Según la constitución mexicana está prohibida toda discriminación, sobre todo por cuestiones de salud.
EL consumo crea adicción que es un problema de salud. La persecución del consumo y la venta de drogas son formas de discriminación.
Al no ser delitos dolosos, nadie se puede decir perjudicado porque los demás consumen sustancias. La prohibición tiene muchos trasfondos, entre ellos el económico. Hay mucho mercenarismo en el combate al consumo y a la venta de drogas.
Legalizar las drogas cambiaría los patrones de conducta antidrogas. Al ser legales estas sustancias el individuo ya no puede ser rechazado por la sociedad, ni amedrentado, ni encarcelado.
A pesar de las múltiples propuestas las drogas no se han legalizado obedeciendo así a una forma de conservadurismo que quiere las cosas como están. Liberal es aquél que considera sus libertades individuales inalienables, lo opuesto a conservador que renuncia a sus libertades por cuestiones laborales, legales, por ética, por decencia, moral, religión, etc.
A pesar de la prohibición al parecer existen canales controlados de distribución que trabajan sin problemas, volviendo todo el asunto de la penalización una farsa en perjuicio del pueblo, un rostro más del sojuzgamiento.
La cárcel sigue siendo un lucrativo negocio y sobre todo un escenario de manipulación excelente para internos y familiares.
Que en algunos países del primer mundo las drogas sean legales implica que la prohibición tiene en realidad un trasfondo económico. Un principio de igualdad aplicado sin restricciones a nivel internacional llevaría a todos los países a vivir en una situación similar a la de Holanda.
Mucha gente se declara a favor de una despenalización pero no practica ningún tipo de activismo porque no le va ni le viene. Las encuestas sobre la cuestión de las drogas en las boletas electorales por ejemplo -o en cualquier otro medio- no se llevan a cabo. Dichas boletas deberían traer un apartado: ¿aprobaría ud. una eventual despenalización/legalización de las drogas?