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FAMILIARES DE ADICTOS AL ALCOHOL Y OTRAS DROGAS

La adicción se va generando poco a poco,durante un largo tiempo, día a día los familiares se acostumbran a las crisis producidas por el abuso del alcohol o la droga y así se comienza a aceptar la adicción como una parte normal de la vida, el problema se convierte en el centro de la familia. Por eso nos referimos a la adicción como una.... "ENFERMEDAD FAMILIAR

FAMILIARES DE ADICTOS AL ALCOHOL Y OTRAS DROGAS
LIBRO " SENDEROS DE RECUPERACION-" PRIMER PASO
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Maria José
 
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  Re: HOLA,NECESITO INFORMACION... 11/Septiembre/2011 - 13:26

HOLA: Te invitamos a nuestro grupo “Recuperación sin fronteras” que se realiza de modo virtual en el chat del foro para familiares y amigos de alcoholicos y otras adicciones. Puedes acceder a la página del chat simplemente entrando a este link, sin necesidad de registrarte:

http://www.foroswebgratis.com/foro-chat_para_familiares_y_amigos_de_alcoh%C3%B3licos-178334.htm

En estos grupos nos sentimos comprendidos, acompañados, y nos damos fuerza para seguir adelante!! Queremos que vos también nos acompañes. Los días martes se charlan los pasos y los jueves y sábados se propone un tema libre.

 

Los días de reunión son Martes y jueves en los siguientes horarios según sea el país en el que vives.

Argentina: 20:00

España: 1:00

México: 18.00

Chile: 19:00

Ecuador: 18:00

Venezuela: 18:30

Costa Rica: 17:00

Panamá: 18:00

Perú: 18:00

Los sábados

Argentina: 13.00

España: 18:00

México: 11:00

Chile: 12:00

Ecuador: 11:00

Venezuela: 11:30

Costa Rica: 10:00

Panamá: 11:00

Perú: 11:00

Te esperamos!!!

Besos!!!

GRIS
 
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  HOLA,NECESITO INFORMACION... 14/Mayo/2009 - 01:18

HOLA,APENAS AYER ME INSCRIBI EN ESTE FORO, POR FAVOR NECESITO INFORMACION SOBRE COMO AYUDAR O INCENTIVAR A UNA PERSONA A ASISTIR A UN GRUPO A.A Y COMO DEBO ACTUAR ANTE  ESTA SITUACION PORQUE ME DESESPERO MUY RAPIDAMENTE,AHORA ME SIENTO MAL Y PIENSO EN ALEJARME,PERO TAMBIEN SE QUE NO ES LA MEJOR ALTERNATIVA Y LO QUIERO AYUDAR, SOLO QUE NO SE COMO,ALGUIEN PUEDE GUIARME? GRACIAS!
EUGENIA
 
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  LIBRO " SENDEROS DE RECUPERACION-" PRIMER PASO 04/Julio/2006 - 21:42

Primer Paso

 

 

Admitimos que éramos incapaces de afrontar solos el alcohol, y que

 

nuestra vida se había vuelto ingobernable.

 

 

MUCHOS DE NOSOTROS llegamos a Al-Anon agobiados por la frustración y la falta de esperanza. Algunos venimos para enterarnos de lo que debemos hacer para que una persona alcance la sobriedad; otros nos criamos en hogares alcohólicos o nos alejamos de compañeros alcohólicos y ya no vivimos con el alcoholismo activo. Tal vez no veamos las repercusiones de la convivencia con el alcoholismo hasta que comenzamos a admitir que tenemos dificultades familiares en nuestras vidas y relaciones actuales. Muchos de nosotros no entraríamos voluntariamente a Al-Anon si no nos encontráramos en algún tipo de crisis dolorosa que nos impulsa a pedir ayuda. Aunque no lo expresemos de esta manera, venimos a Al-Anon porque nuestras vidas se han vuelto ingobernables, venimos en busca de alivio.

