JJ, algo se va sabiendo, pues aunque mi disco duro tiene la característica de se volátil, a fuerza de escribir y borrar, alguna marca indeleble va quedando.
Pero es que la técnica también tiene sus cosas buenas, con el permiso de nuestro querido Aldo, y así cuando escribo usando el teclado del ordenador, suelo tener abiertas la consulta al DRAE.
¡El Sr. DRAE sí que sabe!
Jo...cuantas cosas sabeis no?
Yo lo unico que si entiendo es lo de la mirada de Orfeo...Almudena, no va a ser la edad, va a ser que no eres hombre jajajaja. Si que es cierto que una mirada puede decir mil cosas mas que una frase interminable y llena de matices, y mas cierto es que esta mirada puede incluso rebatir lo que una afilada y falsa lengua pueda decir. No obstante hay quien a base de mucho practicar consigue, en ciertas ocasiones, poner sus miradas acorde a sus palabras y colarnosla doblada (hablando pronto y mal).
Pues eso...que por lo general cuando una persona de verdad te ama sus ojos desprende un brillo y una calidez especiales. No se, creo que es asi y es raro jajajaja. Besiños
Erlebnis.
Resulta que la palabra vivencia es muy moderna en el castellano, pues fue acuñada por José Ortega y Gasset al intentar traducir la ¿alemana? erlebnis.
Como no tengo la categoría de don José para poder acuñar un sinónimo de vivencia, y no quería repetirme, he acudido a la pedantería de poner la palabra alemana.
Pido disculpas, pues debí aclararlo.
Pero bueno señor alguacil,
aún sigo con la boca abierta, y no porque no haya comido bien, sino porque nunca pensé que Orfeo y la última mirada que le dedicó a Euridíce, pudiera dar pié a un auténtico tratado sobre cómo se percibe el Amor ( incluyendo algo así como los códigos sutiles con los que se comunican los que se aman).
Querido Santiago, me temo que hablas de algo muy complejo, pero me sorprende que a estas alturas tengas tanta clarividencia al respecto (estoy segura de que Pilar no está al tanto de tus profundos conocimientos de comunicación amorosa, no obstante pásame los apuntes, porque mis canales andan en stand bay).
Me has dejado tan pasmada que incluso he dejado de entender el castellano, sobre todo cuando dices una palabra que desconozco y que llamas ¿erlebnis?.
Necesito que me aclares "ipso facto" su significado, porque igual no he podido captar la profundidad de tu críptico mensaje.
En resumen que he desdeñado una mirada que parecía esencial para comprender a Orfeo, lo que no me extraña porque suelo no ver lo que no quiero, que a veces las miradas traen cola.
Por cierto añado en mi particular fe de erratas, una falta de ortografía enorme ,que si alguien la ha leído, sin duda habrá hecho abrir a más de uno, los ojos como platos. Me refiero a cuando hablo del tenor tan malo que tuve que padecer y de la alusión a la mirada asesina que habría (que no "abría") puesto nuestro insigne director.
Añado en mi descargo, el sueño que tenía y también que mi subconsciente debió pensar en ojos abiertos de par en par ante semejante desatino musical.
Bueno, a seguir bien, pero ten cuidado con tanta comunicación subliminal porque puede que en el camino hayas ganado una mirada, pero perdido algo menos etéreo pero más sustancial.
¡Qué poco romántica me he vuelto! Seguro que es la edad.
Besosssss
Querida ars vocis: la opera te inspira y a horas en las que todo buen padre de familia desea tener a sus hijos a buen recaudo, tu compartes con quien quiera leerte las impresiones (Opinión, sentimiento, juicio que algo o alguien suscitan, sin que, muchas veces, se puedan justificar); resulta agradable e interesante recoger la amalgama de ideas y conceptos que nos derramas, gualda sobre granate con ribetes negros.
No obstante, aunque ciertamente a gusto con la lectura no siempre estoy de acuerdo, raramente por supuesto, pero ha ocurrido cuando he leído “En fin, pobre Orfeo, tan enamorado él, tan tonto como para jugarse a su amada por una miradita de nada”.
Para muchos la vista es el sentido que ocupa el mayor rango del escalafón, y, con mucha frecuencia, con tal preponderancia sobre los demás sentidos, que no es posible pensar en términos de experiencia y vida sin relacionar a los mismos con las imágenes correspondientes.
Y si importante es ver, más lo es la interpretación que del conjunto de contornos, siluetas, colores, volúmenes y movimientos, se realiza en ignotas regiones cerebrales.
