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Miedo a tener miedo,
a sembrar las semillas de un fruto incierto,
a volar en sueños y caer vertiginosamente
a esa realidad que me abruma,
que separo de mis pensamientos sin pensarlo.
Todo aquello que me asusta me alienta, me llama.
Oigo la voz del tiempo, incesante, incansable, eterna,
un huracán de palabras que me deja muda.
Sigo expectante, no actúo,
espero el siguiente paso que me dará la llave
de la puerta a otros mundos. ¿Será abierta?
Quizás si, quizás solamente dará paso a la infinita repetición
O a otras mil puertas donde me veré obligada a tomar una elección,
a tomar un camino que se presenta abrupto, lleno de curvas,
con acantilados al extremo y sin final,
solo el precipicio de la nada.
Me encontré un una tormenta,
un torbellino de agua fría que me heló la piel,
me quedé congelada en este estado de latencia.
En el presente el mundo gira sin cesar a mi alrededor,
vuelvo a sentir vértigo si me asomo al exterior de mi burbuja y lo miro.
Aquí me siento protegida, caliente y feliz.
He creado mi propio universo
muy lejos del resto de estrellas que a otros iluminan.
Me fui allá donde el sol no quema, solo luce,
donde los árboles son fuertes, robustos, e inmortales,
olvidándome de raíces y suelos
que no quiero pisar por miedo a romper.
Me siento fuerte, así estoy satisfecha, segura,
lejos de toda cotidianidad instaurada
donde se encuentra el asesino de mi confianza.
Rechazo el pensamiento global
de artificialidad tan semejante a la realidad como estas letras
que intentan describir lo indescriptible,
aquello que vaga en mi mente,
que no tiene principio ni fin,
¿Cómo pretender encarcelarlo en palabras?
¿Darle forma a lo más puro?
Es inútil materializar lo mas abstracto…pero entonces…
¿Cómo expresarlo? Los gestos, las miradas, las sensaciones…
si, todo eso habla a gritos pero siguen lejos de la perfección.
Dejan un margen demasiado grande,
crean confusión, se prestan a erróneas interpretaciones
que van reconcomiéndote poco a poco
y te llevan a la mas absurda locura.
Te precipitas hacia el vacío,
unos ojos que engañan, que mienten con saña y desprecio.
Es contradictorio, desprecio a lo mas apreciado,
solo nosotros somos capaces de esto.
No estoy dispuesta a llorar más,
no pienso dejar que me atraviesen de nuevo,
compartir mi alma para que otro la pisotee y la haga pedazos.
Recuerdo momentos de verdadera desesperación,
recuerdo retorcerme de dolor,
sollozar hasta que el llanto me ahogaba,
no poder ni siquiera explotar por estar presa entre los barrotes de la gente,
amarrándome a la almohada como único consuelo.
Perdí el sentido, la racionalidad dejó de existir.
Me encontré sola, sin salida ni aliento para respirar,
aquello que durante un tiempo fue mi aire
estaba asfixiándome, me ahorcó,
Ahora, largo tiempo después,
he aprendido a estar sola,
a no necesitar a nadie a mi lado,
a apreciarme por mi ser, mi sola persona,
siendo una unidad independiente,
en relación pero sabiendo muy bien donde empieza y termina mi espacio. Siendo consciente en todo momento de hasta donde quiero llegar
y actuando en consecuencia.
Me llevó esfuerzo, tuve que entrenarme,
enseñarme a mi misma a no perderme entre sentimientos,
a mantener la cordura, a la no entrega,
a delinear los límites desde un principio,
calcular sin dejar que me calculen,
no aceptar ideas que no comparto,
no ceder sin mi consentimiento,
ser rígida en mis decisiones,
no decir lo indecible
llegando a caer en la cobarde mentira.
Esporádicamente vienen a mi cabeza
pensamientos de culpabilidad.
A veces este comportamiento frío daña a alguna persona estimada.
A veces incluso siento que las he utilizado para asegurar mi bienestar,
jugando con sus sentimientos.