 

La primera palabra del Primer Paso ejemplifica un concepto importante en la recuperación en Al-Anon: no estamos solos. En nuestras primeras reuniones, nos damos cuenta de que esto es cierto. Como lo dice la Bienvenida Sugerida de Al-Anon, “los que vivimos o hemos vivido con un problema de alcoholismo los comprendemos, de una forma como quizá muy pocas otras personas lo puedan hacer. Nosotros también nos hemos sentido desamparados y fracasados, pero en Al-Anon hemos aprendido que no hay

 

situación verdaderamente desesperada y que podemos hallar satisfacción y hasta felicidad, ya sea que el alcohólico siga bebiendo o no.” Escuchar estas palabras puede ayudarnos a sentir que aún existe esperanza para nosotros también.

 

Una vez que reconocemos que el alcoholismo ajeno ha  afectado nuestras vidas, nos sentimos tentados a culpar al alcoholismo por todo. Estamos seguros de que debe haber algo más que decir o hacer para convencer al alcohólico de que deje de beber, resolviendo así nuestros problemas. No entendemos que somos tan impotentes ante el alcohol como lo es el propio alcohólico.

 

Al no comprender que el alcoholismo es una enfermedad, muchos tratamos de hacer las cosas por cuenta propia.

 

Vaciamos botellas, inventamos excusas, importunamos, rogamos, protegemos o castigamos al bebedor de nuestras vidas. Podemos ocultar nuestros sentimientos, aislar al alcohólico o evitar contactos con él, pensando que nuestros

 

problemas desaparecerán.

 

Podemos hacernos cargo de los proyectos inconclusos del alcohólico, contestar llamadas telefónicas o esconder sus errores. Hagamos lo que hagamos, nuestras vidas no mejoran y el alcohólico no cambia.

 

Para decidirnos a dar el Primer Paso y admitir nuestra incapacidad ante el alcoholismo, primero tenemos que comprender y aceptar que el alcoholismo es una enfermedad.

 

Las autoridades médicas han reconocido que el alcoholismo es una enfermedad progresiva que puede ser controlada pero no curada - es una enfermedad de por vida. Uno de los síntomas es el incontrolable deseo de beber; mientras el alcohólico siga bebiendo, ese deseo se intensificará. Algunos  alcohólicos intentan convencer a sus familiares de que sólo  beben en reuniones sociales, haciéndolo los fines de semana o absteniéndose de hacerlo durante un tiempo limitado. La compulsión de beber habitualmente reaparece. La abstinencia completa es la única manera de detener la enfermedad.

 

Muchos alcohólicos se recuperan con éxito a través de varios

 

tratamientos. El programa de Alcohólicos Anónimos (AA) se considera en general como el más eficaz. La experiencia nos demuestra que no podemos obligar a nadie a dejar de  beber ya que la decisión le corresponde al alcohólico.

 

El alcoholismo es una enfermedad de la familia, lo que significa que “... el alcoholismo de un miembro afecta a

 

toda la familia y todos se enferman. ¿Por qué ocurre así? A diferencia de la diabetes, el alcoholismo no sólo existe en el cuerpo del alcohólico sino que también es una enfermedad de relación. Vemos muchos de los síntomas del alcoholismo en el comportamiento del alcohólico. Las personas que están en contacto con el alcohólico reaccionan ante su comportamiento, el cual tratan de controlar, justificar u ocultar.

 

A menudo se culpan a sí mismos por ese comportamiento y sufren por ello. Al final terminan sintiéndose perturbados emocionalmente.” (Alateen, Esperanza para hijos de alcohólicos).

 

 

En las reuniones de Al-Anon se habla de las tres “C”cuando se describe nuestra impotencia ante el alcoholismo:

 

no lo causamos, no lo curamos, no lo controlamos.

 

Comenzamos a aprender la premisa básica de Al-Anon que consiste en dejar de concentrarnos en el alcohólico y empezar a concentrarnos en nosotros mismos. Por más difícil que parezca examinar la parte que nos corresponde de nuestros problemas, la aceptación del Primer Paso nos brinda alivio ante responsabilidades imposibles. Intentábamos solucionar una enfermedad— ¡que ni siquiera era nuestra!

 

Para encontrar la paz y la seguridad en nuestras vidas, debemos cambiar: una idea provocativa, quizás intimidante.

