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Hola, Jesús,
Antes que nada, darte la enhorabuena, pues lo habitual en las personas de tu edad, no en todas sino en la mayoría, es desear apartarse de niños y de personas incapacitadas, por considerarlos demasiado molestos, por opinar que dan demasiado trabajo, y por múltiples otras razones. Tú, sin embargo, haces justo lo contrario, mostrándote no sólo encantado de la tarea a realizar, sino buscando cómo hacerla lo más fructífera posible; de ahí mi enhorabuena.
Todos nosotros, al nacer, somos esencialmente buenos. Hay tres cosas que hacen que podamos adquirir algún que otro rasgo poco o nada deseable: la educación que se nos inculca + lo que vemos + lo que oímos. Por ejemplo, si una criatura es criada en un ambiente violento, aprenderá dos cosas que pueden parecer antónimas, pero que no lo son en absoluto: violencia = miedo, pánico, terror (cuando tú eres la víctima), y violencia = poder, dominación, sometimiento (cuando tú eres el violento). De ahí que una persona, por lo general un hombre, pueda ser un absoluto cobarde ante quien considera más fuerte que él, mas no obstante ser un auténtico tirano con quien es más débil (su pareja, por ejemplo).
Una criatura, normal o deficiente, necesita al menos cuatro cosas que deberá hallar siempre en ti: cariño, confianza, seguridad y firmeza.
Cariño, porque todos, todos sin la menor excepción, necesitamos querer y que nos quieran. Por tanto, ellos estarán deseosos de recibir amor y, en la medida que lo reciban, así te lo devolverán. Confianza, porque habrás de demostrarles, sin fallarles jamás, que te digan lo que te digan, te necesiten para lo que sea, dentro de lo correcto claro está, tú siempre estarás ahí para ellos. De esa forma, llegarás a ser como un confesor suyo, enterado de sus idas y venidas, sin necesidad de preguntar. Seguridad, porque ellos habrán de saber y sentir que tú no les engañas, que no les mientes nunca, lo que hará que ellos se sientan seguros, ya no sólo en tu compañía, sino sencillamente sabiendo que tú estás cerca. No te confundas, por favor: no estoy diciendo que vayas a ser una especie de Superman para ellos, no; no se trata de eso en absoluto. Lo que sí digo, es que la confianza y la seguridad que tú puedas sinceramente sentir en ti mismo, ellos la sentirán en sí mismos y en ti. Tu forma de comunicarte con ellos será muy importante: frases cortas, lenguaje sencillo; si te piden que repitas algo, hazlo; si te piden que expliques algo, hazlo; muéstrate tal y como eres, los niños son especialistas en descubrir a las personas que se ocultan tras máscaras, y si perciben que lo haces, di adiós a todo intento que puedas hacer de lograr algo con ellos.
No me he olvidado de decirte por qué he puesto que la firmeza es importante. Lo es porque si dudas, si vacilas, si ahora dices "Sí", para luego decir "Tal vez", estarás perdido. Equivaldría a dejar una puerta entreabierta, a dejar una rendija, y no te quepa duda que los niños sabrían colarse por ella. Si dices "Mañana todo el mundo de pie a las 7", al dia siguiente habrás de hacer que todos se levanten a esa hora, por más sueño que afirmen tener o muy mal que pretendan sentirse. Si dices "Hoy cenamos patatas fritas con huevos", todo el mundo, sin excepción, salvo que haya motivo médico, cenará eso. Quien no lo quiera hacer, se acostará sin cenar. Y así multitud de ejemplos que se te puedan ocurrir. Lo importante es siempre lo mismo: antes de decir algo, reflexiona; una vez que lo has pensado y decidido, dilo; tras haberlo hecho, no hay vuelta atrás. Como en un cuartel, vamos, pero, eso sí, con cariño, seguridad y confianza.
Los niños y las personas deficientes necesitan la figura de un amigo-hermano-padre, que haga básicamente lo que te acabo de describir. Así no deberías tener el menor problema, y sí lograr una excelente armonía con tus chicos.
Suerte.
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