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LA REPRESIÓN MEDIÁTICA Y JUDICIAL CONTRA LAS BASES DE LAS FAS ES LA PUNTA DE LANZA CONTRA UNA OFENSIVA DE GRAN CALADO
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  Re: LA REPRESIÓN MEDIÁTICA Y JUDICIAL CONTRA LAS BASES DE LAS FAS ES LA PUNTA DE LANZA CONTRA UNA OFENSIVA DE GRAN CALADO 18/Octubre/2007 - 08:21

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18-10-2007

18-10-2007
Entrevista a Jean-Claude Aguerre, miembro de la Mesa Nacional de Batasuna
“Se puede prohibir todo un partido, pero el problema permanecerá inalterado”

 
Le Journal du Pays Basque

Miembro de la Mesa Nacional del partido Batasuna, el bajonavarro Jean-Claude Aguerre es uno de los dirigentes de la formación de la izquierda abertzale detenido por la policía española la semana pasada en la localidad de Segura, cuando salían de una reunión. Conducido a Madrid, ha declarado ante el juez Baltasar Garzón, quien ha dictado su puesta en libertad bajo fianza de 10.000 euros. Sin embargo está acusado, exactamente igual que sus camaradas, de haber participado en una asamblea ilegal.

 

El juez Baltasar Garzón ha ordenado las detenciones considerando que la reunión de Segura constitutía una violación de la prohibicón de las actividades de Batasuna en tanto que organización formal.

 

A pesar de la prohibición que pesa sobre Batasuna, nuestro partido funciona normalmente, si se puede decir así. La reunión que tuvimos se enmarcaba en esa normalidad. Nosotros fuimos registrados a la salida por la policía española, después detenidos y trasladados a Madrid. La operación ha sido puramente política. Nosotros hemos tenido muchas otras reuniones de este tipo antes de la de Segura, pero es ahora cuando se ha decidido detenernos. Hay en ello una voluntad manifiesta de provocar. Pero, a pesar de todos estos obstáculos, Batasuna continuará organizándose.

 

No será fácil con una gran parte de la dirección en prisión.

 

Nunca ha sido fácil. Hay que recordar que incluso durante el proceso de negociación, la izquierda abertzale fue objeto de una vigilancia policial, hubo fuerte presión sobre Batasuna y por ejemplo Unai Fano, miembro de la comisión de negociación, fue seguido por la policía. Por tanto, la represión no es un elemento nuevo para nosotros. La izquierda abertzale se encuentra desde hace mucho tiempo en un estado de excepción que es inaceptable en una Europa que se quiere democrática. ¡Se nos impide desarrollar un trabajo político! No se prohibe un partido, sino unas ideas, un proyecto político independentista. Se suprimen ideas. Se trata de un verdadero ataque contra las libertades más básicas como el derecho a llevar a cabo una actividad política o incluso el derecho de reunión. Es la agresión política más grande que se ha visto en esta Europa tan democrática.

 

Batasuna es ilegal en España y legal en Francia. ¿No temen ustedes una acción similar al norte de los Pirineos?

 

La situación es bastante ubuesca. Hay que recordar que España ha logrado que se nos inscriba en la lista europea de organizaciones terroristas. Y salvo que se demuestre lo contrario Francia es un estado de Europa.

El País Vasco se encuentra sometido por dos estados que no respetan nada. La izquierda abertzale lucha contra estas imposiciones y aunque de momento la actividad política de Batasuna no es ilegal en Francia, las agresiones son constantes. Recordemos por ejemplo la detención de Giuliano Cavaterra, miembre de nuestra oficina para las relaciones internacionales. O más recientemente la redada policial en la Baja Navarra. Estamos en un estado de excepción en todo el País Vasco, tanto al sur como al norte. Se puede prohibir Batasuna, se puede tratar de borrar del mapa del País Vasco a decenas de millares de abertzales que no tendrán derecho al voto, pero el problema permanecerá inalterado tanto en el Estado español como en el Estado francés.

 

Ha habido un intento de solucionar el conflicto, pero París no ha participado en el proceso.

