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Es todo un tema. Y quiero ponerlo aquí, porque muchas veces, en reunión de pastores lo he expuesto, y todos han coincidido que lo habían advertido, pero no tenían respuesta.
Dios nos hizo seres inteligentes. Con una capacidad de aprendizaje que nos diferencia del reino animal (aunque en muchos aspectos los hermanos animales nos dan un ejemplo de convivencia y amor...)
No digo que sea TODO el pueblo de Dios. Pero sucede algo llamativo: en general se pretende que toda la capacitación provenga de Dios. De modo que justifico asi que no canto como debiera, que no escribo como debiera, que no me instruyo como debiera y que en todos los otros planos considero que ser ignorante no es una contra sino el resultado de que Dios no me lo dió. Sin embargo hay millones de recursos en estos tiempos para capacitarse para la excelencia, que es el modo de trabajar para Dios. Qué hubiera sido de Marcos Witt si se hubiera quedado con el don que Dios le dió? Pero tuvo que estudiar, vocalizar, esforzarse, aprender. Y asi, todos nosotros tenemos esa obligación que justifica la inteligencia que Dios puso en mi, porque de otro modo qué sentido tendría tenerla?
En una oportunidad me ofrecí en una iglesia, dado que soy locutora, en enseñar la técnica de lectura. Para qué? Porque muchos hermanos NO SABEN LEER BIEN, TROPIEZAN, DICEN UNA PALABRA POR OTRA, NO LE DAN SENTIDO A LA LECTURA. Ese es el resultado de la poca lectura, porque leer es un ejercicio como cualquier otro: cuanto más practico, mejor leo. Quieren creer que nadie se anotó? Porque los hermanos piensan que total con lo que leen, les alcanza. Sin embargo es tanto mejor leer en voz alta sin tropezar, sin decir una palabra por otra!
Hermanos: esto va para todos, Yo también aprendí lo que sé. No me quedé en la silla sentada pidiendo al Señor que me capacite, Porque El ya lo hizo cuando me creó, cuando me dibujó en sus pensamientos. El me dió neuronas y todo lo que preciso. Ahora es cuestión mía que las emplee. El me dió las cuerdas vocales y el oído y si pretendo cantar para el Señor, DEBO CAPACITARME.
Nos esforzamos por aprender? No solamente aprender a leer la biblia, sino leerla bien. Cantar, pero no solamente emitir sonidos sino aprender a cantar. Algún día tendré que escribir una nota en un diario, tendré que escribir una prédica, volcar una opinión...Por qué voy a hacerlo con todas las faltas de ortografía, si el Señor me dió los recursos para hacerlo bien?
Esforzarnos, ese es el tema. Un pueblo de Dios que se queda con las manos abiertas para recibir, no es un pueblo que se esfuerza, que se supera, que justifica lo que Dios puso en él.
Las iglesias se multiplican día a día. Lo cual es aparentemente maravilloso, pero está sucediendo que se va dividiendo también: cada una que se abre, está queriendo diferenciarse de la otra. No es que se va extendiendo el Reino de Dios: se va dividiendo. Y por supuesto, ya no es un solo espíritu, sino que cada una trae cosas personales. Si en lugar de que cada miembro que no está de acuerdo con su iglesia, en lugar de fundar otra, pusiera la mira en las cosas de Dios, tendría que volver a la iglesia primitiva. Afirmarse, consolidarse, dar excelencia a cada cosa que se hace.
Claro, para eso hay que ser esforzado, y valiente, como para decir: voy a lograr ese objetivo. Dios me dió las armas: ojos, boca, manos...Ahora los voy a usar para APRENDER!
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