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Es tremendo reconocer esto, pero ya la Biblia, en 2ª de Pedro, Cap 2, versículo 2 dice: (viene desde el comienzo del capítulo refiriéndose a falsos profetas y maestros) "por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas..."
Estamos escuchando permanentemente a personas que costó mucho evangelizar, que fue una tarea de seguimiento, de lograr (por supuesto, con la ayuda del Espiritu) que se congreguen, y escuchamos, repito, que están hartas de ir a la iglesia y les pidan dinero. Usando Mateo 19:29 (cualquiera que haya dejado casas, hermanos/as, o padre, madre, mujer, hijos, tierras POR MI NOMBRE, recibirá 100 veces más...)
He asistido perpleja a una reunión aqui en Buenos Aires, organizada por un pastor Jesús Rivero, residente en USA, quien dijo a voz en cuello que él era el pastor más rico de Estados Unidos. No me extraña, y nuestra obligación es hacer saber éstas cosas para que nadie sea engañado. En un momento de su supuesto seminario de la prosperidad (al que concurrí con la certeza total de sus objetivos, pero quise ver qué argumentos manejaba) entregó sobres con una suma impresa, y los concurrentes debían colocar esa suma dentro. El argumento fue Mateo 19: 29 pero tomado "por avaricia, para hacer mercadería de vosotros". El dijo que la suma que pusieran iba a ser multiplicada a 100 veces más porque lo decía la Palabra. Y no creerán que la mayoría puso el dinero, creyendo hacer negocios con Dios.
Este sitio es visitado mayormente por los creyentes. A ellos les pido, con el dolor que me causa ver cómo el trabajo que hacemos los pastores se pierde por actitudes de éste tipo, que no tengan temor de denunciar, exhortar, llevar a la luz éstas herramientas usadas por los pastores para enriquecimiento personal. Cuando Dios habla del diezmo que me habéis robado, se refiere a que HAYA ALIMENTO EN MI CASA. O sea que el diezmo y ofrendas no son para uso del pastor sino para que las iglesias provean alimentos a quien lo precisa.
Hoy por hoy, deberíamos dar ALIMENTOS. Porque el dinero que uno entrega no sabe a dónde va a parar. Lo que sí sabe es que las ovejas huyen de las iglesias, hartas de la presión que se ejerce para que dejen parte de lo que ganan. Por eso digo en mi libro LAS MENTIRAS DE LAS CREENCIAS, que no están fuera de las mentiras las iglesias que hablan de la prosperidad. JESUS JAMAS HABLO DINERO. JESUS NUNCA LO HIZO. SU PROMESA DE PROSPERIDAD ESTABA SEGUIDA POR LA CONDICION ASI COMO PROSPERA TU ALMA...
Si no luchamos por detener ésta generación perversa, que nos está tirando abajo el trabajo de evangelización, que todavía pregunta con tremenda falta de respeto QUE TIENE DE MALO QUE EL PASTOR CAMBIE EL CARRO? como escuché en el chat vez pasada, la última vez que participé (era una grabación, y solamente pongo mi tiempo para edificación) Yo respondí en pizarra NO TIENE NADA DE MALO QUE EL PASTOR CAMBIE EL CARRO, SIEMPRE QUE LO HAGA CON SU TRABAJO.
Mi esposo es pastor, y no cambiamos el automóvil. Porque su trabajo no le alcanza para eso. El día que gane más, lo haremos. Por ahora no usamos el dinero de la casa de Dios para nosotros.
El dinero que entra a las iglesias es para extender la obra, para comprar material, mantener la iglesia, ayudar a los pobres, tener espacios de difusión en los medios, y por supuesto el pastor puede, si se da el caso, tomar una parte A LA VISTA DE LA CONGREGACION y a la luz de todos, asignarse un sueldo. No lo que quiera, sino lo que se considera un sueldo.
Otra cosa: no pongan nunca, como veo que obligan a la gente, a poner en el sobre del diezmo nombre y datos, NO SEPA TU MANO IZQUIERDA LO QUE HACE TU DERECHA. No es bíblico poner la suma ni a quie pertenece. Esto solo obedece a que la iglesia asi tiene control de ustedes, cuanto ganan y cuando dejan de dar.
Todo esto que digo es para todos, pastores y ovejas. No nos quedemos con los brazos cruzados, porque Dios nos pedirá cuentas de esas ovejas que andan diseminadas por alli, porque nosotros si bien les dimos la Palabra, dejamos luego que les robaran y finalmente se alejaran del camino de Dios.
Perdón si les parece fuerte todo lo que digo. Jesús cuando entró al templo y vió que estaban haciendo negocios en él, fue más duro que yo. Empujó las mesas, hizo un látigo, los echó a todos, tiró el dinero al piso, derribó las mesas, y dijo NO HAGAIS DE LA CASA DE MI PADRE CASA DE MERCADO.
Si seguimos cruzados de brazos ante el avance del negocio de las iglesias, somos cómplices. Piensen esto.
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