Hola, buenas noches,
Aunque pueda sonar pretencioso, me precio de ser todo un caballero, hablando y actuando como tal, mas, sin embargo, ocurre a veces que me encuentro con situaciones en las que me he de olvidar de mi innata caballerosidad, para dejar plaza a una franqueza más brutal, mucho menos agradable, me consta, pero que considero necesaria por el bien de la persona a quien dirijo mis palabras; en este caso, tú.
Porque yo, desde un principio, hubiera podido hablarte con el máximo cuidado, por respeto a tu condición de Dama, pero entonces no te habría podido decir lo que realmente pensaba, no con la rotundidad con que deseaba hacerlo. Pues yo, como hombre que soy, como persona que generalmente discrepo en las palabras y los comportamientos de los demás varones, no podía en modo alguno suavizar lo que tú narrabas, sino extraer de ello lo que me constaba que era la realidad, no por ser adivino, sino por haber conocido, desgraciadamente, a muchos individuos como el que tú describes.
Son capaces de engañar, de engatusar, a una y a cien personas que se pongan a su alcance, pero basta que llegue alguien, capaz de mirarles objetivamente, de analizar lo que dicen y hacen, para que la máscara se les caiga. Son seres egoístas, preocupados solamente por su bienestar, que en momento alguno piensan en los demás, que para nada les importa a quienes puedan dañar; individuos con aspecto de hombre, pero carentes de cualquiera de los valores y virtudes que han de adornar a un verdadero varón, capaces de lo que sea con tal de lograr lo que se han propuesto como meta. Desgraciadamente, a menudo consiguen lo que persiguen, porque enamoran a las mujeres, cegándolas al punto de impedir que ellas vean todos esos defectos que yo menciono aquí.
Cuando una de ellas tiene la fortuna, porque es una suerte aunque pudiera parecer lo contrario, de "recuperar un mínimo de capacidad visual", como a ti te ha ocurrido, es cuando hay que decir a esa Dama: "Aléjate de él. No le llames, no contestes si él te llama, no le envíes e-mails, no te comuniques en modo alguno con él. Rodéate de familiares y amigos, con el fin de mejor sobrellevar el golpe que representa la separación de alguien de quien estás enamorada."
Lo que acabo de escribir, es exactamente lo que yo te aconsejo hacer a ti. Añado a eso: cambia tu(s) número(s) de teléfono, cambia tu(s) dirección/direcciones de correo electrónico y de MSN. En pocas palabras: diicúltale al máximo el que pueda comunicar contigo. Y si llegara a hacerlo, no te dejes engatusar, por favor, pues él empleará el arma del amor para intentar atraerte a sus brazos (recuerda: él sabe que le amas). En la medida de lo posible, no estés nunca sola, pues al menos durante los primeros tiempos, como toda persona enamorada y que acaba de perder su relación, resultarás muy vulnerable, y él lo sabe, no te quepa de ello la menor duda.
Para lo que gustes y en la medida de mis posibilidades, aquí me tienes. También está mi e-mail/MSN: tbo787@hotmail.com
Un cordial saludo. Feliz semana.
Nikos.
Hola Nikos,
Eres directo, franco... NO sé nada de él, me dijo que se tomaría unos días de vacaciones a su pueblo. NO contesta los mails, responde el móvil y lo deja descolgado. Tengo que sacármelo de la cabeza y el corazón. Pero es tan difícil. Qué hago????
Hola,
Cualquier tipo de agradecimiento está de más. Gracias por la cortesía, pero no es en absoluto necesaria.
No digo que tú no hayas cometido también errores, que a veces no tengas tu parte de culpa, pero, francamente, si pusiéramos lo que tú has hecho en el platillo de una balanza, y lo que él hizo en el otro, ¿crees que los platillos estarían equilibrados?
En una relación de pareja, debe existir un equilibrio perfecto o casi, en temas importantísimos como amor, confianza, respeto, tolerancia, comunicación, etc. Hay dos cosas, dos al menos, que desequilibran por completo vuestra relación: él te ha sido infiel al menos una vez y él ha estado a punto de casarse con otra. ¿Qué has hecho tú que pueda, siquiera de lejos, compararse con eso?
En amor se perdonan muchas cosas, muchísimas, tal vez demasiadas a veces, pero, personalmente, opino que ciertas cosas no son ni justificables ni excusables. De ahí que tu pareja me merezca la opinión que expresé en mi anterior mensaje.
