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Un trabajador demanda a su empresa por despido "improcedente" y cree que perdió el trabajo por "reivindicar sus derechos" Miércoles 13 de febrero de 2008.
Un vigilante de seguridad del Aeropuerto de Guacimeta "Arrecife" hademandado a su empresa por "despido improcedente". Niega las razones dela baja, por las que se le imputa haber increpado a un pasajero, y creeque el verdadero motivo es que había denunciado previamente a laempresa ante Inspección de Trabajo por irregularidades en su contrato.El juicio, celebrado este miércoles, ha quedado visto para sentencia.
Pese a que está convencido de que su antigua empresa, VinsaAlentis, le despidió porque en su momento había denunciado a laInspección de Trabajo una irregularidad de su contrato, Juan PedroFelipe Martín quiere volver a ejercer como vigilante en el Aeuropuertode Guacimeta donde estuvo hasta diciembre del pasado año cuando lecertificaron su liquidación, tras un supuesto altercado con unpasajero. Decidió por tanto demandar a Vinsa por “despido improcedente” ya que desmiente los hechos y cree que detrás hay otras razones. Quiere la reincorporación. “Luego ya veré lo que hago, pero quiero quese imponga la verdad”, reivindicó antes de la celebración del juiciooral que este miércoles ha tenido lugar en el Juzgado de lo Social deArrecife y que ha quedado visto para sentencia.
Sin embargo, aunque el trabajador sospecha que el altercado con elpasajero ha sido una excusa para despedirle y su abogado ha insistidodurante la vista en estos antecedentes de la denuncia a Inspección parajustificar que Vinsa actuó “con mala fe” y por “enemistad”,el Juez ha centrado los interrogatorios en demostrar si el altercadotuvo lugar y en qué grado hubo ofensa por parte de Martín hacia unusuario, que resultó ser un juez y que se hizo referencia a este rangoen la carta de despido, según el vigilante.
La abogada de Vinsa ha intentado demostrar mediante pruebadocumental y testifical que el enfrentamiento verbal que se le imputa aJuan Pedro Felipe Martín es “cierto y real” y que la sancióninterpuesta por la empresa, es decir, el despido, fue “proporcional ala falta”, que ha sido calificada de muy grave porque además deriva enuna “falta de confianza”. Por estos motivos, ha solicitado ladesestimación de la demanda.
En cambio, el letrado del trabajador y demandante ha señalado envarias ocasiones que su representado niega los hechos y que, en todocaso, una actuación de este tipo está tipificada en el artículo 53 delconvenio como “falta leve” ante lo que el despido sería “improcedente”.
Los supuestos hechos y razones del despido para la empresa sedesencadenaron el pasado 7 de diciembre en la Terminal 2 del Aeropuertode Guacimeta en la zona de control. Un pasajero, que iba a tomar unvuelo hacia Las Palmas, se sintió, como ha testificado durante eljuicio, “humillado” por el trato que le había dispensado Juan PedroFelipe cuando iba a recoger los enseres que había depositado en labandeja. “Pasé una gran vergüenza no sólo por lo que me dijo sino porel tono agresivo y alto”, declaró el pasajero.
Según siguió narrando, tras los momentos de tensión, el usuarioafectado se dirigió al vigilante y en vista de que no consiguieronconciliar los ánimos manifestó una queja verbal a un Guardia Civil queredactó un informe, a partir del cuál la empresa determinó su despido. ElGuardia Civil y una compañera del Martín también han declarado comotestigos porque se encontraban en el lugar del altercado, pero aseguranque no vieron ni escucharon nada.
De hecho, ninguno de los testigos, ni el propio pasajero, hancorroborado la frase “insultante” que recoge el informe que redactó elGuardia Civil, y el usuario sólo ha podido asegurar que Martín le dijo:"Estoy jodido y me estás jodiendo".
Las “otras razones” del despido
El abogado del trabajador y demandante haaportado al expediente, como prueba documental, las últimas nóminas deJuan Pedro Felipe con las que pretende demostrar que, tras la primerademanda, la empresa comenzó a disminuir las horas de trabajo de Martíny que su sueldo llegó a descender de 2.600 a poco más de 600 euros, deseptiembre de 2007 a diciembre. Las razones de esta actuación, enpalabras de Juan Pedro, es que había interpuesto una demanda ante laOficina de Inspección del Trabajo por una irregularidad en el contratoy que se resolvió con una sanción a Vinsa.
Las desavenencias con la empresa, que para Martín no son tales sino unareivindicación de sus derechos, provienen de la renovación su primercontrato. En ese momento se percató de que le habían dado de alta en laSeguridad Social cuatro días más tarde de su inicio laboral. Por ello,solicitó a la empresa la rectificación y pidió al Comité de Empresa elcuadrante que demostraba que comenzó a trabajar el día 1 de julio de2006 y no el 5 como constaba en el registro de la Seguridad Social.
Como no se produjo la rectificación denunció el caso y firmó larenovación de los contratos haciendo constar que no estaba conforme. LaInspección dio la razón al trabajador y sancionó a la empresa y segúnMartín desde ese momento le redujeron la jornada extra. Si bien, comovigilante tenía que trabajar un mínimo de 162 horas mensuales, por loque cobraba algo más de 600 euros, la mayor parte de su sueldo, segúnel trabajador, provenía de las horas extras que dejaron de asignarle.El 11 de diciembre, tres días después del altercado, le dieronvacaciones hasta nueva orden y una semana más tarde recibió su despido.
Juan Pedro Felipe Martín siente que la empresa no respetó “supresunción de inocencia” y que nadie habló con él para corroborar loque realmente ocurrió el 7 de diciembre. Finalmente, no ha declarado enel juicio, pero ha reconocido a La Voz que el día de los hechos mantuvoun “desafío visual” con el usuario, aunque atribuye el altercado a la“arrogancia” y “prepotencia del pasajero”. Pero más allá de lo ocurridocree que ha perdido su puesto porque en su momento decidió "luchar por sus derechos". "Yo no quiero dinero, el fin es que la ley se cumpla. Si soy culpable que me condenen pero no antes".
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