E algúns dos resultados dos seus combates
Tamén hai unha especie de ficha cos datos como boxeador:
Global ID
41289
sex
male
division
heavyweight
nationality
Spain
residence
won 5 (KO 5) + lost 9 (KO 9) + drawn 0 = 14
Non atopei biografía algunha do deportista da ponte que alcanzou, polo de agora, un maior nivel competitivo.
O que si atopei foron artigos sobre el de un tal Jaime Alvite:
Blues de Ángel Grela
JOSÉ LUIS ALVITE
Confieso que me tienta la posibilidad de escribir los rasgos biográficos del viejo boxeador arrinconado por el fracaso, por la soledad y por las deudas, pero cada vez que Angel Grela me habla del tema, contesto con un apretón de manos y con una evasiva. Ayer mismo hablamos sobre ello y quedamos en lo de siempre: "Te llamaré para hablar del asunto", le dije. "Bien, pero llámame antes de que pierda la puta memoria y te cuente la vida de Jack Dempsey", contestó. Angel Grela me dejó una foto de estudio que se hizo hace cuarenta y tantos años en Oslo, cuando acababa de cumplir los veinte años y en su cara sólo había puesto las manos el agua dócil del lavabo. En el pie de la foto mandó imprimir un par de frases que escribí sobre él en este periódico. "¿Qué te parece la foto, muchacho?". "Estás estupendo con el casco protector y la guardia montada; pareces un aviador a punto de bombardear un sótano... Todavía se te nota en los ojos la mirada limpia de la primera comunión... ¡Tiempos aquellos, colega!". "Fue en el 61, en mis comienzos en el boxeo, ¿sabes?, cuando los hombres tenían en la cara la misma temperatura que en las pelotas y los golpes de la vida eran comida". "¡Dios Santo, Angel!, en el 61 todavía eran príncipes los reyes de la baraja"... El viejo boxeador me tendió su mano. La reconocería aunque se la hubiese estrechado a oscuras en la morgue. No hay en el honroso rostro de Angel Grela un solo rasgo que no esté duplicado en la rotunda sinceridad de sus manos. Hace muchos años, cuando le iban peor que nunca las cosas, me invitó a comer en "Casa Ramallo". Me resistí pero acabé cediendo. "Tengo algo de dinero, ¿sabes?; y me sale de los huevos gastarlo contigo. Soy así. Mis manos son de palabra, ¿vale, campeón?". Dejé el menú a su criterio. Pidió de primero calamares en su tinta y nos sirvieron dos platos tan llenos y tan oscuros que mismo parecía que nos estuviésemos comiendo un par de retratos de Joe Louis. Después llamó al camarero con un recordatorio: "Ahora nos vas a traer ese pescadito que tengo encargado para las ocasiones especiales". Al poco rato regresó el camarero con un mero a la sal que parecía un sacristán de cuarzo. Creo que reaccioné como correspondía: "¿Joder, Angel!, ¿crees que podremos comernos semejante cosa sin cometer estupro?". "Te gustará. Lo pescaron esta misma mañana. Estaba más vivo que el cocinero. Si tuvieses las manos de un ventrílocuo, lo harías hablar"... Nos lo comimos hasta dejar sólo la espina, la boca y los ojos. Reunidas en la bandeja para que las retirase el camarero, las sobras del mero parecían la peineta, los labios y los abalorios de Lola Flores. Prendimos un cigarrillo en el que encender los seis siguientes. Renunciamos al postre. Según Angel Gela, "semejante mariconada" no iba con nuestra corpulencia. Como tantas otras veces, el viejo campeón tenía razón. Angel pidió de postre un palillo y se hurgó los dientes con la misma contundente delicadeza que si se los estuviese escarbando con los clavos de Cristo. Después se tomó un par de güisquis casi en el mismo trago, mezclándolos en la boca con el humo del cigarrillo y con una flema que le traducía la risa al francés. Ni se inmutó. Fue como si se hubiese bebido dos batidos