POR LUIS MIRANDA
FOTO GONZALO CRUZ
CÓRDOBA. Tras abrir «El Café de la Luna» en su pueblo de Santaella, el productor Paco Martín se ha asociado con antiguos componentes de El Hombre Gancho e inaugurará pasado mañana un local especializado en música que parte con la idea de ser un punto de referencia para toda España.
- ¿Qué le ha llevado a traerse la idea del «Café de la Luna» a Córdoba?
- Es de muchísimos años. En principio lo hice en mi pueblo, pero aquí se nos quedó pequeño. Y he cumplido uno de mis sueños: trabajar para que en Córdoba pudiera haber un lugar donde la oferta de la música sea definitiva.
- ¿Eso quiere decir que ha faltado continuidad en algunos de los locales que existían en la ciudad?
- No lo sé, pero tener un lugar reúne muchísmios atractivos, como es «El Café de la Luna», donde en cada rincón puedes respirar música, un sitio de encuentro donde no sólo está la música en directo, sino los atractivos dentro del local. Creo que es un lugar singular, no hay ninguno. Pero no solamente en Córdoba, en toda España no hay ningún lugar como el «Café de la Luna».
-¿Y cúáles serán sus señas características?
- En esta primera fase es un local pequeñito, con capacidad para 170 personas y estamos en la fase de ampliación para llegar a 500 personas, que es el objetivo. Queremos hacer un lugar que sea semejante a los que hay en Nueva York, Londres o París, donde tenemos un restaurante, puedes comer y al mismo tiempo escuchar música en directo. Un lugar que los cordobeses puedan mostrar orgullosos a los visitantes, diferente y único en España.
- ¿Tendrá una filosofofía específica?
- No hay una filosofía. Es un lugar donde se podrá tomar el desayuno y aperitivo con música todo el tiempo, música de una calidad extraordinaria. En una primera fase serán conciertos acústicos, primero con Antonio Vega y después Los Ronaldos y un poco más adelante, con la sala totalmente terminada y con capacidad para 500 o más personas, conciertos de un nivel medio de público. No hay una filosofía determinada, es un lugar de encuentros con la música.
- ¿Sólo música española?
- No, música internacional también. Por ahí pasarán grupos internacionales, que vienen a Madrid y Barcelona y tendremos la suerte de que vengan a Córdoba. No sólo Madrid y Barcelona serán los puntos de referencia de la música. Mi ilusión es que Córdoba sea el tercer punto en que los grupos internacionales puedan tocar. Es una sala que tendrá su equipo permanente, con calidad.
- Es decir, que el que Córdoba sea una ciudad media no es un obstáculo...
- Córdoba está en un lugar privilegiado para este tipo de conciertos. Mi objetivo es que sea un triángulo de conciertos: Madrid, Barcelona y Córdoba. Costará un poco de tiempo y todo hay que hacerlo despacio, pero en un año todos los conciertos de aforo medio de grupos importantes acudirán a Córdoba. Será un sitio donde la gente de Sevilla y Jaén podrán venir a conciertos que antes sólo había en Barcelona y Madrid.
- Usted empezó en la música en los años 80 y vivió una época dorada del pop y de la música en España, ¿realmente cree que ahora haya una crisis?
- Sí existe una crisis creativa en los últimos tiempos, pero siempre surgen talentos. La generación actual se ha acostumbrado a consumir música de forma gratuita. Eso perjudica a que surjan nuevos talentos, porque las compañías no apuestan por ellos. La crisis viene por muchas cosas: en un principio se trató la piratería como una broma y nos hemos dado cuenta de que es el cáncer de la música.
- ¿Y cuál puede ser la causa primera de todo ésto?
- Lo primero es que los diferentes Gobiernos, del PSOE y del PP, no se tomaron en serio lo que se venía encima. Es un problema que ha acabado con la industria discográfica, con puestos de trabajo, con el nacimiento de nuevos artistas, con la creatividad, ha cerrado las tiendas de discos. Todo el mundo ha hecho la vista gorda y ha desencadenado una crisis importantísima.
- ¿Cree que la solución sería que los discos fuesen más baratos?
- Esto es un problema de conciencia. A un niño no le parecen caras unas zapatillas de 120 euros. Un disco resulta barato, porque conlleva muchos gastos, desde estudios, músicos, masterización, distribución... Tendrían que bajar todos sus sueldos. El disco es barato, pero a esta generación la hemos acostumbrado a tener la música gratuita en internet.