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El hombre que se canta a sí mismo Suerte de Sandro, en versión más cool y ligeramente incorrecto en lo político, Ricardo Arjona tiene clarísimo su negocio
Dos Plaza de Mayo repletas y sus calles aledañas. Ese sería el espacio que ocuparían si se pusieran una al lado de otra las 200.000 mujeres excitadas, conmovidas, eufóricas, risueñas y llorosas (acompañadas de bastantes más hombres de lo que se cree) que están llenando, noche a noche, el Luna Park para menearse y corear con Ricardo Arjona cerca de una treintena de canciones.
Lo que a los políticos de todos los colores les cuesta cada vez más y nunca consiguen (llenar al tope la Plaza de Mayo) apelando a los más diversos argumentos -convocatorias gubernamentales, seguridad, derechos humanos, repudios varios no exentos de oprobiosos incentivos (colectivos que los arrean hasta allí, comida y hasta dinero)-, el guatemalteco que le canta al amor, a lo social, a chicas y veteranas, a la infidelidad y hasta a la menstruación se da maña para duplicarlo sin el más mínimo esfuerzo. Y no sólo no necesita incurrir en esos gastos (la gente llega por voluntad y no sin antes haber abonado una entrada que oscila entre los 35 y los 230 pesos) sino que embolsará un estimado que se elevaría a un ingreso bruto de cinco millones de dólares o, quizá, más.
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Una buena noticia para los fans que se dejaron estar o no acamparon como aquéllos que sí desafiaron las inclemencias del pasado invierno con tal de conseguir las entradas para ver a Arjona, que se agotaban en dos segundos a pesar de que una tras otra se fueron agregando más y más funciones en el Luna Park (siete mil localidades por show) hasta llegar al récord de 30: a partir de mañana, a las 10, se pondrá a la venta en el estadio de Bouchard y Corrientes, y por sistema telefónico, una función más de despedida (la Nº 31) para el domingo 29 de octubre.
Al día siguiente el cantante, que hace añares hacía lo mismo, pero sólo por unas pocas monedas, en nuestra calle Florida, volará hacia México para continuar con la gira de Adentro , su último disco (del que, paradójicamente, canta muy pocos temas, ya que prefiere jugar a lo seguro, arropándolos de muchos de los hits de sus 16 discos anteriores y dejar que las nuevas canciones se abran paso despacito, amansando oídos).
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La función de anteanoche, a la que este periodista asistió, podría haber sido muy especial: Arjona justo estaba en la mitad de su río caudaloso de espectadores. Era el show Nº 15 y le faltaban otros tantos (eso sin contar las cuatro presentaciones en Córdoba, entre el 12 y el 15 de este mes, más la función extra que se acaba de agregar en el Luna).
Sin embargo, fue un recital calcado de los 14 anteriores y seguramente idéntico a los 20 que faltan. Se trata de un show redondísimo, pensado milimétricamente, un impecable packaging marketinero donde todo (escenografía, sugerentes clips, la sólida banda que lo acompaña, la calculada administración de tiempos, los efectos que entran justo para marcar distintos climas y una entrega más que generosa de dos horas diez minutos, bises incluidos) encaja para dejar más que satisfecha a su cautivada audiencia.
Salvo Joan Manuel Serrat, que cuando viene a nuestro país suele quedarse unas cuantas semanas para actuar en Buenos Aires, en el interior y en Uruguay, confraternizar con amigos y dejarse ver en alguno que otro acto político o emotivo, ningún artista extranjero se ha quedado tanto tiempo aquí como Arjona ahora.
Cuando se vaya habrá convivido con nosotros 47 días. "Con nosotros" es una manera de decir porque el cantautor al que más recurren las cortinas musicales de los telenovelones latinoamericanos, a pesar de su enorme popularidad, se ha vuelto invisible fuera de sus diarias actuaciones, de tan bajo perfil y metódico que se muestra fuera de ellas. Al menos por ahora, nada de juergas, excesos, visitas nocturnas ni exhibiciones mediáticas. El hombre cuida su voz como oro (que es lo que vale) y más allá de algún asado, con fútbol incluido, en una quinta de amigos, prefiere que sus conocidos lo visiten en el hotel Faena donde reside y él mismo se prepara en su habitación un licuado de jengibre, té verde y miel para templar sus exigidas cuerdas vocales. Si bien ha pedido estar al tanto de los espectáculos que se presentan en ese ámbito aún, que se sepa, no ha concurrido a ninguno. El recientemente nominado en cuatro categorías de los próximos Grammy latinos se la pasa en el gimnasio, también concurre al SPA del establecimiento, en busca de masajes o de un baño turco tras alguno de sus shows y luego hace honor al viejo (y muy olvidado) apotegma peronista ("de casa al trabajo y del trabajo a casa"). A su alrededor hay 31 personas, su equipo (músicos, asistentes de producción, escenógrafos, iluminadores y hasta su sobrina, Ingrid Alejandra, que se ocupa de la "marca" Arjona.
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Hijo de madre fascista y de padre izquierdista, según él mismo ha contado, pobre de chico, maestro de escuela de muy joven, le costó cuatro años y medio que alguna compañía grabadora le diera bolilla. Ahora, en cambio, ya lleva vendidos en el mundo 12.380.000 discos (un millón y medio sólo en la Argentina), sin contar que es uno de los cantautores más pirateados.
Esa formación existencial e ideológica tan ecléctica le ha permitido autoforjarse como un trabajador aplicado, en el sentido más estricto de la palabra, y haber hecho de sí mismo un sólido holding donde nada queda librado al azar (merchandising, fundación solidaria y una muy interesante manera de comercializar y dosificar sus productos, que responden siempre a un mismo patrón de narración y de sonido).