de fresa. "Quiero que escribas mi biografía. ¿Sabes, campeón?, estoy divorciado, no tengo hijos y vivo solo, pero me gustaría morir abrazado a un libro que se pareciese a mi... Ya sé que estás siempre muy ocupado, bien, eso ya lo sé, pero lo mío es fácil de contar...: Golpes en el ring, ...golpes en la vida... No necesito que hagas filigranas; me conformo con que escribas mi vida con un martillo, como si se tratase de destruirla, con eso me conformo... Cada mañana me miro al espejo al despertar para no sentirme solo... Si muriese, la gente sólo se enterará por lo rápido que baja las escaleras el olor de los cadáveres...". "Vamos, Angel muchacho, ¿de qué diablos estamos hablando?. ¡La muerte! ¡Por el amor de Dios!, a tu lado, la muerte es un peso welter". El camarero trajo la factura y la dejó casi en puntillas en un platillo sobre la mesa. Angel la recogió y se la echó a los ojos con la discreción con la que los tahúres retiran del tapete la carta en la que estuviese floreciendo el mágico trébol de un póquer. Hice lo imposible por correr con los gastos. Fue imposible. "Tranquilo, campeón. Te descontaré tu parte de los honorarios cuando escribas mi biografía". No pude ver cuantos billetes sacaba Angel del bolsillo. Sus enormes manos lo tapaban todo. Son una especie de manos con capucha. "No hagas la escenita de forcejear para pagar la cuenta, Alvite, muchacho. Me lo puedo permitir. ¿Sabes?, cuando estaba en lo alto y tumbé en Madrid al pobre Velasco, el sudor de mis manos tenían las mismas burjubas que el champán... Pero eso ya te lo contaré cuando te pongas a escribir lo mío". Nos despedimos en la puerta del restaurante. Su apretón de manos de ayer conservaba el calor del apretón de manos de aquella tarde en Rois. El corazón de Angel Grela siempre tuvo las manos muy sinceras y muy calientes. Y muy grandes. Siempre pensé que si metiese las manos de Angel Grela en los bolsillos, se me caerían los pantalones.
Rostro con agua rota
"Hay ocasiones en que al hombre le siente mejor el silencio que la ropa".JOSÉ LUIS ALVITEMe gusta escuchar conversaciones interesantes, voces hondas y calmosas, oleosas frases hechas sin prisa, como hablan los hombres en los que la mitad de la calma es cansancio y el resto, esa mezcla de resignación y desesperanza que tanto mejora el tono del comentario menos pretencioso. Me gusta también la gente que calla mientras toma sus copas en la barra del bar en esa actitud de riguroso silencio que no se sabe muy bien si es la consecuencia de una preocupación, de un fracaso o porque se le acaban de venir a la cabeza los malditos sueños incumplidos, el matrimonio dilapidado en poco tiempo, tal vez la desgracia emocional de no haberse aseado nunca con el agua en la que se hubiesen lavado la cara sus hijos, lo bien que se le daba en el cabaré aquella fulana esbelta, elegante y sensual que luego resultó que se llamaba Moncho... como calla el ex boxeador Angel Grela mientras en su ácida sonrisa derrotada se conmemora el suave estribillo de los golpes del ring, ¿recuerdas, Angel muchacho,?, hace cuarenta años, amigo mío, cuando lo más sombrío de tu rostro era el flash de las fotos y no iba a dar a tu cara un solo golpe cuya cicatriz no pareciese al día siguiente las venéreas iniciales del nombre de una mujer bordado en aquel pañuelo en el que con la esgrima de tus mágicos modales las flemas se volvían palomas, ¿eh, colega?, casi a finales de los años sesenta, Madrid, Palacio de los Deportes, Paco Torres de "speaker", dos sauces de humo sobre el cuadrilátero, y en tu rincón, ¡Dios, Angel¡, en tu rincón, amigo mío, el viejo manager, una banqueta y aquel embudo para recogerle