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aqui esta la segunda :D espero que les guste y repito es un poquitin fuerte
Mi vida ya nunca más será feliz
Las clases ya habían terminado y se podía contemplar la alegría de los demás debido a que era viernes. Yo me encontraba caminando despacio en la salida mientras que la gran mayoría salía corriendo como cuando uno es pequeño. Entonces saque de mi mochila mi mp3 y me puse a escuchar música, para ser más especifica me puse a escuchar “Time” de Pink Floyd.
Comencé a dar rumbo a mi casa que quedaba a unas cuantas cuadras de la escuela. Cuando me iba vi como algunos matones que molestaban a un muchacho con lentes, y era un ñoño. También logre a ver a la chica más popular, Paulina, agrediendo a otra chica que era gorda y de mal gusto de vestir para ella. Me dio rabia verla hacer eso, jamás pensé antes de que en verdad se daba eso tan exagerado, creía que solo se daba en la tele, como los fantasmas.
Antes de alejarme demasiado de la escuela alguien me llamo, era Valerie.
- Adela, h ola, perdón por no haber podido almorzar contigo.
- No, descuida no importa. No te preocupes.
- Gracias, oye ¿mañana iremos al cine?
- Si, claro, no tengo planes – como si tuviera – ¿hablamos por Messenger a cual función iremos o lo hacemos improvisadamente?
- Improvisadamente. Bueno, entonces nos vemos.
- Nos vemos.
Valerie se había puesto a cazar fantasmas en la hora de almuerzo y me había prometido que almorzaríamos juntas, por eso acabe otra vez pintando como entretención y casualmente hablando un poco con el chico fantasma. Suspire, que vida mas complica se obtiene viviendo en Amitypark.
Aun, me sigo cuestionando por que justo a mí me toco conocer a Danny Phantom. Simplemente me parece raro.
En medio camino de mi casa todo seguía tranquilo, salude a la señora Feldman que estaba regando sus bellas orquídeas de cuidado extremo. Y a tres casas mas entre a la heladería que había, comprando un helado de piña. Aun no quería llegar a casa así que me fui a la plaza que quedaba a un poco más lejos que el colegio de mi casa. Ahí hay columpios y por lo general no muchos van ahí. Siempre me ha tranquilizado estar ahí, es el único lugar en que siento paz de vez en cuando.
Llegue ahí y tome asiento en los columpios, había un niñito jugando en los pocos juegos que habían, en un momento cualquiera este se cayo al tratar de hacer una pirueta, y comenzó a llorar, su madre fue corriendo hacia el y lo regaño y se lo llevo, lo mas probable a su casa ya que se había hecho una herida un poco fea. Entonces quede sola.
Tome aire cerrando los ojos todavía escuchando música, pero para mi mala suerte ya no estaba sola, alrededor mío había un grupo de chicos pero que no se veían con buen propósito.
- Miren que tenemos aquí – dijo es que parecía ser líder. Parecía punki, lo era. Utilizaba bototos, su cabello era rubio pero lo tenia muy largo. Me dio asco cuando dijo eso. Me hice la indiferente parándome y tratando de irme hasta que me agarro el brazo. Me mantuvo cerca de el y me dijo casi muy cerca del oído – ¿a donde vas?
- A donde a ti no te interesa –dije tratando de liberar mi brazo en vano.
- No, no, no. No quiero que te vayas aun – dijo con un tobo burlón que odie, los demás también se rieron.
- Tengan, déjenme en paz – dije dando mis cosas que en ese momento eran lo menos importante.
- Bombón, quédatelas eso no lo queremos - ¡que asco! ¿Por qué justo a mi? Esto no le sucede a las chicas bonitas, por que yo no lo soy. No sé como me salió el impulso en que pude liberar mi brazo de las manos de aquel imbécil y darle una patada al otro que me dijo bombón casi logrando escaparme pero que al final otra vez me detuvieron. Esta vez ya no me podía escapar ya que me agarraron por los dos brazos y me rodeaban. El “líder”, quien ahora lo llamare imbécil, se me acerco.
- Mira preciosa – ¡que asco, que asco! Se puso acariciar mi mejilla con su dedo pulgar y luego afirmo con mucha fuerza mi mandíbula para que lo mirara de frente ya que hacia todo lo posible para no mirarlo por cualquier cosa – no te hagas la ruda que no te ayudara en nada.
Quise llorar pero me contuve. El imbécil comenzó a besar mi cuello provocándome un cosquilleo, luego escalofríos. Luego tomo mi cintura con sus manos. Iba a gritar pero me tapo la boca con su mano, y vi a alguien con un pañuelo, me volví frenética. Antes de que me pusieran el pañuelo el imbécil me beso en los labios, sentí sus labios húmedos en los míos, luego su lengua, y note su excitación. No aguante y le mordí el labio haciéndolo sangrar. Se quejo por el dolor y me pusieron el pañuelo en boca. Cuando lo hicieron el imbécil adopto una mirada psicópata, se me aproximo, y demasiado, y me susurro en el oído: después me lo agradecerás, ni te imaginas el placer que te daré. Comenzó a pasar su mano en mi trasero, apretándolo. Fue cuando comencé a llorar.
No tenía escapatoria. Me llevaron a la parte más oscura del solitario parque e hicieron lo que se les antojo conmigo.
Lo primero fue desvestirme, mano ciaron mis pechos y mi parte trasera, luego fue sentir mucho dolor. Me golpearon cuando trataba de escaparme o cuando no hacia lo que ellos querían. Llore y nadie tubo piedad conmigo. Cuando se aburrieron me dejaron botada, demore mucho en responder y lograr mantenerme de pie, estaba en estado de shock. Me vestí y me fui.
Me di cuenta que ya nunca más iba ser la misma. Cuando había llegado a casa mi mamá no estaba, mi papá estaba trabajando. Estaba sola y aun así me encerré en mi cuarto. Me di cuenta que mi mp3 estaba encendido y estaba en la canción “Jenie’s got a gun”* de aerosmith y me puse a llorar.
Me hubiera encantado tener un héroe cotidiano en ese momento.
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