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Los juegos de naipes o cartas son aquellos en los que el único elemento de juego son unas estampas de cartón (llamadas naipes o cartas) que forman una baraja y que deben mezclarse (barajarse) antes de jugar. Los juegos de naipes estarían incluidos en la familia de juegos de mesa.
Hay varias barajas (conjuntos de naipes o cartas), como la baraja española o la francesa.
Los juegos de cartas ya se practicaban en la antigüedad. Hay diferencias de opiniones sobre si se originaron en la India, o si se usaron primero en la China y Egipto, aunque la opinión mayoritaria es que habrían sido creadas en el siglo XII, en China.[1] [2]
Probablemente los juegos de cartas que se practicaban en la antigüedad se utilizaban primero con símbolos mágicos y luego simbolizando batallas.
En China se jugaba con un tipo de naipe que derivó del papel moneda y de las fichas del dominó. En Persia se originó el Ganjifa o Gânjaphâ, un tipo de juego de cartas que se hizo popular en la India durante el imperio mogol en el siglo XVI. En India se jugaba el "Dasavatara Ganjifa", juego que está formado por una baraja con diez palos basados en los diez avatares o reencarnaciones del dios Visnú: pescado, tortuga, jabalí, león, enano, hacha, arco y flecha, rayo, caracola y caballo. La mayoría de los naipes indios son redondos, de diferentes tamaños y están hechos con cartón lacado, cartón piedra y en ocasiones marfil. Igualmente, en Japón se juega los juegos de cartas Karuta y sus dos barajas más populares son el Hanafuda y el Uta-garuta.
Las primeras menciones del juego de cartas en Europa datan de los siglos XIII y XIV y se postula que desde el Lejano Oriente fueron introducidas en Europa por los Cruzados, aunque por otra parte, también se dice que las cartas de la baraja serían una adaptación de las piezas de ajedrez. En ocasiones se usaron para entretener a los niños, en papeles realizados a mano. En 1397 un decreto dictado en París prohibió jugar a los naipes a las clases trabajadoras en días de labor. Por otro lado, algunos investigadores estiman que las cartas se fabricaron por primera vez en España en 1392 para entretenimiento del rey Carlos VI; esto fue expresado por el padre jesuita Menéstrier (1631-1705), quien en un artículo publicado en 1702 en el Journal del Trévoux expuso que el juego simbolizaba la estructura feudal.
Según la leyenda, los naipes fueron inventados en China por las mujeres de los harenes para distraer su aburrimiento. En el año 969, el emperador Mu-Tsung, de la dinastía Liao, denunció en público los naipes, imputándoles las desgracias acaecidas a la familia de Duke Ch’ien.
Quizá la razón de esta leyenda sería que las cartas estimulaban el juego, pasatiempo que históricamente se ha prohibido repetidamente sin resultado, como ocurrió en Florencia en 1277 y en 1387 por Juan I de Castilla, que prohibió el juego de naipes en sus estados. Hacia 1400, los naipes se habían prohibido también en Francia, Suiza, Alemania y Países Bajos.
Existen numerosos juegos de naipes, y los nombres de los juegos de naipes pueden variar en cada país y hasta en sus regiones.
Algunos ejemplos de juegos de naipes con barajas europeas (en orden alfabético).
FUENTE: http://es.wikipedia.org/wiki/Juego_de_naipes
La cartomagia es la rama del ilusionismo cuyo elemento central son las cartas de la baraja. Es una de las ramas de la magia más desarrolladas y extendidas y sobre la que existe más literatura producida.
El juego básico es el de tomar una carta, perderla en la baraja y ser adivinada posteriormente por el mago. Pero hoy en día existen miles de efectos y juegos diferentes de alto nivel tales como predicciones, transposiciones, desapariciones, ordenaciones, jugadas de Poker (o de cualquier otro juego), lectura de pensamiento, coincidencias, transformaciones todo ello con cartas de diversos tipos y tamaños y cuyo objetivo último es provocar el asombro del público.
