atropellarme, pensé que era un buen momento, fui paciente, fue gol, fue como una seducción lenta que entra como la luz por el patio, como el pájaro en la ventana, como el acento de la de Viladecans, ese acento cordobés
Bueno, vamos al partido, van a encender los focos, ese es el ruido que hacen los focos cuando van a encederlos, Fofi, el Butra está en fuera de juego, van a encender los focos, como si fuéramos profesionales, vamos a jugar con luz, está atardeciendo
Cruz está desmarcado, los focos están empezando a encederse, los porteros siempre se quejan de los focos, Cruz le pega bien, le he visto marcar varios goles de medio campo, lo intentaste por primera vez en Montilla, querías imitar a Simeone, marcaste un gol así en un maratón de futbito en Bluna, eran las 6 de la mañana, nuestro equipo era el Fácilmente Inflamable, jugábamos contra el Steaua No Beberé de Montilla, estábamos cansados, nos quedábamos a dormir en el mismo campo de fútbol, y tiraste de medio campo, fue gol, y los dos nos abrazamos mientras el día empezaba a clarear, fuimos a celebrarlo con Manolo, que ya tenía la silla de ruedas eléctrica, el día amanecía con nubes rosas
Cruz acompañó el balón sin controlarlo, venía manso, estaba sin marca, en el círculo de medio campo, te veo de fondo Telmo, te conozco, Telmo, nos has dicho que perdamos, tu negocio de la furgoneta y los pagos de la gasolina con el ayuntamiento no es rentable si hay que ir a Pozoblanco, pero sé que por dentro quieres que marquemos, Cruz ha levantado la cabeza, pero duda, ve a Butra saliendo del fuera de juego, sé que quiere pasarle
Y la defensa del Puente Genil saliendo, a ellos les podría sar igual, ya están ascendidos, pero los que van terceros han venido a ver nuestro partido, dicen que les han primado, como si fuéramos profesionales, los focos están encendidos, cómo si fuéramos profesionales
Escandilado como cuando yo veía a la de Viladecans
La intensidad de los focos seguía creciendo, Cruz va a tocar el balón, qué hace, lo toca, pero no le pega, la defensa está saliendo, Cruz empieza a correr, el Butra hace un bloqueo, está prohibido en fútbol, esto no es baloncesto, pero lo hace, la defensa del Puente Genil corre autómata hacia la línea de medio campo y se olvidan que Cruz lleva el balón, el Butra se da la vuelta, la defensa del Puente Genil se da la vuelta, van a la misma altura, pero Cruz va delante, solo tiene al portero delante, yo me hecho daño en el abductor, con los nervios he pisado de forma muy rara, Cruz intenta una vaselina, sí Cruz, va a ser un gol tan bonito como el que tanto te gustó que marcó Aragón en el Zaragoza,
El árbitro mira el reloj, da igual, no se ha llevado el silbato a la boca, el balón va arriba, el portero no llega, todo el mundo se calla, como cuando en el colegio de repente todo el mundo se callaba, como cuando embarcábamos un balón y se lo quedaban los de la panadería, la defensa del Puente Genil se para, y Telmo grita
Cruz se tira al suelo, el árbitro se lleva el silbato a la boca, pero Butra sigue corriendo, el portero corre a por el balón, los dos se tiran a por él, y Butra marca el gol con el tacón, en una postura muy rara,
No Manolo, el gol no ha sido tan bonito como el de Van Basten a la Unión Soviética, te lo digo porque te estoy viendo en una nube naranja que hay por encima de la portería donde el balón dio en el poste, con los años, tu camiseta de Holanda se ha vuelto de color butano, tiene el 14, no porque quisieras imitar a Cruyff, sino porque ese era el número que nos ponían a los suplentes, a los que éramos malos, a los laterales derechos
Estoy llorando y no me he dado cuenta, no sabemos cómo se celebra un ascenso, el árbitro pita gol y señala al medio del campo, tengo que estar alerta, tengo que estar tan contundente como cuando remontamos un 0-3 en Bluna al Puente Genil y aquel larguilucho no se fue de mi ni una vez en la segunda parte, como cuando el Lelo, el que juega ahora en el Córdoba, me decía que yo tenías más ganas y más cuerpo que él, pero me lo creía a pesar de saber que era mentira
El Puente Genil saca de medio campo, hace brisa, una brisa como la que teníamos en los últimos días de verano y corríamos al lado de la vía del tren y de los juncos en la pretemporada, y olía a Genil y a Cabra, y los montes de trigo eran mecidos lentamente por el viento, y nos metíamos Manolo y yo por los trigales a hacer sprints metiéndonos miedo diciendo que habíamos visto una culebras, e iba anocheciendo, como ahora que va a sacar el Puente Genil de medio campo