a tu saliva el pan, la sangre y el suero ácido del expósito nombre de tu madre,... pero, ¡que pronto se hace tarde en el desalmado tiempo del gong!, ...hasta que de tus brazos es esfumaron el florete de la pegada y la estrangulada cintura de las chavalas, te volviste a casa, nos conocimos aquel invierno mediado el verano, y entonces, ¡joder, boxeador!, entonces descubrimos que la vida son dos docenas de recibos de la luz, el solitario corazón latiendo en llanta, un coche viejo que cacarea en latín al tomar las curvas y la horrible sensación de que nuestras vidas están tan plagadas de errores que tendríamos que escribirlas con las tijeras de limpiarle las tripas al pescado, mientras tentamos sin mucha fe la suerte de dar con una mujer que se resigne a que su lugar en la historia sea cambiarle el mal olor al búcaro de las flores y teñir de negro su ropa, sentada a la cabecera de nuestro lecho de muerte, ya sabes, eso que tarde o temprano le ocurre a todo el mundo, a la gente que habla demasiado y a los tipos callados como tú, que son los que me gustan porque de algunos hombres, como de las buenas películas, incluso resulta inolvidable el sedante silencio de los fundidos, como cuando salíamos a la carretera y nos plantábamos en la barra de cualquier garito en el que hubiese una mujer que nos cobrase poco por confundirnos con alguien más interesantes que nosotros, ya sabes, aunque nos buscase parecido con uno de esos tipos hipócritas y saludables que no contraen un solo vicio que no sea un sacramento o un vasodilatador, cosa que a nosotros raras veces nos ocurría, muchacho, porque solíamos tomar copas que al cagarlas manchaban la mierda, y preferíamos permanecer callados, a sabiendas de que hay ocasiones en las que el silencio le sienta a un hombre mejor que la ropa y casi tan bien como el dinero, esa cosa, Angel, chaval, que nosotros solo solíamos emplear para pagarnos la ruina sin pedir prestado, tal vez porque en el fondo siempre estuvimos convencidos de que los golpes de la vida, como los puñetazos del ring, eran justo lo que necesitábamos para arrimarnos a la barra del bar y guardar ese riguroso silencio que nunca se sabe a ciencia cierta si es por contener un secreto, porque no podríamos contar una verdad que no pareciese mentira, o, sencillamente, amigo mío, porque, en realidad, yo puedo callar por escrito, y tú, ¡que demonios!, tú, viejo boxeador, tú tienes la magnífica mala suerte de poseer el impagable "salzillo" de un rostro crustáceo y misterioso capaz de romper en tus funerales el llanto, la luz y el agua bendita, mientras piensas una buena frase para darle el pésame a la muerte...
Segundo o libro "O Cesures de Don Víctor (2003)" de Borobó, Rodrigo de Padrón naceu no Pombal, na Ponte.
Juan Rodríguez del Padrón o de la Cámara (Padrón, 1390 - San Antonio de Herbón, 1450), escritor español del Prerrenacimiento.
Biografía
Fue de familia hidalga de sólida posición económica y gran reputación social y nació en la localidad gallega de Padrón, o de sus alrededores; el padre Fidel Fita pensaba que en Herbón, un pueblo cercano. Algunos de los miembros de su familia paterna estaban cercanos a la Orden Franciscana Reformada. Es difícil reconstruir su vida, puesto que de sus versos nació una leyenda personal que engendró incluso biografías apócrifas como cierta Vida del trovador Juan Rodríguez del Padrón que fue editada a comienzos del siglo XIX por Pedro José Pidal (Revista de Madrid, 2.ª serie, núm. 2 (noviembre de 1839) y de la que existen al menos dos copias manuscritas del siglo XVII; no se trata de una biografía real, sino de una novelización de su vida a partir de sus poemas.
