|
Hola, Linda, buenas noches,
Lamento decirte que me disgustan los calificativos grandilocuentes, y "extraordinario" es uno de ellos, pues existe multitud de otras fomas para definir a una persona, sin querer subirla a un pedestal. Podrías decir que tu pareja es un hombre "muy bueno" o "excelente", pero, francamente, ¿qué tiene de extraordinario un caballero cuyos celos enfermizos te amargan la existencia? ¿Me lo sabrías decir, por favor?
Sentir algo de celos, es bueno. Me estoy refiriendo obviamente a celos "sanos", que implican sentimientos de cariño, ternura, amor, etc., además de una atracción físico-sexual más o menos acentuada. Pero cuando los celos son "enfermizos", es decir, cuando no están basados en aspectos positivos de una relación de pareja, sino en un sentimiento de posesión ("Tú eres mía y de nadie más", "No quiero que nadie más te toque ni te mire", etc.), nos encontramos con que esos celos son los que sienten, si acaso son capaces de sentir algo, los maltratadores y los asesinos de mujeres.
Los celos enfermizos demuestran, en primer lugar, la enorme inseguridad que quien los siente tiene en sí mismo. Al mismo tiempo, se repercuten en la mujer celada, haciéndola desdichada, haciendo que se sienta insultada, pues su pareja le está constantemente insinuando que ha de vigilarla como a un tesoro de precio incalculable, pues, de no hacerlo, ella sin duda no dejaría de serle infiel. Y esto, para una mujer que ama, es tal vez el insulto supremo por parte de su pareja, el que le dé a entender que es una golfa, una zorra, una puta, si me permites la vulgaridad.
En consecuencia, Linda, sólo se me ocurre sugerirte sentarte a dialogar con tu pareja, exponerle claramente tu punto de vista sin guardarte nada en la manga, escucharle, exigirle que te respete y deje de tratarte como si fueses una cualquiera, o sino te verás obligada a hacer lo que no desearías: dejarle.
En este momento caben dos reacciones diferentes por su parte: (a) declararse de acuerdo contigo, darte la razón, prometerte que dejará de hacerlo (cosa que en realidad NO hará), o (b) enojarse, alzar la voz, tal vez amenazarte, justificarse diciéndote que se ve obligado a ello a causa de tu comportamiento.
Si su reacción es la (b) y cometes el tremendo error de permitírselo, sin actuar en consecuencia, entonces, amiga mía, mis palabras están de más, de la primera a la última.
Si su reacción es la (a), te estará mintiendo: una persona que padece de celos enfermizos es incapaz de controlarlos, a menos que se someta a una intensa terapia psicológica, e incluso así el resultado no está garantizado.
Suerte.
|