 

Podríamos tener que volver a aprender a ocuparnos de nosotros mismos. Cuando nos concentramos en el alcoholismo y en el comportamiento de otra persona, muchos de nosotros creamos la costumbre de anteponer las necesidades de esa persona a cualquier otra cosa. Podemos sufrir de falta de amor propio y no pensar en que merecemos tener tiempo para nosotros mismos. No importa que nos consideremos buenos o malos; siempre nos derrotará la enfermedad. En Al-Anon encontramos ayuda.

 

Admitir nuestra incapacidad puede ser difícil; después de todo somos los seres capaces que salvaron la familia, el

 

empleo o el mundo mientras los alcohólicos en nuestras vidas creaban caos. ¿Cómo es posible que nosotros, los responsables, admitamos incapacidad? En Al-Anon llegamos a entender que nuestras vidas pueden ser ingobernables porque tratamos de controlar a gente y situaciones en nuestras vidas. Puede resultar difícil imaginar que nuestros esfuerzos llenos de buenas intenciones sean parte del problema, pero al llegar a Al-Anon ya estamos dispuestos a intentar algo nuevo — cualquier cosa. Tenemos que aceptar que nada de lo que hagamos o dejemos de hacer puede controlar el alcoholismo ajeno. ¿Cómo podemos entonces ayudar a un alcohólico? En Al-Anon aprendemos a aceptar las cosas que no podemos cambiar (el alcohólico) y a cambiar las cosas que podemos (nosotros). Para recuperarnos es menester aprender a concentrarnos en nosotros mismos.

 

Al recordar el pasado, se nos pide reconocer nuestra incapacidad ante el alcohol, el alcohólico y toda persona o acontecimiento que hayamos intentado controlar por nuestra propia voluntad. Al soltar las riendas de esa apariencia engañosa de control sobre otra gente, sus acciones y su adicción al alcohol, sentimos que se nos quita una enorme carga de encima y comenzamos a descubrir la libertad y el poder que poseemos, el poder de definir y vivir nuestras propias vidas. Disminuye el caos. Empezamos a percibir los senderos de nuestra recuperación.

 

=======

 

En Al-Anon descubrimos principios que funcionan y nos permiten relacionarnos con otros. Al-Anon nos ayuda a adquirir nuevos medios de establecer relaciones sólidas en todos los órdenes de la vida. El Primer Paso nos recuerda nuestra propia relación con otros: somos incapaces ante ellos. Nos muestra la relación correcta con nosotros mismos; cuando tratamos de controlar a otros, perdemos la capacidad de dirigir nuestras propias vidas. El Primer Paso es el verdadero punto de partida de nuestro sendero de recuperación.

Los miembros comparten experiencia, fortaleza y esperanza

 

ADMITÍ que mi vida se había vuelto ingobernable, pero durante mucho tiempo no pude creer que era incapaz de afrontar sola el alcohol. Estaba segura de que podía hacer que el alcohólico dejara de beber diciendo: “Si me quisieras, no beberías nunca más.” Afirmaciones de este tipo tenían sentido en ese momento. Era una persona muy exigente.

 

Antes de Al-Anon no comprendía que mis exigencias iban más allá de la capacidad de respuesta del alcohólico. No sabía que el alcoholismo era una enfermedad. Él me decía que yo no entendía, que no era tan simple dejar de beber como yo creía.

 

Algunas preguntas penosas me obsesionaban y perturbaban la paz de mi espíritu. ¿Qué ocurrirá si admito mi incapacidad y entrego las riendas del problema? ¿Beberá más si dejo de tratar de controlar la bebida? ¿Sentirá que no lo quiero más si dejo de cuestionar la bebida? ¿Pensará que he perdido interés en él y que me atrae otro hombre? ¿Gastará más dinero en alcohol?

 

Lo que finalmente me permitió aplicar el Primer Paso fue darme cuenta de que no importaba lo que hiciera o no hiciera. Por ejemplo, podía llorar, rogar, enfadarme, o cualquier otra cosa pero él continuaba bebiendo. Poco a poco empeoró la situación. Me llevó mucho tiempo entender que no tenía poder sobre la enfermedad. Los días en Al-Anon se hicieron semanas y las semanas meses. Cuanto más escuchaba en las reuniones, más me convencía de que yo tenía que “soltar las riendas y entregárselas a Dios”. Tenía que “vivir y dejar vivir”. Al final dejé de lado la situación y admití mi incapacidad.

