Lluvia de pasión
En la segunda luna llena de la actual edición del Festival Nacional de Folklore, el anuncio de Jorge Rojas para la madrugada fue suficiente para que la multitud esperara bajo el agua. Los Guaraníes abrieron la noche.
Temperatura: 21º. Humedad: 95 por ciento. Ese era el dato que a las 21 arrojaba el servicio meteorológico en el valle de Punilla. Sin embargo, se trataba de un viernes, con el Festival Nacional de Folklore comenzando su fin de semana de despedida y en una plaza Próspero Molina llena, a pesar de la llovizna insistente: la sensación térmica, entonces, aumentaba sensiblemente a medida que se acercaba la hora de Jorge Rojas, el número fuerte de la noche.
No se registraban vientos en la superficie, pero a más de una de las muchachas que aguantaban cubiertas con plásticos o paraguas en las butacas mojadas, las inquietaba un airecito interno; no hay que ser brujo para pronosticar que a las 3 de la mañana –hora para la que estaba anunciado el cantor– ese cefirito se convertiría en vendaval.
Durante todo el día llovió en Cosquín; del famoso brujo que la impedía no hubo más noticias. La garúa insistente que en la noche del jueves se había instalado por la zona con cara de ser temporal, efectivamente lo fue. Campeonatos de truco y concursos que desafiaban al más pintado a adivinar de donde salían algunos de los nombres que conformaban la grilla artística de la noche, fueron los pasatiempos de la tarde gris y lluviosa. Acertaron todos, pero no ganó nadie. En los balnearios el viejo río venía marrón de creciente y en el centro se conversaba en las confiterías esperando que pare. O no.
No obstante, las inclemencias del tiempo no fueron obstáculos serios para las fans de Rojas, que agotaron la taquilla. Desde la tarde el cartel de “entradas agotadas” engalanaba las boleterías por primera vez en lo que va del festival –para la noche del Chaqueño habían quedado 23 entradas sin vender–, recién entonces algún coscoíno se animó a comentar que la lluvia “venía bien porque estaba todo un poco seco”.
Con televisiva puntualidad, a las 22.30 se cumplió la pompa germinal de la noche. La voz de Ariel Petrocelli, en Provincia de pobre, fue otra vez la que rompió el silencio. Siguió el Ballet Camín y el Ballet de la Costa, dirigidos por Osvaldo y Rodolfo Uez y Ricardo Pereyra, los fuegos y la arenga.
Los Guaraníes, el conjunto cordobés con nombre paraguayo y actitud mejicana, abría el surco cancionero con Tutú el último cantor, en recuerdo del “cantor del alba” que además es el padre de una de las voces del grupo: Daniel Campos. Llegaría sucesivamente Martín Ciares, ganador del Pre Cosquín en la categoría malambo, Los Catamarqueños y el litoraleño Mario Bofill. Cerca de las 2 se anunciaba un segmento santiagueño con dos referentes: Los Carabajal y Horacio Banegas.
El agua caía y caía y la gente esperaba a Rojas, el brujo que le ganaría a la lluvia. Bah, la gente le ganó a la lluvia.
Fuente: www.lavoz.com.ar
Besos
MARIA INES …”No sabes que tu eres mi amor imposible”… http://unmontondeestrellas-manzanita.blogspot.com
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