Por otra parte, hechos de su propia vida se encuentran mezclados con los de los personajes de su novela sentimental El siervo libre de amor; como a su paisano Macías el Enamorado, se le atribuyen muchos lances de amor.
Parece cierto que fue soldado del rey Juan II de Castilla y probablemente asistió al Concilio de Basilea en 1434 como secretario del cardenal Juan de Cervantes, un jurista eminente doctor en ambos derechos y amigo del viajero Pero Tafur, y en otras andanzas por Alemania del Cardenal. Anduvo muy enamorado de una dama, pero ella lo dejó por creerse traicionada; por ello, al parecer, el poeta se hizo franciscano en Jerusalén (1441), para lo cual hubo de renunciar a numerosos y cuantiosos beneficios eclesiásticos (había sido agraciado con un canonicato o prebendas en la Catedral de Santiago de Compostela, y con otros beneficios eclesiásticos simples en la misma diócesis, de los cuáles no había tomado posesión; también gozaba de las rentas de una canonjía y prebenda en la catedral de Tuy y de la octava parte de un beneficio simple de la Parroquia de Sta. María de Gualdo, diócesis de Lugo). Ingresó en el monasterio de su orden en San Antonio de Herbón, pueblo gallego muy cercano a la villa de su nacimiento, Padrón; existe la tradición de que de su viaje a Tierra Santa se trajo una palmera que creció en el convento hasta que un temporal se la llevó en 1953. Su paisano Ramón Otero Pedrayo escribió sobre su vida Las palmas del convento. Biografía novelada de Rodríguez del Padrón (1941). En su Bibliotheca Hispana Vetus, Nicolás Antonio resumió críticamente los datos hasta entonces conocidos sobre él:
Pasó su vida en la corte de Juan II, donde gran parte de ella se dedicó a la poesía amatoria por su gran habilidad en versificar, y vivir él mismo estos vanos amoríos humanos. Aterrado por la muerte violenta de Macías, gran amigo suyo, ocasionada por un ardiente amor que le enajenaba (Martín Jimena refiere en la de sus Anales de la Iglesia de Jaén para conocimiento de la posteridad que el cadáver de Macías fue sepultado en una capilla dedicada a Santa Catalina en el castillo de la villa de Arjonilla, en la provincia andaluza de Jaén, y que tiene este epitafio: Aquí jace Mazías el enamorado) Aterrado […] reflexionó sobre su forma de vivir y cambió su estado laical por la vida religiosa. Donó todos sus bienes a la orden franciscana para que edificara un convento en su ciudad natal, en donde pasó el resto de su vida de forma ejemplar y sobresalió entre sus colegas por sus muchas virtudes respondiendo a su conversión [cita luego a Gonzalo Argote de Molina y Lucas Wading]. Entre las muchas poesías debe citarse Infierno de amor. La obra titulada Cadira de honor, que significa, según creo, sede o cátedra de honor y escitada por Fernando Mejía en el cap. 45 del lib.i de su Nobiliario. También suele atribuírsele una obra genealógica titulada Compendio de Linages, aunque sospecho que es una obra de otro autor del mismo nombre. En el Cancionero editado en Sevilla, en la tipografía de Juan Cromberger, en el año MDXL, en el fol. 9, pág. 2 y fol. 10 se contienen las siguientes: ‘Sobre la gloria caduca del mundo’; A Jesucristo crucificado; A la virgen María que tiene entre sus brazos a Cristo descendido de la cruz’; en el fol. 64 ‘Los siete gozos de amor’; en el fol. 65 ‘El decálogo o diez mandamientos de amor’; en el fol. 154, pág. 2 ‘Canto de amor’. No se encuentran en él sin embargo las obras Compendio de linages, cadira de honor e Infierno de amor […] En un antiguo cancionero manuscrito en la Biblioteca del Escorial, existe una poesía de Juan Rodríguez del Padrón titulada Cantiga quando se fue a meter frayre a Jerusalen, en despedimiento de su Señora (1998 [1788]: X, VI, 244)