Arjona es un poeta efectista, inteligente, calculador y muy seductor, suerte de Sandro en versión más cool, ligeramente incorrecto desde lo político, todo a un mismo tiempo, lo que lo hace único. No hay una mecha de pelo ni una gota de transpiración que caiga sobre su cara por mera casualidad.
Por Pablo Sirvén psirven@lanacion.com.ar
http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=845324
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Ricardo Arjona, un fenomeno construida a pura seducción.
Miguela Benítez Fariña miguela-benitez@uhora.com.py
La relación que Ricardo Arjona (42) desarrolla con su público es prácticamente incondicional. Y tratándose de las mujeres, más aún. A muy pocas les importa que sus letras sean machistas, que se meta con partes íntimas de su cuerpo, o que se muestre agresivo con la prensa, siempre que se intente correr el velo de su vida privada. “Me gusta porque dice lo que siente”, explica Liliana Álvarez (33), modelo publicitaria asuncena, que sigue los pasos del autor desde su adolescencia. Para Rubén Rodríguez, Arjona es el artista más antipático con el que trabajó en todos sus años de presentación. “Recuerdo que cuando pisó el Silvio Pettirossi, aclaró que no quería saber nada de la prensa. Y tuve que mediar para que por lo menos accediera a sacarse unas fotos”, recuerda el conductor de televisión, que volvió a toparse con el artista este año, en Viña del Mar. “Arjona da para escucharlo en reunión de amigos y reírnos un rato, nada más. Aplaudo su trabajo, pero paso con su música”. Natalia Domínguez (37), casada, madre de una niña, la mayor felicidad de su vida fue ganarse dos entradas para ver a Ricardo Arjona en Buenos Aires. El lunes compartirá con su marido la segunda fila del Luna Park, donde podrá sentir hasta la respiración de su ídolo. Por estos días, el guatemalteco está rompiendo récords en el Luna Park, de Buenos Aires, donde tiene previstas 30 presentaciones. “Cuando salía para acá, le aclaré a mi marido que no me iría a la cama con Arjona, ni aunque me pagaran un millón de dólares. Pero ahora que lo veo, me voy con él con solo que me deje el número de la habitación”, le confesó una espectadora de treinta y pico de años al periodista y escritor argentino Marcelo Birmajer, que asistió a uno de los primeros conciertos de Arjona y contó en lujo de detalles los entretelones del romance con su público, para el semanario Veintitrés.
SUS COMIENZOS. En el programa "El Gordo y la Flaca" de la cadena Univisión, emitido por Canal 5, a las 11, Arjona evocó sus comienzos en Buenos Aires, donde cantó siendo un total desconocido. "Ojo, ojo con la palabra sufrimiento. Padezco mucho más ahora que en aquella época. La gente aquí pinta la historia cuando yo cantaba en la calle Florida, como si fuera un pobrecito. Nunca fui más feliz”. Y como Arjona, autor del tema "Mojado", de su último disco “Adentro”, nadie sabe más de inmigración, teniendo en cuenta que en México llegó a ser indocumentado. “Tengo tías, tíos que emigraron para los Estados Unidos, y entre ellos también estuvo mi madre", le comentó el artista a Agustín Genovese, para "El Gordo y la Flaca". Arjona también estuvo esquivo con Genovese a la hora de hablar de su escandaloso divorcio de la madre de sus hijos. “Ni una palabra, hermano, de eso. Ni una palabra. No estoy en Argentina, con todo lo que está pasando, para hablar de eso", esquivó el cantante, que en Paraguay es uno de los artistas favoritos, al decir de Aldo Vera, gerente de Ventas de Music Hall, casa central.
VENDEDOR. "Ricardo Arjona es uno de los artistas que más venden, junto con Luis Miguel. Arjona tiene arrastre de gente, las estaciones de radio están copadas de sus canciones, y las veces que vino, llenó los conciertos", asegura Vera. Al parecer, razones no faltan para que sus fans paraguayas puedan tenerlo cerca, aunque más no sea por unas horas, cantándoles sus defectos y virtudes.
http://www.ultimahora.com/NoticiasArtesEspectaculos.asp?Noticia=319447&Fecha=01/10/2006
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13:50 Ricardo Arjona aumentó conciertos
Por Ernesto Galván Buenos Aires, Argentina
Fuente: Televisa Espectáculos
El cantautor guatemalteco ya no dará 30 conciertos en Argentina, ya que el número ha aumentado, ahora serán 37 las presentaciones que se han confirmado y con localidades prácticamente agotadas.
Su sola presencia en el escenario, arranca gritos de los 7 mil asistentes en cada noche.
“Estamos en Buenos Aires, prácticamente viviendo dos meses y aunque parece un ajetreo terrible, es impresionante cantar algunos días dos veces, créeme que es un lugar muy tranquilo para trabajar”, expresó el cantante guatemalteco.
En este último fin de semana, se suman más de 10 mil argentinos que han presenciado durante poco más de dos horas las actuaciones de Ricardo Arjona que ocupa ya el cuarto lugar de entradas vendidas para conciertos en Buenos Aires.
El intérprete de Si el Norte fuera el Sur, disfruta los recuerdos de sus 23 años en la calle Florida en la que inició su carrera en los cafés bonarenses.
“Yo e estoy pasando un momento bien importante de vida, fíjate en general y lo estoy celebrando aquí, muy bien de verdad que me siento muy bien, se me nota”, manifestó el cantante.
México también forma parte de la exitosa y sorprendente gira “Adentro” y serán 4 días de noviembre cuando se presente en el Auditorio Nacional.
“Tengo ganas de ir a México, tengo una bolsa de éste tamaño de chiles de árbol, traje todo y todas las noches lo hago toreados”.
http://www.esmas.com/ritmosonlatino/fama_ultima/570812.html
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