Gracias por responder,
Releyendo aquel escrito me he dado cuenta que tienes razon. Fue un error al digitar, que torpesa la mia.
No he tenido oportunidad de leer tu obra, me gustaría hacerlo y me comprometo a sacar un par de horas para disfrutarla. De nuevo gracias por tus observaciones, próximamente publicare alguno otros que tengo de hace tiempo.
Siempre un gusto saber de otros amantes de la palabra escrita,
Hablame:
Que veo en tus ojos,
Sombras de formas diversas
Que me inquietan,
Que me acarician…
Que me despojan.
Una media sonrisa,
Atisbo insospechado
Del dolor dormido
Que mora en mi alma,
Que asalta mi vida.
Susurras, y tus labios me hacen trizas
Escuchando los lamentos,
Que en mi cuerpo se acrecientan
Que en mi cielo se dispersan
Cual si fueran golondrinas…
Y me pregunto, quién eres?
La ocasión que mi vida ha buscado
Pero mí fuerza no ha logrado
Por temor a equivocarse,
Por dudar de tu existencia
Háblame, quiero escucharte…
Hola, Luíes
Son muy buenos tus poemas. Me gustó mucho el titulado "Es sólo cosa mía".
El la última estrofa de "Háblame", encontré la inconsistencia "La ocasión que mi vida a buscado", en vez de 'ha buscado'; es decir se debe utilizar el verbo, y no la preposición. Eso nos ocurre a todos, a veces, por no releer...
En esta misma estrofa encontré: "Pero mi fuera no ha logrado", eso no lo entendí.
Cordial saludo.
Atentamente,
Antonio
Formas que en el cielo vi una noche,
Noche perfumada por jazmines y magnolias
Que en la lejanía saludaban al viajero
Perturbando al cielo y al terreno caminante
Oigo la llamada del canto con arpa,
En manos del centauro, el león y el cancerbero
Aunque hecho de menos el susurro de la luna,
Que en esa noche perfecta canto para mi deleite
Que escondes en la niebla, que guardas en la nube,
El sueño de la ninfa que en el diáfano estanque
Recuerda al caminante en medio de suspiros,
Mientras la estrella baja y ríe con los caminos.
Y esa noche perfecta sujeta en la memoria,
Como la viva rosa en medio del sendero
Fue lo que vi aquel día, allá en la lejanía,
Cuando evoque tu nombre
Es solo cosa mía...
Si fuera tan fácil hablar como lo es escribir, en mi caso, grandes personajes en la historia de la literatura habrían sido líderes políticos en su vida, no la inspiración para éstos en después de muertos.
Quizá, sin animo de ser pretencioso, a mi me ocurre algo parecido aunque por supuesto, soy tan solo un capullo, de algo no clasificado.
Me gustas, solo eso…
Dos palabras que tienen el don de alivianar mi pena
Aunque el solo hecho de decirlas
Hace que mi boca se seque, que mi interior arda.
El fuego que consume la cosecha,
Ahora abre camino y me cercena
Dividiendo mi razón, exaltando la locura
Para poder decir, lo que quiero, lo que temo…
Temo a ese sonido saliendo de mi,
Pero ansío ese mismo sonido buscando
Mi nombre, mi cuerpo, mi alma, mi todo
Me gustas, te quiero, te espero, mi vida.
Escribo pero no hablo…
Sonríe, pero no llores cuando caigas
El ausente grita, en el espacio cerrado
Que el precipicio le impone.
Llora, cuando la voz decaiga…
Las horas pasan, y la luz decae
El ausente grita… la nube se tiñe
La sangre se esfuma
Y tu te lamentas
Duerme, ya no tiene caso
El ausente crece,
El árbol da sombra,
Tu duermes en tierra…
La ocasión que mi vida a buscado
Pero mi fuera no ha logrado
Dibuje un rostro que sonreía y a la vez lloraba.
Su boca tan dulce como las fresas hacían suspirar hasta a las rocas, y sus lagrimas tan gruesas, podían ahogar al cielo, la tierra e incluso al mar.
¿Qué es esto? –me pregunte-; ¿por qué llora y a la vez ríe?; ¿Por qué ese rostro me inspira esperanza y a la vez desasosiego?; ¿por qué su rostro es igual al mío?
Y entonces una voz se escucho, aunque no vino de ninguna parte:
“Colócate la mascara y ve con tus semejantes, así podrás llorar aunque estés sonriente, y podrás reír aunque estés llorando”
Le pregunte: “¿Qué utilidad tendría hacer algo semejante?”
Hubo silencio…
Me he dado cuenta que la voz no era mas que la de mi reflejo en los ojos de la gente que me rodea, la mascara la coraza hecha de mis miedos, deseos inconclusos y ambivalencias admisibles… la mentira creíble que en su forma me hace normal.
Me dibuje tal cual era sin saberlo, en el papel que hice con mis sentimientos, usando en el proceso, los colores de mis sentimientos, las sombras de las dudas… la luz de los anhelos.
Ahora ciño la mascara, aunque el terror del reconocimiento siempre esta presente el recuerdo de aquel reflejo… cada día lo veo. Enmascaro el terror del reconocimiento, aunque lo conservo y lo uso como brújula, para no perderme entre la muchedumbre que me acompaña.
Soy aquel que se esconde de la mirada de extraños,
La risa que te arrulla en las noches de niebla
Que se embraga con tu presencia...
Que se muere con el transcurrir de los años.
Vida, fantasía de muerto;
Muerte, cruel destino del vivo...
Principio y final indemne,
De lo que fue y lo que será
Pera jamás de lo que es,
Pues solo es un sueño,
Solo eso…
Hoy estoy de un humor bastante pesado, denso si se le quiere llamar de alguna forma. Ayer tuve un encuentro casual con alguien por quien estoy obsesionado, es curioso, pensé que me moriría de dicha… pero no, solo me sentí tan pequeño. Mañana estaré exponiendo un tema que es de mi agrado, no me siento feliz por eso, pero es algo de lo cual debo estarlo.
Hoy, ayer, mañana… diferentes estadios de tiempo, en un continuo que solo el humano es capaz de ver –o al menos eso es lo que suponemos-, esa “verdad” es lo que nos hace libres, la condena de la consciencia, del darnos cuenta que cada día somos mas viejos, que cada día puede ser el ultimo, que cada día… es un punto aparte, pues cada día somos seres distintos del que fuimos, del que seremos.
Melancolía, la pena carga mi espalda
Embarca a la parca de lamentaciones
Ahuyenta el destino que me acompaña,
Que me somete…
La realidad, fenómeno distinto
Para el ojo que la enfrenta…
Es solo eso, un algo, la sensación
La ilusión del que llama, y nadie contesta.
Melancolía, la perturbación del cuerdo,
La tristeza del bufón que ríe por la burla,
Que percibe la curva de su sonrisa
Como la sentencia de su muerte.
Es una vida difícil la que nos enfrentamos,
Donde el rubor que asoma en nuestras mejillas,
Es la prueba que algo corre por nuestro sistema,
Que nos mantiene, o nos envenena.
Y ese algo para mi eres tú…