Obras
Su primera obra inaugura la ficción sentimental: el Siervo libre de amor (1439). Con un estilo latinizante propio de la prosa del siglo XV narra, en su primera parte, cómo la amada rechaza al amante por divulgar su pasión. El Entendimiento, personaje alegórico, aparta, en la segunda parte, al protagonista del suicidio y presenta la Estoria de dos amadores, Ardanlier y Liesa, asesinada por el rey Creos, padre de aquél, cuya muerte sigue a la de ésta. En una tercera parte el autor, solo y desesperado, encuentra una extraña nave que lo aguarda. La obra recuerda las Heroidas de Ovidio, que el propio autor adaptó traduciéndolas con el título de Bursario. Su producción continúa en la Cadira de Honor (hacia 1440), un tratado moral que defiende la nobleza y virtud como antigüedad de linaje, y otra novela sentimental, el Triunfo de las donas (hacia 1445), que reúne más de cuarenta argumentos feministas escrita como signo del Prerrenacimiento contra la misoginia medievalizadora del Corbacho o reprobación del amor mundano de Alfonso Martínez de Toledo. Sin embargo a Juan Rodríguez del Padrón se le conoció sobre todo por sus poemas de arte menor, inscribibles dentro de la lírica cancioneril y el amor cortés de sesgo provenzalizante. En esta poesía hay encanto, gracia y cierta picardía de buen gusto.
INFORMACIÓN EXTRAÍDA DE WIKIPEDIA
Este texto está extraído de algunha páxina web da que non me lembro...e non o vou a traducir:
Nació en Padrón, El Paraíso, Cesures el 12 de Junio de 1832. A los once años marcha a Madrid y entra a trabajar en el Banco de España. En 1858 es elegido diputado a Cortes por la Villa de Padrón, repite en las siguientes elecciones de 1863.En 1867 funda en Madrid el periódico "El Imparcial" de tendencia liberal.En la carrera política es gobernador civil de Pontevedra, concejal de Madrid, subsecretario del Ministerio de Estado y en 1827 Ministro de Ultramar. El periodista y político muere en 1884 en Madrid a la edad de 52 años. Su nieto fue José Ortega y Gasset.
Este outro texto xa comeza con un erro(naceu na Ponte e non en Pontevedra) i está extraído de aquí:BLEIBERG, Germán i altres: Diccionario de Historia de España. (1979). Madrid: Alianza Editorial. 910, 2 ed., 3 vols.
Nació en Pontevedra y murió en Madrid. Destacado periodista, director del Semanario Pintoresco, fundó en 1867 El Imparcial, periódico que sirvió de base para toda la modernización ulterior del periodismo en España. Del partido moderado fue evolucionando Gasset hacia la Unión Liberal, y, por fin, hacia los principios democráticos, a cuyo servicio puso su diario, que publicaba a la vez que una minuciosa información política, colaboraciones literarias y artículos de orientación económica. En 1872 fue ministro de Ultramar con Ruiz Zorrilla, siendo su gestión una de las más eficaces: extendió a las posesiones ultramarinas la aplicación del Código Penal vigente en la Península y reformó en sentido democrático el régimen municipal de Puerto Rico. A raíz de la Restauración imprimió a El Imparcial un matiz decididamente liberal y monárquico. [G. B.] (vol.II, p.189).
<<Por la tarde, a partir de las 17:05 horas, realizarán su debut en un Europeo sénior los jóvenes Miguel Rodríguez y André Oliveira. El rianxeiro y el cesureño representarán al equipo nacional en la modalidad del C-2 en 500 metros. La ilusión y el enorme potencial que atesoran serán sus mejores armas para paliar su falta de experiencia y así aspirar a colocarse de forma directa en la final sin tener que volver a competir mañana.>>
Diario de Arousa 15/05/08
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