Entre los grandes cartomagos de la historia se puede citar a Hofzinser, a Dai Vernon, René Lavand y a los españoles Arturo de Ascanio, Juan Tamariz y Pepe Carroll.
El campeón del mundo en cartomagia es portugues y se llama Helder Guimaraes habiéndole sido concedido en el congreso de la FISM en Suecia en 2006.[1]
FUENTE: http://es.wikipedia.org/wiki/Cartomagia
El tarot es una baraja de naipes que a menudo es usada como supuesto medio de adivinación de hechos presentes, pasados o futuros, por lo que constituiría un tipo de cartomancia.
Sus orígenes datan al menos del siglo XIV, no teniendo fundamento llevar sus raíces más atrás en la historia. La técnica "adivinatoria" se basa en la selección de cartas de una baraja especialmente dedicada a este arte. Una vez realizada la selección, un supuesto experto interpreta el sentido de la cartas en relación con el futuro del consultante.
El tarot está compuesto por 78 cartas, divididas en Arcanos mayores y menores. Arcano proviene del latín arcanum, que significa misterio o secreto.
Las cartas de los Arcanos Mayores, 22 en total, son:
Esta última es la única que no está numerada (aunque erróneamente sea nombrada como número 22 o el cero).
Los Arcanos menores son 56 cartas divididas equitativamente en cuatro palos: espadas, copas, bastos y oros, como en la baraja española, pero con una ligera variación: cartas numeradas del As (1) al diez, más los personajes de la corte: Sota, Reina, Rey y Caballero. Etteilla hace un descubrimiento al respecto del número 78 el cual considera como la suma teosófica de los doce primeros números.(1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12)
El diseño de los naipes es variado, aunque existen diseños clásicos como el del Tarot de Marsella (final del siglo XVII) que ha servido como guía en la elaboración de las figuras y su simbología. Una baraja muy popular es el Rider-Waite-Smith Tarot, (o Rider-Waite o simplemente Rider) ideado en 1910 por Arthur Edward Waite y realizado por su discípula Pamela Colman Smith, impresa por la Rider Company. Otra baraja común es el Book of Thoth Tarot ideado entre el 1938 y el 1942 por el mago inglés Aleister Crowley y realizado por su discípula Frieda Harris; esta baraja fue junta en 1944, en blanco y negro, con El Libro de Thoth que explica la simbología y uso; pero fue editado con sus colores originales solamente en 1977, en Nueva York, por US Games Systems y Samuel Weiser.
Las primeras referencias al Tarot aparecen en el Siglo XV en Italia. La baraja más antigua es el Tarot de Filippo Maria Visconti (1412-1447), hoy dia en la Yale University Library, Estados Unidos de América.
El historiador italiano Giordano Berti supone que el duque de Milán fue el inventor del Tarot. En efecto, algunas imágenes del Tarot de Filippo Maria Visconti son iguales a las de otra baraja diseñada por el duque en 1415: el Juego los XVI Héroes.
En estudios realizados por ocultistas de los Siglos XVIII y XIX, como Antoine Court de Gebelin, Eliphas Levi y el Doctor Gérard Encausse (Papus) se intenta demostrar la conexión existente entre el tarot y la cábala, así como con el simbolismo egipcio.
Según plantean los investigadores actuales Daniel Rodes y Encarna Sánchez, el origen del Tarot habría que buscarlo entre los cátaros medievales y la cultura occitana cuya filosofía encaja perfectamente en la idea básica del juego de Tarot.
Así, la presencia de una Papisa, la importancia de los personajes femeninos y claras referencias a un cristianismo distinto de la ortodoxia romana harían pensar en un uso original del Tarot como una transmisión de un conocimiento filosófico, si bien con el paso del tiempo pasarían a ser usadas como un sistema adivinatorio. Pero la Papisa fue, en realidad, un símbolo de la Fe cristiana, como demuestran numerosas obras de arte de la Edad Media.
