|
Cap.3:
-o-oye-oí una voz a mi lado. Mis ojos se agrandaron de sorpresa al ver que tartamudeaba.
Volteé lentamente y mis ojos chocaron con cierto color dorado.
-estaba pensando…-dijo con una mano en su cabeza, girándose de derecha a izquierda nerviosamente-, pues como vamos a hacer grupo…-continuó. Habría contenido el aire si pudiese respirar-. Feh, que te lo diga Sango.
-Chicos, ¡hasta la siguiente clase!-se despidió la profesora. Parpadeé confusa, ¿A qué hora se había terminado esta clase humana? ¿Me habría concentrado tanto en Inuyasha para perder la razón del tiempo?
La chica de cabello castaño sujeto en una coleta se dirigió sonriente hacia mí. Inuyasha se paró, para luego sentarse en la mesa impidiendo que me fuera.
-Sango te quiere decir algo-dijo con la sonrisa arrogante que le caracterizaba.
-¡Ay, Inuyasha! Siempre es lo mismo contigo, ¿no puedes decirlo tú?
-Tsk-susurró.
-Bueno, disculpa a mi amigo. Es un cobarde-dijo sonriente Sango-Quería…Queríamos-puntualizó al dirigir una mirada rápida a Inuyasha-saber si te gustaría almorzar con nosotros. Nosotros no almorzamos en la cafetería, sino en el campus, o sea, fuera. ¿Nos quieres acompañar?
No. Si pudiese lo haría, pero no traiga mi botella de sangre y no quisiese atacarlos para alimentarme. Esas palabras sonaban tan crueles…
-claro.
Sango me jalo del brazo con fuerza, demasiada para una humana.
-Inuyasha, llama a Miroku-dijo evadiéndolo.
-¿Y por qué no lo haces tú, Sango?-acusó Inuyasha.
-No sé de qué me hablas; es más ni siquiera sé quién es Miroku-dijo jaloneándome del brazo de un lado a otro nerviosamente.
-disculpa, ¿Podrías soltarme?-suplique.
-oh, ¡Lo lamento!-dijo y me soltó.
Se giro tan de prisa para salir del salón que no se dio cuenta de que Miroku estaba en la puerta. Choco contra él, pero lo más curioso fue que él al agarrarla de los hombros, deslizo una de ellas a los atributos de Sango. Este recibió un sonoro golpe en su mejilla.
-más te vale no volverlo a hacer-dijo fulminante.
-lo que tu digas, Sangito…
Instintivamente me aleje un poco de ellos. Ya no quería más violencia en mi entorno, ya tenía suficiente en mi mundo…. Sentí algo cálido a mi lado derecho. Alce mi vista y nuevamente lo vi, a él y a su sonrojo.
-¿Q-qué sucede?-dijo con sus mejillas sonrosadas
-¿Ah?
Baje mi mirada y vi que me había pegado a su costado ¡Con razón su sonrojo! Me aleje. Si estuviese viva…
-lo siento. Es que no me gusta ver a la gente pelear-susurre.
-¿Por qué?-dijo interesado, dando un paso hacia mí.
-ah…-dije un poco atontada por su cercanía, no ayudaba en lo absoluto a mantener mi sed calmada-. No me gusta hablar de ello. Sólo te digo que mi vida es mucho más complicado del resto de mor…-me entrevere, iba a decir “mortales”-el resto de personas.
-Eso es muy…
-Inuyasha.
La chica de tez nívea estaba aquí, a su lado. Deslizo una de sus manos para entrelazarlas con las de él. Dirigí mi mirada vagamente a Sango, que se mantenía ocupada conversando con Miroku. Al parecer habían olvidado sus diferencias.
Tengo sed…
Una llama de fuego abrazo mi ser al sentir el aroma de la sangre de Inuyasha, atraída por la ventanita del aire acondicionado. Tenias unas desesperadas ganas de cogerlo y probar esa sangre…Debería irme, ya.
-Inuyasha, me disculpas con Sango. Me tengo que ir-procure no tomar aire.
-¿Te perderás la última clase?
-sí, tengo algo que hacer-tú podrías perder tu última clase si sigo aquí con esta sed.
-Inuyasha, vámonos-dijo la chica cogida de su brazo.
-sí, kikyo.
Kikyo. Ese nombre. ¿Dónde lo había escuchado?
-iremos a comer fuera-anuncio Inuyasha abrasándola.
-sí-dijo con una sonrisa para luego besarlo en los labios.
Escuche un extraño ruido. Genial. Había roto un pedazo de la mesa. Qué tonto impulso. Trate de acomodarlo, felizmente sólo había sacado un pequeño pedazo, que pateé bien lejos.
Me escabullí y desparecí de entre los arbustos sin que nadie me viera. Debía alimentarme, pues no quería que ninguno de mis compañeros humanos resulte lastimado, especialmente Inuyasha.
***Al siguiente día***
Anduve cansada, supuestamente, por los pasillos. En verdad me sentía repleta, estaba totalmente llena. Había consumido demasiada sangre. Afortunadamente, el gran señor me había mandando litros en envases, ahora sólo tenía que colocarlos en una botella oscura para alimentarme con normalidad en el instituto. Qué alivio…
Me pregunto que estará haciendo Inuyasha. Me gustaría saber que sabe sobre nosotros, es decir, es su propia raza. Debería de saber algo.
Me choque contra alguien, pues sentí su pecho en mi rostro. Tal vez hubiese sido mejor que no levantara mi mirada, pero lo hice. Me quede ensimismada en su rostro pálido. Otra vez. Sus ojos dorados me dejaron ahí, parada como una tonta, observándolos. ¡Qué mal! ¡Ya comenzaba a pensar que me había enamorado! ¡Qué demonios! ¡Era imposible! ¡Ja, ni yo me lo creía!
-lo siento-musité, demasiado bajo para que alguien me oyera, ni siquiera él.
-¡fíjate por donde andas!-respondió arrogantemente.
-¡ya dije que lo lamentaba!-grité. Los alumnos se detuvieron en ese instante.
-¡Lo escuche! ¡No soy sordo, tonta!-vociferó con una sonrisa.
-¡No soy tonta!-chillé. Esa sonrisa ya comenzaba a aturdirme. Era la primera vez que le veía una, era tan deslumbrante.
-está bien, está bien-farfulló. Me esquivó y se fue hacia otro lado.
Una parte de mi mente analizo que él si me había escuchado… ¿Tenía habilidades vampíricas, después de todo?
Seguí sus pasos, dispuesta a hacerle unas cuantas preguntas.
Continuará xD
Y en este ff, kikyo no será la mala de siempre…Personalmente, me gusta el personaje de kikyo y no quiero que ella sea mala xD aunque depende de cómo ande mi mente...jeje Y lo siento si no les gusto...es que estoy atareada, pues la otra semana es mi examen para la universidad T.T ya estoy que los aburro xD
Pdta.: Como estaba viendo que en los demás fics Rukami Li daba algunos consejos, yo también quería saber si podía darme algunos a mí xD para mejorar…jeje
Bueno, adiós.
|