|
tercera parte :D, lo estoy haciendo un poco lento y corto, espero que nos le moles. y espero tambien que les guste :D
La nueva vida infeliz
Al día siguiente me desperté sin ganas de vivir, sin ganas de pelear y luchar por aquellas esperanzas de lograr metas. Ya no. Ya no lucharía por sobrevivir en aquella escuela, ni de mantenerme firme. Ya no me importaría nada.
Hoy no quería que nadie me mirase, y me vestí con una sudadera negra, un jeans y zapatillas azul marino. Cosas que sean lo menos llamativas.
Salí de mi habitación con el mp3 a todo volumen para no escuchar a nadie. Aun así parecía que nadie me escucho.
No pude evitar no mirar por todos lados, seguía asustada y me imaginada la cara de aquel imbécil por todos lados.
Me sentía indefensa en un mundo tan gigante. Me sentía sucia también, aun sentía asco aun que me haya bañado tres veces en la noche, hasta logre provocarme ciertas heridas en el brazo y es las piernas al refregarme tanto.
- ¡hola Adela…! – era Valerie que de repente aparece y me asusta - ¿Por qué te vestiste así?
No me extraña de que a ella le extrañe que este usando este tipo de ropa, quizás antes aun antes siendo tímida igual usaba ropa de tonos claros, me gustaba comprar ropa que combinara ya que me entretenía debido a que siendo “artista” me gustaba combinar cosas y hacer cosas que destacaran y emitieran algo. Ahora ya no importaba, nada tenia sentido.
- Hola, oh… la ropa – dije mirando lo que tenia puesto, fijándome que nada de lo que tenia puesto tenia sentido, mi mochila crema era algo que salía de lo que tenia puesto – dos motivos, estaba atrasada y no tenia que ponerme ya que todo esta en la lavadora.
- Ya veo, es raro verte así ya que ni siquiera te peinaste – cierto, no me peine. No tenia ganas como tampoco tenia gas de comer en la mañana – ok, ¿y nos juntaremos hoy al cine?
Oh… no… también se me olvido lo del cine.
- Eh… si… - dije vacilantemente no estaba segura si seria capas de ir.
- De acuerdo, camina rápido que llegaremos tarde.
- Bueno.
Me di cuenta que Valerie noto que andaba rara pero que no se atrevió a preguntar. La verdad no me importa ya que igual mentiría.
Hoy no puse atención en clase, y trate de evadir a Valerie ya que parecía preocuparse y tarde o temprano acabaría preguntándome que sucede y tendría que mentir y eso es algo que no me gusta hacer. En recreo solamente me quede paseando como un zombie y escuchando música a volumen máximo para así poder evadir el mundo que se hallaba a mi alrededor.
Hoy también fui victima de Paulina, burlándose de lo que traía puesto, diciendo que antes por ultimo tenia un poco mejor de gusto pero que ahora parecía un trapo. La ignore pero aun así no pude evitar no hacerle una zancadilla cuando pude.
A la hora de almuerzo, me quede en la sala de arte evitando comer ya que todavía no andaba con ánimos de comer, pero tampoco para elaborar arte. Así que me quede sentada en una esquina en el suelo contemplando la sala. Vi lo grande que era y como lo agradable se sentía estar ahí. Viendo los dibujos que había en las paredes, habían tres míos en una sola pared. Casi me pondo a llorar. Cerré los ojos, pero los abrí pronto al recordar lo anterior que es algo ya no soy capas de volver a mencionar.
Escuche otra vez los gritos de las chicas como de costumbre y apoye la cabeza en la pared. No quería que este día fuese como el otro. Respire muy hondo.
De repente oí algo que resulto ser las sillas que caían por la torpeza de del héroe fantasmagórico. Al mirarme me dedico una gran sonrisa que yo no pude devolver. En seguida se dirigió hacia mí con la seguridad de que me pasaba algo pero que obviamente yo no seria capas de contar ya que apenas lo conocía.
- Hola – dijo con un tono cálido.
- Hola – le respondí en tono bajo - ¿escapando?
- Si – lo vi y tenia la expresión de no estar seguro de preguntarme algo - ¿Por qué te vestiste así?