Otros autores afirman que los gitanos, en su deambular por los países europeos, promovieron el Tarot como un sistema adivinatorio. Hay, de hecho, quien sostiene que el Tarot logró sobrevivir a la Inquisición, ya que los gistanos no resultaban unos objetivos prioritarios de la jurisdicción inquisitorial, por los que ellos, sus conocidas prácticas esotéricas y sus efectos personales consiguieron zafarse de la persecución y la hoguera y llegar hasta nuestros días. Pero es cierto que los gitanos llegaron a Europa cuando el Tarot era ya conocido. Por otra parte el juego de Tarot se juega en Italia desde el Siglo XV, y en el siglo siguiente se propagó en muchas regiones de Europa: en primer lugar Francia, después Suiza, Belgica, Alemania y Austria. La adivinación con el Tarot aparece con seguridad en Italia y Francia en el Siglo XVIII.
Las cartas del tarot fueron asociadas con el tiempo con el misticismo y la magia. Hasta los siglos XVIII y XIX, el tarot no fue adoptado por místicos, ocultistas y sociedades secretas .
La tradición comenzó en 1781, cuando Antoine Court de Gébelin, un clérigo suizo y francmasón, publicó "Le Monde Primitif", un estudio especulativo sobre el simbolismo religioso antiguo y sus remanentes en el mundo moderno. De Gébelin argumentaba que el simbolismo del Tarot de Marsella representaba los misterios de Isis y Thoth. Gébelin más tarde afirmó que el nombre "tarot" venía de las palabras egipcias "tar", que significa "real" y "ro", que significa "camino", y que el tarot por lo tanto representaba un "camino real" a la sabiduría.
Gébelin arguyó estos y similares puntos de vista en forma dogmática; no presentó evidencias para sostener sus argumentos. Además, Gébelin escribió antes de que Champollion hubiera descifrado los jeroglíficos egipcios. Los modernos egiptólogos no encontraron nada en el lenguaje egipcio que sustentara las fantasiosas etimologías de Gébelin, pero estos descubrimientos llegaron demasiado tarde. Cuando se dispuso de los auténticos textos egipcios, ya estaba firmemente establecida la identificación de las cartas del tarot con el "Libro de Thoth" egipcio en la práctica ocultista.
Aunque las cartas del tarot se usaban para predecir la fortuna en Bolonia, en el siglo XVIII, fueron publicadas originalmente como un método de adivinación por Jean-Baptiste Alliette, también llamado "Etteilla", un ocultista francés que revirtió las letras de su nombre y trabajó como adivino poco antes de la revolución Francesa. Etteilla diseñó el primer mazo de tarot esotérico, añadiendo atribuciones astrológicas y motivos "egipcios" a varias cartas, alterando muchos de los diseños marselleses, y añadiendo significados adivinatorios en el texto de las cartas. Los mazos de Etteilla, aunque ahora eclipsados por los ilustrados de Smith y Waite y el mazo "Thoth" de Aleister Crowley, aún se encuentra disponible.
Más tarde, mademoiselle Marie-Anne Le Normand popularizó la adivinación y la profecía durante el reinado de Napoleón I. Esto se debió en parte a la influencia que tuvo sobre Joséphine de Beauharnais, la primera esposa de Napoleón. Sin embargo ésta no usaba el tarot habitualmente.