Final del partido. Hemos ganado el partido, subimos, los jugadores del Puente Genil están contentos por haber ganado la liga, no se acuerdan del dinero que les han prometido los que al final han quedado terceros, ellos se abrazan con el equipo de balonmano, y yo estoy llorando, miro abajo, debajo llevar mucho tiempo llorando porque veo algunas lágrimas mías mojando la tierra, que bien huele el campo de fútbol, a veces a hierba recién cortada, a veces a albero recién mojado, pero huele a sábado, a partido, a limpiar las botas y luego echarle crema de caballo como me enseño el Castelo, aunque los niños se rieran de tu camiseta naranja sin triángulos, aunque los niños se rieran de mis botas Novel echas en Valverde del Camino, tú sin embargo tenias unas Marco de Elda, y tu camiseta naranja, yo he jugado hoy con unas Marco, como las que se puso Víctor el día que hizo las oposiciones a municipal en Huelva y pensó que con unas Marco podía mejorar su tiempo en los 2000 m
El campo huele bien, Manolo, seguro que te daría tanta alegría olerlo como te daba oler los cromos del Mundial cuando bajábamos a la plaza a cambiar estampitas, todo el mundo empieza a abrazarse, veo a Telmo llorando, entrando en el campo, Manolo, me voy a llevar tu camiseta naranja a la gala de la Federación a Córdoba, me la voy a llevar conmigo al Arcángel, tú no lo conociste, ahora es el Nuevo Arcángel, pero sigue siendo tu arcángel, sigue siendo tu Córdoba
Pasaron los años, Telmo dejó el equipo, ya no volvimos a viajar en su furgoneta celeste que hacía esos recorridos tan raros para evitar a la Guardia, pero ese día Telmo fue el único que lloró de alegría, con esas sillas de anea donde nos sentábamos tu y yo, Manolo, donde abríamos la ventana cuando sabíamos que el Espi siempre se mareaba en el mismo punto de la carretera hacia Montalbán.
Yo ya no vivo en Bluna, me llevé tu camiseta naranja al ascenso de Cartagena, cuando el utilero de Cartagena metió un balón en el campo, me llevé la camiseta a aquella final de Copa que perdimos en la prórroga por goles de Figo, me la llevé cuando vi al Éibar jugando en San Pablo, tú me la diste aquel día que viste a Velez Sarsfield ganarle la final de la Intercontinental al Milán, aunque en realidad tu cantabas canciones de Boca, tú me diste la camiseta naranja, la tenías sobre tus rodillas y me la diste, aquella tarde disfrutamos del turco Asad, que no era turco, era argentino; cuando fuimos al campamento de la Sierra de Aracena tú y yo pillábamos la tele portuguesa, y aprendimos los cánticos de los adeptos portugueses, tú aprendiste los del Sporting de Lisboa, aunque en la tele le llamaban Sporting Clube de Portugal, vestía como el Córdoba, pero con las líneas como el Granada, yo no podría traicionar al Oporto, porque vi a Madjer y a Futre ganar una copa de Europa, pero cantaba contigo también las canciones que aprendíamos del Benfica,
Mientras en una radio que solo pillaba onda media escuchábamos en una tienda de campaña el derbi sevillano en el 792 del dial, la emisión llegaba desintonizada, cada 5 minutos teníamos que cambiar la orientación de la radio, hasta se cogía mejor Radio Renasença de Lisboa, que bien retransmitían los partidos los portugueses, que emoción, aunque jugara el Estrela Amadora con el Campomaiorense, cuando retransmitían las finales en Oeiras de hockey patines contra la España de Borregán si que le metían emoción, pero uno de aquellos veranos nos eliminó en cuartos de final ¡Holanda¡, ¡cómo nos podía eliminar Holanda en hockey patines¡, pero tú sonreíste, tú estabas alterado por el Betis aquella noche, pero yo no tanto, tú no estabas acostumbrado a eso, siempre viví al Betis con pasión, yo no te había hablado nada, pero tú dijiste
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Ya sé lo que te pasa, la de Viladecans
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¿Cómo lo sabes? No se lo he dicho a nadie, ni siquiera a ella
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Porque lo único que haces con paciencia es mirarla cuando vuelve los veranos, porque los únicos partidos que juegas paciente y sin atropellarte son los del maratón de futbito de Bluna cuando jugamos contra el Vital Gum, el equipo de sus primos, y ella va a verlos
