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Ante todo quisiera dar mi más sincera enhorabuena por esta iniciativa, igualmente quiero trasladar con el mismo designio a Inma, por haber inaugurado este venerado foro tan deseado, uno más entre tantos (pocos) otros de la misma parcela y ansiado por muchos de los que estamos a pie de batalla por el bien común de la humanidad a través de toda esfera que sea afín o análogo con el Medio y su Naturaleza.
Por otra parte, me entristezco públicamente por tener que entrar con tan mal pie en el presente foro dónde he visto preciso y particularmente correcto en crear un nuevo tema por no desviar el expuesto por Inma. Aunque esto no quita el hecho de la vital importancia generalizada que se expone en el anterior tema y el caso que yo expongo vaya más centrado a un argumento estrechamente particular cara a la problemática española y, en especial, a la gran confusa y desidia mundial sobre el caótico contenido medioambiental de la Tierra.
Con el permiso de quien me lea quisiera centrarme sobre mi pueblo: TORRELODONES.
- Un pueblo que en la Comunidad de Madrid está siendo dejado de la mano de aquellos que solo desean vivir en la incesante busca, propia de alimañas, de enriquecerse a toda costa (Con todos mis respetos a estos animales que, al fin y al cabo, nos limpian los montes y no dejan de ser un pizquita más de arena en la gran montaña que mantiene nuestro ecosistema)
Recientemente han ocurrido y acontecen cosas en otros pueblos que quizás sean más importantes que los que ocurran en Torrelodones, pero lo que en este pueblo situado a simplemente 30 km. de Madrid es de sainete. Se está convirtiendo en algo que hasta ahora era insospechable para tantos vecinos que de siempre han vivido aquí y muchísimos “nuevos” que vinieron en busca de estar rodeados, tantos ellos y sus hijos, por una Naturaleza tan prodigiosamente inmediata de una polutita ciudad de la que en su día decidieron abandonar o huir.
Si hoy este pueblo es casi una mini-ciudad es gracias a las intenciones impuestas y caprichosas de un alcalde que por error muchos votamos. Indudablemente este individuo, en un mal día para nosotros, decidió venir a vivir a este pueblo con claros propósitos de hacérselo a su fiel medida. Ya prácticamente lo ha conseguido; hasta el punto en que los vecinos, tanto votantes de su tiempo como no votantes, gritan desesperados por que alguien de alguna Administración Gubernamental atienda las peticiones y súplicas por investigar la situación actual tan devastadora de un “antiguo pueblo” que en su día olía a jara y lodón y de donde hoy emanan fragancias de alquitrán y afluentes descontrolados de alcantarillado hacia aguas que pasean libremente por España.
Los montes que antes había ahora son bloques y chales encajonados y las vistas de las que se gozaba ahora son grúas y escavadoras dedicadas a levantar mamotretos como ogros de hormigón y hierro.
La excusa es la de siempre. La falta de espacio o terreno para solucionar los problemas de habitabilidad.
No quiero alargarme más en este espacio que se me concede, pero es una aportación más al resto de los pueblos en la misma situación, un hecho digno para escribir una enciclopedia y sacar fascículos acerca de lo que un Gobierno en España, sea del partido que sea, es capaz de permitir las bestialidades que escuchamos y vemos como el pan de cada día y sin inmutarnos hasta que se nos toca lo que toca.
Esperemos que algún día podamos enseñar un árbol en ilustraciones o imágenes por Internet a las nuevas generaciones y no nos digan que aquello con ramas y hojas para qué valía mientras mascan productos del McDonalds o similar. Y todo gracias a este tipo de individuos que surgen de la nada y se van desapareciendo hinchados y auto-convencidos de que lo que han hecho por su pueblo es digno de una placa conmemorativa.
Precisamente en Torrelodones es posible que se le recuerde con alguna placa, pero no precisamente memorable, sino con una chapa conmemorativa al deslustre y la indignidad merecedora de pasar a la historia con el mismo carácter con el que han pasado personajes de la consternación profana, terrenal y mundana.
Me despido temporalmente a la espera de qué nos depararán para las próximas elecciones.
Mientras tanto aprovecho para reiterar mi enhorabuena dándoos las gracias por dejarme desahogar con palabras escritas en letras de muchísimos otros en la misma situación.
Espero que con este mensaje no haya herido la sensibilidad más que la de los injustos.
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