El interés en el tarot para la adivinación a cargo de otros ocultistas llegó después, durante el auge de los Herméticos, de la década de 1840, en la cual ( entre otros) estuvo involucrado Victor Hugo. La idea de las cartas como clave mística fue desarrollada posteriormente por Eliphas Lévi y pasó al mundo de habla inglesa por la Orden Hermética del Amanecer Dorado. Lévi, y no Etteilla, es considerado por algunos el verdadero fundador de las escuelas más contemporáneas de Tarot; su "Dogme et Ritual de la Haute Magie" de 1854 introdujo una interpretación de las cartas que las relacionadba con la Cábala. Mientras Lévi aceptó las afirmaciones de Court de Gébelin sobre un origen egipcio de los símbolos de las cartas, rechazó las innovaciones de Eteilla y su mazo alterado y arregló en su lugar un sistema que relacionaba al tarot, especialmente al tarot de Marsella con la cábala y con los cuatro elementos de la alquimia. Por otro lado, algunos significados adivinatorios de Etteilla todavía son usados por algunos lectores de tarot.
El tarot sigue constituyendo un medio de adivinación usado extensivamente en las sociedades desarrolladas, normalmente bajo la forma de consultas o gabinetes personales o telefónicos donde el tarot se sincretiza con otras creencias y tradiciones como la astrología o la numerología. Sólo en España el esoterismo mueve cientos de millones de euros al año, con el tarot como elemento más visible y comercial.
La lectura del tarot se enmarca en la creencia de que las cartas pueden ser usadas para comprender situaciones actuales y futuras del sujeto (o cliente). Algunos creen que las cartas son guiadas por una fuerza espiritual como gaia, mientras otros creen que las cartas los ayudan en introducirse a un inconsciente colectivo. Uno de los métodos más utilizados son las tiradas; entre las más populares se encuentra la tirada de la Cruz Celta.
Carl Jung fue el primer psicólogo en asignar importancia al simbolismo del tarot. El veía las cartas del tarot como representativas de arquetipos: tipos fundamentales de personas o situaciones incrustadas en el subconsciente de todos los seres humanos. La carta del Emperador, por ejemplo, representa la figura del patriarca o del padre.
La teoría de los arquetipos da lugar a varios usos psicológicos. Ya que las cartas representan varios tipos de personas, se puede tener acceso a las ideas de la percepción de sí mismo del sujeto, al pedirle por ejemplo, que seleccione una carta con la que él "se identifique". Igualmente, el sujeto puede tratar de clarificar su situación al imaginarla en términos de ideas arquetípicas asociadas con cada carta. Por ejemplo alguien precipitándose ávidamente como el Caballero de Espadas.
Más recientemente el doctor Timothy Lary ha sugerido que las cartas del tarot son una representación pictórica del desarrollo humano desde el bebé al adulto maduro. Así, el Tonto, representaría al bebé recién nacido, el mago simbolizaría la etapa en que el niño juega.
Algunas escuelas del pensamiento oculto y del estudio de los símbolos como la Orden Hermética del Alba Dorada, consideran el tarot como un libro de texto y un artilugio mnemotécnico para sus enseñanzas. Esta puede ser la causa de que la palabra arcanos (o arcana) sea usada para describir dos secciones del mazo del tarot: arcana es la forma plural de la palabra latina arcanum, que significa "cerrado" o "secreto".
Michael Dummett, The Game of Tarot. From Ferrara to Salt Lake City (Duckworth, London 1980)
Michael Dummett y John McLeod, A History of Games Played with the Tarot Pack (Edwin Mellen Press, 2004)
Daniel Rodés y Encarna Sánchez, María Magdalena y la herencia de los cataros (Palmyra Libros, 2006) http://www.palmyralibros.com
Giordano Berti y Tiberio Gonard, Tarot Visconti, Editorial Gaia, Madrid 2004 [ISBN 84-8445-074-0]
Giordano Berti, Storia dei Tarocchi. Verità e leggende sulle carte più misteriose del mondo, Mondadori, Milano 2007 [ISBN 978-88-04-56596-3]
FUENTE: http://es.wikipedia.org/wiki/Tarot_(adivinaci%C3%B3n)
El tarot es una baraja de naipes que además de servir para jugar es a menudo usada como supuesto medio de predicción del pasado, de la situación presente actual del consultante y algunas veces del futuro, por lo que constituiría un tipo de cartomancia.