Tenías razón, pero yo no te dije nada, ni siquiera asentí con la cabeza, no volvimos a hablar de la de Viladecans, yo solo quise animar más al Betis aquella noche, los dos nos abrazamos cuando marcó Sabas,
Han pasado muchos años, y hoy he vuelto al campo del Puente Genil, he pedido que me lo abrieran, pensarán que estoy loco, he pedido el favor, aquí cayeron las lágrimas cuando supe que habíamos subido, aquí estaba la portería del gol y de la nube naranja, ahí estaba Telmo, de ahí me sacó la falta el Butra, de ahí sacaste un córner un día Manolo, cuando todavía no habían inventado esa cosa maravillosa llamada fútbol 7 y tú todavia no sabías que te irías de Bluna y de la vida tan joven, Manolo, mi madre me lo dijo al volver del Instituto y no quería que llorara, ¿cómo no iba a llorar? Si yo había decidido estudiar en el instituto las asignaturas para poder estudiar biología para investigar y luchar porque la ciencia encontrara un remedio a lo que tenías, al final, no estudié biología, no pude luchar para que te salvaras, pero vimos marcar goles al turco Asad, escuchamos un gol de Rui Aguas mientras el locutor portugués enloquecía y nosotros mirábamos el camino de Santiago en el cielo, y nuestras madres nos decían qué más daba el fútbol, que si nos iba a dar de comer, que eran 22 tíos corriendo detrás del balón,
y tú decías que era peor, que el fútbol no te daba de comer, pero si te quitaba las ganas si perdía el Córdoba, y yo decía que en todo caso eran 25, que el árbitro y los lineres -todavía no eran asistentes- también contaban, pero en nuestros partidos eran 23, no 25, como los profesionales que juegan con focos y reciben ofertas de primas a terceros, y nuestras madres decían que iban a hacer un equipo con mis hermanos, que éramos cinco varones, que podíamos jugar solo los hermanos en el próximo maratón de futbito de Bluna
Sigo en el campo de fútbol de Puente Genil, aquí estaba el Richar cuando me hacía la cobertura, y el Richi, cuando bajaba la banda y yo subía y el me cubría, hay que ver el Richi, qué mala suerte tiene, me cruzo con él en la estación de autobuses de Córdoba, cuando de mes en mes vuelvo a Bluna, había encontrado trabajo la penúltima vez que lo vi, pero esta mañana, cuando estaba en el andén 23 de la estación de autobuses, y he ido a darle la mano la tenía de otra forma, le faltaban las primeras falanges, ese trabajo era peligroso, él está perdido, no sabe qué ni a quién reclamar, pero le da alegría verme, me da alegría verte, Richi, siento lo de la mano, maldita máquina trituradora, ¿te acuerdas del derbi en Puente Genil?
Me avisan para irme ya del campo del Puente Genil, tienen que cerrar, la tarde es parecida a la del derbi, pero no veo nubes naranjas, llevo la camiseta naranja, las lágrimas caen sobre ella sin darme cuenta, como el cariño cuando cae en alguien a quien quieres,
por aquí se sale del campo, Telmo al final nos llevó de vuelta Bluna aquel día en su furgona, pero no dijo nada, aunque iba sonriendo todo el camino, yo lo vi sonreir, ningún otro día en su vida lo he visto sonreir, pero yo no volví a Bluna, eran más de 20 kilómetros, yo no volví en la furgoneta, Telmo creyó que lo hacía por orgullo, no Telmo, no es por eso, la genta gritaba “Teeelmo, Teeelmo” olvidando sus recomendaciones y trucos para perder sin que pareciera evidente, lo celebraban con Telmo como uno más,
No Telmo, déjame aquí en Puente Genil, quiero quedarme,
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Pero chiquillo, ¿Qué vas a hacer aquí de noche?, ¿Qué le digo a tus padres?
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Que lo estoy celebrando en Bluna con mis amigos, estaremos toda la noche, que me busquen
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¿Es por qué estas enfadado conmigo?
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Que no Telmo, que no... mañana te lo explico
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Estás loco, adiós
Cruz me lo indicó. Se veía por la ventana de la Vanette. Yo te dije a ti que tiraras a puerta en el partido, Cruz, no me hiciste caso, pero cuando ya vivía en Granada y fuiste una vez a verme me dijiste que, aunque no me echaste cuenta, gracias a mi grito miraste el portero y a la defensa contraria.