 

Sí, el Estado francés ha participado en el proceso. No en el de la negociación, pero sin ninguna duda ha sido actor del proceso. Es la policía francesa quien ha detenido a dos miembros de la delegación de ETA en las negociaciones, y los números de teléfono que ellos llevaban se los había dado París.

Hace mucho tiempo que el Estado francés ha hecho su elección, la de negar la existencia de un problema. Cree que va a poder domesticar las reivindicaciones del País Vasco con semi-procesos como País Vasco 2010, o el EPFL (Empresa Pública del Suelo Local) o incluso con la Oficina pública para el euskara. No se puede resolver las problemáticas del País vasco con estos recursos. Es necesario que se encare el problema fundamental que no es otro que la falta de reconocimiento del País Vasco por el Estado francés.

Estamos hablando de un problema político, no de otro tipo. No estamos discutiendo si Batasuna es legal o no, la cuestión es totalmente otra: ¿el proyecto independentista tiene derecho a poder desarrollarse o no? La respuesta es no. Lo que Batasuna y la izquierda abertzale proponen es poner en marcha un marco democrático que permita a los independentistas defender y desarrollar su proyecto.

 

La respuesta a esta demanda es a menudo que las urnas están ahí y que el proyecto independentista sigue siendo minoritario.

 

Estamos hablando del derecho a defender ideas sean lo minoritarias que sean. No hablamos de imponer unas ideas sino de poder defenderlas. Hoy en día no es éste el caso. Los dos países que someten al País Vasco no permiten que estas ideas puedan hacer su camino. Aquí se ha visto claramente con la cuestión del Departamente Vasco. Incluso con 30.000 firmas no se tiene derecho a consultar a la sociedad. Si en París están tan seguros de sí mismos, ¿por qué no aceptan el principio de consulta?

Luego, el proyecto independentista puede que resulte minoritario, pero hay que decir que en las condiciones en las que la izquierda abertzale trabaja, tiene un mérito extraordinario obtener los resultados que obtiene en las urnas francesas y españolas.

 

La cuestión de las urnas ha sido uno de los elementos debatidos en la última asamblea de militantes de Batasuna que se ha celebrado en septiembre. ¿Cuáles han sido los ejes de trabajo decididos para los próximos meses?

 

Primero, nos hemos fijado como objetivo socializar nuestra proposición de proyecto de autonomía para las tres provicias del País Vasco norte que presentamos el 27 de enero en Ustaritz. En un periodo en el que los electos locales van a seguir con el protocolo País Vasco 2020, y a nivel hexagonal se va a oír hablar del comité Balladur, nosotros queremos hacer valer nuestro proyecto de resolución democrática del conflicto.

En lo concerniente a las elecciones del 9 y 16 de marzo de 2008, proseguiremos nuestro trabajo común con la dinámica Euskal Herria Bai para las cantonales. Esta fórmula ha marchado muy bien en las presidenciales y queremos reforzarla. En cuanto a las elecciones municipales, vamos a ir a defender nuestro proyecto de izquierda y abertzale. Para nosotros se trata de una apuesta muy importante.

En fin, la tercera gran tarea será hacer avanzar los proyectos de izquierda para hacer frente a los problemas locales tales como la especulación inmobiliaria o los problemas que van a llegar por la política neoliberal puesta en práctica por Nicolas Sarkozy y cuyos representantes locales son Beñat Inchauspe en Hasparren, Didier Borotra en Biarritz o Robert Villenave en Anglet. En lo que concierte a la tierra y la vivienda, Batasuna desea participar con dinámicas de propuestas para resolver este problema. Para nosotros se trata de una cuestión de gran importancia, pues la tierra y la casa son parte de la identidad vasca tanto como la cultura o la lengua.

 

Usted ha citado tres municipios donde existen alianzas con abertzales o pueden ponerse en marcha.

 

En efecto, porque nosotros no podemos concebir este tipo de fórmulas.

 

¿Y la posición de Batasuna en este tema no va a impedir un acuerdo en Euskal Herria Bai?

