Desgraciadamente el liberalismo como actitud filosófica y política y el liberalismo en la práctica es difícil, no porque no haya caracteres liberales de nacimiento (de ambos sexos) sino porque la naturaleza del trabajo y hasta el sentido común enseñan al hombre la actitud opuesta, es decir el conservadurismo. Para aquellos cuya tendencia natural es liberalismo o libertarianismo, el verdadero trabajo consistirá entonces en venderse, es decir cambiar de actitud. La interacción con una entidad divina, con una entidad sobrenatural, sólo es posible en un ambiente de derecha, me refiero a la interacción con un “azar inteligente” como tercera parte efectora. Actitudes extremas consideran al gobierno como única forma de vida posible. Imaginemos una sociedad dónde sólo existe el gobierno. Si para algunos carece de lógica no tener a quien gobernar, desde la perspectiva conservadora carece de lógica vivir en libertad, en ignorancia voluntaria de esa tercera parte efectora, por y para sí mismos. Educación y liberalismo van unidos. Partidarios de un capitalismo laissez faire, de un estado adecuado para el desarrollo del individuo y su fortalecimiento deberían identificarse en los distintos escenarios e interactuar entre sí. Formar agrupaciones y movimientos para defender una filosofía que ha caído en el olvido. Hasta la fecha ninguna de las ofertas políticas registradas ostenta la palabra liberal, mucho menos ofrece la aplicación de los principios liberales a la vida política y civil del país.
Hace falta.
Liberalismo clásicoMinarquismoAnarcocapitalismoLiberalismo progresistaLiberalismo radicalLibertarianismoModerantismoNeoliberalismoObjetivismoOrdoliberalismoSocial liberalismo
Escuela de SalamancaEscuela AustríacaEscuela de FriburgoEscuela de Chicago
Derechos individualesEstado de DerechoLibre mercadoLaissez-fairePropiedad privadaSeparación de poderes
Categoría Liberalismo
El Liberalismo clásico o primer liberalismo es una frase usada para describir ideas formuladas durante los siglos XVII y XVIII, contrario al poder absoluto del Estado y su intervención en asuntos civiles, la autoridad excluyente de las iglesias, y cualquier privilegio político y social, con el objetivo de que el individuo pueda desarrollar sus capacidades individuales y su libertad en el ámbito político y religioso. Su base fundamental se encuentra en la doctrina de la ley natural, cuyo más representativo exponente es John Locke.
Dotado de una alto grado de laicidad, ya que tanto los pensadores cristianos como aquellos que a partir del siglo XVIII adoptaron el ateísmo como postura frente a la religión, estaban vinculados a la Reforma Protestante de inicios del siglo XVI y a la reforma de la Iglesia Católica, con el consecuente alejamiento de la idea de Dios de los asuntos públicos. La religión pasa a ser un asunto privado, alejada de la moral y de la política, con la finalidad de favorecer la convivencia.
Sus bases racionales son el realismo y el empirismo, con mucha mayor atención, por lo tanto, a los cambios observados en los hechos, por lo que se distingue del idealismo y del deductivismo propios del racionalismo continental europeo, más tendente a formular verdades absolutas. Se trata de un racionalismo analítico, más que justificativo.
Su visión del hombre es realista, suponiéndole una motivación fundamentalmente egoísta en aras de la satisfacción del propio interés.
Dicho laicismo, empirismo y utilitarismo, propios del liberalismo clásico favorecen la convención más que la convicción, mediante un programa político basado en el consenso, por lo que considera la ley y la institución creaciones artificiales, evaluándolas por sus resultados y omitiendo su concordancia con cualquier principio trascendente.
Nace en Inglaterra a mediados del siglo XVII, entre la guerra civil y la revolución de 1688, con la elaboración de argumentos contrarios a la monarquía absoluta y el poder eclesial y su pretensión de monopolio sobre la verdad religiosa.
Los primeros en manifestar estas posturas son los niveladores, pequeños propietarios disidentes del ejército de Oliver Cromwell, constituido en partido político en 1646. Sus ideas centrales hacían referencia a la comunidad política como un conjunto de personas libres que comparten los mismos derechos fundamentales, por lo que el gobierno tenía que basarse en el consentimiento de los gobernados. Como los gobernados son personas racionales, dicho ejercicio de gobierno no podía ser ni paternalista ni intervencionista, sus poderes, por lo tanto tenían que ser limitados, con una clara vocación de protección de los derechos individuales como la libertad de expresión, de religión, de asociación y de propiedad.