Sus orígenes datan al menos del siglo XIV, no teniendo fundamento llevar sus raíces más atrás en la historia. Este artículo sólo se refiere a la baraja de naipes, no a sus usos.
Esta vinculación está bien documentada. Los mazos ordinarios aparecieron por primera vez en la Europa cristiana con los mamelucos de Egipto algún tiempo antes de 1367, fecha de la que data la primera evidencia documentada conocida de su existencia, un bando sobre su uso en Berna, Suiza[1] antes de lo cual se habían usado cartas por varias décadas en el Islam incluyendo España (ver juegos de naipes para la discusión sobre sus orígenes).
Las primeras fuentes de Europa describen un mazo con las 52 cartas típicas, como un mazo moderno sin comodines.[2] Los palos eran Cimitarras, Bastones, Copas y Monedas. Estos dibujos evolucionaron rápidamente hacia los palos básicos latinos Espadas, Bastos, Copas y Oros que son usados todavía en los mazos tradicionales de cartas españoles e italianos.[3]
Una mayor difusión de las cartas de juego en Europa puede, con cierta certeza, fijarse desde 1377 en adelante.
Las cartas que más adelante caracterizarían al tarot parecen haberse desarrollado unos 40 años después, y son mencionadas en el texto superviviente de Martiano da Tortona.[4] Se cree que el texto de Da Tortona fue escrito entre 1418 y 1425, dado que en 1418 su pintor Michelino da Besozzo volvió a Milán, y Martiano da Tortona murió en 1425. No se puede probar que las cartas de tarot no existieran antes de esa fecha, pero parece improbable ya que el texto de Martiano da Tortona fue escrito por lo menos quince años antes que otros documentos corroborativos.
Da Tortona describió un mazo similar al de tarot en varios aspectos específicos. Lo que él muestra es más un precursor hacia el tarot que lo que uno podría pensar como cartas de tarot "reales". Por ejemplo, su mazo tenía sólo 16 triunfos, sus figuras no eran comparables a las cartas ordinarias de tarot (hay dioses de la mitología griega) y los palos no son los italianos comunes sino cuatro clases de pájaros.
Lo que vincula al mazo de Tortona con las cartas de tarot es que esas 16 cartas estaban vistas como cartas de triunfo en el juego de cartas; alrededor de 25 años después un casi contemporáneo, Jacopo Antonio Marcello, las llamó ludus triumphorum, o "juego ganador". La corespondencia en la cual Marcello usó ese término ha sido documentada y traducida en Internet.[5]
El siguiente documento que parece confirmar la existencia de objetos similares a las cartas de tarot son dos mazos de Milán (Brera-Brambrilla and Cary-Yale-Tarocchi) — existente, pero incompleto — y tres documentos, todos del Tribunal de Ferrara, Italia. No es posible poner una fecha precisa a las cartas pero se estima que fueron hechas alrededor de 1440. Los tres documentos datan del 1* de enero de 1441 a julio de 1442, con la palabra trionfi documentada por primera vez en febrero de 1442. El documento de enero de 1441, que usa la palabra trionfi, es visto como poco fiable; sin embargo, el hecho de que el mismo pintor, Sagramoro, fue comisionado por el mismo patrón, Leonello d'Este, como en el documento de febrero de 1442, indica que es al menos plausiblemente un ejemplo del mismo tipo. Después de 1442 pasan siete años sin ningún ejemplar de material similar, lo que permite inferior que no hubo una mayor difusión en esos años.
El juego pareció ganar en importancia en el año 1450, también un año de Jubileo en Italia, lo que implicaba muchas festividades y movimiento de peregrinos. Hasta ese momento todos los documentos relevantes apuntaban a un origen de las cartas de trionfi en la clase alta de la sociedad italiana, específicamente las cortes de Milán y Ferrara, en esa época, las cortes más exclusivas en Europa.