Importante es poder ver, especialmente relevante resulta las interpretaciones que hacemos a partir de lo que vemos, e impresionante y espectacular resulta la importancia que llega a tener la interpretación del sentir del otro.
¿Me querrá?, ¿no me querrá?, y no tengo margarita a mano que pueda aplacar mi desesperante inseguridad. ¿Que mayor prueba de su amor, que el fuego que se observa tras su cristalino?. ¿Qué mayor muestra de desamor que el frio hielo que atraviesa sus pupilas?.
Otro día con más tiempo podemos hablar de la influencia de los grados en el amor, tema tan importante que creo que es la rama de la física que se denomina Termodinámica (¡que me perdonen nuestros físicos, por el chiste fácil).
Y en ese demudado esfuerzo (que curiosamente suele ser reciproco y simultaneo), de dilucidar sobre el profundo sentimiento del otro, se resume la dura conjunción de lo absoluto y de lo relativo, relativo porque la desencriptación de los mensajes, e incluso de las nadas, está en la clave cultural de unas vivencias que nada tienen que ver con esta erlebnis, y absoluto porque cuando ésta inquietante pregunta estalla en mi cerebro y no desaparecen los efectos de la deflagración, no existe ninguna otra realidad.
Y en la encarnación de esa realidad omnímoda, tener y saber, o simplemente creer, es lo mismo. Si no sé si soy correspondido, no tengo el amor que preciso para vivir, y si no lo tengo ¿puedo perderlo?.
Por eso pienso que no podemos tratar así a Orfeo, porque, además, en ese breve instante, que medió entre la consumación del pecado y la aplicación de la divina condena, ¿llegó a ver en los ojos de Eurídice fuego o hielo?.
En otro momento podemos discutir si es peor no ser correspondido o perder la correspondencia (y no hablo de trasbordos en el metro), por hoy baste pensar que, como dijo el alacrán a la rana, “es mi carácter”.
Ya os dije que volvería a hablar del infierno, pero me parece que no mereceis que escriba en este foro de sosainas (lo digo con cariño, que ya sabéis lo cariñosa que soy).
Vengo de la ópera de ver el Orfeo de Monteverdi y qué maravilla Monteverdi, y que horror de tenor, haciendo del pobre Orfeo. El coro si estaba bien y la coreografía y escenografía eran muy buenas.
Creo que cada día la gente sabe menos de música, y una de dos o yo soy una sibarita o da lo mismo lo que cantes, te aplauden igual. Al espantoso Orfeo, al que Aldo abría mirado con esa mirada que pone cuando oye alguna nota fuera de sitio, le han vitoreado y los bravos se oían por doquier.
Chicos, que bien, por mal que lo hagamos nosotros, seguro que hay alguien que grita ¡Bravo!, cuando no brava, lo que es aún más lastimoso, pero anima de lo lindo.
A estas alturas de la perorata os habréis preguntado por los infiernos, y es que siempre me ha dado mucha ternura la figura del pobre Orfeo, bajando a los infiernos para recuperar a su querida Euridice.
He visto los muertos del Averno, la barca de Caronte, y al tal Caronte por supuesto, y a una serie de fantasmas de blanco. Sin embargo yo hubiera puesto algo de niebla, un Can Cerbero y ánimas quejumbrosas y dolientes para dar más realismo.
Y al final, ya sabéis, lo tontos que son los hombres. Mira que Plutón le advierte que no puede mirar a Eurídice a los ojos, si no quiere perderla, pues él va y la mira y la pierde para siempre. Si es que hay gente que no tiene remedio.
En fin, pobre Orfeo, tan enamorado él, tan tonto como para jugarse a su amada por una miradita de nada.
Una historia tierna, que acaba con la sentencia de su padre, insigne deidad que le dice, que en esta vida terrenal las cosas y por supuesto las personas, pasan, de ahí lo importante que es hacerse el pasota.
Bueno chicos, me muero de sueño, así que espero caer en los brazos de Morfeo, que no tiene nada que ver con Orfeo.
Morfeo era una deidad onírica, hijo no sé si de Hipnos (Sueño) y Nix (Noche) o del mismo Hipnos y una tal Pasitea (a quien no tengo el gusto de conocer). Sí sé que se le consideraba hermanastro de Tánatos (La Muerte).
De su nombre procede la palabra morfina por sus propiedades para adormecer.
Ya estoy más que abrazada por el tal Morfeo, besitosssss.....mmm