El factor religioso también jugó un importante papel en la formulación del liberalismo. En línea con lo anterior, se reclamaba tolerancia y libertad religiosa por parte de los sectores inconformistas fuera de la Iglesia de Inglaterra. Hasta ese momento, reinaba un compromiso doctrinal entre el calvinismo y el anglicanismo que permitió la nacionalización política, compromiso que proporcionó en la práctica una dinámica de tolerancia religiosa. Pero en el siglo XVII surgieron importantes discrepancias en el seno de la Iglesia de Inglaterra referentes a su tradicionalismo y autoritarismo, desembocando en el puritanismo, cuyas reclamaciones radicaban en la independencia eclesiástica y en una organización presbiteriana o asamblearia.
Adam Smith, John Stuart Mill David Ricardo
El Objetivismo es el sistema filosófico desarrollado por Ayn Rand (San Petersburgo, 1905 — Nueva York 1982). Presenta posiciones propias en metafísica, epistemología, ética, política y estética.
Brevemente, el Objetivismo mantiene que existe una realidad independiente de la mente del hombre, que los individuos están en contacto con esta realidad a través de la percepción de los sentidos, que adquieren conocimiento procesando los datos perceptivos utilizando la razón (o la “identificación no-contradictoria”), que el propósito moral de la vida es la búsqueda de la propia felicidad o “interés propio racional”, y que el único sistema social de acuerdo con esta moralidad es el del capitalismo puro (llamado también capitalismo de laissez-faire).
Rand presenta a su filosofía como una filosofía “para vivir en la tierra”, enraizada en la realidad y orientada hacia alcanzar conocimiento sobre el mundo natural e interacciones entre los seres humanos armoniosas y mutuamente beneficiosas.
Relativamente desconocido en el resto del mundo, en Estados Unidos el objetivismo es una influencia filosófica importante, aunque controvertida.
En el Gráfico de Pournelle, el objetivismo es situado en en el cuadrante superior izquierdo (alto grado de libertad y racionalidad), junto al libertarianismo.
Ayn Rand definió al Objetivismo como una Filosofía “para vivir en la Tierra”.
“Mi Filosofía es, en esencia, el concepto del hombre como un ser heroico, con su propia felicidad como propósito moral de su vida, con el logro productivo como su actividad más noble y con la razón como su único absoluto” Ayn Rand
“Mi Filosofía es, en esencia, el concepto del hombre como un ser heroico, con su propia felicidad como propósito moral de su vida, con el logro productivo como su actividad más noble y con la razón como su único absoluto”
Poco antes de la publicación de "La Rebelión de Atlas", se le preguntó a Ayn Rand si podía presentar la esencia del objetivismo de forma breve. Su respuesta fue:
1. Metafísica: Realidad Objetiva. 2. Epistemología: Razón. 3. Ética: Interés propio. 4. Política: Capitalismo.
"La Naturaleza, para ser dominada, debe ser obedecida".
"El mero desear algo no lo convertirá en realidad".
"La Realidad existe como un absoluto objetivo—los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres". Ayn Rand
"La Realidad existe como un absoluto objetivo—los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres".
"La Realidad es el resultado del origen y ésta el testigo de la realidad absoluta". Miguel Cifts
"La Realidad es el resultado del origen y ésta el testigo de la realidad absoluta".
Los principios fundamentales de la metafísica objetivista son:
1. Primacía de la existencia. Establece que la realidad existe independientemente de la consciencia humana.
2. Ley de identidad (El "A es igual a A" aristotélico), que establece que todo lo que existe tiene una naturaleza fija y finita.
3. El axioma de la existencia de la Consciencia, que establece que uno es consciente.
4. Ley de Causalidad, como corolario de la Ley de identidad, que establece que las cosas se comportan de acuerdo con su naturaleza.
De acuerdo con el objetivismo, estas proposiciones son axiomáticas, esto es, son evidentes por sí mismas, y cualquier argumento en su contra tendría que suponer su verdad.
"No puedes comerte tu pastel y conservarlo".
"La Razón (la facultad que identifica e integra las percepciones provistas por los sentidos de los hombres) es el único medio de percepción de la realidad del hombre, su única fuente de conocimiento, su única guía para la acción, y su medio básico de supervivencia". Ayn Rand
"La Razón (la facultad que identifica e integra las percepciones provistas por los sentidos de los hombres) es el único medio de percepción de la realidad del hombre, su única fuente de conocimiento, su única guía para la acción, y su medio básico de supervivencia".
