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Hola, quería darte mi punto de vista sobre algo tan interesante que has propuesto.
Lo primero que me planteo es, ¿el nuevo estatuto mejora algo respecto al anyerior? Es decir, ¿contamos con alguna nueva figura? Quizás si, el fomento.
Hasta ahora, contábamos con el Pacto Andaluz por el Libro, con algunas iniciativas que nadaban en el vacío legal.
Por supuesto que es importante la tarea de las administraciones, pero será la presión del pueblo andaluz y las iniciativas valientes las que marcarán si estaremos mejor que hace 20 años. Portugal y México tienen cartas constitucionales modélicas a las que a veces la sociedad civil les saca todo el juego y otras veces se quedan en palabras que se las lleva el viento.
Iniciativas como la Editorial Almuzara, la librería y editorial Renacimiento, la librería Wanceulen, el registro informatizado de bibliotecas, los premios convocados por diputaciones e instituciones locales pueden beneficiarse de un desarrollo normativo bastante ausente.
Pero respecto al libro en Andalucía, es la hora de los valientes, como la de un andaluz de El Pedroso que tiró para Cataluña, y miren lo que hizo sin un desarrollo legal favorable.
Siempre pongo el ejemplo de la fresa en Lepe, mientras todo el mundo en Huelva miraba para las ayudas a la minería y la agricultura y la pesca, un señor del que casi nadie se acuerda montó un imperio del que hoy día vive mucha gente, sin apoyo legal, vendiendo a Estados Unidos, a Europa...
Decían que la tierra de Lepe era mala para la fresa, y la clave estaba en cambiar el tipo de fresa a plantar más allá de un desarrollo legal, lo importante está en los detalles del conocimiento a pie de campo. Lo mismo dirán algunos de Andalucía como mercado editorial o como cuna de autores, editoriales e iniciativas por el libro, lo importante está en los detalles. ¿Cuántos premios literarios se organizan por instituciones públicas en la Campiña sur de Córdoba? ¿Sería positivo financiarlo, aun a riesgo de crear redes clientelares de entrega de premios, como ocurre en muchas zonas de Levante, o quizá si merezca la pena correr el riesgo? En eso ayuda el desarrollo normativo.
En lo demás, depende la valentía, el talento y las ganas de la gente por la lectura y por el libro, porque si se olvida seducir y ganar esta batalla, nos encontramos con una sociedad civil que no sabe usar sus recursos. ¿O quizá si la haya en Andalucía para usarlos para el libro.
Gracias Ángels, por plantear este tema.
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