 

Comprendí que si las cosas no mejoraban, no podríamos seguir juntos. Él estaba muy enfermo, tanto mental como físicamente, debido a la enfermedad del alcoholismo.

 

Abandoné ruegos y control y no interferí más en la situación. Acepté la verdad: no tenía la facultad de detener su alcoholismo. Gracias a Dios y a Al-Anon al final hice lo que debía de hacer. El alcohólico de mi vida fue a un programa de 28 días, solicitó asesoramiento y es ahora miembro de Alcohólicos Anónimos. Ha estado sobrio durante diez meses, diez maravillosos meses en muchos sentidos. Pese a que la sobriedad no es una rosa sin espinas, gracias a Al-Anon puedo encarar los cambios.

 

EL PRIMER PASO fue lo más difícil de aceptar. ¿Incapaz ante el alcohol? ¿Una lata de cerveza? ¿Una botella de vodka? Son nada más que objetos, cosas inanimadas. ¿Cómo podía yo, ser humana completa, sentirme incapaz ante una botella de alcohol? ¿Cómo podía admitir que una botella me derrotara y me venciera una y otra vez?

 

Me parecía admitir que era impotente ante un jabón o algún otro objeto inanimado. Mi ego se sentía herido, la situación iba en contra de todas mis ideas. ¿Incapaz ante el alcohol? Despreciaba el alcohol. Transformó a mi madre, que era una señora simpática y sensata, en una loca gritona y humillante. El alcohol hizo que mi marido perdiera cinco empleos en siete años y que tuviera dos accidentes en dos meses. Aborrecía el olor y el sabor del mismo. Mirarlo me era insoportable. Pero creía que podía superarlo, que yo sería la triunfadora y no el alcohol.

 

Recién al leer un extracto de Un día a la vez en Al-Anon en la página 76, me desperté. La aceptación no entraña debilidad de carácter. Significa admitir con honestidad que hay cosas que no puedo cambiar. Admitir que soy incapaz ante el alcohol pone fin a la lucha. Me libera para dedicarme a las cosas que puedo cambiar. Significa decirle a mi Poder Superior: “No puedo hacerlo sola. Necesito Tu ayuda.”

 

Leer ese extracto fue como ver la luz. Por fin podía ser honesta conmigo misma. Era incapaz ante el alcohol. Soy incapaz ante el alcohol y siempre seré incapaz ante el alcohol.

 

Admitirlo me quitó una enorme carga de encima; ya no tenía que luchar y bregar sin pausa. Podía dedicarme a otras cosas, como a mí misma, y liberar la mente de los

 

pensamientos obsesivos sobre la enfermedad.

 

Antes de venir a Al-Anon, nunca pude aceptar el Primer Paso. Después de pasar más de veinte meses en Al-Anon, me resulta muy fácil recitar el Paso y creer en él.

 

Mi vida se había vuelto ingobernable. Gracias a Al-Anon y a la práctica continua de los Pasos, mi vida es sólo eso, mi vida — para concentrarme en la mejor manera de vivirla.

 

ANTES DE AL-ANON no habría podido aceptar ninguna parte del primer Paso. Creía que estaba bien y que todo funcionaría a la perfección si lograba que el alcohólico dejara de beber. Al comenzar a estudiar y aplicar el Primer Paso, fue más fácil admitir la primera parte del Paso que la segunda.

 

Soy una persona visual. Al observar el Primer Paso y la palabra alcohol, me imaginé una botella de whisky. Luego, me imaginé una persona bebiendo de la botella. Veía el alcohol entrar en la persona y convertirla en alcohólica. Pude ver mi incapacidad ante el alcohólico mientras éste bebía pero aprender que la incapacidad ante el alcohólico existía en todo momento llevó mucho más tiempo. Más adelante la imaginación me mostró la botella, la persona que la bebía,  el alcohol que fluía de esa persona hacia mí, hacia familiares, hacia socios comerciales, etc. Veía que todos nosotros nadábamos en un mar de alcohol, luego salíamos, nos sacudíamos y difundíamos la enfermedad a otras personas.