- Eso mismo me pregunto Valerie.
- ¿Conoces a Valerie? – asentí – yo también la conozco. ¿pero por que te vestiste así?
¡Ash!
- Estaba atrasada y no tenía que ponerme y me puse lo primero que vi.
- Ah…
Hubo un rato de silencio absoluto, fue agradable.
- Y… ¿ya comiste?
- No, no tengo hambre.
- Ah… ya.
Otro rato en silencio.
- ¿te pasa algo? – rayos.
- No, solamente no dormí bien.
- ¿Te incomodo?
- Si – creo que me fui lejos – ósea… no, es que no me siento bien en verdad, creo que estoy enferma – mentí.
- Si, así parece, voy a ver si tienes fiebre – puso una mano en mi frente, me provocó un cosquilleo que no pude soportar así que se la quite, trate de ser lo mas delicada posible.
- No te preocupes, no estoy en riesgo de vida – me sentía inexpresiva.
Me sentí un tanto antipática pero que iba a hacer. Estoy en trauma, solo quiero estar tranquila. Nadie podría ayudarme solo quiero sentirme tranquila pero no se como.
- Sabes, no creo que estés bien mejor te llevare a tu casa.
Seria buena idea. Me encerraría en mi cuarto y me podriría a dormir y quizás nunca despertar.
- No si no es tanto, además no me puedo fugar.
- No importa eso es lo me menos.
Tomo mi mano y en un comienzo se la quite pero me di cuenta de que quizás podría sospechar algo así que hice todo el esfuerzo de no ser tan evidente y resistirme al contacto. Me llevo en su espalda y se transformo. Era la primera vez que lo vi convertirse en humano a fantasma, viendo como dos aros pasaban por su cuerpo. De ahí prendió vuelo.
Por un segundo me sentí por fin un poco en paz cuando estuvimos en el cielo, ya que ahí nadie me puede hacer algo. Me sentí en gratitud al cielo. Y con Danny pero que el jamás lo sabría. Desde lo mas alto le señale mi casa y me dejo dentro de ella.
- Gracias.
- No hay de que – no era por eso, dije para mis adentros.
- Mejor ve a clases por que tu no eres el enfermo – dije para que por fin me quedara sola.
- Ja, ja, yo no me preocupo por eso. Pero igual lo are. Nos vemos.
Eh… ¿Hola?
- Nos vemos – dije viendo como traspasaba mi pared pero luego también lo vi regresar pronto.
- Me gusto tu habitación – dijo mirando especialmente la pared en donde yo pinte un dibujo medio psicodélico.
- Gracias, cuando me mude les dije a mis padres que quería pintar una pared a mi antojo, en un comienzo me dijeron que no pero en navidad me dieron la sorpresa de comprarme las pinturas y brochas para hacerlo.
- Pues… te quedo precioso – el seguía en el aire.
- Si, a mi también me gusto… - dije con los brazos cruzados mirando la pared. Luego me senté en mi cama y me puse a mirar mi habitación. Tenía dos paredes color morado cereza y otra crema, la otra era mi especial obra de arte y mi cama se situaba en una de las paredes moradas. Cuando pinte la pared a mi antojo también lo hice con el techo, lo pinte de negro y le puse brillo para hacer disimular el cielo nocturno, las estrellas. Tenía un escritorio de dibujo y una lámpara larga al lado de la cama, y por ultimo mi armario era blanco. Siempre me agrado mi cuarto.
- Bueno, ya me voy. Mejor duerme si no te sientes bien ¿de acuerdo?
- De acuerdo.
¿Cómo que ahora el iba hacer de rol paternal? Quien se cree. De acuerdo, igual me siento un poco mal por no haber sido más agradable. Pero yo ya no lo quiero hacerlo. Perdí todos aquellos valores en que siempre me preocupaba por hacer sentir mejor a la gente. Pero ellos no lo hicieron con migo así que ya no lo hare.
Me recosté lentamente en mi cama. Y cerré los ojos para poder salir de este mundo por solo un rato aun que sea. Quería dormir y no despertar pero se que eso no seria posible.
|