jueves, 04 octubre 2007
El PSOE de Jose Luis Rodriguez Zapatero llegó al gobierno en el contexto de una amplia movilización social que se fue generando especialmente en el segundo gobierno de Aznar, entre los años 2000 y 2004, movilización social que tuvo su culminación en la jornada del 13 de marzo de 2004.
Esa amplia movilización social tenía unos objetivos claros y concretos en cada uno de los Pueblos del Estado Español, pero también con unas bases comunes al conjunto de ellos que podríamos sintetizar en: Resistencia contra la progresiva fascistización del Estado y por tanto democratización de éste , así como recuperación de la memoria histórica de la lucha antifranquista. Resistencia contra la ofensiva españolista y de recorte de los derechos de las diversas naciones que componen el Estado Español y por tanto reafirmación de los proyectos soberanístas. Resistencia contra las cada vez mayores desigualdades sociales y la privatización de los servicios públicos y por tanto demanda de una auténtica justicia social asi como la defensa del carácter público de los servicios esenciales : Sanidad, educación, pensiones, etc. Denuncia cada vez más amplia de las desigualdades de género y de la violencia contra las mujeres. Solución política y dialogada al conflicto vasco. Lucha contra la corrupción política, la especulación inmobiliaria y la economía criminal en general en las que destacan como ejes básicos el narcotráfico y el trafico de personas. Y por último, pero como un elemento esencial, el rechazo a la guerra de Irak y en general a la participación del Estado Español en las aventuras guerreristas del gran imperio.
Avanzar en esas cuestiones, pasaba por desalojar al PP del gobierno del Estado, así lo entendieron las mayorías sociales de los diversos Pueblos, y los resultados electorales del 14 de marzo de 2004 se saldaron con una amplísima victoria a favor de un cambio que incluyera esencialmente todas las cuestiones que anteriormente describíamos.
Esa mayoría electoral, tuvo una expresión muy plural, con una importante representación política de la izquierda de los Pueblos, e hizo visualizar muy claramente que la derecha parafascista española que representa el PP es claramente minoritaria, aunque socialmente importante, en el conjunto de los Pueblos del Estado, ciertamente con diferencias muy sustanciales en cuanto a su representación entre unas naciones y otras del Estado, siendo desgraciadamente muy amplia en el caso de Castilla.
El PSOE de Zapatero como partido mayoritario dentro de esa plural y mayoritaria expresión de la izquierda en el Estado Español tuvo la responsabilidad de formar gobierno.
Los inicios fueron relativamente esperanzadores, parecía que por primera vez en esta transición aún por concluir, un gobierno del PSOE se ponía, aunque fuera tímidamente, a favor de algunas de las reivindicaciones de las clases populares y era capaz de diseñar una estrategia que permitiera avanzar en la democratización del Estado, en la ampliación de los derechos civiles, en la neutralización de la perdida de derechos sociales, en la disminución de las desigualdades de género y en la lucha contra la violencia sobre las mujeres, en el abordaje de los derechos políticos de las naciones del Estado y en la solución dialogada al conflicto vasco, así como en la elaboración de una ley de la memoria histórica, ...
Pero finalmente nada de nada, de todas esas expectativas la única cumplida ha sido la vuelta de las tropas del ejército español de Irak, pero a cambio reforzando la presencia en Afganistán o participando en el despliegue militar occidental en el Líbano.
Las esperanzas que en su día generó el gobierno de Zapatero, se han venido todas y cada una de ellas al traste, pero ¿cuál es la explicación de ese proceso?
No sabemos si Zapatero había programado tal y como está ocurriendo el desarrollo de la legislatura o no, más bien creemos que no, porque de ser así demostraría demasiada falta de inteligencia política, más bien creemos que este hombre confundió en muy buena medida sus deseos con la realidades, supravaloró su capacidad de ''colar'' sus soluciones mediáticas y virtuales a auténticos problemas reales y seguramente también infravaloró las resistencias que en sectores de su propio partido – el felipismo - , en el principal grupo mediático de apoyo – Prisa- y entre amplios sectores de las instituciones del Estado y de la derechona española, su tímido programa progresista iba a generar.
Finalmente el gobierno de Zapatero ha renunciado a cualquier ambición reformista y se ha instalado en el discurso más cutre, antidemocrático y españolista del tradicional PSOE de la transición.
Zapatero con ello ha demostrando que es un auténtico cobarde políticamente hablando, un tremendo oportunista desde el punto de vista ideológico y un claro demagogo desde el punto de vista social; y lo más grave de todo, un irresponsable.
Zapatero ha vuelto a dejar las cosas en una situación muy similar a la que había en el año 2004 en el final del aznarato, cometiendo una grave irresponsabilidad y desbaratando la gran oportunidad histórica que tuvo en sus manos.
Pero Zapatero con su proceso de derechización vuelve a cometer un gravísimo error de cálculo, infravalorando la capacidad de resistencia de los movimientos populares en las diversas naciones del Estado.
Zapatero ha cometido un tremendo error desde el punto de vista político porque él y su gobierno han coincidido en el diagnóstico de los problemas existentes con amplias mayorías sociales de los Pueblos del Estado Español: necesidad de una ley de la memoria histórica, avance en los derechos políticos del Pueblo Catalán y en general el derecho a decidir de los Pueblos del Estado, necesidad de afrontar un proceso dialogado que concluya en una solución política al conflicto de Euskadi, necesidad de abordar la cuestión de la violencia de género, denuncia del PP como un proyecto político de la extrema derecha, y después de todas esas coincidencias en el diagnóstico, finalmente ¿cual es el tratamiento que aplica para su solución?, pues el mismo o muy similar al menos, al que había venido practicando el PP. Ese es su gran error, porque la gente no vota a la izquierda para que haga la política de la derecha.