 

Tardé mucho en admitir que aunque yo no bebía alcohol, la enfermedad podía pasar por mí y afectar a otra gente. A medida que pasaba el tiempo y aprendía más, llegué a reconocer que todo lo que tocaba podía verse afectado por el alcoholismo que pasaba por mí. Mi reacción ante otras cosas podía ser idéntica a la que experimentaba ante el alcoholismo.

 

Empecé a ver cómo mis propias reacciones habían hecho ingobernable mi vida. Vi cómo mi papel de mártir le había quitado a otras personas una cierta responsabilidad y había perjudicado sus egos. Vi cómo lo había hecho no sólo con el alcohólico sino también con otras personas en mi vida.

 

Al final me di cuenta de que mi vida se había vuelto ingobernable porque estaba tan ocupada ocupándome de otros que no tenía tiempo para pensar en mí. Preparaba la ropa de mi familia para que fueran bien vestidos pero no dejaba tiempo para comprender que estaba en mi elemento.

 

Arreglaba las citas médicas y dentales de los demás pero pasaba por alto las mías. No me di cuenta de todo esto de la noche a la mañana, ocurrió gradualmente pero al final pude comprender el Primer Paso. Entendí que yo también estaba enferma, enfermedad causada por el contacto con todos los alcohólicos de mi vida. Hoy sé que soy incapaz ante otras personas, lugares y cosas.

 

Por eliminación descubrí que había algo ante lo cual no era incapaz: yo misma. Asumo la responsabilidad por mí misma, no por la felicidad de otra persona, y no espero que  nadie asuma la responsabilidad por mi felicidad. Sé que ninguna persona puede controlar mis emociones. Nadie puede hacerme sentir enfadada, triste, feliz o cualquier otra cosa sin que yo le dé permiso para hacerlo. Mis sentimientos me pertenecen.

 

Hoy comprendo que soy incapaz ante el alcohol y que mi vida es ingobernable. Sé que con la ayuda de Al-Anon y de mi Poder Superior, al cual decidí llamar Dios, mi vida se ha tornado más ordenada.

 

CUANDO LLEGUÉ a Al-Anon, vivía una relación con un hombre cuyo temperamento explotaba de repente y de forma poco apropiada. Me inquietaba en especial ir en su auto. Si el conductor del auto que iba adelante no se movía en cuanto el semáforo cambiaba a verde, mi amigo estallaba. Si otro auto se cruzaba delante del nuestro, ocurría lo mismo.

Al principio estaba segura de que mi amigo se irritaba por cosas que yo hacía o decía o por algo que no había dicho o hecho. Estaba convencida de que era culpa mía y de que podría solucionar la situación. Por lo menos podría controlar el nivel del estallido. Por ello solía enfadarme y señalar sus fallas en el camino como no usar las luces intermitentes al cambiar de carril; luego charlaba de otros asuntos para desviar la atención de lo que había ocurrido. Pensaba que debía haber algo que pudiera hacer para eliminar los sentimientos de culpa. Mi mera presencia debía causar sus explosiones de cólera.

 

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Alguien en Al-Anon compartió las tres “C” conmigo: no lo causé, no lo puedo controlar, no lo puedo curar. Poco a poco tomé conciencia de una perspectiva, actitud y  el nivel del estallido. Por ello solía enfadarme y señalar sus fallas en el camino como no usar las luces intermitentes al cambiar de carril; luego charlaba de otros asuntos para desviar la atención de lo que había ocurrido. Pensaba que debía haber algo que pudiera hacer para eliminar los sentimientos de culpa. Mi mera presencia debía causar sus explosiones de cólera.

 

Alguien en Al-Anon compartió las tres “C” conmigo: no lo causé, no lo puedo controlar, no lo puedo curar. Poco a poco tomé conciencia de una perspectiva, actitud y comportamiento nuevos. Al pensar en ello veía que yo no había creado la situación. Yo no conducía el otro auto, ni había provocado ninguna ira. Comencé a dar vuelta la cara hacia la ventana del lado del pasajero, repitiendo mentalmente una y otra vez: “No lo causé. No lo causé.” Durante esta repetición el estómago me daba volteretas ya que el rehusar asumir la responsabilidad por el temperamento de mi amigo era algo nuevo para mí. Experimenté un sentimiento muy incómodo.

