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La Verdad Sobre
La Navidad
Anónimo:
A través de este escrito queremos crear conciencia en el pueblo cristiano y no cristiano de lo que en verdad es la navidad, época que es celebrada sin el verdadero conocimiento de la misma, la cual nos lleva a vivir una vida plagada de mentiras e idolatría, algunos con el conocimiento y otros celebrando por que son tiempos para unificar la familia.
Comenzare con un verso bíblico de Deuteronomio 18:9-12; “Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti, quien haga pasar a su hijo o hija por fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortilegio, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Por que es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas…”
Los cristianos primitivos no observaban la fiesta del nacimiento de Jesús, a la que no dieron la importancia otorgada a su muerte y resurrección. En el Oriente, y después en el Occidente, el nacimiento de Cristo se celebraba en el 6 de enero en conexión con su bautismo, un día en el que los paganos celebraban la fiesta de Dionisio, asociado con el alargamiento de los días. La fiesta de
la Navidad
fue separada de la fiesta cristiana más antigua,
la Epifanía
, dándole su propio día, 25 de diciembre, entre los años 325 y 354. En Roma, el año 336 se confirmo el 25 de diciembre como el día del nacimiento de Cristo. Es posible que el asunto fuera introducido por Constantino el Grande, quien evidentemente escogió ese día a causa de la fiesta pagana del sol que era tan popular.
No existen evidencias sobre la fecha exacta del nacimiento de Cristo. Cuando el cristianismo se convirtió en la religión del Imperio, la iglesia tuvo dos opciones: suprimir las fiestas o transformarlas. La fiesta del sol se convirtió en la fiesta del Hijo, la luz del mundo.
Fue a través de Roma que hoy se ha adoptado esta práctica pagana que cada día o cada año que pasa se convierte en una fiesta más profana que religiosa. Es tiempo de gran actividad comercial e intercambio de regalos, reuniones y comidas familiares. En el libro de Apocalipsis Babilonia se convierte en Roma, Babilonia es llamada "la gran ramera que está sentada sobre muchas aguas, con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación" y Dios insta a "Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas" (Apoc. 18:4).
Navidad viene de Natividad, y esto significa "nacer de nuevo". Cristo no nace de nuevo, pero si nos dijo que debíamos de nacer nosotros de nuevo para ser salvos, nos dijo que recordáramos su muerte hasta que Él vuelva. Parte de el nuevo nacimiento es dejar atrás las prácticas o costumbres que habíamos practicado llevándonos a ser paganos e idolatras. Navidad o Christmas, mucha gente ni siquiera sabe que es una combinación de Christ y mass. Christmas es la celebración católica romana de una misa en particular en honor del nacimiento de Cristo.
En
la Ginebra
de Calvino se multaba o encarcelaba a las personas por celebrar
la Navidad. Por
solicitud de
la Asamblea
de Westminster el Parlamento inglés aprobó en 1664 un proyecto de ley prohibiendo la observancia de
la Navidad
, llamándola un día festivo pagano.
Época plagada de mentiras
La promoción de regalos y el dinero que prestan los bancos, culminan con el derroche de dinero y deudas. Para muchos el significado de
la Navidad
es comprar, enviar tarjetas, planificar fiestas, decorar sus casas, poner el arbolito de Navidad y comprar muchos regales. Es lamentable que para muchos
la Navidad
sin este movimiento comercial no fuese igual.
No se trata de ignorar la navidad, pero si en realidad quieren criar cristianos de 365 días y no solo de navidades, rompan con lo que el mundo hace.
Jesús dijo; “dejad venid los niños a mi y no se lo impidáis…” hoy nosotros como padres le somos de impedimentos a nuestros hijos con las mentiras que les enseñamos acerca de la navidad y de Santa Claus, Papa Noe o los Tres Reyes Magos.