Las cartas de tarot más antiguas que sobreviven son las del llamado Tarot Cary-Yale (o Tarot Visconti-Modrone), que fue creado en 1442-1447 por un pintor anónimo para los Visconti-Sforza, la familia dominante de Milan.[6] Las cartas (sólo 66) están hoy dia en la Yale University Library, Estados Unidos de America.
Entre los primeros mazos de tarot el más famoso fue pintado a mediados del siglo XV para celebrar la conquista del poder en Milán por Francesco Sforza y su esposa Bianca Maria Visconti, hija del duque Filippo Maria. Probablemente fue pintado por Bonifacio Bembo, pero algunas cartas fueron hechas por miniaturistas de otra escuela. 35 de las cartas están en la Pierpont Morgan Library, 26 en la Accademia Carrara, 13 en la Casa Colleoni y dos, el Diablo y la Torre, se encuentran perdidas o, posiblemente, nunca fueron hechas. Este mazo de tarot "Visconti-Sforza", que ha sido ampliamente reproducido, combina los palos de espadas, bastos, oro y copas y las figuras rey, reina, caballero y paje con triunfos que reflejan la iconografía convencional de la época en un grado significativo.[7]
Parece que los motivos específicos por los cuales fueron añadidos los "triunfos" a la estructura del mazo regular de cuatro palos de 14 cartas, eran ideológicos.
El propósito sería el de constituir un sistema particular de enviar mensajes de diferente contenido; los primeros ejemplos conocidos exhiben ideas filosóficas, sociales, poéticas, astronómicas y heráldicas . Por ejemplo, así como un grupo de antiguos héroes de la Antigua Roma, Grecia, Babilonia, como en el caso del Tarot Sola-Busca (1491)[8] y el poema de Boiardo Tarocchi[9] (producido en una fecha desconocida entre 1461 y 1494). Por ejemplo, el mazo conocido más antiguo, existente solamente por la descripcion en el breve libro de Martiano, fue producido para mostrar el sistema de los dioses griegos, un tema muy de moda en Italia en ese tiempo. Su producción bien puede haber acompañado una celebración triunfal del comisionado Filippo Maria Visconti, duque de Milán, o sea que el propósito de ese mazo fue expresar y consolidar el poder político en Milán (como era común en otras obras de arte de esa época). Los cuatro palos mostraban aves, motivos que aparecían regularmente en la heráldica de los Visconti, y el orden específico de los dioses da fundamento para asumir que el mazo estaba dirigido a implicar que los Visconti se identificaban como descendientes de Júpiter y Venus (que no eran vistos como divinidades pero endiosados como héroes terrenales). El historiador italiano Giordano Berti supone que fue el propio duque de Milan, Filippo Maria Visconti, el inventor del Tarot.
Durante mucho tiempo las cartas de tarot permanecieron como un privilegio de la clase alta y, aunque pueden rastrearse hasta el siglo XIV algunos sermones arrojaban invectivas contra el demonio inherente a las cartas, la Iglesia Católica Romana y la mayoría de los gobernantes civiles no condenaban habitualmente las cartas de tarot en los primeros tiempos de su aparición. De hecho, en algunas jurisdicciones las cartas de tarot estaban específicamente exentas de normas legales que, por el contrario, prohibían el juego de cartas.
El primer mazo conocido parece haber tenido el formato ordinario de diez cartas numeradas pero con reyes como las únicas cartas de la corte y sólo 16 cartas de triunfo. El siguiente formato (mazo con cuatro palos de 14 más 22) tardó en aparecer; recién en 1457 hay referencias a mazos de trionfi con 70 cartas.[10] No hay evidencia que muestre que el formato final de 78 cartas existiera antes del poema Tarocchi de Boiardo y el Tarot de Sola Busca.
Algunos investigadores opinan que los mazos de trionfi de la primera época tenían cinco palos de sólo 14 cartas;[11] los triunfos y el comodín o joker eran considerados simplemente un quinto palo con la predefinida función de "triunfos".