Los seres humanos individuales se hacen conscientes de la realidad a través de sus sentidos. No hay, pues, “racionalidad colectiva”. La Razón es el único modo de conseguir conocimiento (“Las emociones no son instrumentos cognitivos”).
"El hombre, -cada hombre-, es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por sí mismo y para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a otros para sí mismo. La búsqueda de su propio interés propio racional y su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida". Ayn Rand
"El hombre, -cada hombre-, es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por sí mismo y para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a otros para sí mismo. La búsqueda de su propio interés propio racional y su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida".
Ayn Rand propugnaba el egoísmo racional, esto es, un egoísmo basado en valores objetivos y que, por tanto, nunca tuviese siquiera la pretensión de violentar en modo alguno los derechos de los demás. Se ha acusado a veces a Ayn Rand de plagiar el concepto de voluntad de poder de Nietzsche, lo cual es erróneo, ya que la voluntad de poder es un egoísmo irracional, ya que supone la imposición de la propia voluntad a los demás.
Ayn Rand condenaba inequívocamente el egoísmo irracional de entregarse a los propios caprichos irracionales. Llamaba a esta actitud "whim-worshipping" (adoración del capricho), y a sus practicantes les daba el gráfico nombre de "egoístas sin ego".
"Dadme libertad o dadme muerte". Patrick Henry
"Dadme libertad o dadme muerte".
"El sistema político económico ideal es el capitalismo laissez-faire. Es un sistema en el cual los hombres tratan unos con otros no como amos y esclavos, sino como comerciantes, mediante intercambio libre y voluntario, en beneficio mutuo. Es un sistema en el cual ningún hombre puede obtener ningún valor de otro mediante el uso de la fuerza física, y ningún hombre debe iniciar el uso de la fuerza física contra otros. El gobierno actúa exclusivamente como policía, protegiendo los derechos de los hombres sólo en represalia y sólo contra aquellos que inician el uso de la fuerza física, tales como criminales o invasores extranjeros. En un sistema de capitalismo puro, debe haber (pero históricamente esta situación aún no se ha dado nunca) una separación total entre el estado y la economía, en la misma manera y por las mismas razones que en el caso de la separación entre la iglesia y el estado". Ayn Rand
"El sistema político económico ideal es el capitalismo laissez-faire. Es un sistema en el cual los hombres tratan unos con otros no como amos y esclavos, sino como comerciantes, mediante intercambio libre y voluntario, en beneficio mutuo. Es un sistema en el cual ningún hombre puede obtener ningún valor de otro mediante el uso de la fuerza física, y ningún hombre debe iniciar el uso de la fuerza física contra otros. El gobierno actúa exclusivamente como policía, protegiendo los derechos de los hombres sólo en represalia y sólo contra aquellos que inician el uso de la fuerza física, tales como criminales o invasores extranjeros. En un sistema de capitalismo puro, debe haber (pero históricamente esta situación aún no se ha dado nunca) una separación total entre el estado y la economía, en la misma manera y por las mismas razones que en el caso de la separación entre la iglesia y el estado".
Según Ayn Rand, el capitalismo puro es el sistema económico más productivo que existe y el que generó mayor bienestar. Pero, decía, este no debe ser el motivo principal para defenderlo. Según Ayn Rand el capitalismo debe ser defendido prioritariamente en términos morales, no prácticos.
Según ella, el único sistema social moral es el del puro capitalismo “laissez-faire”, con un gobierno estrictamente limitado a gestionar las instituciones destinadas a impedir o castigar el inicio de violencia por parte de unos seres humanos sobre otros, esto es: Sistema Judicial, Policía y Ejército.
