en el polígono Agro-Reus y, sobre todo, de la urbanización El Pinar, donde los residentes se sienten molestos con los cambios.
«No estamos de acuerdo con la redistribución que se ha hecho. Antes teníamos autobuses todo el día, en cambio ahora la presencia es testimonial con sólo cuatro viajes», exponía Esteban Díaz. En esta misma línea, otro vecino de la urbanización señalaba que: «Aquí vive mucha gente mayor que ahora no sabe como ir a Reus, porque hay que tener en cuenta que para cualquier cosa tenemos que desplazarnos». Por su parte, Rosa Maria, hija de Esteban, aseguraba que «pagamos las contribuciones que nos tocan y, los servicios públicos en El Pinar, brillan por su ausencia. La verdad es que la noticia ha sido una sorpresa negativa».
Optimizar recursos
Desde el Ayuntamiento de Reus explicaban que los cambios se han centrado en la reorganización de la Línea 30 con el objetivo de optimizar los recursos con un mínimo impacto en la calidad del servicio. De esta forma se han potenciado los viajes en las zonas con más demanda como los barrios Pelai y Sol i Vista y el Institut Pere Mata. Por contra se han eliminado las que tenían un menor tráfico, entre las que, según el consistorio, se encontraba El Pinar, que a lo largo de todo el pasado año fue utilizado por 1.400 pasajeros.
«No es verdad que la línea sea muy poco utilizada porque todos los días veías el bus con gente», apuntaban algunos de los vecinos de El Pinar. En este sentido, el Ayuntamiento también aseguraba que se ha hecho coincidir el horario de los autobuses con el de las horas de entrada y salida del IES Domènech i Montaner. Unas modificaciones que el Ayuntamiento calcula que permitirán ahorrar de forma anual 250.000 euros.
Ante esta situación, los vecinos de esta urbanización de la ciudad esperan que desde el Ayuntamiento escuchen su demanda y vuelva al horario anterior.
‘Un servicio necesario'
Las peticiones de contar con un servicio público de transporte se circunscriben también a otras partes de la ciudad. «El bus urbano es un tema que llevamos tiempo pidiendo, podríamos decir que es una reivindicación histórica», apuntaba el presidente de la asociación vecinal del barrio Blancafort, Bartolomé Pluma. Según su opinión, la urbanización se encuentra a escasos metros de la ciudad y su situación al lado del Tennis Monterols «haría que fuera una línea utilizada, a parte de ser un servicio público necesario». La urbanización Sant Joan es otra de las que no cuenta con bus urbano.