TOCA MI PIEL
Toca mi piel, de barro, de diamante,oye mi voz en fuentes subterráneas,mira mi boca en esa lluvia oscura,mi sexo en esa brusca sacudidacon que desnuda el aire los jardines.
Toca tu desnudez en la del agua,desnúdate de ti, llueve en ti misma,mira tus piernas como dos arroyos,mira tu cuerpo como un largo río,son dos islas gemelas tus dos pechos,en la noche tu sexo es una estrella,alba, luz rosa entre dos mundos ciegos,mar profundo que duerme entre dos mares.
Mira el poder del mundo:reconócete ya, al reconocerme.
Ahora que quizás, en un año de calma, piense: la poesía me sirvió para esto: no pude ser feliz, ello me fue negado, pero escribí.
Escribí: fui la víctima de la mendicidad y el orgullo mezclados y ajusticié también a unos pocos lectores; tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto; una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.
Pero escribí: tuve esta rara certeza, la ilusión de tener el mundo entre las manos —¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco con toda su crueldad innecesaria— Escribí, mi escritura fue como la maleza de flores ácimas pero flores en fin, el pan de cada día de las tierras eriazas: una caparazón de espinas y raíces
De la vida tomé todas estas palabras como un niño oropel, guijarros junto al río: las cosas de una magia, perfectamente inútiles pero que siempre vuelven a renovar su encanto.
La especie de locura con que vuela un anciano detrás de las palomas imitándolas me fue dada en lugar de servir para algo. Me condené escribiendo a que todos dudarán de mi existencia real, (días de mi escritura, solar del extranjero). Todos los que sirvieron y los que fueron servidos digo que pasarán porque escribí y hacerlo significa trabajar con la muerte codo a codo, robarle unos cuantos secretos. En su origen el río es una veta de agua —allí, por un momento, siquiera, en esa altura— luego, al final, un mar que nadie ve de los que están braceándose la vida. Porque escribí fui un odio vergonzante, pero el mar forma parte de mi escritura misma: línea de la rompiente en que un verso se espuma yo puedo reiterar la poesía.
Estuve enfermo, sin lugar a dudas y no sólo de insomnio, también de ideas fijas que me hicieron leer con obscena atención a unos cuantos psicólogos, pero escribí y el crimen fue menor, lo pagué verso a verso hasta escribirlo, porque de la palabra que se ajusta al abismo surge un poco de oscura inteligencia y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.
Porque escribí no estuve en casa del verdugo ni me dejé llevar por el amor a Dios ni acepté que los hombres fueran dioses ni me hice desear como escribiente ni la pobreza me pareció atroz ni el poder una cosa deseable ni me lavé ni me ensucié las manos ni fueron vírgenes mis mejores amigas ni tuve como amigo a un fariseo ni a pesar de la cólera quise desbaratar a mi enemigo.
Pero escribí y me muero por mi cuenta, porque escribí porque escribí estoy vivo.
Veo que el amor, aparte de universal, es crónico...
Nunca te tengo tanto como cuando te buscosabiendo de antemano que no puedo encontrarte.Sólo entonces consiento estar enamorada.Sólo entonces me pierdo en la esmaltada junglade coches o tiovivos, cafés abarrotados,lunas de escaparates, laberintos de parqueso de espejos, pues corro tras de todolo que se te parece.De continuo te acecho.El alquitrán derrite su azabache,es la calle movible taraceade camisas y niquis, sus colores comparocon el azul celeste o el verde malaquitaque por tu pecho yo desabrochaba.Deliciosa congoja si creo reconocerteme hace desfallecer: toda mi piel nombrándote,toda mi piel alerta, pendiente de mis ojos.Indaga mi pupila, todo atisbo comprueba,todo indicio que me conduzca a ti,que te introduzca al ámbito donde sólo tu imagenprevalece y te coincida y funda,te acerque, te inaugure y para siempre estés.
Hermosa y pálida.
Llegué quince minutos tarde. Adrede. Entré con paso firme y sonriendo, la corbata algo suelta, como si en realidad no le diese importancia a nuestra cita. Ya me estaba esperando, hermosa y pálida, en una mesa al fondo de aquel bar, lejos del resplandor de las ventanas. "Sé a lo que vienes, no eres el primero." Ése fue su saludo. "Pero debo decirte," continuó después, "que es pronto todavía y que aún gritarás su nombre algunas noches y que todos tus versos buscarán su ternura, prolongar este tiempo donde aún crees tu nombre importante para ella. Pero no debes engañarte: el olvido que buscas -y que pronto vendrá- no significa paz ni mejor suerte. Es el modo que tiene el tiempo de advertirnos de que ya estamos listos para un nuevo fracaso.