"El arte da al hombre la experiencia de vivir en un mundo donde las cosas son como deberían ser. Esta experiencia es de crucial importancia para él: es su salvavidas psicológico. Dado que la ambición del hombre no tiene límite, dado que su búsqueda y logro de valores es un proceso que dura toda la vida —y cuanto más elevados los valores, más dura es la lucha—, el hombre necesita un momento, una hora, cierto período de tiempo en el cual pueda experimentar el sentido de su tarea terminada, el sentido de vivir en un Universo donde sus valores hayan sido exitosamente realizados. Es como un descanso, un momento de repostar combustible mental hacia nuevos logros. El Arte le da este combustible, un momento de alegría metafísica, un momento de amor por la existencia. Como un faro, alzado sobre los oscuros cruces de caminos del mundo, diciendo "Esto es posible". Ayn Rand
"El arte da al hombre la experiencia de vivir en un mundo donde las cosas son como deberían ser. Esta experiencia es de crucial importancia para él: es su salvavidas psicológico. Dado que la ambición del hombre no tiene límite, dado que su búsqueda y logro de valores es un proceso que dura toda la vida —y cuanto más elevados los valores, más dura es la lucha—, el hombre necesita un momento, una hora, cierto período de tiempo en el cual pueda experimentar el sentido de su tarea terminada, el sentido de vivir en un Universo donde sus valores hayan sido exitosamente realizados. Es como un descanso, un momento de repostar combustible mental hacia nuevos logros. El Arte le da este combustible, un momento de alegría metafísica, un momento de amor por la existencia. Como un faro, alzado sobre los oscuros cruces de caminos del mundo, diciendo "Esto es posible".
El objetivismo sostiene que el arte es al espíritu del hombre lo que la tecnología es a su vida material, y, por consiguiente, el arte debe mostrar al hombre "como podría y debería ser".
Las teorías estéticas objetivistas se plasman en una escuela artística llamada "Realismo romántico", que tiende a plasmar seres humanos en situaciones de alegría y triunfo [1].
El objetivismo considera que la práctica totalidad del Arte moderno no es tal arte, y que su origen está en la corrupción filosófica pretendidamente introducida por Kant en la filosofía occidental.
Algunos conceptos objetivistas resultan chocantes, y requieren algo de explicación.
El egoísmo es una virtud. Para el objetivismo el egoísmo racional es una virtud, y cualquier forma de altruismo es inmoral, ya que no hay ningún motivo racional para poner las necesidades de los demás por delante de las necesidades racionales propias.
A los egoístas irracionales (por ejemplo a los Nietzscheanos) Ayn Rand los llamaba "egoístas sin ego", ya que los caprichos emocionales no son el ego. El ego es la Razón.
El orgullo es una virtud, Para el objetivismo el orgullo racional es la corona de todas las demás virtudes. Si uno se esfuerza en llevar una vida racional y productiva, uno se gana el derecho a estar orgulloso de los valores morales y materiales que uno obtenga.
La humildad es un vicio. Conversamente, la humildad es un vicio, ya que el humilde se considera a sí mismo como poco valor y no mejor que los demás. Para el objetivismo, el estar en este estado y considerarlo como bueno mata cualquier tipo de ambición moral en el individuo.
El extremismo es bueno. Para el objetivismo, los cultos al "término medio", al compromiso y al consenso son síntomáticos de inseguridad en los propios valores y en las propias decisiones, consecuencia inevitable de la filosofía de Platón y Kant y de sus derivados, que sostienen que el conocimiento seguro sobre el mundo es inalcanzable.
El objetivismo sostiene que si partiendo de premisas correctas y siguiendo una epistemología correcta uno identifica algo como bueno, lo moral es llevarlo hasta sus últimas consecuencias.
El sacrificio personal siempre es inmoral. Uno no debe sacrificarse, nunca, bajo ninguna circunstancia. Actos encomiables a los que incorrectamente se denomina "sacrificios" no son tales. Por ejemplo, un hombre arriesga su vida por salvar a su mujer o a sus hijos, y la pierde. Este hombre no se está "sacrificando", ya que su vida sin esas personas carecería de valor, por lo que está haciendo simplemente una transacción racional. Si ese hombre arriesgase su vida por salvar a desconocidos, estaría cometiendo un acto gravemente inmoral. Igualmente, los obreros de una fábrica no se "sacrifican" nunca trabajando para su empresario, ya que el sueldo que cobran recompensa su trabajo. Si el sueldo les parece insuficiente, son libres de marcharse y buscar un trabajo mejor pagado.
No existen los "derechos positivos". El objetivismo sostiene que los derechos positivos (derecho al trabajo, a la vivienda, a la atención sanitaria...) son lógicamente contradictorios en su sola enunciación, una contradictio in terminis, ya que generarían obligaciones que destruirían los derechos negativos (los únicos que hay) de terceros.