Cruz me dijo:
Cruz no sabía que me gustaba, ni que yo quería, como dicen en Bluna, “colgarle la jaula”, me lo dijo como una curiosidad, pero me dijo que entendió enseguida lo que ocurría cuando me bajé la furgoneta, porque mira a la de Viladecans con una mirada que solo me había visto el día que marqué el gol al Puente Genil
Me bajé, ella estaba hablando con primos suyos de Puente Genil, la saludé, la llamé por su nombre y dos apellidos, se sorprendió que me acordara, hace 4 años que ella se había ido del pueblo, estaba muy guapa, los años de Viladecans no habían minado su acento, ni sus refranes, ni sus palabras llenas de agua de la campiña de Córdoba, ella también dijo mi nombre y mis dos apellidos,
ella se fue del pueblo sin despedirse, creía, ella también que se iba a pasar el verano a Viladecans con unos primos y ya solo volvía en los veranos,
No existían teléfonos móviles entonces, le dije que con el ajetreo de la celebración se habían olvidado de mí, que tenía que llamar de una cabina o de un bar o de una casa, que no tenía ni monedas, era mentira, ella me ayudó, me llevó a casa de sus primos mientras la nube naranja quedaba oscurecida por la noche, uno era el portero del Puente Genil, nos dimos la mano igual que cuando terminó el partido,
Marqué un número falso, simulé que no me respondían, le dije que no tenía donde quedarme, tu tío te llevaría a Bluna más tarde, nos quedamos hablando por las calles de Puente Genil
Cuando vimos las luces del coche de tu tío que venía a recogerte, a recogernos, te dije
Fue como cruzar el medio del campo con el balón en los pies
Te lo dije todo, tú te asustaste, te molestaste, no hablaste en todo el camino, tu tío te preguntaba qué te pasaba, tu tío opinaba que el Butra le había hecho falta a tu primo
Manolo, mañana regreso a Viladecans, vivo con ella, tenemos dos hijos, quiero presentártelos ¿te vienes? No seas remolón, que yo llevo tu camiseta naranja en la maleta, y tú lo sabes todo, que sí, que lo sabes todo, que el día que ella vino a buscarme a Granada, después de haberme evitado diez años los veranos en el pueblo, cuando los dos ya habíamos acabo la carrera, había aurora en el cielo, y tú estabas en una nube que había encima de la Alhambra, por el palacio de Carlos V, y llegaba hasta el barrando de Viznar y de Alfacar
Venga Manolo, aparece mañana en alguna nube cuando me esté acercando a Viladecans, que me he pasado todo el verano en Bluna y no te he visto, que sé que andas por ahí, que sueñas con las nuevos talentos de Holanda, y seguro que ya les ha preguntado a Rinus Michels ahí arriba todas tus dudas sobre le fútbol total, como cuando ponías a mis hermanos a hacer rotaciones en el patio,
Venga Manolo, que ayer Maldini atendió mis peticiones, bueno, tú no lo llegaste a conocer, era Maldonado, el que ponía partidos por la tele de ligas extranjeras, mira, ahora es Maldini, hay una cosa que es el correo electrónico, yo le he pedido que pusiera el Holanda-Unión Soviética de la final de la Eurocopa, qué pedazo de jugador era Van Basten, ahora es el seleccionador,
Venga Manolo, que igual mi infancia en Bluna, yo sé que te has quedado el alguna nube de allí, que apareces con las brisas que mueven los trigales de Bluna en los que jugábamos al escondite,
Pero la camiseta naranja sigue metiendo goles, porque el año que viene me vuelvo a Bluna, ahora hay en Córdoba un periódico en internet como el que tú y yo soñábamos para Córdoba cuando íbamos a Écija y veíamos en el Fondo Sur las hazañas de los Peloteros Sierra Sur, el periódico se llama Minuto 90, pero te prometo que el año que viene me vuelvo a Bluna, ¿sabes? a mi hijo le gusta al fútbol, y juega aquí en Viladecans,
Y el día que le hagan una foto a mi hijo para Minuto 90, yo ya le he pedido que se ponga tu camiseta naranja con el número 14, para que un pie de foto ponga
MANOLO, JOVEN JUGADOR DE BLUNA, POSA CON SU CAMISETA NARANJA
Y mi hijo se ha puesto este verano tu camiseta naranja por Bluna, ya le queda bien, como a mi los recuerdos de los goles que marcabas en la era, con dos eucaliptos de portería, y tú eras Van Basten, con tu camiseta naranja, y yo era Rui Aguas, y me metías goles al atardecer con la boca manchada y mojada de cerezas.
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