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Los foros son de las pocas herramientas verdaderas de la democracia. Yo no conozco a un miembro del congreso o a un miembro del cabildo municipal que esté abierto a conversaciones con la población, ni sé de algún lugar específico donde los llamados representantes sociales recaben las necesidades de la población, sus representados. El poder es impositivo, autoritario, le llamamos democrático porque llega a través del voto.
Creo que el que participa en estos foros, sobre todo con denuncia, espera que sus mensajes tengan algún efecto en la realidad, y sirvan si no para resolver su caso específico, para alertar a otros de los riesgos en que se puede caer.
Como promotor de la Democracia Directa, mis participaciones en foros de Red en temporada electoral han denunciado los términos en que se sustenta nuestra democracia, siendo estos el amedrentamiento, el despojo y la ejecución. Y he invitado a la población a revisar dichos términos bajo el lente de la razón, las garantías constitucionales y los derechos humanos.
Sus comentarios a mi modo de ver son certeros en ocasiones, como quien recomienda que la casa se asegure contra robos. Pagar velador en toda la manzana sería otra, pero sólo cuidaría por las noches. Suscribirse a un sistema de vigilancia electrónica como ADT por ejemplo, sería una buena solución, aunada a un portero electrónico.
El despojo es el despojo y no está bien, así sea una moneda o un espacio en la cochera, su naturaleza no cambia. Es negativo. Para ver lo negativo como positivo es necesaria una tergiversación de nuestra alma, de nuestro pensamiento. Esta tergiversación puede hacernos ver de manera positiva también el amedrentamiento, e incluso la ejecución, que es la negatividad llevada al extremo y lo más grave que le puede ocurrir al ser humano, el no poder disponer de su período de vida completo debido a razones artificiales, por accidente de tránsito o ejecución, por ejemplo.
También he señalado que la tergiversación del pensamiento y de la lógica es parte de nuestros términos y condiciones actuales de vida, y se deriva de la existencia de una clase armada en el poder que ha roto los vínculos de representatividad con la población y se ha vuelto yugo, sojuzgamiento, amedrentamiento y en ocasiones verdugo, ignorando metódicamente cuanta garantía existe.
Y que para enderezar la tergiversación del pensamiento que nos hace ver lo malo como bueno y lo negativo como positivo no basta la voluntad personal. Si la tergiversación es consecuencia de un poder armado que apunta hacia nosotros, pues una posible solución sería desviar las armas en otra dirección, modificando nuestra forma de gobierno, volviéndolo menos tiránico, más representativo de nuestras necesidades reales...
gracias, saludos...
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