Por ejemplo, si un individuo tiene derecho al trabajo o a la atención sanitaria, otros individuos tendrán la obligación de contratar a ese individuo y sufragar los gastos que su atención sanitaria genere, lo cual supondría la destrucción de los derechos de propiedad y libertad de terceros. Los objetivistas afirman: "Los mal llamados derechos positivos supondrían un derecho a esclavizar a los demás, y no existe el derecho a esclavizar".
De acuerdo con este argumento, sólo existirían derechos negativos, esto es, derecho a no sufrir interferencias en la propia vida, mientras uno no interfiera en los derechos de los demás. Estos son los derechos recogidos en la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica: Vida, Propiedad y Búsqueda de la felicidad.
El Objetivismo deriva su nombre del concepto del conocimiento y de los valores como “objetivos”, en vez de “intrínsecos” o “subjetivos”. De acuerdo con Ayn Rand, ni los conceptos ni los valores son “intrínsecos” a la realidad externa, pero tampoco son meramente “subjetivos” (con “subjetivo” Ayn Rand quería decir “arbitrarios” o “creados por los sentimientos, deseos, “intuiciones” o caprichos”). Antes bien, los valores y conceptos debidamente formados son objetivos en el sentido de que están “determinados por la naturaleza de la realidad, pero han de ser descubiertos por la mente del hombre”. Uno no puede cambiar la realidad simplemente deseando que sea diferente. El hombre debe interactuar con la realidad comprendiéndola, asumiendo las limitaciones propias e interactuando con ella de acuerdo con la propia capacidad para realizar cambios materiales consistentes con los deseos racionales propios. De acuerdo con el objetivismo, un subjetivista considerará a los valores como arbitrarios, y un “intrinsicista” los consideraría como algo no relacionado con los seres humanos.
“Objetivismo” fue en realidad una segunda elección como nombre para su Filosofía. Rand afirmó que “Existencialismo” era en realidad un nombre más apropiado, ya que el axioma más básico de la filosofía es la afirmación “La existencia existe”. No obstante, Jean Paul Sartre “corrompió”, en sus propias palabras, el significado del término “Existencialismo”.
El libertarianismo es una filosofía política que aboga por la maximización de los derechos individuales, los derechos de propiedad privada y el capitalismo de libre mercado. Específicamente: "El libertarianismo mantiene que la libertad de una persona para disponer de su cuerpo y de su propiedad privada del modo en que estime oportuno debe de ser ilimitado, siempre y cuando esa persona no ejerza coerción sobre otras personas." Los libertarianos definen "coerción" como el uso de fuerza física, la amenaza de usarla o el fraude, que altere o pretenda alterar el modo en el que un individuo vaya a usar su cuerpo o propiedad. El principio libertariano prohibiendo la coerción se conoce como principio de 'no iniciación de la violencia' o de 'no agresión', y muchos libertarianos lo consideran como el principio definitorio del cual manan todas sus demás convicciones políticas.
Los libertarianos se ven a sí mismos como los partidarios coherentes de la máxima libertad y de la mínima interferencia estatal en todas las actividades humanas.
Este apoyo al principio de no agresión es discutido como una forma de estrategia política en que los grandes capitalistas, al apoyar a los libertarianos, tratan de disuadir de cualquier idea o intento de expropiación hacia ellos, ya que según el principio de no agresión, nadie en absoluto los puede expropiar de sus privilegios adquiridos (sin importar su origen) a lo largo del tiempo.
Otra forma de ver lo anterior opuesta a la expresada y que seguramente es más aceptada por la mayoría de los libertarianos es que los grandes capitalistas son quienes mayor poder de influencia tienen sobre los gobiernos nacionales para obtener de éstos acciones que les beneficien y por lo tanto el principio de no agresión es en realidad una garantía de los individuos (débiles frente al poder del estado) para que la fuerza no sea utilizada contra ellos en beneficio de los intereses más poderosos e influyentes.
Hay quienes consideran que hay libertarianos que defienden lo que a veces se denomina libertarianismo vulgar y que vendría a ser, según su opinión, el capitalismo monopólico del siglo XIX y no un sistema genuino de libre mercado. Por ejemplo Kevin Carson tiene esta perspectiva aunque no tiene esta opinión de algunos libertarianos como Murray Rothbard o Karl Hess.
Hasta cierto punto, se podría decir que lo que se conoce peyorativamente como neoliberalismo es un sinónimo de libertarianismo.
Muchos consideran que fuera de Estados Unidos el término es inaplicable y simplemente los llamados libertarianos deben llamarse simplemente liberales.