 

Los valores de Euskal Herria Bai son muy claros: por un lado la defensa del País Vasco como una nación que tiene el derecho a expresarse, pero que es reprimida por el Estado francés, y por otro una posición clara frente a las políticas neoliberales. Desde este punto de vista no concebimos alianzas con los representanes locales de aquellos que desprecian al País Vasco y que defienden políticas capitalistas.

 

Batasuna lleva a cabo desde hace años una colaboración estrecha con otros partidos políticos de naciones sin estado. ¿En qué etapa se encuentra esta asociación?

 

La dinámica de cooperación no es coyuntural. Nosotros seguimos defendiendo las minorías del estado francés aun siendo claro el mensaje de Nicolas Sarkozy. Nosotros buscamos la mutualización de las fuerzas y vamos a tratar de desarrrollar el mensaje lanzado en las presidenciales.


 

Entrevista publicada en “Le Journal du Pays Basque” el 13 de octubre de 2007 (traducida por Joaquín Rodríguez Burgos)

Para leer la entrevista original en francés:
http://lejournal.euskalherria.com/idatzia/20071013/art204904.php



barrelo3
 
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  LA REPRESIÓN MEDIÁTICA Y JUDICIAL CONTRA LAS BASES DE LAS FAS ES LA PUNTA DE LANZA CONTRA UNA OFENSIVA DE GRAN CALADO 17/Octubre/2007 - 09:35

17-10-2007
 
La Inquisición sigue viva... para todos

Alizia Stürtze
Los datos que arroja la última encuesta del CIS en lo referente a la principal preocupación del los españoles son una muestra, en opinión de Alizia Stürtze de los mecanismos de distracción y desactivación del potencial combativo popular a los que recurre el poder cuando se avecina una crisis como la que, según apuntan los indicadores, al parecer se aproxima.

 

Según parece demostrar el último barómetro del CIS, la principal preocupación de los españoles (y la de los «vasco-españoles») ha dejado de ser la vivienda o el paro y es nuevamente el terrorismo (de ETA). Así mismo, por lo que se desprende de los discursos mediáticos y políticos y de la campaña «Somos España» emprendida por el PP, mantener el clima de confrontación y la represión más inquisitorial contra el independentismo vasco y airear un parioterismo a lo Manolo Escobar es el modo idóneo de conseguir más votos.

Si esto es así, me perdonarán los trabajadores españoles (y los «vasco-españoles»), pero sufren de un preocupante daltonismo analítico que les hace creer que sus problemas reales se corresponden con los del binomio Estado-capital, y les incapacita para centrarse en los suyos propios que, como colectivo que sólo posee su fuerza de trabajo, son ciertamente graves ante la ofensiva actual de la patronal y las instituciones que la representan (como el Gobierno vasco), que en los próximos años pretenden activar el ejército de reserva e incrementar la flexibilización y la desregulación del mercado del empleo de cara a alcanzar los objetivos de la estrategia de Lisboa. Si a esta «modernización» o americanización del mercado de trabajo (fire and hire, contratar y despedir), que pomposamente llaman también «flexiguridad» y que erosiona gravemente los derechos colectivos le añadimos el gravísimo problema de la vivienda y del encarecimiento de las hipotecas, así como el descenso de la capacidad adquisitiva de los salarios y, por tanto, del ahorro y el consumo, convendremos en que la que ya está cayendo y la que está por caer son de órdago.

De hecho, aunque los beneficios patronales se han disparado, lo cierto es que en el Estado español se dan ya tres elementos que demuestran que la crisis está llamando a la puerta: estancamiento (descenso real) de los salarios, aumento de las tasas variables de interés y detención relativa de la inflación inmobiliaria. Así, los datos parecen apuntar a un futuro económico y social verdaderamente incierto y preocupante para la gran mayoría. Y, en este contexto, se podría pensar que el poder está utilizando una vez más la fórmula de la que se ha valido cíclicamente en momentos de crisis, que no es otra que desviar la atención de la gente de los problemas que de verdad le conciernen y desactivar así el potencial combativo de su carencia de expectativas y lógica frustración.