Javier Cánaves.
Sí, hija, soy yo. Y no es habitual encontrarte un poema tuyo de repente colgado. Todo un honor. Muchas gracias (por cierto, ese poema ha cambiado un poco su aspecto) Ya que no lo pude poner en "noviembre", lo pongo aquí
Rafael Guillén
Como cada noviembre, las tristezas doradasdel otoño llameanen los castaños. Sube de los barrancos hastala nieve de los picos un confuso revuelode amarillos y malvas y, entre las peñas, cuelganlos pueblos como blanca ropa tendida. Todovuelve a la transparencia.El silencio aún no ha dicho su última palabra.La azada al hombro, un viejode estopa y cuero baja bordeando bancalescamino de Atalbeitar. En sus ojos azulesno hay preguntas. Le quedala eternidad entera para que alguien le expliquequé es esto de la vida.Como un zorzal tocadopor el plomo furtivo, una hoja marchitadesciende dando tumbos de lo alto del álamo.
¿Pero eres tú Juanmi?
Yo llevo un año o más en ese portal. Allí tengo poemas bien confeccionados. Te invito a leerme: Enfero Carulo... jajajjajaja
Un besico
Cristal romano
Si este ungüentario de cristal romanoque veinte siglos irisaron, dondela transparencia envejecida apenasdeja ya ver el soplo que le dieraforma de lágrima y que aún se escondeen su interior como con miedo a verseen otro tiempo; si este vaso leveque otro soplo o milagro ha conservadoindemne entre los mármoles partidosde la arrasada villa, resbalasede mis manos y en un funesto instantese estrellase en el suelo dulcemente,consternación aparte, no sabríaapreciar las distintas magnitudesde tamaño suceso, ni sabríaponerle fecha; pero estoy segurode que en el tiempo aquel, que permanecedetenido entre togas y columnas,se oirían los clamores del desastre.
Y otro de Juan Manuel Roca :
POEMA INVADIDO POR ROMANOS
Los romanos eran maliciosos. Llenaron Europa de ruinas Confabulados con el tiempo. Les interesaba el futuro, Las huellas más que las pisadas. Los romanos, Casandra, eran mañosos. No fraguaron el Acueducto de Segovia Como un ducto de agua y de luz. Lo pensaron como vestigio, Como un absorto pasado. Sembraron de edificios roñosos Europa, De estatuas acéfalas Engullidas por la gloria de Roma. No hicieron el Coliseo Para que los tigres devoraran A su antojo a los cristianos, tan poco apetecibles, Ni para ver ensartadas Como entremeses del infierno A las huestes de Espartaco. Pensaron su ruina, una ruina proporcionalA la sombra mordida del sol que agoniza. Mi amigo Dino Campana Pudo haber saltado a la yugular De uno de sus dioses de mármol. Los romanos dan mucho en qué pensar. Por ejemplo, En un caballo de bronce De la Piazza Bianca. Al momento de restaurarlo, Al asomarse a su boca abierta, Encontraron en el vientre Esqueletos de palomas. Como tu amor, Que se vuelve ruina Mientras más lo construyo. El tiempo es romano.
PUERTAS ABIERTAS
Una puertaAbierta a la nocheY se pueblan los ruidosLas estancias.
Sus rumorosas bisagrasAnuncianAlguien llegado de la lluviaO los pasos de un lento animalQue invade el sueño.
Una puerta, una grietaAbierta en el asombro.
Juan Manuel Roca
Ya que parece ser que te gustan los poetas andaluces, una poeta de allí.
Fez
En Fez, donde otros años
con mis buenos amigos
fui tan libre, tan libre
como puede bien serlo el pensamiento,
en aquel laberinto expresionista
de su vieja medina,
una casa con patio y con macetas...
En Fez, en el recodo
de una alegre calleja,
una casa muy blanca
con palomar y fuente
y una sala pequeña y silenciosa
donde leer los libros de otros siglos,
esos que ya desdeñan
los siervos del presente y sus afanes...
En Fez y sin más título
que «catador de luces y de aromas,
de sabrosos pregones
y de hermosas metáforas»...
En Fez eternizando cada día.
Fernando Villena.
Javier Vela... es joven, pero me chifla.
¿Qué tendrán los poetas andaluces?