El liberalismo es una corriente de pensamiento filosófico, social, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas. Aboga principalmente por:
En cuanto a la política, la ideología liberal encuentra sus bases en Montesquieu y en los padres fundadores americanos; parte del hecho de que no hay personas ni sistemas perfectos, y por lo tanto, el Estado debe ser un conjunto de pesas y balanzas en el que se contrapesen los distintos poderes que ostenta sobre el individuo, para que ninguno pueda devenir en tiranía.
Por tanto, según la teoría liberal, el Estado debe seguir una política de mínima intervención, o laissez faire (en francés, "dejar hacer"). Ésta se sustenta de un lado en la convicción de que cada individuo buscará lo mejor para sí mismo, y del otro en que las relaciones sociales surgidas de este modo tenderán a beneficiar a todos, siendo la labor del Estado corregir los casos en que esto último no se cumpla. Los Críticos del Liberalismo suelen insistir en que la segunda premisa pocas veces se cumple, ya que a menudo algunos individuos logran beneficiarse a costa del resto de la sociedad. Según sus críticos, el hecho de que lo hayan creado personas con intereses económicos y políticos que se beneficiarían con esta política hace obvio y claro que fue pensada para que los ricos y poderosos lo sigan siendo, pero con el consentimiento del resto de la población.
En las formulaciones del liberalismo, es frecuente que se admita la necesidad de algunas restricciones a la libertad individual, para salvaguardar los derechos fundamentales de otros individuos. Ahora bien, como no todo el mundo considera fundamentales los mismos derechos, dependiendo de cuál sea la jerarquía de derechos, unos pensadores o agentes están a favor de unas regulaciones y otros de otras. En general, se suele diferenciar entre liberalismo social y liberalismo económico, si bien esta distinción es poco nítida y arbitraria.
El liberalismo social defiende la no intromisión del Estado o de los colectivos en la conducta privada de los ciudadanos y en sus relaciones sociales no-mercantiles, admitiendo grandes cotas de libertad de expresión y religiosa, los diferentes tipos de relaciones sexuales consentidas, morales, etc. Sin embargo considera valores más allá de la propia voluntad, como los valores religiosos o tradicionales.
El liberalismo económico defiende la no intromisión del Estado en las relaciones mercantiles entre los ciudadanos (reduciendo los impuestos a su mínima expresión y eliminando cualquier regulación sobre comercio, producción, etc.), sin dejar de lado la protección a "débiles" (subsidios de desempleo, pensiones públicas, beneficencia pública) o "fuertes" (aranceles, subsidios a la producción, etc.). La impopularidad de reducir a veces la protección de los más desfavorecidos lleva a los liberales a alegar que resulta perjudicial también para ellos, porque entorpece el crecimiento, y reduce las oportunidades de ascenso y el estímulo a los emprendedores. Los críticos, por el contrario, consideran que el Estado puede intervenir precisamente fomentando estos ámbitos en el seno de los grupos más desfavorecidos. El liberalismo económico tiende a ser identificado con el capitalismo, aunque este no tiene por qué ser necesariamente liberal, ni el liberalismo tiene por qué llevar a un sistema capitalista. Por ello muchas críticas al capitalismo son trasladadas falazmente al liberalismo.
En la discusión filosófica teórica actual, se suele dar el caso de que un pensador coincida a la vez con las posturas del liberalismo social y el liberalismo económico. En la práctica política, es raro que coincidan. En general, el intervencionismo económico y el liberalismo social son característicos de la socialdemocracia y el eurocomunismo mientras que el liberalismo económico y el control social son más característicos del llamado neoliberalismo económico, pero la práctica real de la política obliga a atender a muchas circunstancias, aparte de la propia ideología. Otras políticas, como el comunismo leninista (especialmente en la época de Stalin) y la autarquía franquista combinaban el intervencionismo económico con un rígido control social. También se dan casos de que un mismo grupo de presión pida unas medidas económicas liberales y otras intervencionistas. Por ejemplo, un sector industrial puede reclamar libre circulación de bienes y servicios dentro de un mercado, pero una fuerte protección frente a productores de fuera del país.
El liberalismo Político inspiró la organización del Estado durante el siglo XIX. Pero para conseguir cambiar y consolidar un nuevo sistema de gobierno, era precisa una profunda critica y transformación social y económica, de modo que todos los individuos tuvieran los mismos privilegios, y una mayor libertad de actuación.
tomado de Wikipedia