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Está convocada, como sabeis o debierais, huelga en ese hospital tan peculiar del sur de Madrid. Coincide con la de la fundación Alcorcón, sólo que nosotros convocamos en el seno del comité de empresa del consorcio, donde estamos representados.
Con cuatro días de concentraciones, ya el viernes se recibía respuesta oficiosa de la Comunidad, extremadamente sensible a cualquier conflicto serio a puertas de las elecciones. De tales eventos, extraigo, muy subjetivamente algunas lecciones o experiencias:
1.- que es un momento extraordinariamente delicado para los politicos del gobierno regional, que saben lo débil de una situación ganada ya en su día de la forma en que la ganaran (y, entonces, no ahora, bajo su ventaja de un gobierno estatal pepero). Además, tienen el handicap añadido, en la actualidad, de la promesa (¡) electoral del Simancas de remover los compromisos adjudicatarios de los nuevos hospitales, devolviendoles la plena titularidad y gerenciación públicas. Momento óptimo para reivindicaciones obreras y populares, sindicales y políticas.
2.- el oportunismo sindical de los gremialistas: huelga acordada colegiadamente a reclamo, convocatoria y reivindicacioens centrales, de la CEMS, esta se descuelga en solitario, a continuación. ¡Para no echar gota!
Capitán Araña, parece que es el sobrenombre "de guerra" del Amaia. ¿Les habrán amonestado por mezclarse con las clases subalternas y municipales? Los facultativos locales, dispuestos a pasar de siglas.
3.- la astucia empresarial, cuando da con una mano y quita con la otra.
Mientras asume la libertad de traslado del personal sanitario, la restringe a los hospitales privatizados en construcción (afán por dotarlos con inmigrantes experimentados, no sólo con hornadas recien salidas de las aulas y residencias). Eso sí, excluido el conjunto de empleados no sanitarios (celadores, mantenimiento, administrativos, etc)
Mientras acepta el pago de carrera y promoción profesional (no los tienios, patrimonio exclusivo de los estatutarios, por real decreto o así), excluye arteramente al personal no sanitario, también.
Mientras acepta un cierto, e incierto, aumento de plantillas, advierte de la subcontratación de los susodichos intocables, (celadores y administrativos), hasta hoy de plantilla. caterig hasta para tirar de cama
Con tales propuestas, a ver si el lector acierta en las siglas que No van a firmar (y las que SÍ). Van unas cañas.
4.- el corporativismo de algún estamento refractario a la convocatoria, y haciendo la guerra gremial por su cuenta y contra todos, en plan spaguetti western, pero aislados por los cazarecompensas de siempre. Un drama estamental por miopía histórica y acomodación funcional. Más información en la Sección Sindical.
5.- El canguis que despierta CGT ante la sopa de letras, hasta el punto de excluirnos del Comité de Huelga, de las reuniones con la Dirección, y casi, de las mesas de Asamblea. Unido a los sabotajes de algún infiltrado de las Fuerzas Armadas, nos hacen la militancia sindical algo menos dificultoso que el tránsito del rastrojo, pero tan divertido.
6.- la calidad revisable de una militancia clamorosamente absentista, adevertida, convocada, pero muy ocupada en asuntos de mayor enjundia. A revisar muy seriamente, estilo Durruti en guerra, en la próxima legislatura. Ni un liberado liberal. Ni una hora, patrimonio de clase, desperdiciada.
A que todo, bien meditado, da mucho de sí?
Belce
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