Busco tu piel inconfesable, tu piel ungida por la tristeza de lasserpientes; distingo tus asuntos invisibles, el rastro frío del corazón.Hubiera visto tu cinta ensangrentada, tu llanto entre cristalesy no tu llaga amarilla,pero mi sueño vive debajo de tus párpados.
Antonio Gamoneda
El silencio Hallarte sin medida, ocupándolo todo lo mismo que el vacío, en lo hondo del ser cerrada sobre ti, donde el silencio nombra su infinito, y la luz, ingrávida en las manos, tan deliciosamente contenida en tus manos, ovillada en el pulso fecundo de la sangre rosada entre tus dedos, pronunciando no gozo, no dolor, no lentitud de espíritu, sino cuerpos informes que me rozan, inabarcable carne que se agita y de pronto se arremolina el polvo y centellea y tú, y eres el polvo tú, horizontal rindiéndote a la vida, fulgiendo sobre una densa cinta que abrasa las pupilas y descorre lo oscuro hasta anunciarte y párpados, amanecer te veo desnuda y casi cierta, siendo ligeramente; tomando forma el mundo, las palabras, vacío yo de mí pero de ti colmado y sin medida ahora, te reconozco a tientas y a mi tacto, despacio, presencia ya de piel; entreabres los labios, y me miras.
Javier Vela
Gracias , sexitano , qué alegría reencontrarte aquí .
PARABOLA DE LAS MANOSEsta mano toma un fruto,La otra lo aleja.Esta mano recibe al halcón, se quita un guante,La otra lo ahuyenta, prende una antorcha.Una mano escribe cartas de amorQue su equívoca siamesa puebla de injurias.Una mano bendice, la otra amenaza.Una dibuja un caballo,La otra, un puma que lo espanta.Pinta unlago la mano diestra:Lo ahoga en un río de tinta, la siniestra.Una mano traza la palabra pájaro,La otra escribe su jaula.Hay una mano de luz que construye escaleras,Una de sombra que afloja sus peldaños.Pero llega la noche. LlegaLa noche cuando cansadas de herirseHacen tregua en su guerraPorque buscan tu cuerpo.(Juan Manuel Roca."Los cinco entierros de Pessoa". Barcelona, ¿2001?. Ed. Igitur )
Mientras tú existas, mientras mi mirada te busque más allá de las colinas, mientras nada me llene el corazón, si no es tu imagen, y estés en algún sitio, iluminada por una luz—cualquiera... Mientras yo presienta que eres y te llamas así, con ese nombre tuyo tan pequeño, seguiré como ahora, amada mía, transido de distancia, bajo ese amor que crece y no se muere, bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
Ángel González
si tú, un día, incontenible y mansa,
desembocaras en mis ojos, estos
que tan mal me defienden, y anegases
hasta el reducto último
desde el que intento en vano remontarte...
Si tú te desbordaras, si ascendieras
desde mis pies, medrosa, sutilmente,
como un aroma sumergido, como
un humo que creciese por el suelo
del otro lado del espejo, hasta
empañar la eternidad... Si tú
te adelantaras, si tú fueras,
si, como fuera, fueras hasta el borde
de mis palabras y, volviendo un poco
la razón, te atrevieras a asomarte
sin vértigo a la tierra...
Si tú, mi atardecida ya, mi acaso
boreal certidumbre de que paso
muy cerca del amor, te desprendieras
de tu suavísima envoltura y dieses
sentido a mi reclamo...
Su tú, desierta, solitaria, huída,
apaisada ante mí como la bruma
baja que pugna en vano silenciosa
por desasirse de los árboles, ¡ah!, si tú,
extendida bajo mi voz, dejases
que te lloviesen mis palabras, una
por una, hasta cubrir despacio
tu inmensidad, si dieras
cabida a mi tristeza...
Si tú, mi astral llamada, inaccesible
dentro de la constelación de tu belleza,
no midieses en años luz el vasto
espacio que nos une;
si tú, que sabes que mi luz no es propia,
detuvieses tu curso unos instantes,
una vida tan sólo,
el tiempo que yo tardo en reflejarte...
Si alguna vez tú, etérea,
cegada por la luz que te proyecto,
te acercaras a la distancia justa
que permite al calor comunicarse;
si me tendieras ese puente, o esa
tan frágil pasarela
que te une con lo demás del mundo;
si pudieras, si tú supieras, ¡ay!,
si quisieras, con un sencillo soplo
dar justificación a este derroche
de voz; si, de algún modo,
tú, equidistante siempre de las muchas
puertas del sentimiento, te quedases
por una vez inmóvil, en el centro
mismo de mis palabras...
