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Monte Ibérico-Corredor de Almansa, una nueva comarca con gran potencial
Variedad paisajística y riqueza patrimonial, unido al carácter hospitalario de sus gentes y a una rica gastronomía sitúan a la comarca entre las de mayores posibilidades turísticas
Situada al sudeste de la provincia de Albacete, con una población que asciende a 45.186 habitantes, representa el 12,6% del total de la provincia. La comarca Monte Ibérico-Corredor de Almansa está integrada por diez municipios: Almansa, Alpera, Bonete, Caudete,Chinchilla de Motearagón, Corral Rubio, Higueruela, Hoya Gonzalo, Montealegre del Castillo y Pétrola, y se halla situada entre la llanura manchega y el levante español, siendo el límite de la meseta con las provincias de Alicante, Valencia y Murcia, formando un pasillo natural entre montañas, denominado Corredor de Almansa. La comarca presenta un alto potencial para incidir en el, cada vez más demandado turismo de interior, basado en una oferta de calidad y con la posibilidad de realizar actividades muy diversas.
Al sudeste de Castilla-La Mancha, la meseta transforma sus horizontes en una tierra que conjuga en sus entrañas todos los paisajes y todas las historia. Todos la quisieron.
De la presencia del hombre prehistórico da fe uno de los conjuntos más importantes de la pintura rupestre levantina, localizado en la población de Alpera, donde destaca la Cueva de la Vieja. De la edad de bronce se puede resaltar el yacimiento de Cerro de Amarejo en Bonete, pero sin duda, de la época de la que más vestigios se encuentran es de la ibera: ciudad de Meca en Almansa, yacimientos de Capuchino en Caudete, necrópolis de Pozo Moro en Chinchilla, finca Ojuelo en Pétrola, necrópolis de los Villares en Hoya Gonzalo y los famosos santuarios del Cerro de los Santos y Llano de la Consolación de Montealegre del Castillo, que han proporcionado más de 300 piezas escultóricas, representando el conjunto más numeroso de la estatuaria ibérica. Algunos restos pueden encontrarse en sus propios yacimientos y otros en museos.
Griegos, romanos, el Islam, el marquesado de Villena y hechos trascendentes en la historia de España, como la batalla de Almansa, corroboran la importancia histórica de la comarca. Su legado es patente en poblaciones como Chinchilla, Almansa y Caudete.
Entre los llanos manchegos característicos y comunes de toda la comarca aparecen zonas de sierra como la de Almansa, con más de 7.000 hectáreas, o parajes naturales de interés, e incluso uno de los picos más altos de la provincia en Higueruela, llamado Molacón, con 1.265 metros de altitud.
En los municipios de Corral Rubio y Pétrola se encuentran algunos de los humedales más importantes de la provincia de Albacete, lagunas de aguas salitrosas, algunas medicinales como las de Higueruela (Corral Rubio) y la de Pétrola, esta última aparece como espacio protegido para garantizar la conservación de la avifauna acuática que en ella habita, recogiéndose en el Plan de Conservación del Medio Natural de Castilla-La Mancha.
Las características de la orografía de la comarca son propias para la instalación de campos eólicos, como el de Higueruela, uno de los más grandes del mundo. La comarca ofrece la posibilidad de practicar deportes utilizando espacios naturales como el senderismo, motocros, mountanbike, caza y pesca.
Las temperaturas extremas y la situación geográfica condicionan a la comarca para una gastronomía sabrosa y recia, con algunos elementos característicos de la región manchega, así como de las cercanas regiones de Murcia y Valencia.
Destacan los platos elaborados con carne de caza como los peculiares gazpachos manchegos, arroz con carne y caracoles y los realizados en la frías época de matanza como el ajo mataero, atascaburras o la gachamiga, siendo lo típico en época estival el moje de pimientos o el pisto manchego.
Una destacada repostería se expresa con gran maestría en los dulces: bollos de mosto, rollos de anís o de vino, arrope, libricos de miel, delicias...
Además, importantes áreas vitivinícolas, con denominación de origen Almansa y Jumilla se distribuyen en la zona, produciendo excelentes vinos, imprescindibles en una buena mesa.
El modo de vivir de las gentes se manifiesta a través de sus tradiciones, así las fiestas son la mejor expresión de la cultura de un pueblo, entrañables, acogedoras y abiertas a todos, propios y visitantes.
De entre ellas se puede mencionar las famosas de Moros y Cristianos, carnavales, Semana Santa, ferias, romerías... que se desarrollan a lo largo del año en algunos municipios, pero sin duda las fiestas patronales son las que se celebran con más esplendor desde antaño.
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