 

Aunque estaba totalmente convencida de que no había provocado este comportamiento inapropiado, aún sentía

 

el deseo abrumador de controlar o curar lo que estaba sucediendo. Una vez más tuve que permanecer sentada y

 

sentir la incomodidad de soltar las riendas de sus berrinches.

 

Observé su comportamiento a lo largo de muchas semanas y comprendí que él no estaba preocupado por su comportamiento.

 

Explotaba y luego actuaba como si nada hubiera pasado. No parecía darse cuenta de mi comportamiento anterior de intervenir sin demora para suavizar la situación, ni de mi nuevo comportamiento basado en el silencio.

 

Con esta nueva conciencia, comencé a aplicar las tres “C” en muchos medios distintos. Algunas veces me resultaba más difícil que otras soportar el cosquilleo en el estómago.

 

Pero sobreviví aplicando las tres “C” en situaciones nuevas, lo que me dio el valor de examinar relaciones en todos los sectores de mi vida. Empecé a adoptar decisiones conscientes acerca del papel que me correspondía en diversas situaciones.

 

Finalmente aprendí a decir que los berrinches fuera de lugar me irritaban. Aprendí que era una buena idea viajar en autos separados. He seguido utilizando las tres “C” hasta el día de hoy. Me siento muy agradecida por los muchos instrumentos de Al-Anon.

 

Aplicación del Primer Paso

 

Admitimos que éramos incapaces de afrontar solos el alcohol, y que nuestra vida se había vuelto ingobernable.

 

CADA UNO DE NOSOTROS tiene la libertad de crear soluciones propias utilizando la experiencia, fortaleza y esperanza de aquéllos que nos precedieron. Las preguntas siguientes para estudio personal o de grupo pueden ayudarlos con el Primer Paso. Al aplicar cada Paso, recuerden brindarse el aprecio que se merecen. Llamen a un amigo o padrino y compartan su éxito también.

 

¿Acepto que no puedo controlar el alcoholismo ajeno? ¿O el comportamiento de otra persona?

 

¿Cómo reconozco que el alcohólico es un ser humano con costumbres, características y formas de reaccionar ante acontecimientos de la vida diaria distintas de las mías?

 

¿Acepto que el alcoholismo es una enfermedad? ¿Cómo modifica eso la manera en que encaro al alcohólico?

 

¿Cómo he tratado de cambiar a otros durante mi vida? ¿Cuáles fueron las consecuencias?

 

 

 

¿Qué medios he usado para obtener lo que quiero y necesito? ¿Qué podría funcionar mejor para satisfacer mis necesidades?

 

¿Cómo me siento cuando el alcohólico rehusa ser o hacer lo que quiero? ¿Cómo respondo?

 

¿Qué sucedería si dejara de intentar cambiar al alcohólico o a otra persona?

 

¿Cómo puedo dejar de lado los problemas ajenos en lugar de tratar de resolverlos?

 

¿Busco una solución rápida a mis problemas? ¿Existe tal cosa?

 

¿En qué situaciones me siento excesivamente responsable por otras personas?

 

¿En qué situaciones me siento avergonzado o desconcertado por el comportamiento ajeno?

 

¿Qué me condujo a Al-Anon? ¿Qué esperaba obtener en ese momento? ¿De qué manera han cambiado mis

 

expectativas?

 

¿Quién ha expresado preocupación por mi comportamiento? ¿Mi salud? ¿Mis hijos? Den ejemplos.

 

¿Cómo me doy cuenta de que mi vida es ingobernable?

 

¿Cómo he intentado obtener la aprobación o confirmación de otros?

 

¿Digo sí cuando quiero decir no? ¿Qué ocurre con mi capacidad de ordenar mi vida cuando lo hago?

 

¿Me encargo de otros con facilidad pero me resulta difícil ocuparme de mí mismo?

 

¿Cómo me siento cuando la vida transcurre sin problemas? ¿Anticipo problemas continuamente? ¿Me siento más despierto en medio de una crisis?

 

¿Cómo me ocupo de mí mismo? cuando estoy solo?

 

¿Cuál es la diferencia entre compasión y amor?

¿Me siento atraído por alcohólicos u otras personas que parecen necesitarme para que solucione sus problemas? ¿Cómo he intentado solucionarlos?

 

¿Confío en mis propios sentimientos? ¿Sé cómo son?

 

 


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