Le otorgamos a Santa Claus poderes divinos (Omnipresencia) con nuestras mentiras admitiendo que al mismo tiempo puede estar repartiendo regalos en todo lugar. ¿Cómo esperamos que un niño valore y aprecie lo que significa la navidad si se le dice que de portarse bien, recibirá regalos en Navidad, sean de Santa Claus, Papa Noel o los Reyes Magos?
Hay quienes dicen que para contrarrestar esto se les debe decir que los regalos se los trae el "niño Dios", pero esto no creo que ayude mucho, y sobre todo, no es Bíblico, pues los regalos se los llevaron los "sabios de oriente" a Jesús, no al revés y con esto estamos criando un mundo de mentirosos, es por tanto que como padre no nos podemos molestar cuando nuestros hijos nos digan mentiras si los primeros en hacerlo somos nosotros a ellos. Los padres que les cuentan a sus hijos el mito de Santa Claus están poniendo en peligro su credibilidad delante de sus hijos. Cuando ellos le preguntan: “¿Puede Santa verme realmente a través de estas paredes?” y mas aun pueden perder su relación con Dios por causa de las mentiras.
Lo peor de todo esto es que aun en las escuelas o colegios “cristianos” este ejercicio pagano también se practica poniendo en duda la integridad y la veracidad de los ministros a cargos de estas aulas. Si usted enseña a sus hijos el mito de Santa Claus, sin saberlo les estará dando el material para que construyan un concepto antibíblico del Trascendente.
¿Y quien se dice que es Santa Claus y donde existe?
Se dice que es un anciano inofensivo y afable con una larga barba blanca. Visita a su pueblo una vez al año, y pasa los otros 364 días en la oscuridad. Un niño puede escribirle al Polo Norte, pero la comunicación es estrictamente en una sola dirección; Santa no se involucra en la vida diaria. La manera en que un niño es aceptable a la vista de Santa es siendo "bueno".
Pero detrás de esta gran mentira ignoramos que los japoneses han elevado a Santa Claus al rango de deidad y le han asignado un lugar igual entre los dioses populares de la buena suerte.
Hace poco tiempo se sugirió que San Nicolás podría ser muy bien el primer santo verdaderamente ecuménico. Que tanto el pagano promedio como el católico romano regular, y también el protestante, aplaudirían la propuesta: “Hasta los budistas y los musulmanes que reverencian al viejito podrían dar un gran paso hacia el ecumenismo. Él ha hecho más para difundir la enseñanza de que "es mejor dar que recibir" que cualquier dirigente eclesiástico de los pasados mil años”.
¿Pero, y que de mi arbolito de navidad?
Los antiguos germanos creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el "divino Idrasil" o el "dios Odín", al que le rendían culto cada año, en el solsticio de invierno, cuando suponían que se renovaba la vida. La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno a este árbol bailaban y cantaban adorando a su dios.
Conclusión
La iglesia y nosotros como padres debemos entender lo que estamos sembrando en las mentes de nuestros inocentes hijos por los cuales Dios nos llamara a cuenta.
En octubre le celebramos un día al diablo con Halloween y ahora lo modificamos vistiendo a nuestros hijos de Noe, David, Elías, Pablo y de diferentes personajes bíblicos para celebrar ese día.
En noviembre le damos gracias a Dios en el Día de Acción de Gracias después de todo un año de no agradecerle por cada momento de nuestras vidas y en diciembre volvemos al paganismo, la mentira y la hipocresía para celebrar la navidad, donde las familias se unen después de un año de contienda entre hermanos y hermanas, de total y completa desunión familiar y la iglesia que critica lo pagano y reprende el pecado en este tiempo busca auspiciadotes y hace colecta para regalarle a los niños de la congregación en el día de navidad.
La pregunta clave para esta conclusión es ¿Mentimos o decimos la verdad? La biblia dice; “Que estamos en el mundo, PERO NO SOMOS DE ESTE MUNDO” enseñemos bien a nuestros hijos para que no seamos hallados faltos ante Dios.
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