Y de verdad que lo siento,
les pido perdón a gritos ahora que ya no pueden oírme.
¿Cómo he sido capaz de tal crueldad?
Y todo por miedo a tener miedo.
Y de pronto llegas tu.
No! No quiero ni escribirlo.
No quiero plasmarlo porque acabare creyendo que existes.
Me cuesta… me niego a creerte…
me niego a ser vulnerable a tu persona.
Niego que te haya conocido,
niego tu esencia, tu fuerza, tu realidad.
Detengo cada sentimiento que me inspiras,
trato de eliminar de mi memoria las sonrisas que arrancaste de mi boca
y los escalofríos de los que has sido causante con tu verbo.
Me mantengo expectante,
intentando observar sin protagonizar.
Lo primero que pienso es en correr,
irme lejos de tu encantadora sombra,
salir huyendo del peligro que supones
y escapar del dulce sueño en el que nos hemos sumergido.
Me fuerzo a despertarme,
despierta Lucía, esto solo es un sueño,
no puede ser cierto, es tan inverosímil como intangible.
No creas en sus palabras,
no caigas en las redes porque acabaras malherida,
no confíes en alguien a quien a penas conoces,
no alimentes esta… no se ni como llamarlo,
no lo se porque sigo negando que existas,
aunque a veces no lo consiga.
Dime, ¿Cómo confiar? ¿Qué motivo? ¿Por qué ahora?
Por qué creerte si ni siquiera sé quien eres.
No quiero asustarte, no respondo de estas letras,
es mi yo interior quien está expresándose, cuya verdad ignoro,
es esa parte de mi que tiene la desconfianza como punto de partida.
Puede que estas palabras sean demasiado para ti,
puede que después de leer estas líneas
tu también quieras salir corriendo.
Es posible que deje de valer la pena un comienzo.
Pero hay algo que me obliga a hacerte sabedor de mis pesadillas,
mis pantanos con arenas movedizas que me atrapan,
ese algo que me absorbe secretamente
aunque no quiera verlo.
A momentos veo resquicios de luz,
se cuelan entre las rendijas de la madera que empieza a pudrirse,
madera carcomida que emana olor a vieja,
que a veces se deja oír pidiendo una muerte,
entendiendo que algo debe morir
para dar paso a un nacimiento.
La muerte siempre asusta, tememos perder algo irreemplazable
miedo a su ausencia, a la desaparición,
pero otorga la posibilidad de algo nuevo,
algo que intimida y nos reta,
un reto a nuestra capacidad de descubrir de lo inexplorado.
Esos mares que me ofreces se dibujan cristalinos en mi mente,
me atraen inexplicablemente,
Los imagino azules, llenos de color y vida,
brillantes como cristales.
Pero perdona que no pueda verlos mas que como un paraiso onírico,
no se trasladarme a ellos y tocarlos,
solo se soñarlos y siempre los relaciono con un filo punzante,
capaz de matar y al mismo tiempo
capaz de cortar una cuerda que lastra.
Como ves me abro a ti de par en par,
acabo de confesar lo inconfesable.
No creas que todos estos pensamientos inundan continuamente mi cabeza, no, ha sido el momento, la situación, realmente no se que ha sido,
solo se que era algo que todavía no había salido de mi como debían,
algo que necesitaba sacar desde mucho tiempo
y nada me había inspirado a hacerlo,
hasta que llegaste tú y sacaste mis fantasmas a flote.
Por eso me gustas, sacas lo mejor de mí,
hacía años que no conseguía escribir nada verdadero
y tu has encendido la luz para que pueda hacerlo,
no se como ni porque, pero así es y te lo agradezco.
No se como reaccionarás ante esta montaña de penurias,
es decisión tuya el arriesgarte o no a subir a mi barco.
Si sé que después de desahogarme en palabras
que debi pronunciar en un pasado muy lejano,
¡Me siento libre!
Y mi miedo al miedo empieza a desvanecerse detrás de la niebla de ese mar…
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