Hola Nikos:
Agradecerte por tus líneas y sobre todo, por tus consejos... Eres muy realista. Claro, no es por eximirlo de culpa, pero quiero decir que también yo lo he tratado pésimo, lo he humillado, lo he hecho sentir muy mal. Tengo un carácter muy fuerte y a veces ni yo misma me reconozco. Él también tiene culpa. Gracias.
Antes de opinar sobre lo que dices en tu extenso mensajes, hay varias cosas que deseo dejar claras:
1.- Soy hombre.
2.- Todo cuanto diré, será fiel descripción de la realidad que has vivido y que aún vives.
3.- En ningún momento escribiré nada con el fin de mostrar empatía.
Dicho esto, paso a comentar tus palabras:
Ese individuo que tú consideras novio tuyo, tiene de hombre sólo la apariencia, nada más. Sus actos demuestran en todo momento que únicamente se trata de una basura, que no ha dejado nunca de usarte, de aprovecharse de ti, de beneficiarse en la medida en que pudo de cualquier cosa que tú le hayas podido proporcionar, etc. Por tanto, que tú llames a semejante tipejo "amigo", además de "novio", únicamente demuestra que él, gracias a esa inteligecia que tú le reconoces, ha conseguido cegarte, impidiendo de ese modo que tú pudieras percatarte de su nulo valor como persona, mucho más como pareja, por no hablar ya como amigo.
Cualquiera, mujer u hombre, desde el ser más imperfecto al más virtuoso, puede cometer errores; eso es algo que nadie discutirá. Pero cuando los errores los comete siempre un mismo individuo en perjuicio de otra persona concreta, entonces ya no se puede ni se debe hablar de errores, sino de algo hecho intencionadamente, siguiendo un plan previamente trazado. Nada de cuanto él ha hecho o hace se debe al azar, sino que son siempre acciones llevadas a cabo adrede, con una finalidad concreta, que no parece ser otra que el aprovechamiento económico, puesto que desde hace años tú no sólo has sido su banco - eso sí, uno que no le cobra intereses -, sino que además has llegado al punto de confiar en él lo suficiente como para poner a su nombre un dinero que pertenece a tus padres, dinero que él, oh sorpresa (es una ironía mía), se apresuró en apropiarse.
Tú, para él, no eres una mujer que le guste, tampoco una mujer a quien quiera o a la que ame, sino que sencillamente eres su gallina de los huevos de oro. ¿Sabes por qué devolvió parte de ese dinero que había sustraído? No por respeto ni amor a ti, tampoco por honestidad, sino porque temió perder a su gallina de los huevos de oro; tuvo miedo de que se le cerraran las puertas de la casa a la que siempre podía acudir para conseguir plata. TU CASA.
Es obvio que él no desea casarse, no contigo al menos, pues podría ocurrir que una vez surgiera algún inconveniente, pero cuando la situación se repite, hasta el tonto del barrio desconfiaría. Tú, no obstante, no lo has hecho. Tu ceguera es absoluta, ceguera que, disculpa, por favor, te convierte en una estúpida totalmente manejable en sus manos, pues antes o después, regresas con él. Y ÉL LO SABE Y CUENTA CON ELLO. ¿Cómo? Porque él no te ama, pero tú a él sí; y lo nota.
Tu vida te pertenece, es obvio; tú eres la única que puede tomar decisiones al respecto, pero si mi sugerencia te sirve de algo, ahí te va: por más que le ames, por más que te gustaría no sufrir, manda inmediatamente al carajo a ese individuo, pues jamás lograrás ser feliz a su lado, sino que sólo serás un pelele a su servicio. Convendría que recordaras que ese tipo que, supuestamente, te ama, no dudó en engañarte cuando tuvo ocasión de hacerlo, así como tampoco vaciló en convertirse en novio de otra mujer, con la que por cierto estuvo a punto de contraer matrimonio. ¿Consideras que es digno de confianza? Ignoro tu respuesta a esta pregunta, mas yo opino que confiar en él, equivale a confiar en una serpiente de cascabel. Puede que no te haga nada, pero también cabe la posibilidad de que te mate, ¿no?
No quiero extenderme más, pues hablar de indeseables como ése, no es algo que me resulte agradable. No me importa si te molesta que lo califique así; lo que sí sé es que es lo que yo digo, no lo que tú crees. Pero, claro está, la persona que se juega su vida y su felicidad, eres tú, no yo.