Eso sí, con el consenso y leal colaboración de sindicatos y medios, cuyo discurso, como nos recuerdan desde «Le Monde Diplomatique» (Octubre 2007), nunca transgrede ciertos límites políticos y termina haciendo siempre apología de la autoridad, la policía y el capital.

Como en los días más gloriosos del Santo Oficio y del imperio en el que nunca se ponía el sol, una vez más se proyecta a la temible «secta herética» como único problema que no hay que solucionar, sino combatir a sangre y fuego. Como en la (para algunos) larga noche franquista, se enarbolan la rojigualda y la unidad patria amenazada como auténticos signos identitarios de una población española obligada a dar su sangre por ellos. Aunque luego muy pocos parezcan dispuestos a defender «los colores» y alistarse en el glorioso ejército.

Paralizada por su práctica «políticamente correcta» (vendida), la llamada izquierda española es incapaz de argumentar que, tras esa bandera y ese súbito ardor patrio, se esconde no sólo la extrema derecha, sino personajes como Botín, Koplowitz o el propio Aznar, cada vez más enriquecidos a costa de sus bienamados conciudadanos obreros con el beneplácito de socialistas y comunistas. Capaces de cualquier traición a sus representados con tal de seguir viviendo a costa del erario, ni políticos ni sindicatos tienen el valor de denunciar que el sistema represivo que contra la izquierda independentista vasca se ha ido conformando, tiene curiosísimas semejanzas con el conocido como «método inquisitorial español»; modernizado, claro está, y dispuesto para combatir y perseguir también, llegado el momento, a cualquier otro tipo de disidencia.

La persecución preventiva; las redadas masivas en base a la idea de pertenencia a secta, de contagio y de igualdad de peligrosidad de todos sus miembros (todo es el mismo conglomerado); la introducción del «crimen» de la sospecha en la práctica ordinaria; el tratar al detenido como virtualmente culpable en el momento mismo de la detención, con lo que los interrogatorios y la tortura correspondiente no tenían por finalidad probar su culpabilidad, sino arrancarle alguna confesión para aplicarle posteriormente el castigo; la compleja organización capilar con su amplia red de colaboradores (delatores, espías...); el concepto de delación que implicaba que no bastaba con confesar, sino que había que denunciar a los ex colegas en «prácticas heréticas» (como señala E. Burman en «Los secretos de la Inquisición», «negarse a traicionar era una prueba más de la culpa»); la mezcla de secretismo en torno al interrogatorio y de grandes fuegos de artificio propagandísticos antes, durante y después de una redada; la abundancia del material acumulado en sus archivos, que le proporcionaba a la institución un medio eficaz de controlar a gran parte de la población durante incontables años (recordemos que los archivos franquistas también siguen vivos); la confiscación de los bienes del acusado; la extrema dureza de la vida carcelaria; la necesidad de ser implacable como único modo de mantener la hegemonía... y, sobre todo y ante todo, la naturaleza fundamentalmente política de la Inquisición española y de su sistema de persecución y castigo basado en la preservación de su poder, es decir, del de la Corona española.

Si el espectáculo que el Día de la Hispanidad se ha montado el PP en torno a la patria y la bandera no inquieta a los trabajadores del Estado por sus claras connotaciones franquistas... Si las similitudes entre el denostado sistema represivo del Santo Oficio y el actual funcionamiento policial, judicial y mediático contra los derechos nacionales y sociales de los pueblos peninsulares no sirven para remover conciencias y comprender los peligros que conlleva... ello sería una inequívoca señal de que la masa obrera ha llegado a un grado de alienación tal que le va a ser realmente difícil comprender/responder eficazmente a la que se les/nos viene encima.

Esperemos que no sea así. Sepan en todo caso los trabajadores antiimperialistas, antifascistas y anticapitalistas... que entre los trabajadores independentistas vascos siempre encontrarán la mano tendida.

* Alizia Stürtze es historiadora




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