(1964) Fragmento de Amor, acaso nada
Y, SIN EMBARGO, AMOR...Y, sin embargo, amor, a través de las lágrimas,yo sabía que al fin iba a quedarmedesnudo en la ribera de la risa.Aquí,hoy,digo:siempre recordaré tu desnudez entre mis manos,tu olor a disfrutada madera de sándaloclavada junto al sol de la mañana;tu risa de muchacha,o de arroyo,o de pájaro;tus manos largas y amantescomo un lirio traidor a tus antiguos colores;tu voz,tus ojos,lo de abarcable en ti que entre mis pasospensaba sostener con las palabras.Pero ya no habrá tiempo de llorar.ha terminadola hora de la ceniza para mi corazón:Hace frío sin ti,pero se vive.ROQUE DALTON
Si supiera explicarte con palabras, con gestos de mi aliento, con zancadas de oxígeno, las directrices que ha marcado el tiempo para que se alejara la humedad de mis labios y la forma redonda de los desplazamientos cuando el azar reúne los pasos y las huellas, y se posara la quietud de invierno en el estricto origen que te nombra, que paladea tu sabor, despacio, y de repente se detiene, y solo, no acudes si te llamo. Y créeme, te llamo, espesamente, dulce primero y áspero en las llagas, desde el centro rotundo de las sílabas, desde todos los ángulos del aire donde está tatuado nuestro encuentro, posibles, y utopías derramándose, uniéndose en los puntos pectorales, meciéndose en la piel de la garganta, también en las mejillas, descartadas por la voz, y sin embargo, tienen la clave nominal que escuchan tu sangre y tus sentidos, y es la mía.
Qué maravilla, Octavia... qué maravilla.
Si la poesía no tiene el poder de embargarnos y de obligar a todas esas emociones olvidadas, a salir y mostrarse con naturalidad, móstrándose rítmica y fluída, yo creo que no es poesía.
AUSENCIADejaré que muera en mí el deseo de amar tus ojos dulces,porque nada te podré dar sino la pena de verme eternamente exhausto.No obstante, tu presencia es algo como la luz y la vida.Siento que en mi gesto está tu gesto y en mi voz tu voz.No quiero tenerte porque en mi ser todo estará terminado.Sólo quiero que surjas en mí como la fe en los desesperados,para que yo pueda llevar una gota de rocío en esta tierra malditaque se quedó en mi carne como un estigma del pasado.Me quedaré... tu te irás, apoyarás tu rostro en otro rostro,tus dedos enlazarán otros dedos y te desplegarás en la madrugada,pero no sabrás que fui yo quien te logró, porque yo fui el amigo más íntimo de la noche,porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche y escuché tus palabras amorosas,porque mis dedos enlazaron los dedos en la niebla suspendidos en el espacio y acerqué a mí la misteriosa esencia de tu abandono desordenado.Me quedaré solo como los veleros en los puertos silenciosos.Pero te poseeré más que nadie porque podré irmey todos los lamentos del mar, del viento, del cielo, de las aves, de las estrellas, serán tu voz presente, tu voz ausente, tu voz sosegada.
Vinicius de Moraes
(Versión de Mariano Ramos)
LA PORTADORAElla sacó a pasear las palabrasy las palabras mordieron a los niñosy los niños le contaron a sus padresy los padres cargaron sus pistolasy abrieron fuego sobre las palabrasy las palabras gimieron, aullaronlamieron lentamente sus ciegas heridashasta que al fin cayeron de brucessobre la tierra desangradaY vino la muerte entoncesvestida con su mejor atuendoy detúvose en la casa del poetapara llamarlo con gritos desesperadosy abrió la puerta el poetasin sospechar de qué se tratabay vio a la muerte colgada de su sombray sollozando“Acompáñame”, le dijo aquella“porque esta noche estamos de duelo”“Y quién ha muerto”, preguntó el poeta“Pues tú”, respondió la muertey le extendió los brazospara darle el pésameMario Meléndez
DULCE Y TRISTE
¡Qué dulce es querer mucho, pero también qué triste!¿Por qué esperamos tanto y obtenemos tan poco?¿Por qué si uno se entrega el otro se resiste?¿Por qué el amor es ciego, y sordo, y mudo, y loco?
Llevamos en el alma la divina tendenciade ofrecer sin reservas nuestros cálidos brazos,y nos quedamos solos, con nuestra propia ausencia,y el corazón sangrante partido en mil pedazos.
De Francisco Alvarez también
Jeje, más poemas preferidos.
Mola.
MUAAAAAAAAKs.