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Le escribo al depravado que en marzo 2006 tenía 17 años y que disfruta manoseando mujeres a los pies de su casa color rosa, en la subida de calle Collico en la coviefi antofagastina. Le escribo a este peligro público declarado “sin discernimiento”.
A tí pequeño abusador, que me quitaste la libertad de caminar tranquila y confiada por esta ciudad y por este planeta, te escribo por toda la rabia, la infinita impotencia, la vergüenza, la tristeza y por el miedo y fobias vividas después de tu abuso.
Gracias a ti, me encerré en casa y me fui llenando de temores. De a poco fui perdiendo la alegría de vivir en el barrio y en la ciudad... y eso no es justo. Eres tú el que debería encerrarse y esconder la cara, porque eres tú el peligro para el barrio y la sociedad.
Ahora que caminas libre, quiero que sepas que esperaré pacientemente hasta que otra víctima se atreva a denunciarte, para abrir la causa y para que recibas castigo y tratamiento. Y de paso, aprendas lo que ni tus papitos, ni el águila de tu colegio particular, ni las horas en la misa del domingo te han enseñado, y eso es, el RESPETO AL SER HUMANO, ESPECIALMENTE, A LAS MUJERES.- Hasta entonces.
Víctima a la espera.-
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