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Tenemos que llorar otra vez porque un hijo, un hermano, un esposo, un padre ó un amigo no lo han matado, cuando esos asesinos matan a alguien, nos matan a algo nuestro, algo tan nuestro como la libertad, los derechos ganado día a día.
Es doloroso que nos reunamos todos alrededor de otro inocente muerto y no tengamos prejuicios de “fachas ó rojos” y por un momento seamos una piña, pero los muertos se olvidan, y nos atacamos divididos, y los asesinos que si están unidos sean por miedo ó por ideales nos vuelven a humillar una y otra vez, cuantos inocentes tendrán que morir para que nos demos cuenta que siendo un bloque los humillados serán ellos.
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