El diseño de los naipes es variado, aunque existen diseños clásicos como el del Tarot de Marsella (final del siglo XVII) que ha servido como guía en la elaboración de las figuras y su simbología. Una baraja muy popular es el Rider-Waite-Smith Tarot o Rider-Waite o simplemente Rider, ideado en 1910 por Arthur Edward Waite y realizado por su discípula Pamela Colman Smith, impresa por la Rider Company. Otra baraja común es el Tarot Book of Thoth ideado entre el 1938 y el 1942 por el mago inglés Aleister Crowley y realizado por su discípula Frieda Harris; esta baraja fue publicada en 1944, en blanco y negro, junto con el El Libro de Thoth que explica la simbología y uso; recién en 1977 fue editada con sus colores originales, en Nueva York, por US Games Systems y Samuel Weiser.
Las 78 cartas están divididas en Arcanos mayores y menores. Arcano proviene del latín arcanum, que significa misterio o secreto.
Los Arcanos menores son 56 cartas divididas equitativamente en cuatro palos, las "bajas" o "falsas" numeradas del As (1) al diez, más los "honores" o "figuras" que son los personajes de la corte: Sota, Reina, Rey y Caballero. Los palos son los mismos que la baraja común, algunos mazos utilizan las espadas, copas, bastos y oros, como en la baraja española y otros el pique, corazón, trébol y diamante como en la baraja francesa.
Respecto de las cartas denominadas Arcanos Mayores, 22 en total, como juego, sólo se muestra el número en romano en cada carta, más una decoración que es la misma en cada carta. En las variedades para la interpretación esotérica, cada arcano representa una imagen de carácter arquetípico, con numerosos simbolismos. En muchos mazos de Tarot, estas cartas tienen usualmente un número en romano y un nombre. Aunque existen mazos que solo tienen la imagen, los Tarots más viejos no tienen ni número ni nombre para estos arcanos. Asimismo, el orden no se encuentra estandarizado. De cualquier modo, los nombres y numeraciones para cada carta son las siguientes:
I. Le Bateleur (El Mago)II. La Papesse (La Papisa o La Sacerdotisa)III. L'Impératrice (La Emperatriz)IV. L'Empereur (El Emperador)V. Le Pape (El Papa o El Sumo Sacerdote)VI. L'Amoureux (El Enamorado)VII. Le Chariot (El Carro)VIII. La Justice (La Justicia)IX. L'Hermite (El Ermitaño)X. La Roue de Fortune (La Rueda de la Fortuna)XI. La Force (La Fuerza)XII. Le Pendu (El Colgado)XIII. (Normalmente no tiene nombre, se le suele llamar L'Arcane sans nom (El Arcano sin nombre) o La Mort (La Muerte))XIV. Tempérance (La Templanza)XV. Le Diable (El Diablo)XVI. La Maison Dieu (La Torre o la Casa de Dios)XVII. L'Étoile (La Estrella)XVIII. La Lune (La Luna)XIX. Le Soleil (El Sol)XX. Le Jugement (El Juicio)XXI. Le Monde (El Mundo)Sin número. Le Mat (El Loco)
La variación más común es el orden del VIII y el XI: el Tarot de Rider-Waite-Smith cambió el orden original y usa el VIII para La Fuerza y el XI para La Justicia, mientras que el Tarot de Marsella usa el VIII para La Justicia y el XI para la Fuerza.
Se ignora cuándo se comenzó a usar el tarot para adivinación pero no hay ejemplos documentados antes del siglo XVIII, si bien hay evidencia del uso adivinatorio de cartas similares en 1540. La técnica "adivinatoria" se basa en la selección aleatoria de cartas de una baraja especialmente dedicada a este arte. Una vez realizada la selección y tendidas las cartas, un supuesto experto interpreta el sentido de las cartas en relación con el futuro del consultante utilizando como base argumental tanto la carta en sí misma como su posición en relacion a las otras al ser tendida.
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