El PP simple y llanamente negaba la existencia de los problemas anteriormente señalados pero el gobierno de Zapatero ha aceptado su existencia y la necesidad de darle soluciones. Obviamente esos problemas son muy reales, pero uno tras otro los ha ido dejando sin solucionar o dándoles soluciones virtuales que solo satisfacen al grupo Prisa y parcialmente a la derechona española.
A los sectores populares que el 14 de marzo de 2004 votaron por un auténtico cambio político y social, lo que les va quedando es una sensación de frustración y de total desconfianza hacia ese personaje cada vez más semejante a una marioneta, y ésto se verá en las próximas elecciones generales.
Mariano Rajoy es un candidato cuyo perfil le dificulta severamente para ser presidente del gobierno y además la mayoría del bloque dominante español hoy parece que apuesta por la continuidad de Rodriguez Zapatero, pero ciertamente el apoyo social del gobierno va a caer en picado y las movilizaciones populares serán cada día mas fuertes, porque en el Estado Español, mal que les pese hay una izquierda de los Pueblos que lleva luchando de una u otra manera, con unos u otros métodos, desde hace mas de treinta años por unos objetivos muy claros que podríamos resumir en la democratización del sistema, y la justicia social.
Estamos en una coyuntura que es objetivamente una gran oportunidad para esas izquierdas que han sabido demostrar auténtica coherencia a lo largo de estas décadas, y entre las que esta la Izquierda Castellana. Estamos segur@s que sabremos aprovechar esta coyuntura, Castilla lo necesita muy especialmente.
Y volvamos a la pregunta inicial que da título a este articulo, estamos ante una ''reorientación estratégica o ante un nuevo cálculo electoral'', si la derechización del gobierno respondiera a un mero cálculo electoral, parece evidente que ese cálculo lo están haciendo francamente mal.
El PSOE de Zapatero tuvo sus mejores expectativas electorales según las encuestas en los primeros meses de la legislatura, cuando trajo las tropas de Irak y cuando creo unas ciertas expectativas de reformas e iniciativas de un cierto calado: nuevo estatuto más soberanista en Cataluña, Ley de la Memoria Histórica, inicio del proceso de paz, etc. Una vez que estas transformaciones, una tras otra se han visto frustradas, el apoyo no ha hecho mas que mermar.
Venden a su militancia y a su entorno más directo la justificación electoral para su derechización a sabiendas de que es una total falsedad, el caso de Navarra es la máxima expresión de ese engaño.
Para el PSN-PSOE, la política de apoyar a UPN para su mantenimiento en el poder va a tener un altísimo coste electoral y político en ese territorio y obviamente no le va a traer ningún rédito electoral en el resto del Estado.
La derechización del gobierno de Zapatero supone su claudicación, supone la renuncia a cualquier proyecto de reformas democráticas y sociales por parte del gobierno del PSOE y su total subordinación a la linea tradicional del bloque dominante español. Renuncia a las vías democráticas y políticas para resolver los conflictos y apuesta por la represión pura y dura para afrontar estos. Pero este planteamiento en lo político lleva asociado intrínsecamente un planteamiento similar en lo económico-social, que nadie se haga falsas ilusiones de que esa derechización política va a ser compensada por una mayor política social.
Desgraciadamente tendremos oportunidad de comprobar todo ello de una forma muy clara en los próximos meses, cuando la crisis económica, la llamada crisis hipotecaria-crediticia, que tanto se empeñan en negar en cuanto a su posibilidad de afectar a la economía del Estado Español a pesar de todas las evidencias en ese sentido, afecte con todo su dramatismo a los Pueblos del Estado Español. Y ello aunque se intente disimular con cuatro propuestas demagógicas eso sí con mucha cobertura mediática.
La claudicación y traición de Zapatero nos sitúa aún de una forma más evidente ante la necesidad de llenar en Castilla un amplio espacio social y político, que no incluye exclusivamente a los sectores más concienciados del pueblo trabajador sino a amplios sectores de las clases populares.
Ni desde IU en proceso de desaparición, ni desde el PSOE , se le van a dar a nuestro Pueblo los más elementales instrumentos de defensa de sus intereses a corto y largo plazo.
Como decíamos en algún otro articulo es tarea urgente construir esos instrumentos, desde IzCa nos volcaremos en tal cuestión, no nos alegramos en absoluto de la traición de Zapatero, al contrario nos hubiera gustado que las expectativas que generó su gobierno se vieran colmadas, pero una cosa es cierta la situación actual nos va a permitir un proceso de clarificación ideológico-político en Castilla y creemos que en el conjunto del Estado, que puede ser determinante para el avance de los movimientos nacional-populares, para a partir de ahí construir la correlación de fuerzas sólida y coherente que permita afrontar definitivamente las tareas pendientes democráticas y sociales que esta larguísima transición desde el franquismo a la monarquía borbónica actual, impuesta precisamente por aquel régimen, exigen.
Luis Ocampo , Izquierda Castellano
Castilla a 4 de septiembre de 2007
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